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{"id":1490,"date":"2017-12-24T11:17:08","date_gmt":"2017-12-24T13:17:08","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1490"},"modified":"2017-12-24T11:17:08","modified_gmt":"2017-12-24T13:17:08","slug":"padres-apostolicos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1490","title":{"rendered":"Padres Apost\u00f3licos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndici<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.1 \u00bfQui\u00e9nes son los Padres Apost\u00f3licos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.2 Formaci\u00f3n de la colecci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.3 Naturaleza de la colecci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Caracter\u00edsticas Generales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Breve presentaci\u00f3n de cada obra en particular<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1.1 \u00bfQui\u00e9nes son los Padres Apost\u00f3licos?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la expresi\u00f3n Padres Apost\u00f3licos se entiende hoy un <em>corpus<\/em> de escritos de los siglos I-II, de autores que habr\u00edan conocido directamente a los ap\u00f3stoles o que habr\u00edan tenido contacto con testigos directos de su ense\u00f1anza. Por ese motivo, estas obras gozaron de grand\u00edsima autoridad en la \u00e9poca antigua, hasta el punto de que algunas se encontraban listadas en los elencos primitivos de Escritura can\u00f3nica (como el <em>Canon de Muratori<\/em> o el <em>C\u00f3digo sina\u00edtico<\/em> del siglo IV). Tal corpus, hoy, es variadamente considerado en las ediciones modernas. Se considera parte de ella la <em>Carta a los Corintios<\/em>, de Clemente de Roma, las siete cartas aut\u00e9nticas de Ignacio de Antioqu\u00eda, la <em>Carta a los Filipenses<\/em>, de Policarpo de Esmirna, y el <em>Martirio de Policarpo<\/em>, los fragmentos de Pap\u00edas de Hier\u00e1polis, la <em>Carta<\/em> del Pseudobarnab\u00e9, el <em>Pastor de Hermas<\/em>, la <em>Didach\u00e9<\/em>. Hoy se tiende a considerar parte de ese <em>corpus<\/em> el <em>A Diogneto<\/em> y la <em>Homil\u00eda <\/em>del Pseudoclemente. .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1.2 Formaci\u00f3n de la colecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La particularidad de este <em>corpus<\/em> consiste en que no fue formado en la antig\u00fcedad, sino que surgi\u00f3 en el s. XVII. El t\u00e9rmino en s\u00ed, como sabemos, fue usado por primera vez por un autor del s. VII, Anastasio Sina\u00edta, abad del monasterio de Santa Catarina hacer Sina\u00ed (cf. EHRMAN, 2003, p.1), para indicar el <em>corpus<\/em> de escritos que en\u00a0 aquel tiempo se atribuyeron a Dionisio el Areopagita, una obra que es, sin duda, no es anterior a\u00a0 finales del siglo V y que hoy se denomina con el t\u00e9rmino Pseudoareopagita. Pero s\u00f3lo a partir de 1672, con la publicaci\u00f3n realizada por J. Cotelier, de la obra <em>SS. Patrum<\/em> <em>qui temporibus apostolicis floruerunt<\/em>, etc., comienza a formarse ese grupo de escritos. Cotelier, que utiliza por primera vez, en su obra el t\u00e9rmino futuramente consagrado por el uso <em>apostolicorum patrum collectio<\/em> (&#8220;colecci\u00f3n de los padres apost\u00f3licos&#8221;), incluye en esta colecci\u00f3n cinco autores: Bernab\u00e9, Clemente de Roma, Hermas, Ignacio de Antioqu\u00eda y Policarpo de Esmirna. El criterio utilizado por Cotelier para formar ese grupo era que los autores hubieran conocido a los ap\u00f3stoles o Pablo, o que hubieran sido sus disc\u00edpulos directos (cf. EHRMAN, 2003, p.8-9). En 1765, A. Galandi, <em>Bibliotheca veterum patrum<\/em>, le a\u00f1ade los fragmentos de Papias de Hier\u00e1polis y el <em>A Diogneto<\/em>. En 1883 se descubri\u00f3 un manuscrito que hizo conocer el texto de la <em>Didach\u00e9<\/em>, que inmediatamente fue incorporado a esa colecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1.3 Naturaleza de la colecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una dificultad planteada por algunos autores contempor\u00e1neos es que tal <em>corpus<\/em> no sigue criterios un\u00edvocos. En efecto, se encuentran, de hecho, g\u00e9neros literarios diversos (hay cartas, el Pastor es considerado por muchos autores como un ejemplo de apocal\u00edptica, Pseudoclemente es una homil\u00eda, A<em> Diogneto<\/em> es una apolog\u00eda, etc.). Si el criterio es haber conocido a los ap\u00f3stoles o Pablo, la dificultad consiste en que la <em>Carta de Bernab\u00e9<\/em> (que es antes un tratado), por ejemplo, es un caso de pseudepigraf\u00eda, es decir, no es escrita por el colaborador de Pablo, como no es, ciertamente, Clemente el autor de la homil\u00eda que forma parte del <em>corpus<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos autores, como Drobner (1998, p.98-9), creen que la expresi\u00f3n <em>corpus<\/em> deber\u00eda ser abandonada y las obras recolocadas en la historia de la literatura cristiana con criterios m\u00e1s homog\u00e9neos (cronol\u00f3gico o de g\u00e9nero literario). No vemos dificultad alguna en continuar usando la expresi\u00f3n, ya consagrada en la tradici\u00f3n plurisecular, una vez que estamos conscientes de su naturaleza heterog\u00e9nea y de la singularidad de cada obra. Los Padres Apost\u00f3licos, junto con otras fuentes pertinentes, son un testimonio indispensable para comprender la din\u00e1mica de los primeros momentos de la formaci\u00f3n de la conciencia creyente y de la Iglesia: &#8220;son una fuente privilegiada para estudiar la cristolog\u00eda, la cuesti\u00f3n de la penitencia, que emerge en particular del <em>Pastor de Hermas<\/em>, el martirio, la opci\u00f3n preferencial por los pobres, la praxis sacramental, la vida y la organizaci\u00f3n de la Iglesia primitiva &#8221; (DELL&#8217;OSSO, 2011, p.10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Caracter\u00edsticas Generales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los autores que se ocuparon de los Padres Apost\u00f3licos, as\u00ed como los simples lectores, sin inter\u00e9s directo por la Patr\u00edstica o por la literatura cristiana antigua, concuerdan en que en las p\u00e1ginas de estos Padres se percibe una simplicidad que parece desaparecer en las obras de los Padres posteriores, sobre todo a partir del s. IV. Significativos son los juicios de autores cl\u00e1sicos y contempor\u00e1neos: &#8220;Todav\u00eda queda distante la preocupaci\u00f3n que inspirar\u00e1 a los apologistas del s. II, de ofrecer una explicaci\u00f3n cient\u00edfica del cristianismo o de los dogmas en particular &#8220;(ALTANER, 1968, \u00a723). &#8220;Los escritos de los Padres Apost\u00f3licos tienen un car\u00e1cter pastoral. Tanto su contenido como su estilo los acercan a los libros del Nuevo Testamento &#8220;(QUASTEN, 1980\/2009, p.44). &#8220;Cada vez que se abre una de sus p\u00e1ginas, se descubren nuevos aspectos de humanidad, de sabidur\u00eda y de experiencias iluminadas. No envejecen nunca porque tienen una verdadera superabundancia de vida espiritual. (&#8230;) De toda la literatura cristiana antigua, la de los Padres Apost\u00f3licos es quiz\u00e1s la m\u00e1s espont\u00e1nea que logra hacer converger hacia ella tambi\u00e9n el inter\u00e9s de los m\u00e1s cr\u00edticos del cristianismo de hoy &#8220;(QUACQUARELLI, 1991, p.375-6). &#8220;Los autores de estas obras no eran escritores de profesi\u00f3n, sino que escrib\u00edan a los cristianos, con el lenguaje comprensible y simple, con que se dirig\u00edan a sus hermanos en la fe&#8221; (DELL&#8217;OSSO, 2011, p.6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, ser\u00eda un error considerar estos escritos como &#8220;m\u00e1s puros&#8221; en relaci\u00f3n a una supuesta decadencia de las obras posteriores que ir\u00edan en una direcci\u00f3n m\u00e1s intelectual. En realidad, esos escritos no se ocupan de &#8220;teolog\u00eda&#8221; como la entendemos hoy y c\u00f3mo la encontramos en los autores, principalmente a partir del s. IV, porque el cristianismo a\u00fan no hab\u00eda sido desafiado por cuestiones acerca de la verdad de sus afirmaciones. Esto ocurrir\u00e1, sobre todo, en la confrontaci\u00f3n con el gnosticismo y el arrianismo, que provocar\u00e1 la necesidad de una respuesta de acuerdo con el dep\u00f3sito de la fe tal como fue recibido. Y los primeros textos realmente teol\u00f3gicos, como los entendemos, son los de Irineo de Lyon y, sobre todo, los de Or\u00edgenes, en reacci\u00f3n a los gn\u00f3sticos; un paso posterior ser\u00e1 dado por los Padres Capadocios (Basilio de Cesarea, Gregorio de Nazianzo, Gregorio de Nisa) en reacci\u00f3n al arrianismo y al apolinarismo. Los textos de los Padres Apost\u00f3licos permanecen en el estilo b\u00edblico, tienen especialmente inter\u00e9s paren\u00e9tico, de exhortaci\u00f3n moral, y abordan cuestiones que se refieren a la vida de la comunidad. Su lenguaje es concreto, ellos todav\u00eda usan las categor\u00edas del Antiguo Testamento en el intento de dar cuenta de la novedad experimentada con lo sucedido con Jes\u00fas. En sus p\u00e1ginas encontramos la expresi\u00f3n de la novedad cristiana mostrando que a\u00fan no tiene necesidad de categor\u00edas y lenguajes diferentes de las de la Sagrada Escritura, a diferencia de lo que ocurrir\u00e1 cuando sea necesario responder a <em>cuestiones diferentes<\/em> acerca de la propia fe. La teolog\u00eda trinitaria de Or\u00edgenes y el desarrollo dogm\u00e1tico de Nicea (325) y Constantinopla I (381), as\u00ed como los momentos finales de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de Atanasio de Alejandr\u00eda y de los Capadocios, son las respuestas adecuadas a las nuevas preguntas, respectivamente, por los gn\u00f3sticos y por Ario. Los Padres Apost\u00f3licos no abordaron estos temas porque simplemente la conciencia teol\u00f3gica de su tiempo a\u00fan no hab\u00eda tenido necesidad de diferenciarse te\u00f3ricamente. Esto no quita, al contrario, refuerza, su car\u00e1cter extraordinario de fuente de alt\u00edsimo valor para los inicios del cristianismo en todas sus dimensiones: &#8220;sus ricas y significativas diversidades y el desarrollo de la comprensi\u00f3n de la propia auto-identidad, distinci\u00f3n social, teolog\u00eda, normas \u00e9ticas y pr\u00e1cticas lit\u00fargicas &#8220;(EHRMAN, 2003, p.13-4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Breve presentaci\u00f3n de cada obra en particular<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Carta a los Corintios<\/em><\/strong><strong> de Clemente Romano<\/strong>, indicada tambi\u00e9n como 1Clem. El texto en s\u00ed mismo es an\u00f3nimo, pero ciertamente es una carta del \u00e1mbito romano y la atribuci\u00f3n al obispo de Roma, Clemente, es constante en las fuentes antiguas y en el consenso general de los estudiosos modernos. Citada por fuentes antiguas escritas antes de 170 y haciendo referencia a la persecuci\u00f3n de Ner\u00f3n (64) y a un tiempo de persecuci\u00f3n mientras el autor escribe, lleva a pensar en el per\u00edodo final del gobierno del Emperador Domiciano (81-96). El texto es una exhortaci\u00f3n a la paz escrita por parte de la Iglesia de Roma y dirigida a la Iglesia de Corinto con motivo de graves tensiones internas en esa \u00faltima. La popularidad de la carta fue enorme, hasta el punto de que en 170 era le\u00edda en las asambleas cristianas. Tradicionalmente se vio en esta carta una indicaci\u00f3n de la posici\u00f3n preeminente de la Iglesia de Roma, \u00a0que puede intervenir en las din\u00e1micas internas de otra Iglesia. Recientemente se propuso tambi\u00e9n ver en esta carta un caso &#8220;de <em>correptio fraterna<\/em>[correcci\u00f3n fraterna], que se entend\u00eda no como una simple exhortaci\u00f3n, sino como un procedimiento jur\u00eddico preciso que podr\u00eda conducir a la exclusi\u00f3n de la comunidad&#8221; (LARGOBARDO, 2007, p.141) <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Si no en el plano jur\u00eddico, sin embargo, la legitimidad de la intervenci\u00f3n de la Iglesia de Roma ciertamente era reconocida al menos en el plano de la preocupaci\u00f3n pastoral. La carta es interesante, tambi\u00e9n, por los temas filos\u00f3ficos presentes en la trama de su texto, adem\u00e1s del &#8220;sabor&#8221; b\u00edblico que la impregna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Homil\u00eda del Pseudoclemente<\/strong>. En la tradici\u00f3n manuscrita de 1Clem, exactamente en tres manuscritos, despu\u00e9s de la <em>Carta a los Corintios<\/em>, de la cual hablamos arriba, se encuentra este texto, llamado en dos de los tres manuscritos &#8220;Segunda Carta de Clemente a los Corintios&#8221;. El texto parece en realidad una antigua homil\u00eda, probablemente bautismal, pero del \u00e1mbito oriental (Egipto, Siria), que se remonta a la mitad del s. II. &#8220;Es el m\u00e1s antiguo serm\u00f3n cristiano que ha llegado hasta nosotros, dirigido a ne\u00f3fitos, cuyo tono simple y sobrio revela un escritor desprovisto de aspiraciones literarias&#8221; (DELL&#8217;OSSO, 2011, p.213).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cartas de Ignacio de Antioqu\u00eda<\/strong>. La discusi\u00f3n en torno a esas cartas fue, ya en su tiempo, enorme. Ignacio fue obispo de Antioqu\u00eda entre los siglos I y II (tradicionalmente su muerte se data en el a\u00f1o 107, bajo el Emperador Trajano). La antig\u00fcedad y, por lo tanto, la autoridad de esas cartas, es de enorme importancia, porque nos proporcionan indicaciones precisas sobre la estructura y la organizaci\u00f3n de la Iglesia en su tiempo. De manera particular impresiona el episcopado mon\u00e1rquico, donde el obispo es el garante de la unidad de la Iglesia; la estructura obispo-presb\u00edtero-di\u00e1cono del orden ministerial; pero tambi\u00e9n la centralidad del misterio de Cristo, con insistencia en la realidad de la encarnaci\u00f3n contra las evidentes posiciones adversas de tipo docetista; notable, adem\u00e1s, la espiritualidad del martirio ligada a una famosa imagen eucar\u00edstica. El hecho de que el <em>corpus<\/em> de sus cartas nos haya llegado de modo complejo favoreci\u00f3 las posiciones de quienes, contrariamente al reconocimiento de tal organizaci\u00f3n jer\u00e1rquica eclesial ya en los siglos I-II, negaba la autenticidad de las cartas, consider\u00e1ndolas muy posteriores. &#8220;Hasta nuestros d\u00edas el escepticismo fue alimentado por la complicada historia del texto, en la cual la cr\u00edtica textual bien pronto se enlaz\u00f3 con cuestiones teol\u00f3gicas y fue influenciada, y a veces hasta guiada, por opciones confesionales y se volvi\u00f3 m\u00e1s el veh\u00edculo de una cr\u00edtica literaria ni siempre libre de presupuestos en lo que se refiere al contenido &#8220;(PROSTMEIER, 2006, p.490). Hoy existe un consenso bastante generalizado en el reconocimiento de la autenticidad de las siete cartas que Ignacio escribi\u00f3 en su deportaci\u00f3n a Roma, para ser juzgado y muerto, habi\u00e9ndolas redactadas en forma de un &#8220;diario de viaje escrito por el m\u00e1rtir <em>designatus<\/em>, para usar una expresi\u00f3n de Tertuliano &#8220;(QUACQUARELLI, 1991, p.97). Estas cartas son <em>a los Efesios,<\/em> <em>a los Magnesios<\/em> (es decir, a la comunidad de Magnesia en el Meandro, hoy territorio de la Provincia de Aydin, en Turqu\u00eda), <em>a los Tralianos<\/em> (es decir, a la comunidad de Tralia o Trales, hoy Aydin, en Turqu\u00eda), <em>A los romanos<\/em>, <em>a los Filadelfios <\/em>(es decir, a la comunidad de Filadelfia, hoy Ala\u015fehir, en Turqu\u00eda), <em>a los Esmirnios<\/em> (de Esmirna, hoy Izmir, en Turqu\u00eda), <em>A Policarpo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Carta a los Filipenses <\/em><\/strong><strong>de Policarpo de Esmirna<\/strong>. Cuando la comunidad de Filipos solicit\u00f3 a Policarpo copia de las cartas de Ignacio, que \u00e9l pose\u00eda, el obispo de Esmirna las envi\u00f3 acompa\u00f1adas de una carta suya, que hoy, contrariamente a hip\u00f3tesis anteriores, se considera \u00fanica y no la fusi\u00f3n de una carta con una nota (cap\u00edtulo 13). La carta es importante porque habla justamente de las mencionadas cartas de Ignacio. Aprovechando la circunstancia, Policarpo exhorta a los cristianos de Filipos en materia de moral cotidiana y los alienta a resistir las tentaciones docetistas. Debe haber sido escrita no mucho tiempo despu\u00e9s de la muerte de Ignacio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Martirio de Policarpo<\/strong>. Policarpo, seg\u00fan Irineo, habr\u00eda conocido al ap\u00f3stol Juan. Parece, sin embargo, que el obispo de Lyon confunde al ap\u00f3stol con un presb\u00edtero hom\u00f3nimo, contempor\u00e1neo de Policarpo, mencionado por Pap\u00edas de Hier\u00e1polis (DELL&#8217;OSSO, 2011, p.131). Despu\u00e9s de su muerte, muchas comunidades solicitaron noticia sobre el martirio del obispo anciano (muri\u00f3 a los 86 a\u00f1os), que gozaba de gran autoridad. El texto, que en s\u00ed ser\u00eda una carta, inaugura (cf. LARGOBARDO, 2007, p.143), sin embargo, el g\u00e9nero literario martirial, y usa por primera vez el t\u00e9rmino &#8220;m\u00e1rtir&#8221;, en el sentido en que ser\u00e1 conocido sobre todo de las persecuciones de la mitad del s. III. En el <em>Martirio de Policarpo<\/em> encontramos casi todos los elementos que servir de base al culto y a la espiritualidad de los m\u00e1rtires.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Carta de Bernab\u00e9<\/strong> (o <strong>Pseudobarnab\u00e9<\/strong>). Encontramos este importante texto incluido a continuaci\u00f3n del Apocalipsis, en el famoso\u00a0 <em>Codex Sinaiticus<\/em>, un manuscrito del s. IV que contiene la copia m\u00e1s antigua del Nuevo Testamento completo, por lo tanto entre los libros tenidos como inspirados. Algunas evidencias internas nos llevan a datar el escrito en la primera mitad del s. II, tal vez en el \u00e1mbito alejandrino, pero sin excluir la posibilidad de Palestina o de Siria. Ciertamente no es de autor\u00eda del compa\u00f1ero y colaborador de Pablo, raz\u00f3n por la cual hoy se indica tambi\u00e9n como Pseudobarnab\u00e9. Aunque la forma es del g\u00e9nero epistolar, el texto en realidad es un verdadero tratado, donde por primera vez -nos sabemos &#8211; se aborda la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre el cristianismo y el juda\u00edsmo. La primera parte es escrita en una perspectiva fuertemente cr\u00edtica al juda\u00edsmo, del cual toma claramente distancia; en la segunda parte se encuentra una catequesis paren\u00e9tica, seg\u00fan la cl\u00e1sica imagen de las dos v\u00edas. Como en todas las obras de pol\u00e9mica con el juda\u00edsmo de este per\u00edodo, o en la literatura sir\u00edaca del s. IV, como en Afraates y Efr\u00e9n de N\u00edsibi, ser\u00eda un grave error leer esos textos como &#8220;antisemitismo&#8221; <em>ante<\/em> <em>litteram<\/em>. Las disputas m\u00e1s furiosas se dan muchas veces entre hermanos. En estos textos tenemos el desarrollo de una nueva comprensi\u00f3n y el proceso de afirmaci\u00f3n de una nueva identidad debida a la adhesi\u00f3n a la experiencia de lo ocurrido con Jes\u00fas, por la cual la diferenciaci\u00f3n con respecto al origen jud\u00edo comport\u00f3 tensiones no irrelevantes de ambos lados. Concordamos plenamente con C. Dell&#8217;Osso cuando dice que el Pseudobarnab\u00e9 es &#8220;el \u00e9xito de aquel esfuerzo de reflexi\u00f3n que el movimiento cristiano emergente estaba haciendo en busca de las razones de su diferencia con respecto al juda\u00edsmo, o en busca de la identidad cristiana en relaci\u00f3n con la matriz jud\u00eda &#8221; (2011, p.178).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Pastor de Hermas<\/em><\/strong>. Este texto, en comparaci\u00f3n con los dem\u00e1s que pertenecen al <em>corpus <\/em>de los Padres Apost\u00f3licos, es ciertamente el m\u00e1s dif\u00edcil de situar dentro del cuadro. El autor ser\u00eda Hermas, hermano del Papa P\u00edo (140-155), de acuerdo a la informaci\u00f3n del <em>Canon de Muratori<\/em>. Or\u00edgenes, por otro lado, levanta la hip\u00f3tesis de que el autor del <em>Pastor<\/em> es el Hermas saludado por Pablo en Romanos 16,14. El texto tambi\u00e9n fue considerado como formado por un material variado, que pas\u00f3 por varias redacciones y que habr\u00eda recibido su forma actual alrededor de la mitad del s. II. El escrito est\u00e1 claramente dividido en tres partes que parecieron a algunos independientes, a tal punto de plantear la hip\u00f3tesis de varios autores organizados por un redactor final. Otros, por el contrario, tienden a una unidad global, y esa es hoy la posici\u00f3n corriente entre los estudiosos. La obra est\u00e1 estructurada en <em>5 visiones, 12 mandamientos y 10 par\u00e1bolas<\/em>.\u00a0 Los n\u00fameros, obviamente, no son casuales y hay evidencias de la voluntad positiva del autor de usar exactamente esas cifras fuertemente simb\u00f3licas. Para algunos, es un apocalipsis, para otros un libro de alegor\u00edas. Ciertamente, fue escrito en una \u00e9poca de crisis, y su llamamiento a la conversi\u00f3n est\u00e1 perfectamente en consonancia con lo que se espera en un momento como ese, con la esperanza de un futuro mejor. La comunidad donde surge el Pastor es la romana, y ese texto es muy interesante para la historia y la comprensi\u00f3n del desarrollo de la disciplina penitencial. Se deduce que se trata de una comunidad que perdi\u00f3 su fervor inicial y, por lo tanto, desde el punto de vista moral, el deterioro es evidente. Ante esto, surge una tentaci\u00f3n <em>rigorista<\/em>, seg\u00fan la cual el bautismo era la \u00faltima posibilidad de recibir el perd\u00f3n de los pecados y no hab\u00eda posibilidad de perdonar a los cometidos despu\u00e9s del ba\u00f1o de la regeneraci\u00f3n; y una postura m\u00e1s abierta y comprensiva, que intentaba encontrar una oportunidad ulterior para aquellos que hubieran ca\u00eddo despu\u00e9s del bautismo. Esta tensi\u00f3n era constante en la comunidad romana y norteafricana, como muestran los casos del Papa Calisto y su adversario rigorista, el autor de <em>Elenchos<\/em> (otrora se consideraba que era de Hip\u00f3lito de Roma, pero siendo atribuido al mismo nombre obras de autores ciertamente diversos , se prefiere hoy indicarlos de ese modo), en la Roma entre los siglos I y II; o las controversias sobre los <em>lapsi<\/em> tras las persecuciones de Decio y Valeriano, en la segunda mitad del s. \u00a0III que ver\u00e1n a Cipriano de Cartago y el Papa Cornelio representar la l\u00ednea de la misericordia, este \u00faltimo contra Novaciano, probablemente un exponente de la misma l\u00ednea rigurosa, minoritaria pero potente, presente en Roma desde el tiempo de Hermas. El <em>Pastor<\/em> tiende a reconocer s\u00f3lo una posibilidad de penitencia despu\u00e9s del bautismo, exhortando al mismo tiempo a una conversi\u00f3n seria hacia el fin inminente. De todos los textos de los Padres Apost\u00f3licos, el Pastor es el que quiz\u00e1 est\u00e9 m\u00e1s lejos de nosotros en el nivel del lenguaje, debido al bosque de im\u00e1genes y alegor\u00edas. No est\u00e1 desprovisto, sin embargo, de aspectos bastante interesantes, especialmente a la luz del reciente magisterio del Papa Francisco. A. \u00a0Quacquarelli escrib\u00eda hace unos cuarenta a\u00f1os: &#8220;Es una ense\u00f1anza continua que se refiere a la simplicidad, la sinceridad, la castidad, la indisolubilidad del matrimonio, la caridad de perdonar al c\u00f3nyuge culpable, pero no reincidente, a las segundas nupcias despu\u00e9s de la viudez &#8220;(1991, p.240).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La<\/em><\/strong><strong> <em>Didach\u00e9<\/em><\/strong>. Este texto, fundamental para la historia de la liturgia, de la disciplina eclesi\u00e1stica, de la moral y de la doctrina cristiana, fue descubierto en 1863 en Constantinopla, dentro de un c\u00f3digo de 1056. Los materiales que lo componen probablemente datan del mismo per\u00edodo en que se escribieron los escritos sin\u00f3pticos, aunque el texto actual es ciertamente redaccional, pero no m\u00e1s all\u00e1 del s. I, y el \u00e1rea de la composici\u00f3n habr\u00eda sido Siria. \u00bfQu\u00e9 es la Didach\u00e9? &#8220;La doctrina de los doce ap\u00f3stoles&#8221; y &#8220;Doctrina del Se\u00f1or a las naciones por medio de los doce ap\u00f3stoles&#8221;. Es &#8220;una especie de regla para la comunidad cristiana&#8221; (LARGOBARDO, 2007, p.145). Es un g\u00e9nero catequ\u00e9tico influenciado por el estilo evang\u00e9lico (&#8230;), un manual, tal vez uno de los muchos, que entonces circulaban por la comunidad (&#8230;), una antolog\u00eda de preceptos con reflexiones y exhortaciones que podr\u00edan dar la impresi\u00f3n de un conjunto de notas &#8220;(QUACQUARELLI, 1991, p.25). Debido a su antig\u00fcedad, es de extraordinario inter\u00e9s para la historia de la liturgia (especialmente para la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda) y para el estudio de la organizaci\u00f3n de la Iglesia en los primeros tiempos. En la parte de la instrucci\u00f3n moral, encontramos la doctrina de las dos v\u00edas, como vimos en el Pseusobarnab\u00e9. Algunos autores creen que, ya que la misma doctrina se encuentra en los escritos de Qumran, la matriz com\u00fan de tal \u00e9tica pueda ser encontrada en la literatura sapiencial jud\u00eda; otros hacen notar que la imagen de los dos caminos es cl\u00e1sica en el mundo antiguo (cf. DELL&#8217;OSSO, 2011, p.16). En todo caso, el texto es precios\u00edsimo, pues &#8220;echa ra\u00edces en las capas m\u00e1s profundas de los or\u00edgenes cristianos, all\u00ed donde sigue viva y fluida la tradici\u00f3n sobre Jes\u00fas, donde a\u00fan es vital la conexi\u00f3n con la espiritualidad, la \u00e9tica y la liturgia jud\u00eda y, donde resuena a\u00fan el eco directo de la eucarist\u00eda protocristiana y del anuncio de los profetas cristianos &#8220;(cf. DELL&#8217;OSSO, 2011, p.16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Papias de Hier\u00e1polis. <\/strong>En las colecciones de los Padres Apost\u00f3licos, como dijimos, a partir de 1765, aparecen tambi\u00e9n algunos fragmentos de la Exposici\u00f3n de los dichos del Se\u00f1or, obra de Pap\u00edas, obispo de Hier\u00e1polis (hoy sus restos se sit\u00faan en las proximidades de Pamukkale, Turqu\u00eda). Seg\u00fan Irineo de Lyon, Papias habr\u00eda sido disc\u00edpulo del ap\u00f3stol Juan y compa\u00f1ero de Policarpo. Eusebio de Ces\u00e1rea, sin embargo, lo localiza como disc\u00edpulo de otro Juan, un presb\u00edtero diferente del ap\u00f3stol. Por lo tanto, Pap\u00edas pertenec\u00eda a la generaci\u00f3n que fue instruida por aquellos que conocieron a los ap\u00f3stoles, pero no por los propios ap\u00f3stoles. Se considera como fecha de composici\u00f3n de su obra la primera mitad del s. II, tal vez entre los a\u00f1os 125-130 (cf. DELL&#8217;OSSO, 2011, p.159). El testimonio de Pap\u00edas es importante por sus referencias a los or\u00edgenes del evangelio de Mateo (que habr\u00eda sido escrito en hebreo) y de Marcos (que se habr\u00eda originado de la predicaci\u00f3n de Pedro), pero tambi\u00e9n porque revela la importancia de la tradici\u00f3n oral de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas que eran transmitidos por medio de los &#8220;presb\u00edteros&#8221;<strong>.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A Diogneto. <\/strong>Este texto se llama as\u00ed por el nombre que se encontraba en el \u00fanico manuscrito que lo conten\u00eda, descubierto en Constantinopla en 1436 y desgraciadamente destruido en Estrasburgo durante la Guerra Franco-Prusiana de 1870. Afortunadamente poco antes se hab\u00edan hecho dos copias. El texto no es tanto una carta, como una obra del g\u00e9nero apolog\u00e9tico, que se ubica aproximadamente al final del siglo. II y principios del s. III. Es una presentaci\u00f3n del cristianismo a un personaje, probablemente ficticio, llamado Diogneto.\u00a0 El estilo es elevado y la lengua griega excelente, lo que hace pensar que el autor ha sido una persona culta y de un ambiente social elevado. En el texto, los cristianos son presentados como personas que viven la vida de todos los d\u00edas, como el resto de los hombres y las mujeres de su tiempo, diferenci\u00e1ndose esencialmente por el hecho de ser perseguidos y despreciados, y por responder a eso con mansedumbre y testimonio de amor\u00a0 con todos, indistintamente. Con una c\u00e9lebre imagen (cap\u00edtulo 6), el autor establece un sugestivo paralelo: los cristianos son para el mundo lo que el alma es para el cuerpo. A continuaci\u00f3n, pasa a describir algunos puntos de la visi\u00f3n teol\u00f3gica de los cristianos, terminando con una exhortaci\u00f3n paren\u00e9tica a la conversi\u00f3n. Este texto fue a menudo utilizado para hablar del laicado cristiano y, sobre todo despu\u00e9s del Vaticano II, indicado como un instrumento de inspiraci\u00f3n para la formaci\u00f3n de la madurez del laicado cat\u00f3lico .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Massimo Pampaloni S.J. <\/em>Pontificio Istituto b\u00edblico (Roma). Original em italiano<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Para un trabajo cient\u00edfico:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para hacer un trabajo cient\u00edfico sobre los Padres Apost\u00f3licos, la edici\u00f3n cr\u00edtica m\u00e1s utilizada actualmente es la \u00faltima edici\u00f3n de FUNK, F. X.; BIHLMEYER, K.; WHITTAKER, M. <em>Die Apostolischen V\u00e4ter<\/em>. T\u00fcbingen, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para las obras en particular (excepto para Papias y la Homil\u00eda del Pseudoclemente) existe una edici\u00f3n cr\u00edtica en la colecci\u00f3n <em>Sources<\/em><em> Chr\u00e9tiennes<\/em>, a la que se podr\u00e1 recurrir \u00fatilmente. Para la <em>Didach\u00e9<\/em>, SC 248, Paris, 1978; para la <em>Carta a los Corintios<\/em>, de Clemente, SC 167, Paris, 1971; para las cartas de Ignacio de Antioquia, la <em>Carta a los Filipenses<\/em> de Policarpo y el <em>Martirio de Policarpo<\/em>, SC 10, Paris, 1958; para la <em>Carta del Pseudobarnab\u00e9<\/em>, SC 172, Paris, 1971; para el <em>Pastor<\/em> de Hermas, SC 53, Paris, 1958; para <em>A Diogneto<\/em>, SC 33, Paris, 1965.<\/p>\n<p><strong>Para una presentaci\u00f3n general sobre cada obra en particular:<\/strong><\/p>\n<p>&#8211; Las Patrolog\u00edas cl\u00e1sicas:<\/p>\n<p>ALTANER, B.; STUIBER, A. <em>Patrologia. <\/em><em>Vida, obras e doutrina dos padres da Igreja<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2010.<\/p>\n<p>DROBNER, H. <em>Manual de Patrologia<\/em>. Petr\u00f3polis: Vozes, 2008.<\/p>\n<p>QUASTEN, J. <em>Patrolog\u00eda I: <\/em>hasta el Concilio de Nicea. v. I. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1978.<\/p>\n<p>&#8211; Um dicion\u00e1rio \u00fatil:<\/p>\n<p>BERARDINO, A. DI (org.). <em>Dicion\u00e1rio<\/em> <em>patr\u00edstico e de antiguidades crist\u00e3s<\/em>. Petr\u00f3polis: Vozes, 2002.<\/p>\n<p><strong>Bibliografia citada en el texto:<\/strong><\/p>\n<p>ALTANER, B. <em>Patrologia<\/em>. Genova, 1968.<\/p>\n<p>DELL\u2019OSSO, C. (ed). <em>I Padri Apostolici<\/em>, Testi patristici 5. Roma: Citt\u00e0 Nuova, 2011.<\/p>\n<p>DROBNER, H. R. <em>Patrologia<\/em>. Casale Monferrato, 1998.<\/p>\n<p>EHRMAN, B. D. (ed). <em>The Apostolic Fathers<\/em>. v I. Cambridge \u2013 London: Loeb Classical Library, 2003.<\/p>\n<p>LONGOBARDO, L. Apostolica, letteratura \u2013 Padri Apostolici. In: BERARDINO, A. DI (ed). <em>Letteratura patr\u00edstica<\/em>. Cinisello Balsamo, 2007. p.140-8.<\/p>\n<p>PROSTMEIER, F. R. Ignazio di Antiochia. In: DOPP, S.; GEERLINGS, W. (eds). <em>Dizionario di letteratura cristiana antica<\/em>. Roma, 2006. p. 489-92.<\/p>\n<p>QUACQUARELLI, A. (ed). I Padri Apostolici, Testi patristici 5. Roma, 1991.<\/p>\n<p>QUASTEN, J. Patrologia I. Genova-Milano, 1980. Reimpress\u00e3o: 2009.<\/p>\n<p>VISOGN\u00c0, G. (ed). <em>Didach\u00e8<\/em>. Insegnamento degli Apostoli. Milano, 2000.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> El autor de la tesis sobre la carta como correcci\u00f3n fraterna es E. CATTANEO, La <em>Prima Clementis<\/em> come un caso de <em>correptio fraterna<\/em>. In P. LUISIER. <em>Studi su Clemente Romano<\/em>. 2003, OCA (268), 83-105.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndici 1 Introducci\u00f3n 1.1 \u00bfQui\u00e9nes son los Padres Apost\u00f3licos? 1.2 Formaci\u00f3n de la colecci\u00f3n 1.3 Naturaleza de la colecci\u00f3n 2 Caracter\u00edsticas Generales 3 Breve presentaci\u00f3n de cada obra en particular 4 Referencias bibliogr\u00e1ficas 1 Introducci\u00f3n 1.1 \u00bfQui\u00e9nes son los Padres Apost\u00f3licos? Con la expresi\u00f3n Padres Apost\u00f3licos se entiende hoy un corpus de escritos de los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[195],"tags":[],"class_list":["post-1490","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia-del-cristianismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1490","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1490"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1490\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1491,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1490\/revisions\/1491"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1490"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1490"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1490"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}