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{"id":1497,"date":"2017-12-24T19:16:03","date_gmt":"2017-12-24T21:16:03","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1497"},"modified":"2017-12-31T18:50:53","modified_gmt":"2017-12-31T20:50:53","slug":"misal-romano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1497","title":{"rendered":"Misal Romano"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p>1 Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>2 La Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica Missale Romanum<\/p>\n<p>3 Breve historia y g\u00e9nesis del Misal Romano<\/p>\n<p>4 Aspectos teol\u00f3gicos y pastorales valorados por el nuevo Misal<\/p>\n<p>4.1 Presencia de Cristo<\/p>\n<p>4.2 Asamblea y participaci\u00f3n<\/p>\n<p>4.3 Sagrada Escritura<\/p>\n<p>5 Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>6 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por medio de la Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Missale Romanum<\/em>, del 3 de abril de 1969, el papa Pablo VI aprob\u00f3 el nuevo Misal Romano y la &#8220;Instrucci\u00f3n General al Misal Romano&#8221; (<em>Institutio Generalis Missalis Romanum<\/em> \u2013 IGMR), que acompa\u00f1a y precede al formulario del Misal . El texto de la edici\u00f3n oficial (<em>editio typica<\/em>) del Misal y de la Instrucci\u00f3n son del 25 de marzo de 1970. Pasados apenas cinco a\u00f1os, se public\u00f3 la segunda edici\u00f3n del Misal Romano. En el a\u00f1o 2000, treinta a\u00f1os despu\u00e9s de la primera edici\u00f3n del Misal, se lanza su tercera edici\u00f3n. En esa ocasi\u00f3n surgieron algunas orientaciones que complementaban la edici\u00f3n anterior del Misal, las cuales fueron incorporadas en la tercera edici\u00f3n de la IGMR. Tomemos como paradigma para nuestras referencias esta \u00faltima edici\u00f3n de la IGMR. Ella presenta nueve cap\u00edtulos y 399 n\u00fameros (la primera edici\u00f3n ten\u00eda ocho cap\u00edtulos y 342 n\u00fameros).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta Instrucci\u00f3n -al igual que sucede con las introducciones de los libros lit\u00fargicos emanados de la reforma lit\u00fargica conciliar (<em>praenotanda<\/em>) &#8211; es un rico conjunto de hilos de car\u00e1cter b\u00edblico, teol\u00f3gico, doctrinal, catequ\u00e9tico y pastoral; todos formando un \u00fanico tejido multicolor. Lejos de ser un mero manual de r\u00fabricas, la IGMR es portadora de una teolog\u00eda fecundada por la renovaci\u00f3n pre y post-conciliar, pero sobre todo por las riqu\u00edsimas propuestas del Concilio Vaticano II. &#8220;Marca un giro en relaci\u00f3n a los precedentes Rubricae Generales y Ritus servandus del Misal de P\u00edo V, ya por el propio t\u00edtulo: <em>Institutio<\/em>, un g\u00e9nero literario nuevo, y a\u00fan por su contenido de amplio respiro&#8221; (FALSINI, 1996, p.7) .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al lado de la IGMR, otro tesoro de la reforma lit\u00fargica fue el Ordo Lectionum Missae (OLM) \u2013 el listado oficial de las lecturas de la Sagrada Escritura que se proclaman en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda. La primera edici\u00f3n t\u00edpica del OLM fue publicada en 1969, por mandato de Pablo VI. En 1981 hubo su segunda edici\u00f3n. Se trata de un documento compuesto de seis cap\u00edtulos, cuyo \u00e1mbito teol\u00f3gico, catequ\u00e9tico y pastoral es realzar el valor de m\u00e1xima importancia de la Sagrada Escritura en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda (CNBB, 2008).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El objetivo de la investigaci\u00f3n propuesta es explorar algunos aspectos relevantes del Misal Romano. Para ello, propondremos un trayecto a recorrer en tres etapas: 1) Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Missale Romanum<\/em>; 2) Breve hist\u00f3rico y g\u00e9nesis del Misal de Pablo VI; 3) Aspectos teol\u00f3gicos y pastorales valorados por el nuevo Misal, donde especificar tres aspectos: presencia de Cristo, asamblea y participaci\u00f3n y Sagrada Escritura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 La Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica<\/strong> <strong><em>Missale Romanum<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Missale Romanum<\/em> merece un enfoque aparte, dado su peso y relevancia. Ella no s\u00f3lo se present\u00f3 como un instrumento necesario para que fuera posible la promulgaci\u00f3n del nuevo Misal, sino que trajo consigo una densa y profunda s\u00edntesis de potencialidades y propuestas teol\u00f3gicas y pastorales<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Misal que vigor\u00f3 hasta 1970 fue aqu\u00e9l promulgado por el papa P\u00edo V, en 1570, de acuerdo con el decreto del Concilio de Trento. Seg\u00fan nuestra Constituci\u00f3n, \u00e9l est\u00e1 &#8220;entre los muchos y admirables frutos que ese Santo S\u00ednodo ha difundido por toda la Iglesia de Cristo&#8221;. Durante cuatro siglos, los sacerdotes del rito latino lo tuvieron como norma para la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primera mitad del siglo XX, de modo particular, comienza a despuntar y desarrollarse entre los cristianos un fuerte deseo de una renovaci\u00f3n de la liturgia, deseo este que, seg\u00fan las palabras del Papa P\u00edo XII, debe ser considerado &#8220;paso del Esp\u00edritu Santo por su Iglesia &#8220;(JAVIER FLORES, 2006, p.285). Con eso, se fue aclarando que el Misal de P\u00edo V deb\u00eda ser urgentemente renovado y enriquecido en sus textos. El propio P\u00edo XII dio inicio a esta obra, restaurando la Vigilia Pascual y el Ordinario de la Semana Santa, aut\u00e9nticos y concretos pasos para el inicio de la reforma del Misal Romano y su adaptaci\u00f3n a las necesidades de la Iglesia de hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la promulgaci\u00f3n del primer documento del Concilio Vaticano II, la Constituci\u00f3n Lit\u00fargica <em>Sacrosanctum Concilium<\/em> (SC), fue lanzada la piedra fundamental de la profunda reforma del Misal Romano. En lo que se refiere al misterio de la eucarist\u00eda, la <em>Sacrosanctum Concilium<\/em>, en el cap\u00edtulo II (n\u00fameros 47-58), presenta algunas directrices concretas para la revisi\u00f3n del Misal: buscar mayor claridad en los textos y ritos; promover la participaci\u00f3n de los fieles; preparar &#8220;con mayor abundancia para los fieles&#8221; la mesa de la Palabra de Dios; centralizar la realidad del misterio pascual; resucitar algunos ritos que se perdieron durante la historia (oraci\u00f3n universal, concelebraci\u00f3n, lectura de textos del Antiguo Testamento, comuni\u00f3n bajo las dos especies, etc.) y el uso de la lengua vern\u00e1cula. La preocupaci\u00f3n por una aut\u00e9ntica renovaci\u00f3n lit\u00fargica, en particular en lo que se refiere a la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda, se\u00f1ala precisamente\u00a0 la participaci\u00f3n de los bautizados en el misterio que se celebra: &#8220;El ritual de la Misa debe ser revisado, de modo que aparezca m\u00e1s claramente la estructura de cada uno una de sus partes, as\u00ed como su mutua conexi\u00f3n, para facilitar una participaci\u00f3n piadosa y activa de los fieles &#8220;(SC n.50). <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo VI, en la Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Missale Romanum<\/em>, aclara que la renovaci\u00f3n del Misal no es fruto de un capricho de la Iglesia posconciliar y nada tiene de improvisado. Por el contrario, ella fue preparada cari\u00f1osa y progresivamente, de modo particular, con el auxilio de los avances de la teolog\u00eda b\u00edblica y lit\u00fargica. Estos y otros factores se\u00f1alan la asistencia permanente del Esp\u00edritu Santo, que, en todas las fases de la historia, suscita en la Iglesia de Cristo los soplos de renovaci\u00f3n. Pablo VI recuerda que, tras el Concilio de Trento, se inici\u00f3 el estudio de antiguos manuscritos de la Biblioteca Vaticana y de otros materiales recogidos de varios lugares. El Papa P\u00edo V da testimonio de que este rico documental contribuy\u00f3 mucho a la revisi\u00f3n y renovaci\u00f3n del Misal promulgado en 1570. De la publicaci\u00f3n de ese Misal hasta el Concilio Vaticano II se descubri\u00f3 y public\u00f3 un rico material de antiguas fuentes lit\u00fargicas, como tambi\u00e9n fueron conocidas y estudiadas antiguas f\u00f3rmulas lit\u00fargicas de la Iglesia Oriental. En este sentido, afirma Pablo VI: &#8220;As\u00ed muchos insistieron para que tales riquezas doctrinales y espirituales no permanecieran en la oscuridad de las bibliotecas, sino que, por el contrario, fuesen dadas a luz, para ilustrar y nutrir las mentes de los cristianos&#8221; (PAULO VI, 1992, p.18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las m\u00e1s importantes novedades de la reforma del nuevo Misal son los nuevos formularios de Oraciones eucar\u00edsticas. La Oraci\u00f3n Eucar\u00edstica I, tambi\u00e9n llamada Canon Romano, fue fijada entre los siglos IV y V y permaneci\u00f3 siendo el \u00fanico formulario usado en las Misas hasta el nuevo Misal. Adem\u00e1s de las nuevas oraciones eucar\u00edsticas, este Misal se ha enriquecido con un gran n\u00famero de nuevos Prefacios. El actual Misal cuenta con trece Oraciones Eucar\u00edsticas<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Se trata, por tanto, de un Misal con una riqueza eucol\u00f3gica sin precedentes (BUGNINI, 2013, p.347).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, de acuerdo con las orientaciones del Concilio Vaticano II, hubo el cuidado de simplificar varios elementos secundarios que, a lo largo de los siglos, se han ido a\u00f1adiendo a la celebraci\u00f3n de la Misa. Con frecuencia, esos elementos desviaban a los fieles de lo que era esencial en el misterio eucar\u00edstico, adem\u00e1s de sobrecargar demasiado la celebraci\u00f3n. Todo, sin embargo, fue hecho cuidadosamente para que se conservara la sustancia de los ritos lit\u00fargicos. Se respet\u00f3 la estructura esencial de los ritos y, al mismo tiempo, se opt\u00f3 por su simplificaci\u00f3n. Orienta el Concilio: &#8220;Se omitan todos los elementos que, con el paso del tiempo, se han duplicado o, menos \u00fatilmente, se han a\u00f1adido; se restaure, sin embargo, si parece oportuno o necesario y seg\u00fan la antigua tradici\u00f3n de los Padres, algunos que injustamente se perdieron &#8220;(SC n.50). (MARSILI, 2010: 329-37).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se han restaurado, sigue recordando\u00a0 Pablo VI en la Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica, algunos ritos que hab\u00edan ca\u00eddo en desuso en la celebraci\u00f3n de la Misa y que gozaron de importancia en el tiempo de los Padres de la Iglesia. Entre los ritos restaurados, el de la proclamaci\u00f3n de la Biblia en la Liturgia de la Palabra es indudablemente uno de los m\u00e1s significativos y decisivos (TRIACCA, 1992, p.135-51). Se trata de una expresa orientaci\u00f3n conciliar: &#8220;Para que la mesa de la Palabra de Dios sea preparada con mayor abundancia para los fieles, se abran m\u00e1s ampliamente los tesoros de la Biblia, de modo que, dentro de cierto n\u00famero de a\u00f1os, sean le\u00eddas al pueblo las partes m\u00e1s importantes de la Sagrada Escritura &#8220;(SC n.51) <a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. &#8220;Todo esto fue as\u00ed ordenado para aumentar cada vez m\u00e1s en los fieles el hambre de la Palabra de Dios&#8221; (Am 8,11) que, bajo la direcci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, debe llevar al pueblo de la nueva Alianza a la perfecta unidad de la Iglesia &#8220;- afirma Pablo VI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la conclusi\u00f3n de la Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Missale Romanum<\/em>, el pont\u00edfice manifiesta su deseo de &#8220;dar fuerza de ley&#8221; a todo lo expuesto en ese documento. Recuerda que su predecesor P\u00edo V, con ocasi\u00f3n de la promulgaci\u00f3n del Misal Romano, declara al pueblo cristiano que ese libro lit\u00fargico era &#8220;como factor de la unidad lit\u00fargica y signo de la pureza del culto de la Iglesia&#8221;. &#8220;De la misma forma&#8221;, contin\u00faa Pablo VI, &#8220;nosotros, en el nuevo Misal, aunque dejando lugar para leg\u00edtimas variaciones y adaptaciones, seg\u00fan las normas del Concilio Vaticano II, esperamos que sea recibido por los fieles como un medio de testimoniar y afirmar la unidad de todos, pues, entre tanta diversidad de lenguas, una sola y misma oraci\u00f3n, m\u00e1s fragante que el incienso, subir\u00e1 al Padre celestial por nuestro Sumo Sacerdote Jesucristo, en el Esp\u00edritu Santo &#8220;(PAULO VI, 1992, p.21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Breve historia y g\u00e9nesis del Misal Romano<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque nuestro prop\u00f3sito es enfocar la reforma del Misal Romano de Pablo VI, no se puede dejar de se\u00f1alar que el siglo XX estuvo marcado por un fuerte deseo de reforma en el campo de la liturgia. P\u00edo X, en la Bula <em>Divino afflatu<\/em> (1\/11\/1911), muestra la necesidad de reformar algunas l\u00edneas concernientes a la Misa y al Oficio divino. En su <em>motu<\/em> propio <em>Abhinc duos annos<\/em> (23\/10\/1913), \u00e9l presenta un esbozo program\u00e1tico de una futura reforma del Breviario. Los proyectos de reforma de los dos principales libros lit\u00fargicos de la Iglesia -el Breviario y el Misal- quedaron paralizados debido a varias circunstancias imprevistas, de modo particular el estallido de la primera guerra mundial y la muerte del pont\u00edfice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00edo XII dio un nuevo impulso a los trabajos de reforma ya en marcha. En 1946, \u00e9l forma una comisi\u00f3n con el fin de hacer un levantamiento de lo que hasta ese momento hab\u00eda sido realizado en pro de una reforma lit\u00fargica. Esta comisi\u00f3n qued\u00f3 bajo la coordinaci\u00f3n del entonces prefecto de la Congregaci\u00f3n de los Ritos, el cardenal Salotti. En el a\u00f1o 1948, esa comisi\u00f3n produjo un largo <em>memor\u00e1ndum<\/em> que conten\u00eda las principales directrices de una concreta obra de reforma. El factor decisivo de esta fase fue la publicaci\u00f3n de la enc\u00edclica <em>Mediator Dei<\/em> (20\/11\/1947). Con esta enc\u00edclica, P\u00edo XII abre decisivamente la fase preconciliar de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica (JAVIER FLORES, 2006, p.271-87).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los a\u00f1os inmediatamente precedentes al Concilio Vaticano II, hab\u00eda, en los diversos sectores de la Iglesia y entre los fieles, un vivo deseo de una reforma lit\u00fargica, particularmente en lo que se refer\u00eda a la Misa. El 25 de enero de 1959, el Papa Juan XXIII manifiesta, por primera vez, su intenci\u00f3n de convocar un Concilio. En junio del mismo a\u00f1o, el secretario de Estado, cardenal Tardini, pidi\u00f3 a todos los obispos, a los superiores de las \u00f3rdenes religiosas y a las universidades cat\u00f3licas enviar sugerencias de temas a tratar en el Concilio. Muchas de estas sugerencias se refer\u00edan a la reforma de la Misa (LENGELING, 1971, p.501). En vista de estos y otros factores, se puede entender por qu\u00e9 el primer documento emanado del Vaticano II fue justamente la Constituci\u00f3n Lit\u00fargica <em>Sacrosanctum Concilium<\/em>, promulgada el 4 de diciembre de 1963. El segundo cap\u00edtulo de esa Constituci\u00f3n (n.47-58) fue completamente dedicado al sacramento de la eucarist\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 25 de enero de 1964, Pablo VI form\u00f3 el <em>Consilium ad exsequendam Constitutionem de Sacra Liturgia<\/em>, una comisi\u00f3n que deb\u00eda llevar adelante el proyecto de la reforma lit\u00fargica. Al formar este Consejo, el pont\u00edfice ten\u00eda el ardiente deseo de poner en pr\u00e1ctica lo que hab\u00eda pedido el Concilio Vaticano II: &#8220;Los libros lit\u00fargicos sean cuanto antes revisados \u200b\u200bpor personas competentes y consultando a obispos de diversos pa\u00edses del mundo&#8221; (SC n.25) . Motivado por esa exhortaci\u00f3n, el <em>Consilium<\/em>, de inmediato, puso manos a la obra. En poco tiempo, los trabajos de la comisi\u00f3n ya presentaban los primeros signos de la reforma del Misal (BASURKO &amp; GOENAGA, 1990, p.149). La empresa, sin embargo, necesit\u00f3 ser enfrentada de forma paciente y gradual. El motivo de este procedimiento se dio por dos razones: a) de acuerdo con el Concilio Vaticano II, el trabajo de reforma deb\u00eda transcurrir con prudencia, pues lo que estaba en juego era algo delicado y desafiante. Seg\u00fan la SC n.23, era tarea de la Iglesia conservar la &#8220;sana tradici\u00f3n&#8221; y, al mismo tiempo, lanzarse en un &#8220;progreso leg\u00edtimo&#8221;, seg\u00fan lo que los nuevos tiempos exig\u00edan. Y eso deber\u00eda ser hecho &#8220;con cuidadosa investigaci\u00f3n teol\u00f3gica, hist\u00f3rica y pastoral acerca de cada una de las partes de la liturgia eucar\u00edstica que deben ser revisadas&#8221;. Y m\u00e1s, la Iglesia deber\u00eda tener en cuenta &#8220;las leyes generales de la estructura y del esp\u00edritu de la liturgia, la experiencia adquirida en las recientes reformas lit\u00fargicas&#8221;. Adem\u00e1s, que se tomara el cuidado de no introducir innovaciones indebidas en el proceso de reforma y que las nuevas formas surgieran de las ya existentes. Obviamente, una obra de tal porte exig\u00eda tiempo, discernimiento y cautela; b) desde el punto de vista did\u00e1ctico y psicol\u00f3gico, ser\u00eda perjudicial exigir un cambio inmediato y radical. El clero y el pueblo de Dios no tendr\u00edan condiciones de comprender correctamente y asimilar de forma profunda y provechosa los cambios propuestos por la Iglesia. Para comprobar la paciencia y el cuidado maternal de la Iglesia en relaci\u00f3n a sus hijos, basta con conferir la lista de los documentos romanos publicados entre los a\u00f1os 1964 y 1971, todos ellos relacionados con la reforma del nuevo Misal. Y eso con el deseo que el pueblo de Dios acogiera con conciencia y provecho las propuestas de la reforma lit\u00fargica (LENGELING, 1971, p.506-9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el \u00e1mbito del <em>Consilium<\/em>, doce grupos de trabajo contribuyeron a realizar el nuevo Misal. Tres otros grupos se ocuparon de problemas comunes a la reforma del Breviario y del Misal, tales como el calendario, las r\u00fabricas y las fiestas particulares. De los grupos que se encargaron de la reforma del Misal &#8211; lecturas b\u00edblicas, oraciones, prefacios, participaci\u00f3n de los fieles, comuni\u00f3n bajo dos especies, concelebraci\u00f3n, Misas votivas, cantos de la Misa &#8211; no se puede dejar de hacer memoria de nombres como A. Franquesa, M. Righetti, T. Schnitzler, P. Jounel, C. Vagaggini, P. M. Gy, J. A. Jungmann, J. Gelineau, L. Bouyer y tantos otros. Gracias a ellos y a la supervisi\u00f3n continua de Pablo VI, se hizo posible la obra de la reforma lit\u00fargica con uno de sus frutos m\u00e1s fecundos y prometedores: el Misal Romano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siendo la reforma del Misal una obra aut\u00e9nticamente eclesial y colegial, Pablo VI quiso garantizar que participasen de ella todos los obispos. Sobre esto, recordamos aqu\u00ed las palabras pronunciadas por el pont\u00edfice en la audiencia concedida a los participantes de la VII sesi\u00f3n plenaria del <em>Consilium<\/em>, en diciembre de 1966. Despu\u00e9s de haber hablado de la importancia de la m\u00fasica sacra, \u00e9l declara:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay otra cuesti\u00f3n, entre todas, que es de m\u00e1ximo inter\u00e9s: aquella que se refiere al <em>Ordo Missae<\/em>. Tomamos ya ciencia del estudio realizado y sabemos cu\u00e1ntas eruditas y religiosas discusiones est\u00e1n relacionadas tanto al texto del as\u00ed llamado <em>Ordo Missae<\/em>, sobre la composici\u00f3n del nuevo Misal y del calendario de las celebraciones. La cosa es de tanto peso y de tanta importancia universal que no podemos dejar de consultar al episcopado antes de convalidar con nuestra aprobaci\u00f3n las medidas propuestas por \u00e9ste <em>Consilium<\/em>. (LENGELING, 1971, p.506-9)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, la propuesta de reforma de la Misa fue sometida al examen de los obispos, que fueron convocados para un S\u00ednodo en Roma, en el a\u00f1o 1967. Varias indagaciones fueron hechas y ricas sugerencias fueron dadas para que, sin demora, se hiciera la reforma del Misal. Sin embargo, sea durante el S\u00ednodo, sea en momentos sucesivos, &#8220;no faltaron intentos con el fin de denigrar el nuevo <em>Ordo Missae<\/em>&#8221; (LENGELING, 1971, p.512). De \u00e9l se dijo que conten\u00eda &#8220;errores de una nueva teolog\u00eda&#8221;, transferidos al campo lit\u00fargico, y que la propuesta del nuevo Ordo, de que tambi\u00e9n el pueblo de Dios pueda ofrecer el sacrificio, oscurece en los fieles la realidad de la &#8220;plenitud de los poderes sacerdotales &#8220;(LENGELING, 1971, p.512). Las voces contra el nuevo Misal propalaban que la reforma hab\u00eda faltado al respeto de tres importantes puntos sostenidos por la doctrina cat\u00f3lica: la naturaleza sacramental de la misa, la cuesti\u00f3n de la presencia real del Se\u00f1or en las especies eucar\u00edsticas y el tema de la naturaleza del sacerdocio ministerial. En tres n\u00fameros seguidos de la proclamaci\u00f3n de la IGMR, estos argumentos son enfrentados y aclarados de la siguiente manera: &#8220;La naturaleza sacramental de la Misa, que el Concilio de Trento solemnemente afirm\u00f3, en concordancia con la universal tradici\u00f3n de la Iglesia, fue nuevamente proclamada por el Concilio Vaticano II. &#8220;(N.2). &#8220;El admirable misterio de la presencia real del Se\u00f1or bajo las especies eucar\u00edsticas fue confirmado por el Concilio Vaticano II y por otros documentos del Magisterio Eclesi\u00e1stico, en el mismo sentido y en la misma forma con que fuera a nuestra fe por el Concilio de Trento&#8221; (n.4). &#8220;La naturaleza del sacerdocio ministerial, propio del obispo y del presb\u00edtero que ofrecen el sacrificio en la persona de Cristo y presiden la asamblea del pueblo santo, se evidencia en el propio rito, por la eminencia del lugar de funci\u00f3n del sacerdote&#8221; (n.4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de un doloroso parto, nace, en fin, el <em>Missale Romanum<\/em>. Un momento nuevo y prometedor en la vida de la Iglesia, de su identidad y misi\u00f3n, ya que lo que est\u00e1 en juego es la celebraci\u00f3n del misterio de la eucarist\u00eda. &#8220;Ella&#8221; contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, a saber, el mismo Cristo, nuestra pascua y pan vivo, dando vida a los hombres a trav\u00e9s de su carne vivificada y vivificante por el Esp\u00edritu Santo (&#8230;). La Eucarist\u00eda aparece como fuente y cumbre de toda la evangelizaci\u00f3n &#8220;(CONCILIO VATICANO II, 1982, n.5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Aspectos teol\u00f3gicos y pastorales valorados por el nuevo Misal<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que se tenga acceso al manantial ofrecido por el nuevo Misal y de \u00e9l se quiera un fecundo provecho, se hace necesario conocerlo en su teolog\u00eda y perspectivas pastorales. Sin duda, uno de los mejores medios para ello es un buen conocimiento de los principios y normas propuestos por la IGMR. Esta Instrucci\u00f3n quiere franquear el contacto con el rico material eucol\u00f3gico presente en el actual Misal &#8211; se trata de piezas ricas en sus dimensiones b\u00edblica, teol\u00f3gica, lit\u00fargica, espiritual, catequ\u00e9tica y pastoral. En este sentido, la IGMR est\u00e1 lejos de ser un simple <em>aggiornamiento<\/em> de r\u00fabricas y de orientaciones pragm\u00e1ticas; por el contrario, quiere ser un rico y permanente manual de formaci\u00f3n lit\u00fargica para el clero y el pueblo de Dios. Aqu\u00ed conviene recordar la amonestaci\u00f3n que nos viene del Concilio Vaticano II: &#8220;Con empe\u00f1o y paciencia busquen a los pastores de almas dar la formaci\u00f3n lit\u00fargica y promover tambi\u00e9n la participaci\u00f3n activa de los fieles (&#8230;)&#8221; (SC n.19) (CONGREGACI\u00d3N PARA El CULTO DIVINO2, 2003, n.11). Con ese objetivo, seleccionamos en esta secci\u00f3n tres temas de particular relevancia en el Misal Romano y, por consiguiente, enfatizados en la IGMR.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.1 Presencia de Cristo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema de la presencia de Cristo en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica es enf\u00e1ticamente abordado en el n\u00famero 27 de la IGMR:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Misa, o Cena del Se\u00f1or, el pueblo de Dios es convocado y reunido, bajo la presidencia del sacerdote, quien obra en la persona de Cristo (in persona Christi) para celebrar el memorial del Se\u00f1or o sacrificio eucar\u00edstico. De manera que para esta reuni\u00f3n local de la santa Iglesia vale eminentemente la promesa de Cristo: \u201cDonde dos o tres est\u00e1n reunidos en mi nombre, all\u00ed estoy yo en medio de ellos\u201d (Mt 18, 20). Pues en la celebraci\u00f3n de la Misa, en la cual se perpet\u00faa el sacrificio de la cruz, Cristo est\u00e1 realmente presente en la misma asamblea congregada en su nombre, en la persona del ministro, en su palabra y, m\u00e1s a\u00fan, de manera sustancial y permanente en las especies eucar\u00edsticas<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina contenida en ese n\u00famero se encuentra impregnada de teolog\u00eda b\u00edblica. En pasajes como Mt 28,19-20 y Jn 15,4-7, vemos el deseo de Jes\u00fas en estar presente, de permanecer junto a los suyos. Ciertamente la experiencia de esa presencia era el coraz\u00f3n del culto y de la experiencia de fe de la comunidad primitiva. En la \u00e9poca apost\u00f3lica y patr\u00edstica &#8220;la presencia del Se\u00f1or era una verdad profundamente vivida en todas sus dimensiones&#8221; (L\u00d3PEZ MART\u00cdN, 1996, p.112). En la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, de modo privilegiado, esa verdad se experimentaba en profundidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema de la presencia de Cristo en la liturgia ha sido objeto de constante inter\u00e9s del Magisterio de la Iglesia, sobre todo a partir de P\u00edo XII<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Es, sin embargo, en la <em>Sacrosanctum Concilium<\/em>, que es abordado de forma incisiva: Cristo est\u00e1 siempre presente en su Iglesia, especialmente en las acciones lit\u00fargicas: en el sacrificio de la misa, en la persona de aquel que preside el culto, en las especies eucar\u00edsticas (cf SC n.7). Con el aliento del Concilio,\u00a0 la IGMR\u00a0 enfrenta\u00a0 la cuesti\u00f3n de la presencia de Cristo en la celebraci\u00f3n de la cena del Se\u00f1or &#8211; presencia variada y m\u00faltiple, debido a la diversidad de los signos con que se realiza la acci\u00f3n lit\u00fargica: asamblea, ministro, Palabra, especies eucar\u00edsticas. Ciertamente esa panor\u00e1mica se debe, en gran parte, a la teolog\u00eda conciliar. La <em>Sacrosanctum Concilium<\/em> afirma que, por medio de la liturgia, especialmente por el sacrificio eucar\u00edstico, &#8220;se act\u00faa la obra de nuestra redenci\u00f3n&#8221; (SC n.2). La realizaci\u00f3n de una obra de tal porte exige la &#8220;presencia&#8221; de Cristo actuando a trav\u00e9s de los signos lit\u00fargicos. En efecto, lo que fue realizado &#8220;una vez por todas&#8221; (Hb 7,27), en el evento hist\u00f3rico, se actualiza &#8220;todas las veces&#8221; (1 Cor. 11,26), en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda. Es la grandeza de esa presencia en <em>myst\u00e9rion<\/em>, es decir, operada por el Esp\u00edritu Santo en el cuerpo de Cristo, a trav\u00e9s de los signos sacramentales, lo que provoc\u00f3 la genial formulaci\u00f3n de la IGMR 27 (CORBON, 2004, 111-9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Cristo est\u00e1 realmente presente &#8220;(&#8220;<em>Christus realiter praesens adest<\/em>&#8220;) siempre que la Iglesia celebra el misterio de la eucarist\u00eda. Notemos bien el tono de esa formulaci\u00f3n de la Instrucci\u00f3n. La presencia de Cristo se describe marcadamente en cuatro formas distintas e integradas; y, para cada una de ellas, se aplica la fuerza del adverbio &#8220;realmente&#8221;, presencia &#8220;real&#8221;. Esto no s\u00f3lo est\u00e1 en perfecta consonancia con la revelaci\u00f3n b\u00edblica y la tradici\u00f3n de la Iglesia, sino que tambi\u00e9n es un estupendo rescate de una realidad que yac\u00eda bajo los escombros durante muchos siglos. Sabemos que, en la Edad Media, en virtud de las controversias eucar\u00edsticas surgidas a partir de los siglos VIII y IX, la atenci\u00f3n de la teolog\u00eda cat\u00f3lica pas\u00f3 a concentrarse \u00fanica y exclusivamente en la forma de la presencia de Cristo en las especies eucar\u00edsticas, quedando en la penumbra las dem\u00e1s formas enumeradas por nuestra Instrucci\u00f3n. Esta polarizaci\u00f3n absolutizante nos hizo perder, en cierto modo, la visi\u00f3n de conjunto del misterio eucar\u00edstico. &#8220;El Concilio de Trento y la teolog\u00eda post-tridentina reafirmar la fe de la Iglesia en la presencia real de Cristo en la eucarist\u00eda. El \u00e9nfasis con que esta verdad de fe fue afirmada hizo pensar s\u00f3lo en ella como verdaderamente real, como si los otros modos de presencia no fueran reales &#8220;(SPERA &amp; RUSSO, 2004, p.123). Las consecuencias de esto se perciben frecuentemente en los \u00e1mbitos de la catequesis, de la pastoral y de la vivencia eucar\u00edstica, donde, aqu\u00ed y all\u00e1, prevalece un devocionalismo eucar\u00edstico concentrado de forma exclusiva en la adoraci\u00f3n a Cristo presente en la &#8220;hostia consagrada&#8221;, desconsider\u00e1ndose la riqueza y la amplitud de las formas de la presencia de Cristo &#8211; todas ellas reales &#8211; en el misterio de la celebraci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.2 Asamblea y participaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como anteriormente se ha expuesto, una de las formas de la presencia de Cristo en la celebraci\u00f3n de la cena se da precisamente en la asamblea lit\u00fargica; en ella Cristo est\u00e1 realmente presente (IGMR n.27). El mismo Dios toma la iniciativa de convocar y reunir a su pueblo para hacer de \u00e9l el sacramento de su presencia y de la permanente acci\u00f3n de Cristo en su Iglesia. A cada asamblea eucar\u00edstica se aplica con toda la propiedad la promesa de Cristo a sus disc\u00edpulos: &#8220;Donde dos o tres est\u00e9n reunidos en mi nombre, all\u00ed estoy yo en medio de ellos&#8221; (Mt 18,20). De esta forma, podemos decir que la IGMR considera la asamblea cultual a partir de su sacramentalidad, es decir, de lo que ella se\u00f1aliza y realiza en el marco del proyecto salv\u00edfico de Dios en relaci\u00f3n a todos los hombres (BOSELLI, 2014, p.98-116 ).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta asamblea es el aut\u00e9ntico sujeto de la acci\u00f3n lit\u00fargica (PALUDO, 2003, p.67-75, AUG\u00c9, 1998, p.73-4), una realidad diferenciada y enriquecida por m\u00faltiples dones y carismas que el Esp\u00edritu Santo le confiere. En ella, cada bautizado, miembro del cuerpo de Cristo, es llamado a vivir el triple munus que el sacramento del bautismo le confi\u00f3: prof\u00e9tico, sacerdotal y regio. En la misma din\u00e1mica de un organismo estructurado y bajo el prisma de un pueblo jer\u00e1rquicamente ordenado, la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica cuenta necesariamente con el ejercicio del sacerdocio ministerial y del sacerdocio com\u00fan de los fieles. De esta forma, el culto eucar\u00edstico es una acci\u00f3n de toda la Iglesia, donde cada uno debe hacer solamente lo que le corresponde, de acuerdo con el don que recibi\u00f3 de Dios, puesto al servicio de la edificaci\u00f3n de la asamblea. &#8220;Este es el pueblo adquirido por la sangre de Cristo, reunido por el Se\u00f1or, alimentado por su Palabra; pueblo llamado para elevar a Dios las oraciones de toda la familia humana, y dar gracias en Cristo por el misterio de la salvaci\u00f3n, ofreciendo su sacrificio; pueblo, en fin, que crece en la unidad por la comuni\u00f3n del Cuerpo y la Sangre de Cristo &#8220;(IGMR 5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como sujeto de la acci\u00f3n celebrativa, toda asamblea es insistentemente llamada a tomar parte en el misterio celebrado, a participar en \u00e9l. En ese punto, la IGMR resuena perfectamente el llamamiento lanzado por la Constituci\u00f3n <em>Sacrosanctum Concilium<\/em>, la cual, a su vez, no hace otra cosa sino llevar a t\u00e9rmino el grito levantado por el Movimiento Lit\u00fargico de los inicios del siglo pasado. Desde all\u00ed hasta hoy, no se puede m\u00e1s pensar en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica sino a partir de categor\u00edas m\u00e1s participativas, que se adecuan perfectamente a las fuentes del culto cristiano y al pensamiento de la tradici\u00f3n de los Padres de la Iglesia (SANTO DOMINGO, 1993, n.9; BOTTE,\u00a0 1978).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene resaltar que la profunda y amplia reforma de los ritos y textos lit\u00fargicos, propuesta por el Concilio Vaticano II y por la reforma posconciliar, siempre ha tenido como objetivo mejorar la calidad de la participaci\u00f3n de los fieles. Ya no forma parte del pensamiento lit\u00fargico contempor\u00e1neo una mera reforma de r\u00fabricas o casu\u00edstica. Corresponde a los obispos, en particular, orientar a los fieles en esta perspectiva. Ellos deben cuidar para que, &#8220;en la acci\u00f3n lit\u00fargica, no s\u00f3lo se observen las leyes para la v\u00e1lida y l\u00edcita celebraci\u00f3n, sino que los fieles participen de ella consciente, activa y fructuosamente&#8221; (SC n.11). Y matizando a\u00fan la realidad de la participaci\u00f3n como algo que brota de nuestra llamada bautismal, vale la pena a\u00fan o\u00edr el Concilio: &#8220;Es deseo ardiente en la madre Iglesia que todos los fieles lleguen a aquella plena, consciente y activa participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica que la propia naturaleza de la liturgia exige y a la que el pueblo cristiano, &#8220;raza escogida, sacerdocio real, naci\u00f3n santa, pueblo adquirido&#8221; (1Pe 2,9, cfr. 2,4-5), tiene derecho por fuerza del bautismo &#8220;(SC n.14 ).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los nueve cap\u00edtulos que forman la IGMR, directa o indirectamente, se polarizan en torno a la asamblea reunida para la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica y la participaci\u00f3n exigida por ese culto. Los diversos elementos de la Instrucci\u00f3n procuran estar al servicio de esas realidades a fin de que de ellas salga a la luz el manantial que cargan en potencia. Nuestro documento tiene una gran preocupaci\u00f3n en establecer una relaci\u00f3n &#8220;rito-asamblea&#8221; y &#8220;rito-participaci\u00f3n&#8221;. Por esta raz\u00f3n, \u00e9l procura esclarecer y precisar las funciones que cada ministro, cada miembro de la asamblea, es llamado a desempe\u00f1ar durante la celebraci\u00f3n &#8211; una verdadera orquesta que cuenta con la dedicaci\u00f3n y participaci\u00f3n de cada m\u00fasico, cuya meta es la experiencia de la belleza y de la armon\u00eda, una unidad generada a partir de una fecunda diversidad. A la luz de la IGMR, la propia disposici\u00f3n del espacio y sus condiciones de la celebraci\u00f3n &#8211; dignidad del lugar, arte lit\u00fargico, altar, c\u00e1tedra, amb\u00f3n, sonido, luz, etc.) deben estar dirigidas a la plena y activa participaci\u00f3n de los fieles. &#8220;Lo que aqu\u00ed se resalta &#8211; una clara sensaci\u00f3n de armon\u00eda del conjunto &#8211; no es la correcta funcionalidad del rito, sino su orientaci\u00f3n \u00a0a la asamblea, a la Iglesia reunida, que all\u00ed realiza su misterio, llamada a entrar en el dinamismo de la pascua de su Se\u00f1or &#8220;(FALSINI, 1996, p.9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.3 Sagrada Escritura <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La IGMR da absoluta primac\u00eda a la proclamaci\u00f3n de las lecturas b\u00edblicas en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda: &#8220;La parte principal de la liturgia de la palabra est\u00e1 constituida por las lecturas de la Sagrada Escritura&#8221; (n. 55). Proclamar los textos de la Biblia en la asamblea de los fieles -lo que se suele llamar &#8220;Liturgia de la Palabra&#8221; &#8211; es una de las principales misiones de la Iglesia (<em>ekkles\u00eda<\/em>, es decir, convocatoria del pueblo de la Alianza para acoger y responder a la Palabra del Se\u00f1or), seg\u00fan lo que\u00a0 bien\u00a0 nos dice el Concilio Vaticano II: &#8220;Efectivamente, en la liturgia Dios habla a su pueblo, y Cristo contin\u00faa anunciando el Evangelio. Por su parte, el pueblo responde a Dios con el canto y la oraci\u00f3n &#8220;(SC n.33). Contin\u00faa la Instrucci\u00f3n recordando que, durante la proclamaci\u00f3n de la santa Escritura, &#8220;Dios habla a su pueblo, revela el misterio de la redenci\u00f3n y salvaci\u00f3n, y ofrece alimento espiritual; y el mismo Cristo, por su Palabra, se halla presente en medio de los fieles &#8220;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rescatar la importancia de la Palabra de Dios en el marco de la asamblea y su \u00edndole proclamativa fue una de las principales intenciones del Concilio Vaticano II y de la reforma lit\u00fargica encabezada por el papa Pablo VI, llevada adelante gracias a la empe\u00f1ada actividad de sus colaboradores. Ciertamente, esa reforma no pretendi\u00f3 otra cosa sino volver a los or\u00edgenes m\u00e1s genuinos de la celebraci\u00f3n cristiana en cuanto a la primac\u00eda que ten\u00edan los textos sagrados en las asambleas primitivas y en las comunidades que florecieron a partir de las instrucciones de los Padres de la Iglesia; de ellos, a ese respecto, podr\u00edamos citar varios testimonios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La IGMR declara que es &#8220;mejor conservar la disposici\u00f3n de las lecturas b\u00edblicas por la que se manifiesta la unidad de los dos testamentos y de la historia de la salvaci\u00f3n&#8221; (n.57). Qu\u00e9 precioso rescate \u00e9ste,\u00a0 realizado por la reforma lit\u00fargica, sobre todo cuando se conoce la praxis que reg\u00eda en la celebraci\u00f3n de la Misa hasta el Concilio Vaticano: la ausencia de la proclamaci\u00f3n de los textos veterotestamentarios. Se toma ahora una clara conciencia de la &#8220;unidad de los dos testamentos&#8221;, que forman una \u00fanica econom\u00eda de la salvaci\u00f3n. Seg\u00fan la din\u00e1mica del proyecto de Dios, no se puede concebir la plenitud de la revelaci\u00f3n ocurrida en Cristo sin la comunicaci\u00f3n que Dios hace de s\u00ed mismo, de diversos modos, en la primera alianza (Hb 1,1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Sagrada Escritura, proclamada en la Liturgia de la Palabra, evoca y hace actual toda la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n que, en Cristo, tuvo su pleno cumplimiento. Sugestivo a este respecto es el episodio de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas. En la tarde de Pascua, el resucitado se coloca entre dos de sus disc\u00edpulos que se encontraban desolados e incapaces de reconocer al Se\u00f1or. En cierta altura del recorrido, Lucas dice que Jes\u00fas retoma la revelaci\u00f3n veterotestamentaria y de ella se hace un hermeneuta calificado: &#8220;Y empezando por Mois\u00e9s y por todos los profetas, interpret\u00f3 en todas las Escrituras lo que a \u00e9l se refer\u00eda&#8221; (Lc. 24,27). Dado que la econom\u00eda de la primera alianza, toda ella, encuentra en el Cristo pascual su cumplimiento, lo que queda bastante marcado en lo que sigue en la per\u00edcopa: &#8220;Era necesario que se cumpliera todo lo escrito sobre m\u00ed Ley de Mois\u00e9s, en los Profetas y en los Salmos &#8220;(v.44).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La proclamaci\u00f3n de la Palabra en la liturgia nos hace &#8220;contempor\u00e1neos&#8221; del misterio de Cristo y nos pone en comuni\u00f3n con su presencia. Celebrando el memorial dela promesa hecha a Abraham y llevada a cabo en \u201cla plenitud de los tiempos\u201d (Gal 4,4),\u00a0 la Palabra anunciada en la liturgia se convierte en epifan\u00eda de la presencia definitiva del Emmanuel, el &#8220;Dios con nosotros&#8221; (cf. Mt 1,23; Is 7,14). \u00c9l mismo es el <em>euang\u00e9lion<\/em> perennemente proclamado y hecho actual, evento de salvaci\u00f3n para todos los que lo acogen en la fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La IGMR resalta, con toda propiedad, que la proclamaci\u00f3n de la Palabra en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica se prolonga en la homil\u00eda, parte integrante de la Liturgia de la Palabra: &#8220;La homil\u00eda es una parte de la liturgia y vivamente recomendada, siendo indispensable para nutrir la vida cristiana&#8221; n.65). Por regla general, esta funci\u00f3n corresponde al que preside la asamblea, pudiendo tambi\u00e9n ser delegada a otro concelebrante o a un di\u00e1cono (cf. n.66). Lo que la Instrucci\u00f3n propone acerca de la homil\u00eda es una concreta aplicaci\u00f3n pastoral de lo que fue preconizado por el Concilio Vaticano II: &#8220;Se recomienda vivamente la homil\u00eda, como parte propia de la liturgia; en ella, en el transcurso del a\u00f1o lit\u00fargico, se presentan, a partir del texto sagrado, los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana. En las misas dominicales, sin embargo, y en las fiestas de precepto, concurridas por el pueblo, no se omita la homil\u00eda, sino por grave motivo &#8220;(SC n. 52).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;En la celebraci\u00f3n lit\u00fargica es de m\u00e1xima importancia\u00a0 la Palabra de Dios&#8221;, nos recuerda vehemente el Vaticano II (SC n.24). Resolver la importancia de la Palabra de Dios en el marco de la asamblea reunida y su \u00edndole proclamativa fue una de las principales intenciones del Concilio y de la reforma lit\u00fargica posconciliar. De modo que esto se verifica en la propuesta que llega del <em>Ordo Lectionum Missae<\/em>, que afirma que &#8220;la Palabra de Dios y el misterio eucar\u00edstico fueron honrados por la Iglesia con la misma veneraci\u00f3n, aunque con diferente culto&#8221; (OLM n.10). &#8220;La Palabra de Dios, propuesta continuamente en la liturgia, es siempre viva y eficaz por el poder del Esp\u00edritu Santo, y manifiesta el amor activo del Padre, que nunca deja de ser eficaz entre los hombres&#8221; (OLM n.4).<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">[La liturgia] constituye, efectivamente, el \u00e1mbito privilegiado donde Dios nos habla en el momento presente de nuestra vida; habla hoy a su pueblo, que escucha y responde. Cada acci\u00f3n lit\u00fargica est\u00e1, por naturaleza, impregnada de la Sagrada Escritura. (BENEDICTO XVI, 2010, n.52)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El deseo de escuchar y responder a Dios, por medio de su Palabra, sin duda alguna, ha sido una gratificante experiencia eclesial en la vida de nuestras comunidades, en Brasil y en Am\u00e9rica Latina en general (PALUDO &amp; D&#8217;ANNIBALE, 2005, p. 143-91). Son innumerables los testimonios de esta realidad. Podemos afirmar que la fuerte aspiraci\u00f3n del Concilio Vaticano II -que, con holgura, los &#8220;tesoros de la Biblia&#8221; sean abiertos a todo el Pueblo de Dios&#8221;<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>&#8211; se ha celebrado entre nosotros, aunque, sin duda, tengamos un camino a recorrer en esa direcci\u00f3n .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concluimos este tema con una exhortaci\u00f3n conciliar, dirigida a los sacerdotes, catequistas, en fin, a todos bautizados. Ella se encuentra en la Dei Verbum, ya denominada como &#8220;uno de los m\u00e1s preciosos documentos del Concilio Vaticano II&#8221; y la &#8220;perla&#8221;, la &#8220;obra maestra&#8221; del Concilio:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mantengan contacto \u00edntimo con las Escrituras (&#8230;) Recuerden, sin embargo, que la lectura de la Sagrada Escritura debe ser acompa\u00f1ada de la oraci\u00f3n, para que sea posible el coloquio entre Dios y el hombre, pues <em>con \u00e9l hablamos cuando rezamos<\/em>, <em>y a \u00e9l o\u00edmos, cuando leemos los divinos or\u00e1culos<\/em> (San Ambrosio). (CONC\u00cdLIO VATICANO II, 2010, n.25).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 Conclusi\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro <em>princeps<\/em> de la reforma del Concilio Vaticano II es, indudablemente, el nuevo Misal Romano. En total respeto con la tradici\u00f3n, se presenta tambi\u00e9n, en muchos aspectos, como algo verdaderamente nuevo, que s\u00f3lo puede ser evaluado a trav\u00e9s de un profundo conocimiento (MARSILI, 1971, p.443). Por esa raz\u00f3n la Iglesia es invitada a centrarse en \u00e9l y a investigar, sin tregua y con afectuoso cari\u00f1o, su estructura, composici\u00f3n, riqueza y potencialidad. \u00c9l reclama ser conocido en la variedad de sus formas y en el amplio margen de posibilidades catequ\u00e9ticas y pastorales. Valorarlo y acercarse a \u00e9l con ese esp\u00edritu de investigaci\u00f3n, en verdad, no es una obra f\u00e1cil; pero es necesario que as\u00ed sea para que de \u00e9l se pueda hacer un uso provechoso y sorprendente en descubrimientos. &#8220;La multiplicidad de textos y la flexibilidad de las r\u00fabricas, en efecto, permiten una celebraci\u00f3n viva, sugestiva, espiritualmente eficaz, ya que pueden adaptarse a las diversas situaciones y diversos contextos de las asambleas, sin que haya necesidad de recurrir a artificios y elecciones personales, muchas veces arbitrarias, que ciertamente reducirian el tono de la celebraci\u00f3n &#8220;(CONGREGACI\u00d3N PARA EL CULTO DIVINO, 1971, p.541).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La IGMR se sit\u00faa exactamente al servicio de esta investigaci\u00f3n. &#8220;Considerada en su conjunto, a ella puede ser considerada como uno de los mejores documentos de la reforma lit\u00fargica. De su conocimiento depende tanto una correcta y eficaz pastoral de la celebraci\u00f3n, como un renovado estilo de celebraci\u00f3n del m\u00e1ximo misterio de nuestra fe &#8220;(FALSINI, 1996, p.10). Como una especie de <em>vadem\u00e9cum<\/em>, con el que podemos cultivar familiaridad, la IGMR se presta no s\u00f3lo a consultas espor\u00e1dicas para remediar eventuales dudas de r\u00fabricas, sino que\u00a0 tambi\u00e9n se coloca ante su lector como un veh\u00edculo que podr\u00e1 conducirlo a profundas reflexiones de eclesiolog\u00eda , cristolog\u00eda y teolog\u00eda eucar\u00edstica; sin mencionar, naturalmente, su alcance catequ\u00e9tico y pastoral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Intentar describir\u00a0 algunos de los aspectos m\u00e1s relevantes del Misal Romano fue la propuesta de nuestra aportaci\u00f3n. Optamos por hacer un recorte metodol\u00f3gico en nuestro enfoque, conscientes de que el tema puede ser presentado bajo diversos \u00e1ngulos. Privilegiamos algunos aspectos teol\u00f3gicos y pastorales. La <em>Institutio Generalis Missalis Romanum<\/em> fue el instrumental que nos posibilit\u00f3 vislumbrar las potencialidades del Misal Romano. El enfoque de la Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Missale Romanum<\/em> y de un breve hist\u00f3rico y g\u00e9nesis del Misal se adaptaron a la IGMR para el fin a que nos propusimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Luis Fernando Ribeiro Santana,<\/em>\u00a0PUC Rio, Original portugu\u00eas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>6 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ALDAZ\u00c1BAL, J. (Ed.). <em>Instru\u00e7\u00e3o Geral ao Missal Romano<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______. <em>A mesa da Palavra. <\/em>Elenco das leituras da Missa. v.I. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">AUG\u00c9, M. <em>Liturgia. <\/em>Hist\u00f3ria, celebra\u00e7\u00e3o, teologia e espiritualidade. S\u00e3o Paulo: Ave Maria, 1998.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BASURKO, X.; GOENAGA, J. A. A vida lit\u00fargica sacramental da Igreja em sua evolu\u00e7\u00e3o hist\u00f3rica. In: BOROBIO, D. (Ed.) <em>A celebra\u00e7\u00e3o na Igreja<\/em>. Liturgia e sacramentologia fundamental. v.1. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1990, p. 39-160.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BECKH\u00c4USER, A. (Org.). <em>Sacrosantcum Concilium. <\/em>Texto e coment\u00e1rio (SC). S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIANCHI, E. <em>Giorno del Signore. <\/em>Giorno dell\u2019uomo. Per um rinnovamento della domenica. Casale Monferrato: Piemme, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOSELLI, G. <em>O sentido espiritual da liturgia<\/em>. Bras\u00edlia: CNBB, 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOTTE, B. <em>O Movimento Lit\u00fargico<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1978.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BUGNINI, A. <em>La Reforma de la liturgia &#8211; 1948-1975<\/em>. BAC: Madri, 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CASTELLANO, J. <em>Liturgia e vida espiritual<\/em>. Teologia, celebra\u00e7\u00e3o, experi\u00eancia. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CNBB. <em>Instru\u00e7\u00e3o Geral ao Missal Romano e Introdu\u00e7\u00e3o ao Lecion\u00e1rio<\/em>. Bras\u00edlia: Ed. CNBB, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CNBB. <em>Anima\u00e7\u00e3o da vida lit\u00fargica no Brasil<\/em>. Documento 43. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONC\u00cdLIO VATICANO II. <em>Constitui\u00e7\u00e3o<\/em> <em>dogm\u00e1tica<\/em> <em>Dei Verbum<\/em> sobre a revela\u00e7\u00e3o divina (DV). S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONC\u00cdLIO VATICANO II. Decreto <em>Presbyterorum Ordinis <\/em>(PO). Petr\u00f3polis: Vozes, 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONGREGA\u00c7\u00c3O PARA O CULTO DIVINO. Terza Istruzione per la esata applicazione della Costituzione Lit\u00fargica. <em>Rivista Liturgica<\/em> v.58, n.4, p.540-53, jul.\/ago. 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONGREGA\u00c7\u00c3O PARA O CULTO DIVINO. <em>Diret\u00f3rio sobre a piedade popular e liturgia. <\/em>Princ\u00edpios e orienta\u00e7\u00f5es<em>.<\/em> S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CORBON, J. <em>A fonte da liturgia<\/em>. Lisboa: Paulinas, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BENTO XVI. <em>Exorta\u00e7\u00e3o Apost\u00f3lica Verbum Domini<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FALSINI, R. <em>Principi e Norme per l\u2019uso del Messale Romano. <\/em>Testo e Commento. Milano: Edizioni O.R., 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GRILLO, A. <em>Introduzione alla teologia liturgica. <\/em>Approcio teorico alla liturgia e ai sacramenti cristiani. Padova: Messaggero di Sant\u2019Antonio, 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JAVIER FLORES, J. <em>Introdu\u00e7\u00e3o \u00e0 teologia lit\u00fargica<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LENGELING, E. J. Contributo alla storia della riforma del Messale Romano. <em>Rivista Liturgica<\/em> <em>Liturgica<\/em> v.58, n.4, p.496-514, jul.\/ago. 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00d3PEZ MART\u00cdN, J. <em>No Esp\u00edrito e na verdade. <\/em>Introdu\u00e7\u00e3o teol\u00f3gica \u00e0 liturgia. v.1. Petr\u00f3polis: Vozes, 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MARSILI, S. <em>Sinais do mist\u00e9rio de Cristo. <\/em>Teologia lit\u00fargica dos sacramentos, espiritualidade e ano lit\u00fargico. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2010, p.329-37.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______. Editoriale. <em>Rivista Liturgica<\/em> v. 58, n. 4, jul.\/ago. 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PALUDO, F.; D\u2019ANNIBALE, M. A Palavra de Deus na celebra\u00e7\u00e3o. In: CELAM. <em>Manual de Liturgia II<\/em>. A celebra\u00e7\u00e3o do mist\u00e9rio pascal. Fundamentos teol\u00f3gicos e elementos constitutivos. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2005, p.143-91.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PALUDO, F. O povo celebrante. O sujeito da participa\u00e7\u00e3o. In: CNBB. <em>A sagrada liturgia 40 anos depois<\/em>. Documento 87. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2003, p.67-75.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PAULO VI. <em>Constitui\u00e7\u00e3o Apost\u00f3lica Missale Romanum<\/em>. Missal Romano. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PUEBLA. III CONFER\u00caNCIA DO EPISCOPADO LATINO-AMERICANO. Petr\u00f3polis: Vozes, 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SPERA, J. C.; RUSSO, R. Quem de n\u00f3s celebra?, In: CELAM. <em>Manual de Liturgia I, A Celebra\u00e7\u00e3o do Mist\u00e9rio Pascal \u2013 <\/em>Introdu\u00e7\u00e3o \u00e0 Celebra\u00e7\u00e3o Lit\u00fargica, S\u00e3o Paulo: Paulus, 2004, p.119-50.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SANTO DOMINGO. IV CONFER\u00caNCIA GERAL DO EPISCOPADO LATINO-AMERICANO. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TRIACCA, A. M. B\u00edblia e liturgia. In: SARTORE, D.; TRIACCA, A. M. (Orgs.) <em>Dicion\u00e1rio de Liturgia<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulistas; Paulinas, 1992, p.135-51<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Esto puede ser verificado en la propuesta del propio contenido de la Constituci\u00f3n del Papa Pablo VI: PAULO VI, <em>Constitui\u00e7\u00e3o Apost\u00f3lica \u201cMissale Romanum<\/em>\u201d. Missal Romano. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> A este respecto, consultar: CNBB. <em>Anima\u00e7\u00e3o da vida lit\u00fargica no Brasil<\/em>. Documento 43. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1989, n.184-195 y GRILLO, A. <em>Introduzione alla teologia liturgica. Approcio teorico alla liturgia e ai sacramenti cristiani<\/em>. Padova: Messaggero si Sant\u2019Antonio, 2011, p. 407-8.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> En el caso de Brasil tenemos una m\u00e1s: la Oraci\u00f3n Eucar\u00edstica V, del Congreso Eucar\u00edstico de Manaus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Sobre el tema de la mesa de la Palabra y de la mesa de la eucarist\u00eda en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica del D\u00eda del Se\u00f1or,\u00a0 consultar: ALDAZ\u00c1BAL, J. (org.). <em>A mesa da Palavra<\/em>. Elenco das leituras da Missa. v. I. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2007, p.74-8; BIANCHI, E. <em>Giorno del Signore. <\/em>Giorno dell\u2019uomo. Per um rinnovamento della domenica. Casale Monferrato: Piemme, 1999, p.167-71.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Por esta raz\u00f3n, entendemso necesario enumerar algunos documentos magisteriales que tratan esta cuesti\u00f3n: Enc\u00edclica <em>Mediator Dei <\/em>(1947), Constituci\u00f3n <em>Sacrosanctum Concilium <\/em>(1963), Enc\u00edclica <em>Mysterium Fidei <\/em>(1965), Instrucci\u00f3n <em>Eucharisticum Mysterium <\/em>(1967), Carta Apost\u00f3lica <em>Mysterii Paschalis celebrationem<\/em> (1969).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>SC<\/em> n.51: \u201cA fin de que la mesa de la palabra de Dios se prepare con m\u00e1s abundancia para los fieles \u00e1branse con mayor amplitud los tesoros de la Biblia, de modo que, en un per\u00edodo determinado de a\u00f1os, se lean al pueblo las partes m\u00e1s significativas de la Sagrada Escritura.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Introducci\u00f3n 2 La Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica Missale Romanum 3 Breve historia y g\u00e9nesis del Misal Romano 4 Aspectos teol\u00f3gicos y pastorales valorados por el nuevo Misal 4.1 Presencia de Cristo 4.2 Asamblea y participaci\u00f3n 4.3 Sagrada Escritura 5 Conclusi\u00f3n 6 Referencias bibliogr\u00e1ficas 1 Introducci\u00f3n Por medio de la Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica Missale Romanum, del 3 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[],"class_list":["post-1497","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-liturgia-y-sacramentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1497","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1497"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1497\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1569,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1497\/revisions\/1569"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1497"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1497"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1497"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}