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{"id":1650,"date":"2018-12-24T13:32:14","date_gmt":"2018-12-24T15:32:14","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1650"},"modified":"2018-12-24T13:32:14","modified_gmt":"2018-12-24T15:32:14","slug":"el-tiempo-liturgico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1650","title":{"rendered":"El tiempo lit\u00fargico"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 El tiempo en la experienca humana<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.1 La dimensi\u00f3n objetiva y la dimensi\u00f3n subjetiva del tiempo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.2 La \u201chumanizaci\u00f3n\u201d del tiempo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 El tiempo en la experiencia cristiana<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.1 El tiempo en la Sagrada Escritura<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.2 El culto como memorial<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.3 La comprensi\u00f3n lit\u00fargica del tiempo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.3.1 El objeto de la celebraci\u00f3n cristiana<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.3.2. En la historia, hacia la plenitud del Reinado<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.3.3 C\u00edrculo, l\u00ednea, espiral<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.3.4 A\u00f1o, mes, d\u00eda y hora<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 El a\u00f1o lit\u00fargico cristiano<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 La reforma del vaticano ii<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.1 La actual estructura del a\u00f1o lit\u00fargico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.1.1 El Ciclo o Tiempo de Navidad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.1.2. El Ciclo o Tiempo pascual<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.1.3 El Tiempo ordinario<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.1.4 Otras fiestas del a\u00f1o lit\u00fargico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.2 el tiempo lit\u00fargico como mistagogia de la iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 El tiempo en la experienca humana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo es, ante todo, una <em>experiencia fundamental y determinante <\/em>del ser humano. Junto con el espacio, son las dos coordenadas fundantes de su experiencia: estamos y nos movemos en un lugar y en un devenir. Todo ser humano se gesta, nace y vive, hasta su muerte, inmerso en estas dos dimensiones. Desde el espacio protegido, c\u00e1lido y nutriente del \u00fatero materno, dr\u00e1sticamente abandonado en el nacimiento, para entrar en el gran espacio del mundo, mucho menos amable que el seno de la madre, el ser humano transita, habita y domestica el espacio natural o el que \u00e9l mismo edifica para vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">An\u00e1logamente sucede con el tiempo, que el hombre experimenta como un continuo devenir sin marcha atr\u00e1s, perceptible en el cambio, renovaci\u00f3n y envejecimiento de las cosas y las personas, imposible de frenar. \u201cCambia, todo cambia\u201d, dice una conocida canci\u00f3n popular latinoamericana, que expresa no s\u00f3lo la experiencia del cambio inevitable sino tambi\u00e9n la de la persistencia de la memoria y los valores humanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo es la experiencia de que todo puede ser medido en cuanto a su duraci\u00f3n. Dota al ser pensante de un pasado, un presente y un futuro, que es a la vez individual y social. El tiempo y el espacio determinan al hombre como individuo y como ser social, posibilitando y limitando a la vez, su existencia, que es radicalmente espacio-temporal. El hombre no puede escapar a la realidad de estar situado en ambas dimensiones, y las puede experimentar como \u00e1mbitos de libertad o, tambi\u00e9n, de limitaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia del tiempo radica en la mente y las emociones, m\u00e1s que en los sentidos. Es m\u00e1s dif\u00edcil de aprehender, definir, medir y controlar que el espacio. Es una experiencia que despierta la sensaci\u00f3n de fragilidad, de indefensi\u00f3n, de dependencia de fuerzas incontrolables. Por eso, el ser humano ha buscado siempre controlarlo, dominarlo y superarlo, chocando con la imposibilidad objetiva de hacerlo, porque es como un r\u00edo caudaloso que no se puede parar. Esta experiencia conduce hacia el sentimiento religioso. La religi\u00f3n tiene la capacidad de inclinar a favor del hombre un devenir que atemoriza, d\u00e1ndole sentido; o bien de construir, por medio de su ritualidad, la ilusi\u00f3n de controlarlo y dominarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera y m\u00e1s generalizada acci\u00f3n de control del tiempo por el hombre, es su medici\u00f3n, ya para ello cuenta con la ayuda de la propia naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>1.1 La dimensi\u00f3n objetiva y la dimensi\u00f3n subjetiva del tiempo<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay ritmos que ayudan al ser humano a medir el tiempo. Entre los que pertenecen a la propia naturaleza humana, est\u00e1n los biol\u00f3gicos: los latidos del coraz\u00f3n y la respiraci\u00f3n son propios de su corporalidad. Entre los que el hombre observa en la naturaleza est\u00e1n los c\u00f3smicos, como el camino diario del sol de oriente a poniente, el sucederse del d\u00eda y de la noche, los meses determinados por las fases de la luna, y el movimiento de los astros que, ligado a las estaciones de la naturaleza, determina la duraci\u00f3n de un a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre estos ritmos naturales, el hombre ha creado ritmos sociales como la hora, la semana y el mes, que, en su duraci\u00f3n objetiva, han variado mucho de \u00e9poca en \u00e9poca y de cultura a cultura. El ser humano no s\u00f3lo necesita medir el tiempo. Es capaz, tambi\u00e9n, de generar un horizonte temporal y distinguir en su conciencia entre el momento presente, el pasado y el futuro. Ese horizonte depende de la edad y del desarrollo intelectual, y est\u00e1 determinado por la situaci\u00f3n social de cada persona. Asimismo, el horizonte temporal de un grupo humano depende, entre otros factores, de su desarrollo econ\u00f3mico, social y cultural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que distinguir, por lo tanto, entre el tiempo experimentado subjetivamente y el tiempo medido objetivamente. En ambos casos se trata del tiempo <em>para el ser humano<\/em>, dado que su percepci\u00f3n y medici\u00f3n est\u00e1n estrechamente ligados a la conciencia e inteligencia del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo medido objetivamente puede estar determinado tanto por los ritmos biol\u00f3gicos y c\u00f3smicos, como por sistemas de medici\u00f3n ideados por el ser humano. El tiempo experimentado subjetivamente, en cambio, est\u00e1 determinado por los acontecimientos que devienen en la vida humana personal o social. Un lapso cualquiera de la vida de una persona es experimentado como \u201ccorto\u201d o \u201clargo\u201d seg\u00fan sea entretenido o aburrido, importante o banal, alegre o doloroso. \u00bfQui\u00e9n no encuentra interminables los diez minutos que espera en una fila del banco, y cort\u00edsimos esos mismos diez minutos que compartimos con una persona amada? Por eso, no es el tiempo en s\u00ed mismo, sino aquello que en \u00e9l sucede, lo que determina la vivencia temporal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>1.2 La \u201chumanizaci\u00f3n\u201d del tiempo<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ser humano intenta dominar el flujo imparable del tiempo por medio de su medici\u00f3n y de su organizaci\u00f3n. Sin embargo, todas las formas de medici\u00f3n del tiempo se basan en una concepci\u00f3n previa del mismo; esas concepciones son b\u00e1sicamente dos: la <em>c\u00edclica<\/em> y la <em>lineal<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <em>c\u00edclica<\/em>, expresada gr\u00e1ficamente con el c\u00edrculo, es propia de las culturas m\u00e1s arcaicas, ya que su punto de partida est\u00e1 en los ritmos de la naturaleza. Eso explica que en todo el mundo existan las categor\u00edas del a\u00f1o, del mes y del d\u00eda: son f\u00e1cilmente aprehensibles en la experiencia cotidiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La forma <em>lineal<\/em> percibe el tiempo como un devenir permanente, sin posibilidad de retroceder, y se grafica con una l\u00ednea que avanza siempre. Su medici\u00f3n consiste en la segmentaci\u00f3n de la l\u00ednea en per\u00edodos. En ella adquiere una importancia fundamental la meta, el \u201chacia d\u00f3nde\u201d va la l\u00ednea, o bien, d\u00f3nde finaliza. La tradici\u00f3n judeo-cristiana adhiere b\u00e1sicamente a esta concepci\u00f3n del tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La alternancia del d\u00eda y la noche es el ritmo m\u00e1s inmediato para medir el tiempo. Pero la duraci\u00f3n de la luz y la oscuridad a las que van unidos, var\u00eda mucho de una regi\u00f3n a otra y de una estaci\u00f3n a otra. De all\u00ed que el ingenio humano haya inventado instrumentos que miden las horas del d\u00eda independientemente del factor luz-oscuridad: relojes de sol, de agua y, finalmente, reci\u00e9n en el siglo XIV, el reloj mec\u00e1nico. \u00c9ste se masific\u00f3 en el siglo XIX por la producci\u00f3n masiva de relojes de bolsillo y de pulsera. A inicios del siglo XX se universaliz\u00f3 el sistema temporal al establecer como est\u00e1ndar de tiempo el <em>Greenwich Mean Time<\/em> (GMT), lo que favoreci\u00f3 la organizaci\u00f3n del tiempo para un mundo cada vez m\u00e1s globalizado en la producci\u00f3n, el transporte y la movilidad humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mes, por su parte, es una unidad compleja. A pesar de tener un claro soporte natural en las fases de la luna, es experimentado como parte de un segmento m\u00e1s amplio, que es el a\u00f1o. Sin embargo, la duraci\u00f3n del ciclo solar, que llamamos a\u00f1o, no calza con la divisi\u00f3n en meses basada en el ciclo lunar. Esto llev\u00f3 a soluciones diversas: o bien, como hizo el calendario isl\u00e1mico, se uniform\u00f3 el ciclo solar y se hizo constar el a\u00f1o de doce meses lunares, con lo cual ese a\u00f1o era diez d\u00edas m\u00e1s corto que el a\u00f1o solar, o bien, como hizo el calendario juliano, se tom\u00f3 como base el ciclo solar y se uniformaron los doce ciclos lunares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La semana es distinta al d\u00eda, mes y a\u00f1o, porque no est\u00e1 en relaci\u00f3n con los ciclos naturales, excepto en las culturas en las que se impuso la semana de siete d\u00edas, que es casi un cuarto del tiempo del ciclo lunar, que tiene 29,5 d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La semana es de origen cultural. Por eso, en la antig\u00fcedad era distinta en las diversas sociedades. En Mesopotamia e Israel la semana ten\u00eda siete d\u00edas. Los antiguos romanos ten\u00edan una semana de ocho d\u00edas, los chinos una de diez, y en diversas culturas del oeste africano, del sudeste asi\u00e1tico y centroamericanas, hab\u00eda semanas de entre tres y seis d\u00edas. Lo que hab\u00eda de com\u00fan en todas ellas era el ritmo siempre recurrente de ciertos d\u00edas, probablemente para regular ciertas actividades repetitivas, como los d\u00edas de mercado. Muchas sociedades conoc\u00edan dentro del sistema semanal un d\u00eda de relieve particular, generalmente con un acento religioso: el sabbat del juda\u00edsmo, el domingo del cristianismo y el viernes del islamismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 El tiempo en la experiencia cristiana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia humana del tiempo y su organizaci\u00f3n social est\u00e1n en estrecha relaci\u00f3n con la conciencia religiosa del hombre. En todas las religiones el tiempo juega un rol importante, pero la concepci\u00f3n del tiempo y el modo de comportamiento religioso y cultual frente a \u00e9l, que derivan de esa concepci\u00f3n, son muy variados. La concepci\u00f3n b\u00edblica y lit\u00fargica cristiana es s\u00f3lo una de ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1 El tiempo en la Sagrada Escritura<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia b\u00edblica del tiempo est\u00e1 en la base del sentido que le adjudica la liturgia cristiana. El Dios cristiano es el Dios-Hombre, el Dios-con-nosotros, el Dios que se encarna y asume no s\u00f3lo la belleza de su creaci\u00f3n y de sus creaturas, sino tambi\u00e9n sus limitaciones y condicionamientos. Es el Dios que se hizo carne, fr\u00e1gil, limitada y corruptible, situada en las coordenadas fundamentales del tiempo y del espacio. Esto determina radicalmente la liturgia, tanto como el misterio pascual de Cristo, que representa la superaci\u00f3n de todo condicionamiento, tambi\u00e9n del tiempo: el Resucitado introduce a la humanidad en el nuevo <em>e\u00f3n<\/em>, en un tiempo nuevo, que aguarda su segunda venida, la definitiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Biblia predomina una idea del tiempo que lo considera el \u00e1mbito de la acci\u00f3n de Dios y de la revelaci\u00f3n del designio divino en la historia. Se trata fundamentalmente de una concepci\u00f3n <em>lineal <\/em>del tiempo, con excepci\u00f3n del libro Qoh\u00e9let, que introduce una concepci\u00f3n c\u00edclica y fatalista, caracter\u00edstica del mundo hel\u00e9nico, cuya cultura dominaba a Palestina desde las conquistas de Alejandro Magno en el siglo IV a.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante todo, el tiempo es, en la Biblia, historia de la salvaci\u00f3n. El tiempo es la historia en la que Dios revela su proyecto salv\u00edfico, manifiesta su voluntad llamando a personas concretas, convoca y re\u00fane a un pueblo de su propiedad, al que permanentemente libera de la esclavitud y de su pecado, y lo conduce hacia el cumplimiento de sus promesas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta promesa se cumple plenamente en Jesucristo, irrupci\u00f3n de Dios en la historia humana en la encarnaci\u00f3n y en su vida hist\u00f3rica. Esa irrupci\u00f3n, el d\u00eda favorable de la salvaci\u00f3n, no concluye con la vida humana de Jes\u00fas de Nazaret, sino que inaugura el <em>e\u00f3n <\/em>definitivo, el tiempo de la plenitud que s\u00f3lo espera su consumaci\u00f3n en la parus\u00eda, la venida definitiva de Cristo glorioso. El concepto de \u201creino\u201d de Dios, inaugurado por Jesucristo, es un concepto temporal antes que geogr\u00e1fico. Equivale a \u201creinado\u201d de Dios, es decir a la instauraci\u00f3n de su soberan\u00eda. Jes\u00fas afirm\u00f3 que ese reinado ya estaba en medio de su pueblo por sus intervenciones salv\u00edficas (Lc 11,20). Su propia irrupci\u00f3n en la historia fue ya el inicio del reinado, y la resurrecci\u00f3n de entre los muertos abri\u00f3 la puerta del tiempo definitivo, lanzando as\u00ed la l\u00ednea hacia la consumaci\u00f3n de su venida escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.2 El culto como memorial<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta idea del tiempo, el culto adquiere un sentido particular. Las grandes fiestas anuales del Antiguo Testamento, que en su origen eran fiestas de la naturaleza, c\u00edclicas, fueron <em>historizada<\/em><em>s<\/em>. Su contenido original fue sustituido por acciones salv\u00edficas de Dios en la historia. Las fiestas se hicieron fiestas memoriales, que recordaban hechos salv\u00edficos del pasado. Por medio de palabras y acciones rituales, estos hechos actualizaban (hac\u00edan actual) la salvaci\u00f3n de Dios y, al mismo tiempo, promet\u00edan la salvaci\u00f3n definitiva para el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rito se transform\u00f3 en un signo memorial de lo que hab\u00eda sucedido alguna vez, una expresi\u00f3n de fidelidad a los preceptos divinos y un signo de esperanza en el cumplimiento futuro de la promesa de Dios. Es su fidelidad la que actualiza en el presente la salvaci\u00f3n que ha obrado antes y que promete para el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta comprensi\u00f3n del tiempo y de la acci\u00f3n cultual en el tiempo se prolongan tanto en la liturgia de la sinagoga como en la liturgia de nuestra Iglesia cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.3 La comprensi\u00f3n lit\u00fargica del tiempo<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo es obra de Dios y le pertenece, como todo lo creado por \u00e9l. Dios existe desde siempre y para siempre, es decir, fuera del tiempo y no sujeto a su dominio. Al \u201ctiempo\u201d de Dios se lo llama <em>eternidad<\/em>. \u00c9l es autor, creador y Se\u00f1or del tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el tiempo se desenvuelve la vida humana, que toma conciencia del devenir y lo hace historia. El cristianismo es una religi\u00f3n hist\u00f3rica. Tambi\u00e9n su liturgia es hist\u00f3rica, en un doble sentido: celebra <em>la<\/em> historia y se celebra <em>en la<\/em> historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.3.1 El objeto de la celebraci\u00f3n cristiana <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9, precisamente, de la historia celebra nuestra liturgia? El foco principal de la liturgia cristiana es el <em>misterio pascual de Cristo<\/em>, es decir, los acontecimientos hist\u00f3ricos de su muerte y resurrecci\u00f3n. Ellos constituyen el \u00e1pice y la bisagra del tiempo cristiano. En la liturgia se celebra a un Dios que de acuerdo a la revelaci\u00f3n no s\u00f3lo es el creador de todo cuanto existe, sino que, adem\u00e1s, se manifiesta liberando y salvando al hombre en la historia porque, \u00e9l mismo, se hizo historia de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las intervenciones liberadoras de Dios en la historia de la salvaci\u00f3n, pasadas, presentes y futuras, se concentran en el acontecimiento Cristo, en su <em>misterio pascual<\/em>. Y es precisamente ese misterio pascual lo que la Iglesia celebra siempre, en toda liturgia. Como el misterio pascual es la s\u00edntesis de la historia de la salvaci\u00f3n, la liturgia es su \u201cmomento\u201d privilegiado, su actualizaci\u00f3n. Ella celebra esa historia en cuanto est\u00e1 llena de las intervenciones liberadoras de Dios, antes y despu\u00e9s de la encarnaci\u00f3n. Celebra no s\u00f3lo la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, sino toda su vida, la terrena, la preexistente y la gloriosa, su mensaje y sus propios hechos salv\u00edficos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.3.2. En la historia, hacia la plenitud del Reinado<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La liturgia se celebra en la historia. No es una acci\u00f3n atemporal, no pretende una \u201csuperaci\u00f3n\u201d del tiempo. No se celebra de espaldas, sino inmersa en la historia real, porque actualiza las irrupciones salv\u00edficas pasadas de Dios en la historia presente, que es, tambi\u00e9n ella, continuaci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La liturgia cristiana no pretende, por lo tanto, ni superar, ni dominar el tiempo, sino por el contrario, en el tiempo que es escenario de la historia de la salvaci\u00f3n, \u201cpascualiza\u201d la historia real de los seres humanos, sumergi\u00e9ndola en el misterio de Cristo para que los creyentes celebren las intervenciones liberadoras de Dios como un permanente <em>hodie<\/em> de salvaci\u00f3n: el <em>hoy <\/em>del misterio pascual que se hace presente en la vida concreta de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.3.3 C\u00edrculo, l\u00ednea, espiral<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la liturgia confluyen los tres tiempos que distingue nuestra conciencia: el <em>pasado<\/em>, con toda su riqueza de intervenciones de Dios, el <em>presente<\/em>, con sus circunstancias concretas y determinantes de la asamblea que celebra, y el <em>futuro<\/em>, como meta escatol\u00f3gica que moviliza la esperanza y el compromiso de los cristianos: \u201cAnunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrecci\u00f3n. \u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!\u201d, decimos en la aclamaci\u00f3n despu\u00e9s del relato de la instituci\u00f3n en la eucarist\u00eda. La liturgia es celebrada en la tensi\u00f3n de una l\u00ednea que avanza hacia el encuentro definitivo con el Se\u00f1or de la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el tiempo lit\u00fargico cristiano hay una s\u00edntesis de los dos grandes sistemas de organizaci\u00f3n temporal, el c\u00edclico y el lineal. Se organiza en torno a los ciclos naturales del d\u00eda, el mes y el a\u00f1o, y sobre todo, como ha destacado el concilio Vaticano II, en torno al ciclo cultural-religioso de la semana de siete d\u00edas, con el d\u00eda domingo, como d\u00eda clave. El mundo occidental, por influjo del cristianismo, determin\u00f3 el inicio de su calendario, el a\u00f1o cero, de acuerdo al nacimiento de Jesucristo. Hoy, gracias a estudios que han corregido c\u00e1lculos del pasado, sabemos que el nacimiento de Jes\u00fas fue, en realidad, entre los a\u00f1os 4 y 7 antes del a\u00f1o 0.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la concepci\u00f3n c\u00edclica, la liturgia cristiana se ordena en las horas del d\u00eda, en el ritmo semanal marcado por el domingo, y en el a\u00f1o, que recibe varios nombres: \u201ca\u00f1o lit\u00fargico\u201d, \u201ca\u00f1o eclesial\u201d, \u201ca\u00f1o del Se\u00f1or\u201d. Para distribuir la riqueza de la Biblia en las lecturas de las diversas celebraciones, el tiempo lit\u00fargico se organiza, desde la reforma del Concilio Vaticano II, en un ciclo de tres a\u00f1os: A, B y C. La liturgia de las horas, organiza los textos b\u00edblicos del oficio de lecturas en un ciclo de dos a\u00f1os, Par e Impar. La Iglesia universal ha fijado un a\u00f1o jubilar cada 50 a\u00f1os. Todos estos ritmos se repiten circularmente, una unidad tras otra, sin cambio. Representan la vigencia de la concepci\u00f3n c\u00edclica en el tiempo lit\u00fargico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo, la tensi\u00f3n de fondo del tiempo lit\u00fargico est\u00e1 claramente constituida por una comprensi\u00f3n lineal: la Iglesia, pueblo de Dios que nace de la pascua de Cristo, peregrina hacia el \u201cfin de los tiempos\u201d, hacia la plenitud del Reinado de Dios que ser\u00e1 instaurado definitivamente en la segunda venida de Cristo: la parus\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la s\u00edntesis del c\u00edrculo y la l\u00ednea emerge as\u00ed la imagen m\u00e1s adecuada del tiempo de la Iglesia, que es el tiempo lit\u00fargico: la <em>espiral ascendente<\/em>. Ella contiene tanto el movimiento circular, de ciclos que se repiten sin cambio, como el movimiento lineal, de la historia que avanza sin jam\u00e1s volver atr\u00e1s. Cada evoluci\u00f3n de la espiral al mismo tiempo repite y renueva, vuelve sobre s\u00ed misma y se encamina hacia lo nunca antes recorrido. Lo que se repite en el a\u00f1o lit\u00fargico, en efecto, nunca se repite igual al ciclo anterior, sino siempre en un nivel superior, en un contexto nuevo y distinto, porque el mundo y la humanidad, los cristianos y los que celebran ya no son los mismos de un a\u00f1o antes, y ni siquiera de un mes, de una semana o de un d\u00eda antes. Aunque todo en la liturgia se repita, tambi\u00e9n es siempre nuevo, porque el mundo y la humanidad \u201ccambia, todo cambia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.3.4 A\u00f1o, mes, d\u00eda y hora<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como en la sociedad civil, la unidad mayor del tiempo lit\u00fargico es el \u201ca\u00f1o\u201d, aunque se trata de un \u201ca\u00f1o\u201d particular, cuyo inicio y fin no coinciden temporalmente con el a\u00f1o civil. Su valor es teol\u00f3gico, antes que organizativo. No se define como una mera magnitud temporal, sino como un s\u00edmbolo de una realidad sobrenatural. Para el cristianismo es la analog\u00eda de una realidad espiritual mucho m\u00e1s profunda que el dato cosmol\u00f3gico de un giro de la tierra en torno al sol. Tiene hondas ra\u00edces b\u00edblicas, cristalizadas en las expresiones \u201ca\u00f1o de gracia de Yahv\u00e9\u201d (Is 61,2), \u201ca\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u201d (Lc 4,19), \u201cplenitud de los tiempos\u201d (G\u00e1l 4,4; Ef 1,10), \u201cReino de los Cielos\u201d (Mt 3,2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fundamento cristiano del <em>a\u00f1o<\/em> es el propio Se\u00f1or Jesucristo. El <em>a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or<\/em> es el tiempo de la presencia de Cristo que dura para siempre. El a\u00f1o lit\u00fargico es el s\u00edmbolo del <em>e\u00f3n<\/em> definitivo y eterno inaugurado por Jesucristo con su resurrecci\u00f3n, y por eso se transforma en un s\u00edmbolo de la vida plena del Resucitado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La liturgia, celebrando el misterio pascual de Cristo en el curso de los a\u00f1os, meses, semanas, d\u00edas y horas, <em>pascualiza<\/em> el tiempo, coloc\u00e1ndolo expl\u00edcitamente en la l\u00ednea de la historia de la salvaci\u00f3n. En otras palabras, lo <em>santifica.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el curso del <em>d\u00eda<\/em> la Iglesia celebra la eucarist\u00eda y la <em>liturgia de las horas<\/em>. Con la liturgia de las horas, la Iglesia <em>santifica <\/em>los momentos del inicio y del fin del d\u00eda -la salida del sol y su ocaso- con las oraciones de Laudes y V\u00edsperas, que considera \u201cel doble quicio sobre el que gira el Oficio cotidiano\u201d y las horas principales, y tambi\u00e9n el mediod\u00eda o tiempo intermedio con las horas menores de Tercia, Sexta y Nona. Agrega el oficio de lecturas y una oraci\u00f3n breve -Completas- antes del descanso nocturno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <em>semana<\/em> es ritmada fundamentalmente por el d\u00eda domingo, que es la fiesta primordial de los cristianos, como ha enfatizado el Vaticano II. El ritmo semanal representa de la manera m\u00e1s clara la santificaci\u00f3n del tiempo lit\u00fargico. La <em>pascua semanal <\/em>es el ritmo fundamental del tiempo lit\u00fargico cristiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El <em>a\u00f1o<\/em> est\u00e1 claramente organizado en el calendario romano, que fue enteramente reformado por el concilio Vaticano II. El concepto b\u00edblico y lit\u00fargico de \u201ca\u00f1o santo\u201d ha sido plasmado en la Iglesia en la costumbre de instituir regularmente, cada 25 a\u00f1os, y tambi\u00e9n con motivo de alg\u00fan acontecimiento extraordinario, un a\u00f1o festivo con ese nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 El a\u00f1o lit\u00fargico cristiano<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo lit\u00fargico cristiano tom\u00f3 forma concreta, como parte de la liturgia y como organizaci\u00f3n concreta de las diversas celebraciones, como \u201ca\u00f1o lit\u00fargico\u201d. \u00c9ste no naci\u00f3 ni se desarroll\u00f3 desde la teor\u00eda, sino que se fue formando a partir de la pr\u00e1ctica celebrativa y de la profundizaci\u00f3n en las verdades teol\u00f3gicas de los cristianos de diversos lugares. Ello llev\u00f3 desde el inicio a usos distintos y a diferencias, que en parte se unificaron m\u00e1s tarde para afirmar la comuni\u00f3n de la Iglesia y en parte se mantuvieron, algunas hasta nuestros d\u00edas, como pr\u00e1cticas distintas dentro de la comuni\u00f3n eclesial. Por ejemplo, las Iglesias orientales, incluso las que est\u00e1n en comuni\u00f3n con Roma, celebran la Pascua, fiesta principal de los cristianos, en una fecha distinta de la Cat\u00f3lica Romana. Y lo mismo pasa con otras fechas y tiempos lit\u00fargicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 hab\u00eda en los inicios? A partir de la eucarist\u00eda semanal que los primeros cristianos celebraban cada \u201coctavo d\u00eda\u201d, que hoy llamamos domingo (de <em>dominica dies<\/em>, \u201cd\u00eda del Se\u00f1or\u201d) y de la pascua anual (celebraci\u00f3n de la Pascua de Resurrecci\u00f3n una vez al a\u00f1o), con el tiempo se fue desarrollando un rico ciclo de celebraciones a lo largo del a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las iglesias cristianas de los primeros siglos, sometidas por largos per\u00edodos a las persecuciones del Imperio romano, comenzaron a venerar a sus m\u00e1rtires, que entregaban su vida y derramaban su sangre por amor al Evangelio, participando as\u00ed del misterio pascual del Se\u00f1or. La recurrencia anual de la fecha de esas muertes fue dando origen a lo que seguimos llamando \u201cmartirologio\u201d, es decir el elenco de todos los santos que veneramos en la liturgia. El martirologio se enriquece permanentemente por medio de la beatificaci\u00f3n y canonizaci\u00f3n de nuevos hombres y mujeres, como muy recientemente aconteci\u00f3 con Monse\u00f1or \u00d3scar Romero, de El Salvador (canonizado el 14 de octubre de 2018 en Roma).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo IV apareci\u00f3 la fiesta del nacimiento de Jes\u00fas, como desarrollo l\u00f3gico de una atenci\u00f3n prestada a toda su vida y obra, desde el momento de su concepci\u00f3n y nacimiento, y en los siglos posteriores otros acontecimientos de la vida de Jes\u00fas fueron adquiriendo el estatuto de fiestas lit\u00fargicas. En el mismo siglo IV entr\u00f3 con gran fuerza la figura de Mar\u00eda en la liturgia, en la medida en que la teolog\u00eda y la espiritualidad hab\u00edan ido definiendo y profundizando su rol esencial en la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el concilio de Trento, en el siglo XVI, el a\u00f1o lit\u00fargico, como toda la liturgia, ya formados en todas sus estructuras fundamentales, permanecieron sin cambios de gran relevancia hasta el Concilio Vaticano II en 1965. \u00c9ste fue precedido por m\u00e1s de un siglo de estudios lit\u00fargicos cient\u00edficos que poco a poco fueron cuestionando una serie de aspectos de la liturgia que ser\u00edan profundamente reformados a partir de la segunda mitad del siglo XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 La reforma del Vaticano II<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el concilio Vaticano II tenemos un a\u00f1o lit\u00fargico muy renovado respecto al pasado. La enorme cantidad de fiestas obligatorias de santos que se hab\u00edan ido acumulando a lo largo de la historia, llev\u00f3 paulatinamente a una p\u00e9rdida de la centralidad del misterio pascual de Cristo y de la importancia del domingo. La toma de conciencia en nuestra Iglesia de la importancia fundamental de la Sagrada Escritura para la fe y la catequesis, hac\u00eda necesario replantearse su presencia en la liturgia. Lo mismo puede decirse del uso de las lenguas de cada pa\u00eds o grupo humano, clave para una comprensi\u00f3n y sobre todo participaci\u00f3n m\u00e1s activa del pueblo en la celebraci\u00f3n. La participaci\u00f3n de la asamblea fue uno de los grandes temas de la reforma, que concibi\u00f3 la liturgia no como una funci\u00f3n sacra a la que los fieles asisten pasivos, escuchando y repitiendo gestos preestablecidos, sino m\u00e1s bien como una fiesta del pueblo de Dios, presidida por el propio Cristo en sus ministros, pero caracterizada por la activa participaci\u00f3n de toda la asamblea lit\u00fargica, cada cual seg\u00fan su condici\u00f3n y funci\u00f3n, y con mayor espontaneidad y presencia de la vida concreta de los fieles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conforme a estos y otros aspectos que necesitaban urgentemente una reforma, el concilio renov\u00f3 la liturgia y el a\u00f1o lit\u00fargico de modo profundo. As\u00ed, revaloriz\u00f3 la centralidad del domingo, celebraci\u00f3n de la \u201cpascua semanal\u201d y ritmo fundamental del a\u00f1o lit\u00fargico. Otra de las grandes riquezas de la reforma es la renovada presencia de la Biblia en las celebraciones. Se elabor\u00f3, para la eucarist\u00eda de los domingos, un ciclo de tres a\u00f1os, en el curso de los cuales se distribuyeron lecturas de toda la Biblia que permiten a las comunidades conocer lo fundamental de la Sagrada Escritura en ese lapso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>4.1 La actual estructura del a\u00f1o lit\u00fargico<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La organizaci\u00f3n actual del a\u00f1o lit\u00fargico tiene los siguientes \u201ctiempos\u201d y celebraciones para la Iglesia universal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comienza, en la Iglesia Cat\u00f3lica, con las Primeras V\u00edsperas del Primer Domingo del Adviento (es decir el s\u00e1bado despu\u00e9s de la fiesta de Cristo Rey del Universo en la tarde). La fecha de este d\u00eda no es fija, sino que cambia levemente cada a\u00f1o. Como los domingos de preparaci\u00f3n a la Navidad son cuatro, se retrocede desde el \u00faltimo domingo antes del 25 de diciembre para determinar la fecha del primer domingo de Adviento. Siempre es entre los \u00faltimos d\u00edas de noviembre y los primeros de diciembre. Con el Adviento se da inicio al <strong>Ciclo de Navidad <\/strong>(tambi\u00e9n se llama Ciclo de la Manifestaci\u00f3n del Se\u00f1or) que se prolonga hasta la fiesta del Bautismo del Se\u00f1or, el primer domingo despu\u00e9s del 6 de enero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo tiempo es el <strong>Tiempo Ordinario<\/strong>, que comienza despu\u00e9s de la fiesta del Bautismo de Jes\u00fas y se prolonga hasta el inicio de la Cuaresma, tiempo de preparaci\u00f3n a la Pascua de Resurrecci\u00f3n. Tampoco esta fecha es fija, pues queda determinada por la fecha de la Pascua, establecida en base al calendario lunar, no solar: la Pascua es siempre el primer domingo que sigue a la luna llena, despu\u00e9s del equinoccio de primavera. Oscila entre el 22 de marzo y el 25 de abril.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s comienza el <strong>Ciclo Pascual<\/strong>, que est\u00e1 constituido por la Cuaresma, la Semana Santa y el Tiempo Pascual, y culmina con la solemnidad de Pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lunes despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s se reanuda el <strong>Tiempo Ordinario<\/strong>, que dura hasta el s\u00e1bado posterior a la solemnidad de Cristo, Rey del Universo. El Tiempo ordinario tiene 33 \u00f3 34 semanas, y es el m\u00e1s largo del a\u00f1o lit\u00fargico. Con las primeras v\u00edsperas del domingo posterior a esa fiesta comienza un nuevo a\u00f1o lit\u00fargico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>4.1.1 El Ciclo o Tiempo de Navidad<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este ciclo o tiempo, el segundo en importancia del a\u00f1o lit\u00fargico, se llama tambi\u00e9n \u201cciclo de la manifestaci\u00f3n del Se\u00f1or\u201d, porque celebramos a Cristo que se nos revela en sus manifestaciones en la historia humana. Se organiza en torno a la segunda gran fiesta del Se\u00f1or, la Navidad, que celebra su nacimiento en Bel\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u201cencarnaci\u00f3n\u201d de Dios, el hacerse \u201ccarne\u201d o persona humana, es la condici\u00f3n necesaria para que hist\u00f3ricamente pudiera vivir y morir. El misterio pascual fue posible porque Dios se hizo humano. Este ciclo da inicio al a\u00f1o lit\u00fargico de la Iglesia, el primer domingo de Adviento. Sus momentos principales son:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Los <em>cuatro domingos de adviento<\/em>, que constituyen la preparaci\u00f3n a la Navidad y nos sensibilizan tambi\u00e9n a la esperanza de la venida definitiva del Se\u00f1or;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; la <em>Navidad, <\/em>fiesta del nacimiento de Jesucristo en Bel\u00e9n;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; la <em>octava de Navidad<\/em>, similar a la de Pascua, que contin\u00faa la fiesta por una semana entera; ella inaugura el <em>\u201ctiempo de Navidad\u201d, <\/em>que se prolonga hasta el inicio del tiempo ordinario;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; la fiesta de la <em>Sagrada Familia, <\/em>el domingo siguiente a la Navidad;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; el d\u00eda de la octava, 1 de enero e inicio del a\u00f1o civil en gran parte del mundo, se celebra la solemnidad de <em>Santa Mar\u00eda Madre de Dios<\/em>;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; la <em>Epifan\u00eda<\/em>, el 6 de enero o el segundo domingo despu\u00e9s de Navidad, que recuerda la manifestaci\u00f3n del reci\u00e9n nacido a todas las naciones representadas en los magos de oriente;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; el <em>Bautismo del Se\u00f1or<\/em>, el domingo posterior a la Epifan\u00eda, memoria del inicio de su ministerio mesi\u00e1nico, manifest\u00e1ndose as\u00ed a su pueblo, Israel. Con esta fiesta termina el \u201ctiempo de Navidad\u201d y comienza la primera semana del \u201ctiempo ordinario\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>4.1.2. El Ciclo o Tiempo pascual<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ciclo o tiempo pascual es el m\u00e1s importante del a\u00f1o lit\u00fargico, porque en su centro est\u00e1 la principal fiesta cristiana, la Pascua de Resurrecci\u00f3n. El ciclo comienza el \u201cMi\u00e9rcoles de cenizas\u201d con la Cuaresma, tiempo de conversi\u00f3n e interioridad que dura 40 d\u00edas y est\u00e1 orientado a la preparaci\u00f3n de la Pascua. Al final de la cuaresma est\u00e1 la Semana santa, la m\u00e1s intensa del a\u00f1o lit\u00fargico, cuyos d\u00edas m\u00e1s importantes son:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; el <em>Domingo de ramos<\/em>, con que se inicia, y conmemora la entrada de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n antes de morir y resucitar;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; el <em>Jueves santo<\/em>, en que se celebra la \u201cmisa crismal\u201d del obispo con todos sus colaboradores en el ministerio (sacerdotes y di\u00e1conos) y se bendicen los \u00f3leos para los bautizos, confirmaciones, unciones de los enfermos y ordenaciones del a\u00f1o,\u00a0 aunque hay di\u00f3cesis en las que esta misa se traslada a otro d\u00eda de la Semana santa; y, por la tarde del Jueves santo, la cena del Se\u00f1or en la que celebramos la instituci\u00f3n de la eucarist\u00eda y del sacerdocio ordenado;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; el <em>Viernes santo<\/em>, d\u00eda en que recordamos la muerte del Se\u00f1or; es el \u00fanico d\u00eda del a\u00f1o en que no se celebra la eucarist\u00eda (por eso comulgamos con las hostias consagradas el Jueves santo);<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; el <em>S\u00e1bado santo<\/em> que culmina, en la noche, con la <em>Vigilia pascual <\/em>y la celebraci\u00f3n dominical de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fiesta de la resurrecci\u00f3n se prolonga en la <em>octava de Pascua<\/em>, hasta el domingo siguiente, como \u201cun s\u00f3lo d\u00eda de fiesta\u201d. Se prolonga, m\u00e1s all\u00e1 a\u00fan, a toda la <em>cincuentena pascual <\/em>o <em>tiempo pascual<\/em>, que son los cincuenta d\u00edas que culminan con la fiesta del Esp\u00edritu Santo, <em>Pentecost\u00e9s<\/em>. En el d\u00eda 40 se celebra la fiesta de la <em>Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or, <\/em>que en muchos pa\u00edses es trasladada al domingo siguiente, que es el anterior a Pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>4.1.3 El Tiempo ordinario<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo el tiempo que queda fuera de los dos grandes ciclos anteriores, cuya duraci\u00f3n es de 33 \u00f3 34 semanas, no se celebra ning\u00fan aspecto particular del misterio pascual, sino el misterio de Cristo y de su Iglesia en su globalidad. Los domingos son sus d\u00edas principales; cada siete d\u00edas es fiesta de la resurrecci\u00f3n para los cristianos. Una parte menor de estos domingos, entre 5 y 9, se hallan despu\u00e9s del ciclo de la manifestaci\u00f3n, a partir de la fiesta del Bautismo del Se\u00f1or, y los restantes despu\u00e9s del domingo de Pentecost\u00e9s, hasta el s\u00e1bado antes del primer domingo de Adviento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la lectura del Evangelio, se asign\u00f3 al a\u00f1o \u201cA\u201d el evangelista Lucas, al a\u00f1o \u201cB\u201d los evangelistas Marcos y Juan, y al a\u00f1o \u201cC\u201d el evangelista Mateo. Cada tercer a\u00f1o vuelve a comenzar el ciclo, d\u00e1ndonos la posibilidad de una nueva pasada por los libros y textos m\u00e1s importantes para nuestra fe. En el tiempo ordinario los domingos y los d\u00edas de semana toman el motivo de celebraci\u00f3n sobre todo del leccionario. Es \u00e9ste, con sus lecturas de los a\u00f1os A, B y C, el que le da su unidad, la que no se corta por estar dividido en dos partes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>4.1.4 Otras fiestas del a\u00f1o lit\u00fargico<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el tiempo ordinario la Iglesia sit\u00faa una serie de otras fiestas importantes, entre las que destacan muchas fiestas de la Virgen y de los santos, aunque \u00e9stas tambi\u00e9n se reparten a lo largo de todo el a\u00f1o, pudiendo estar tambi\u00e9n en los ciclos de la manifestaci\u00f3n y pascual. Las m\u00e1s importantes son las siguientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>De Jesucristo. <\/em>Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or (2 de febrero, en realidad entra en el complejo de las fiestas de la manifestaci\u00f3n); Exaltaci\u00f3n de la Cruz (14 de septiembre \u00f3 3 de mayo); Sant\u00edsima Trinidad (domingo posterior a Pentecost\u00e9s; celebra al Dios Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo); Cuerpo y Sangre de Cristo, (segundo jueves despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s); Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, (tercer viernes despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s); Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or (6 de agosto); Jesucristo Rey del Universo, (\u00faltimo domingo del a\u00f1o lit\u00fargico, es decir antes del primero de Adviento).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>De la Virgen Mar\u00eda<\/em><em>. <\/em>Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or (25 de marzo: nueve meses antes del nacimiento); Asunci\u00f3n de Mar\u00eda (15 de agosto); Inmaculada Concepci\u00f3n (8 de diciembre, con la que culmina el Mes de Mar\u00eda); Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda (tercer s\u00e1bado despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s); y muchas advocaciones particulares, como Nuestra Se\u00f1ora de Lourdes (11 de febrero), Nuestra Se\u00f1ora de F\u00e1tima (13 mayo), y especialmente en Am\u00e9rica Latina, continente mariano por excelencia cuyos pa\u00edses veneran como patrona a la Virgen Mar\u00eda en variadas advocaciones: Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe (patrona de Am\u00e9rica Latina, 12 de diciembre), Nossa Senhora Aparecida (12 de octubre), Virgen de Luj\u00e1n (8 de mayo), Nuestra Se\u00f1ora del Carmen (16 de julio), y muchas otras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>De los Santos<\/em><em>. <\/em>Todos los santos (1 de noviembre), San Jos\u00e9 (19 de marzo) y san Jos\u00e9 obrero (1 de mayo), san Juan Bautista (24 de junio), san Pedro y san Pablo (29 de junio), y otras particulares de cada pa\u00eds. La gran cantidad de hombres y mujeres que han sido canonizados desde el pontificado de san Juan Pablo II obedece al deseo de enriquecer los calendarios particulares con santos y santas locales, que se sumen a los del calendario universal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fiestas de la Virgen Mar\u00eda y de los santos son muchas m\u00e1s. A menudo est\u00e1n m\u00e1s ligadas a la devoci\u00f3n personal o de algunas regiones. Por su importancia para muchos cat\u00f3licos hay que recordar tambi\u00e9n la conmemoraci\u00f3n de Todos los difuntos (2 de noviembre), d\u00eda de masiva afluencia a los cementerios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comuni\u00f3n no es uniformidad, sino unidad en la riqueza de la diversidad. Por eso, el a\u00f1o lit\u00fargico se hace local en cada Iglesia particular, a trav\u00e9s de celebraciones y fiestas propias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las celebraciones tienen colores propios, que se usan en la vestimenta lit\u00fargica y en otros signos del espacio de la celebraci\u00f3n: verde para el Tiempo ordinario, tanto los domingos como las ferias o d\u00edas de semana; rojo para el Domingo de Ramos, el Viernes Santo y las fiestas de los ap\u00f3stoles y m\u00e1rtires; morado para el Adviento, la Cuaresma y las celebraciones de difuntos; y blanco para la Pascua, la Navidad, y las dem\u00e1s solemnidades y fiestas de Cristo y la Virgen Mar\u00eda. En varios lugares se ha ido popularizando el color azul para las fiestas de la Virgen. El significado de los colores es convencional, puede cambiar de cultura a cultura: Rojo para la Pasi\u00f3n, los m\u00e1rtires y ap\u00f3stoles que dieron su sangre, como Jesucristo, por causa del Evangelio. Blanco, el color por excelencia de la santidad y pureza, para las grandes solemnidades del a\u00f1o y las fiestas de la Virgen. Morado, color originalmente penitencial, de recogimiento y conversi\u00f3n, para los tiempos de preparaci\u00f3n y para las celebraciones de la muerte de los cristianos. Verde, el color m\u00e1s com\u00fan, para el tiempo ordinario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>4.2 el tiempo lit\u00fargico como mistagogia <\/em><\/strong><strong><em>de la iglesia<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o lit\u00fargico no es una mera organizaci\u00f3n de las celebraciones lit\u00fargicas de la Iglesia en el tiempo. Mucho m\u00e1s que una simple estructura, es en realidad una <em>mistagog\u00eda <\/em>de la Iglesia, es decir, un itinerario formativo que introduce al misterio de Cristo y conduce a una profundizaci\u00f3n cada vez mayor del Evangelio y de toda la doctrina cristiana, y por ende a un crecimiento en el compromiso de los fieles con su fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Celebrar toda la riqueza del misterio de Cristo: su nacimiento, su vida, su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n, sus palabras y obras, su Madre Mar\u00eda, los efectos de su mensaje en tantos testigos y m\u00e1rtires, a partir de las lecturas b\u00edblicas, de la riqueza y hermosura de los textos lit\u00fargicos elaborados por la Iglesia, de la experiencia de celebrar en comunidad y participar activamente de las celebraciones, de cantar y dialogar en ambientes fraternos, de experimentar los desaf\u00edos a los que el Se\u00f1or nos llama a partir de la celebraci\u00f3n de la fe, todo eso es un camino \u00fanico de crecimiento y profundizaci\u00f3n de la vida cristiana para todos los fieles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vivir conscientemente el desarrollo del a\u00f1o lit\u00fargico, no s\u00f3lo a lo largo de un a\u00f1o, sino de los tres a\u00f1os del ciclo dominical, no s\u00f3lo permite pasar por lo fundamental de la revelaci\u00f3n cristiana por medio de las lecturas b\u00edblicas, sino que ayuda a generar en la Iglesia la aut\u00e9ntica comuni\u00f3n en la diversidad y en cada cristiano la conciencia de una fe y un compromiso que no son est\u00e1ticos, sino que son aut\u00e9ntica \u201chistoria de la salvaci\u00f3n\u201d que se vive en el devenir del tiempo, siempre desafiada a una mayor fidelidad al Evangelio y siempre atra\u00edda por la esperanza del Reino, \u00e1pice del tiempo y del a\u00f1o lit\u00fargico.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Guillermo Rosas, <\/em>SS.CC. Pontif\u00edcia Universidad Cat\u00f3lica de Chile. Texto original, castellano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>CALENDARIO ROMANO GENERAL, 1969. Tambi\u00e9n, la edici\u00f3n que contiene el Misal Romano, 3\u00aa edici\u00f3n t\u00edpica, 2002.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>CALENDARIA PARTICULARIA<\/em>, Instrucci\u00f3n de la Sagrada Congregaci\u00f3n para el Culto divino, 24 junio 1970.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>MSTERII PASCHALIS, Motu proprio de Paulo VI, 1969.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BERGAMINI Augusto, la voz: <em>A\u00f1o lit\u00fargico <\/em>en el <em>Nuevo diccionario de liturgia<\/em>, Madrid: Ed. Paulinas, 1987, p. 136-144.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CASTELLANO Jes\u00fas, <em>El a\u00f1o lit\u00fargico. <\/em>Memorial de Cristo y mistagog\u00eda de la Iglesia<em>, <\/em>Barcelona: Biblioteca lit\u00fargica 1, Centre de Pastoral lit\u00fargica, 1\u00aa ed. 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DALMAIS I.H., El tiempo en la liturgia<em>. <\/em>En la parte IV de A.G. MARTIMORT, <em>La Iglesia en oraci\u00f3n. <\/em>Introducci\u00f3n a la liturgia. Nueva edici\u00f3n actualizada y aumentada, Barcelona: Herder, 1987, p.889-895.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GO\u00d1I Jos\u00e9 Antonio, <em>Historia del a\u00f1o lit\u00fargico y del calendario romano, <\/em>Biblioteca lit\u00fargica 40, Barcelona: Centre de Pastoral lit\u00fargica, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00d3PEZ MART\u00cdN Juli\u00e1n, La voz: Calendario lit\u00fargico<em>, <\/em>en el <em>Nuevo diccionario de liturgia<\/em>, Madrid: Ed. Paulinas, 1987, p.258-264<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ROSAS Guillermo, <em>El a\u00f1o lit\u00fargico, <\/em>en CELAM, <em>Manual de Liturgia<\/em>, volumen IV: La celebraci\u00f3n del misterio pascual. Otras expresiones celebrativas del misterio pascual y la liturgia en la vida de la Iglesia, Bogot\u00e1: CELAM, 2002, p.19-58.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____, <em>El hoy de la salvaci\u00f3n en la liturgia, <\/em>en Revista <em>Medell\u00edn<\/em>, vol. XXIX, n.116, diciembre 2003, CELAM-ITEPAL, p.699-718.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______, El tiempo en la liturgia<em>, <\/em>en CELAM, <em>Manual de Liturgia<\/em>, volumen III: La celebraci\u00f3n del misterio pascual. Fundamentos teol\u00f3gicos y elementos constitutivos, CELAM, Bogot\u00e1 2003, p.545-579<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TRIACCA A.M., <em>La voz: Tiempo y liturgia, <\/em>en el <em>Nuevo diccionario de liturgia<\/em>, Madrid: Ed. Paulinas, 1987.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 El tiempo en la experienca humana 1.1 La dimensi\u00f3n objetiva y la dimensi\u00f3n subjetiva del tiempo 1.2 La \u201chumanizaci\u00f3n\u201d del tiempo 2 El tiempo en la experiencia cristiana 2.1 El tiempo en la Sagrada Escritura 2.2 El culto como memorial 2.3 La comprensi\u00f3n lit\u00fargica del tiempo 2.3.1 El objeto de la celebraci\u00f3n cristiana [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[],"class_list":["post-1650","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-liturgia-y-sacramentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1650","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1650"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1650\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1651,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1650\/revisions\/1651"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1650"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1650"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1650"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}