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{"id":1462,"date":"2017-12-22T13:31:10","date_gmt":"2017-12-22T15:31:10","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1462"},"modified":"2017-12-22T13:49:52","modified_gmt":"2017-12-22T15:49:52","slug":"cristologia-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1462","title":{"rendered":"Cristolog\u00eda (I)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Cristolog\u00eda y seguimiento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 M\u00e9todo y punto de partida<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Regreso a los Evangelios<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Bautismo y mesianismo asuntivo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 La centralidad del Reino<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Los destinatarios: pobres y excluidos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 El Dios de Jes\u00fas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>1 Cristolog\u00eda y seguimiento<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cristolog\u00eda preconciliar se compon\u00eda de dos tratados: <em>De Iesu, legato divino<\/em> y <em>De Verbo incarnato <\/em>(MOINGT, J., 1995, Vol. I, p. 7-16). El primero consist\u00eda en demostrar que Jes\u00fas era el enviado de Dios y que no era un simple ser humano. Se apoyaba en los milagros como acciones sobrenaturales. El segundo tratado explicaba c\u00f3mo lo que Jes\u00fas hac\u00eda era propio de la Segunda Persona de la Sant\u00edsima Trinidad, el Verbo. Sin embargo, el sujeto de la acci\u00f3n y la reflexi\u00f3n no era Jes\u00fas de Nazaret sino el Hijo eterno de Dios. La cristolog\u00eda postconciliar, por el contrario, entiende que en Jes\u00fas se da una unidad indisoluble entre lo humano y lo divino, porque &#8220;el que es imagen de Dios invisible (Col 1,15) es tambi\u00e9n el hombre perfecto&#8221; haciendo que &#8220;el misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado&#8221; (<em>Gaudium et Spes<\/em> 22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La novedad conciliar llev\u00f3 a que la reflexi\u00f3n cristol\u00f3gica latinoamericana se enmarcara dentro de la praxis discipular que llamamos <em>seguimiento<\/em>, pues conocer a Cristo es seguir su praxis hist\u00f3rica en medio de los pobres (SOBRINO, J., 1991, 56). Esto significa que el conocimiento de la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con su Padre y con su \u00e9poca es el que obtuvieron sus disc\u00edpulos a trav\u00e9s del seguimiento. Ellos tuvieron que recordar lo de Jes\u00fas, sus palabras y gestos, todo aquello de lo que ellos hab\u00edan sido testigos. Este recuerdo primero llev\u00f3 a la pregunta por el sentido que comenz\u00f3 a desvelarse en el discernimiento pospascual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, aunque tengamos en cuenta lo que puede conocerse cient\u00edficamente sobre Jes\u00fas de Nazaret, la cristolog\u00eda est\u00e1 basada en lo que los testigos recuerdan y nos dicen de \u00e9l, tal como lo consignaron en el Nuevo Testamento y sobre todo en los evangelios (DUNN, J., 2009, p. 167). Las investigaciones contempor\u00e1neas han insistido en la importancia de rescatar la historia de Jes\u00fas o lo que tiene de hist\u00f3rico y significativo para su \u00e9poca. \u00c9ste es para nosotros el Jes\u00fas de la historia o Jes\u00fas prepascual. Sin embargo, Jes\u00fas es mucho m\u00e1s que los datos hist\u00f3ricos que podamos saber acerca de \u00e9l. Es una persona vista desde la fe, desvelada por el Esp\u00edritu (Jn 14,26) y actualizada en el seguimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 M\u00e9todo y punto de partida<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estudio Cristol\u00f3gico se motiva en la pregunta que le hizo Jes\u00fas a Pedro: &#8220;\u00bfQui\u00e9n dicen los hombres que soy yo?&#8221; (Mc 8,27-30). A lo largo de la historia se han manifestado diferentes respuestas. Cada una presupone un punto de partida metodol\u00f3gico. Podemos mencionar algunas (LUCIANI, R., 2005, p. 17-116):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a) <em>Afirmaciones dogm\u00e1ticas<\/em>: algunas investigaciones parten de los dogmas definidos en los Concilios Ecum\u00e9nicos. Es el caso de Calcedonia (451 d.C.) al afirmar que en Cristo cohabitan dos naturalezas, una humana y otra divina, unidas, sin divisiones. Habr\u00eda que considerar aqu\u00ed que los dogmas son siempre un punto de llegada en los procesos de reflexi\u00f3n eclesial y no un punto de partida (RAHNER, K., 1961, p. 51-92);<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) <em>Afirmaciones b\u00edblicas<\/em>: otras investigaciones asumen como punto de partida la proclamaci\u00f3n de la fe en Jes\u00fas a partir de los t\u00edtulos cristol\u00f3gicos (Hijo de Dios, Hijo del Hombre, Mes\u00edas) o desde las teologizaciones que se han hecho de los acontecimientos m\u00e1s importantes de su vida (la Resurrecci\u00f3n). Habr\u00eda que precisar que el Nuevo Testamento es el Antiguo Testamento aconteciendo de una manera completamente nueva, definitiva y plena en la persona de Jes\u00fas de Nazaret. No podemos separar ambos testamentos, como tampoco tratar a los pasajes b\u00edblicos sin su debida correlaci\u00f3n con nuestra \u00e9poca ;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c) <em>El Kerygma<\/em>: seg\u00fan esta postura el verdadero Cristo es el Cristo predicado por los evangelistas, como sostuvo Martin K\u00e4hler en 1882 en su conferencia <em>El <\/em><em>llamado Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Cristo existencialmente hist\u00f3rico y b\u00edblico<\/em>. Para esta escuela no podemos saber acerca de su vida hist\u00f3rica como tal;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(d) <em>El culto<\/em>: seg\u00fan otra corriente, el Cristo total s\u00f3lo se descubrir\u00eda en el culto eclesial. El peligro radica en caer en ciertos espiritualismos y subjetivismos que relativicen la experiencia social y comunitaria de la fe en Jesucristo, as\u00ed como de entender a la liturgia como fuente y no como celebraci\u00f3n, coloc\u00e1ndola por encima de la Escritura;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(e) <em>Teolog\u00edas postconciliares<\/em>: el jesuita Karl Rahner propone un giro antropol\u00f3gico en consonancia con el Vaticano II. Entiende que la humanidad de Cristo es sacramental y, por ello, su carne, es decir, su humanidad, es el camino concreto para acceder al misterio de Dios. As\u00ed da paso a la v\u00eda antropol\u00f3gica como lugar de conocimiento y de encuentro con Dios;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(f) <em>Latinoam\u00e9rica<\/em>: partiendo del Jes\u00fas Hist\u00f3rico se invita a leer los signos de los tiempos de nuestra realidad presente para asumir el compromiso por la Liberaci\u00f3n de las situaciones que niegan la presencia del Reino de Dios. El punto de partida es el seguimiento de Jes\u00fas que establece siempre una correlaci\u00f3n entre el modo c\u00f3mo Jes\u00fas vivi\u00f3 y asumi\u00f3 su \u00e9poca, y la toma de conciencia frente a la realidad de injusticia que vivimos en la nuestra. Por ello, la cristolog\u00eda latinoamericana no parte de una pregunta aislada sobre los datos recuperables de la vida hist\u00f3rica de Jes\u00fas. Aqu\u00ed, se entiende por hist\u00f3rico a &#8220;las actividades de Jes\u00fas para operar sobre la realidad social y transformarla en la direcci\u00f3n precisa del Reino de Dios. Hist\u00f3rico es lo que desencadena historia&#8221; (cfr. SOBRINO, J., 1991, p. 77). Se rompe as\u00ed con la teolog\u00eda de la primera ilustraci\u00f3n, en la cual s\u00f3lo se libera el pensamiento, la raz\u00f3n, m\u00e1s no la realidad sociocultural en todas sus dimensiones. Este punto de partida exige un regreso a Jes\u00fas de Nazaret, al Jes\u00fas de los Evangelios, y el impacto de sus palabras y gestos para el mundo de hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 <\/strong><strong>Regreso a los Evangelios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta necesidad de regresar a los Evangelios planteada por las investigaciones contempor\u00e1neas no buscan reconstruir una biograf\u00eda de Jes\u00fas, sino su praxis hist\u00f3rica en cuanto actual e interpelante. Sin embargo, la distancia cultural entre las primeras comunidades y nosotros hace que algunos t\u00e9rminos no se entiendan con claridad hoy. Por ello, debemos tener en cuenta los g\u00e9neros literarios tanto del juda\u00edsmo como del helenismo, y las caracter\u00edsticas redaccionales propias de cada evangelista. Hay que distinguir entre los hechos prepascuales y las interpretaciones postpascuales, pero partiendo de la unidad indisoluble existente entre el Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Cristo de la fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El di\u00e1logo entre la ciencia hist\u00f3rica y la teolog\u00eda protestante alemana permiti\u00f3 rescatar la relaci\u00f3n entre la persona de Jes\u00fas, predicada por los disc\u00edpulos tras la Pascua, y su mensaje del Reino, centro indiscutible de inter\u00e9s del Jes\u00fas prepascual. Sin embargo, la teolog\u00eda dial\u00e9ctica insisti\u00f3, luego, en la dificultad de reconciliar el car\u00e1cter escatol\u00f3gico del mensaje de Jes\u00fas con los datos accesibles por la ciencia hist\u00f3rica. De este modo, s\u00f3lo se pod\u00eda llegar al kerygma proclamado en la Iglesia. Estos primeros debates llevaron a posturas fide\u00edstas, como la de los postbulmanianos, que sostuvieron poder creer en Jes\u00fas sin saber nada hist\u00f3rico de \u00e9l. Estos debates contribuyeron con la necesidad de pensar una nueva articulaci\u00f3n del discurso sobre la pertinencia de la historia en la teolog\u00eda. Esta es la tarea de hoy, es decir, fundamentar de nuevo la proclamaci\u00f3n de la fe, el kerygma, en el relato evang\u00e9lico que se nos da como paradigma de discernimiento y seguimiento. El te\u00f3logo tiene el reto de aprender a leer el evangelio a la doble luz de la historia y de la fe, sabiendo que dicha relaci\u00f3n no es necesariamente convergente, pero s\u00ed expresa la fe de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cristolog\u00eda latinoamericana ha contribuido en advertir que los textos del Nuevo Testamento no pueden ser usados de forma aislada con la sola preocupaci\u00f3n de estratificarlos hasta lograr probar lo que pudo haber dicho o hecho Jes\u00fas mismo, y lo que posteriormente fue construido por las comunidades pospascuales. Tampoco han de estudiarse con la sola pretensi\u00f3n de comprender a Jes\u00fas en el marco hist\u00f3rico del juda\u00edsmo del siglo I. Un elemento clave es ver la trascendencia que brot\u00f3 del esp\u00edritu con el que Jes\u00fas vivi\u00f3, el cual provoc\u00f3 una novedad radical respecto al mismo juda\u00edsmo a partir de su opci\u00f3n por el Reino de Dios. El reto para la actual investigaci\u00f3n es el de lograr transmitir nuevamente el impacto que produce la humanidad de Jes\u00fas en el hoy de nuestra historia, iluminando los grandes problemas que afrontamos globalmente. Se trata de <em>correlacionar<\/em> el modo en que \u00e9l vivi\u00f3 \u2014seg\u00fan las Escrituras y como oyente de la palabra del Padre\u2014 con el modo en que, luego, sus seguidores, impactados por ese estilo de vida, deb\u00edan transmitirlo en un contexto hermen\u00e9utico jud\u00edo; y a partir de este marco podemos, entonces, correlacionarlo con el modo en que nosotros estamos llamados a actualizar su mensaje en nuestras realidades concretas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal aproximaci\u00f3n permitir\u00e1 ir descubriendo el <em>proceso<\/em> de Jes\u00fas, como fue discerniendo y asumiendo aquellos rasgos de humanidad que correspond\u00edan fielmente al proyecto del Reino <em>a la luz de las Escrituras<\/em>, seleccionando las tradiciones prof\u00e9ticas y sapienciales que expresaban mejor la imagen que fue brotando de su experiencia del Dios del Reino. Proceso que se inicia con el acontecimiento que se representa en el Bautismo de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Bautismo y mesianismo asuntivo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conciencia hist\u00f3rica de Jes\u00fas se enmarca inicialmente tanto en la espiritualidad de los pobres de Yahv\u00e9 compartida por su madre, cuanto en el discernimiento personal que hace de su vocaci\u00f3n humana como seguidor del proyecto del Reino, seg\u00fan fue predicado y cre\u00eddo por Juan Bautista. Jes\u00fas no solo se bautiz\u00f3 (Mt 3,13-15; Mc 1,9; Lc 3,21) sino que tambi\u00e9n comenz\u00f3 a practicar y a fomentar el rito del bautismo entre sus propios disc\u00edpulos y seguidores (Jn 3,22-23; 3,26; 4,1-3). El Bautismo es la clave hermen\u00e9utica para comprender su misi\u00f3n y su proceso de conversi\u00f3n personal al Dios del Reino. Hay una continuidad inicial con el proyecto de Juan que encuentra luego su momento decisivo de ruptura a partir del encarcelamiento y muerte del Bautista (Mc 6, 17-29; Mt 14,3-13). Tras este acontecimiento, Jes\u00fas entiende que el tiempo de la preparaci\u00f3n hab\u00eda terminado y se iniciaba uno nuevo, el de la irrupci\u00f3n del reinado de Dios (Mt 4,23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los relatos de las tentaciones que siguen al bautismo explicitan este proceso de discernimiento y conversi\u00f3n que hace Jes\u00fas tras la muerte de Juan. \u00bfQui\u00e9n era el sujeto real del Reino? \u00bfera Dios Padre? \u00bfQu\u00e9 implicaba ser <em>Hijo <\/em>de un Dios que era Padre bueno y misericordioso? (Lc 4,3; Mt 4,3) \u00bfc\u00f3mo hablar de un Reino que no tiene rey ni ej\u00e9rcitos? \u00bfse pod\u00eda proclamar el Reino por la v\u00eda de la imposici\u00f3n, esperando su irrupci\u00f3n violenta, como esperaba el Bautista? Jes\u00fas nunca se identific\u00f3 con las expectativas mesi\u00e1nicas dominantes en su \u00e9poca. \u00c9l hab\u00eda optado por un estilo de vida mesi\u00e1nico no pol\u00edtico. Practicaba un <em>mesianismo<\/em> <em>asuntivo <\/em>(LUCIANI, R., 2014, p. 117-136) cuyas consecuencias socio-pol\u00edticas y religiosas ser\u00edan inevitables, pero nunca provocadas ni forzadas por la v\u00eda de la violencia y el ejercicio de la fuerza armada (Jn 18,36). Asume la causa del pobre como algo deseado y favorable a los ojos de Dios, el Se\u00f1or, Yahv\u00e9, con la nueva \u00e9poca que \u00e9l inauguraba: \u00ab<em>Hoy <\/em>se ha cumplido esta Escritura que hab\u00e9is o\u00eddo\u00bb (Lc 4,21). La \u00e9poca del Reino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 La centralidad del Reino<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema del <em>Reino <\/em>es estructural y estructurante de todo el quehacer teol\u00f3gico y la vida cristiana. Cuando la teolog\u00eda alemana del siglo XIX plante\u00f3 serias interrogantes sobre la imposibilidad de escribir una vida sobre Jes\u00fas, m\u00e1s que presentar un problema de inter\u00e9s historiogr\u00e1fico o biogr\u00e1fico, estaba abriendo paso, tal vez sin saber, a la b\u00fasqueda de la ultimidad del <em>c\u00f3mo<\/em> y <em>por qu\u00e9<\/em> vivi\u00f3 el Jes\u00fas hist\u00f3rico su vida de una manera determinada (para s\u00ed) y determinante (para otros). En otras palabras, qu\u00e9 lo hizo vivir de esa manera y no de otra. La investigaci\u00f3n hist\u00f3rica permiti\u00f3 el abordaje de nuevas perspectivas en la investigaci\u00f3n sobre la vida de Jes\u00fas de Nazaret que ahondaban no s\u00f3lo en la <em>forma<\/em> de su revelaci\u00f3n (problema cl\u00e1sico), sino en el <em>contenido<\/em> de la misma, referido tanto a las razones para vivir as\u00ed y las implicaciones que esto le trajo. En este sentido el tema del Reino de Dios como una cuesti\u00f3n de ultimidad y absolutez frente a lo relativo es el eje central de todo el quehacer de Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La l\u00f3gica de Reino de Dios implica una inversi\u00f3n de valores: \u201c<em>los \u00faltimos ser\u00e1n los primeros, y los primeros, los \u00faltimos<\/em>\u201d o \u201c<em>el que quiera ser el primero, que sea el \u00faltimo de todos y el servidor de todos<\/em>\u201d (Mt 19,30; Mc 10,31; Mt 20,16; Lc 13,30; Mc 9,35). Dicha inversi\u00f3n es cualitativa y relacional. Invierte relaciones establecidas que deshumanizan por otras que humanizan. Podemos mencionar tres ejemplos. El primero es de la relaci\u00f3n patrono-asalariado, tal y como lo narra la par\u00e1bola de los jornaleros (Mt 20,1-6), que recibieron, al final del d\u00eda, la misma paga y, sin embargo, los que m\u00e1s trabajaron protestaron. El segundo esquema es el del Rey-s\u00fabdito o la del Rey que invit\u00f3 a todos a su mesa porque los invitados primeros invitados no se presentaron (Mt 22,1-10). El Rey ya no se relaciona m\u00e1s con los otros como a sus s\u00fabditos, sino que los reconoce como personas en toda su dignidad. El tercer esquema se refiere al Padre-hijo, seg\u00fan se nos narra en la par\u00e1bola del Padre bueno (Lc 15,11-32). En ella la proporci\u00f3n o correspondencia no es el criterio del discernimiento del Padre frente a las actitudes de los dos hijos, sino el de la gratuidad. Los esquemas cuantitativos de status o posici\u00f3n social son superados por los cualitativos, donde lo central es lo que humaniza y reconoce al otro como hermano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noci\u00f3n de Reino expresa, as\u00ed, un modo de vivir el amor a Dios por medio del servicio al hermano. En Mt 22,40 se nos narra: \u201camar\u00e1s al pr\u00f3jimo <em>como<\/em> a ti mismo\u201d. En Lev 19,8 ya aparece la referencia al otro, y en Dt 6,4 (Shem\u00e1 Israel) se habla del Otro, Dios. Jes\u00fas coloca ambos criterios al mismo nivel pr\u00e1xico, m\u00e1s no ontol\u00f3gicamente. La consecuencia es que s\u00f3lo por medio del otro que es nuestro hermano (fraternidad) podemos encontrar a Dios como hijos (filiaci\u00f3n). He aqu\u00ed la gran inversi\u00f3n. El horizonte de la humanizaci\u00f3n es superpuesto al de la ley y el culto. La experiencia del Reino lleva a construir la vida fraterna de los hijos\/as de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diversos han sido los modelos teol\u00f3gicos europeos que explican la noci\u00f3n del Reino. Podemos resaltar algunos. (a) Rudolf Bultmann desplaza la mediaci\u00f3n (el Reino de Dios) por el mediador (Jesucristo) como lo \u00faltimo. Lo que importa es el Kerygma, el anuncio de Jesucristo Resucitado que es Buena Nueva para todos los hombres. El Reino de Dios queda reducido al marco de una fe individual; (b) Wolfhart Pannenberg presenta su escatolog\u00eda como anticipaci\u00f3n del futuro \u00faltimo. La esperanza relaciona la historia con el futuro. Su visi\u00f3n no toma en cuenta las condiciones del antirreino en la historia, sino las del individuo esperanzado (racionalmente) ante el futuro ofrecido en la Resurrecci\u00f3n; (c) J\u00fcrgen Moltmann considera que el eschat\u00f3n sigue siendo el futuro que se manifiesta en la esperanza del hombre a Dios. Advierte que hay realidades hist\u00f3ricas que contradicen al Reino de Dios. Por tanto, el futuro ha de ser cr\u00edtica a la negatividad del presente; (d) Para Walter Kasper el Reino de Dios &#8220;es la imposici\u00f3n y reconocimiento de Dios en la historia&#8221; (escatol\u00f3gico), &#8220;el d\u00eda en que Yahv\u00e9 ser\u00e1 todo en todos&#8221; (soteriol\u00f3gico), e implica &#8220;la superaci\u00f3n de los poderes del mal, destructores, enemigos de la creaci\u00f3n y el comienzo de una nueva era&#8221; (soteriol\u00f3gico); (e) Edward Schillebeeckx hace resaltar el car\u00e1cter operativo del reinado de Dios. Para \u00e9l, la &#8220;soberan\u00eda de Dios implica hacer la voluntad de Dios&#8221;. Ya no es la esperanza est\u00e9tica del esperar en Dios, sino la relaci\u00f3n que se instaura entre los hombres y Dios para prolongar aqu\u00ed, en la historia, el poder de Dios, su voluntad salv\u00edfica. Pero &#8220;es tambi\u00e9n un juicio sobre nuestra historia&#8221;. No s\u00f3lo comunica una noticia alegre, sino que realiza una cr\u00edtica a los antivalores presentes en la historia bajo relaciones de dominio, ambici\u00f3n y poder. El reino de Dios es un &#8220;todav\u00eda por venir&#8221; (Mc 14,25; Lc 22,15-18) que comienza a hacerse presente mediante la praxis de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, el planteamiento teol\u00f3gico Latinoamericano plantea cuatro grandes temas. (a) <em>En presencia de y contra el antirreino<\/em>: se parte de la realidad en toda su crudeza y concreci\u00f3n en la que el pecado se ha hecho estructural y oprime a grandes cantidades de personas, para quienes vivir es sobrevivir. Esta realidad opresora y destructora de vida es el antirreino, como la califica Jon Sobrino. La salvaci\u00f3n es ofrecida como su liberaci\u00f3n; (b) <em>Los pobres como destinatarios<\/em>: en ellos Dios se revela y a trav\u00e9s de ellos Dios nos evangeliza ayud\u00e1ndonos a descubrir los valores de la gratuidad y la esperanza a pesar del peso de la vida. Jes\u00fas vivi\u00f3 ofreciendo la Buena Noticia del Reino a los pobres: cur\u00e1ndolos, san\u00e1ndolos, perdon\u00e1ndolos y comiendo con ellos; (c) <em>Lo hist\u00f3rico<\/em>: el Reino anuncia lo escatol\u00f3gico realiz\u00e1ndolo desde el ahora, desde las relaciones constituidas en el presente en todos sus \u00e1mbitos, desde lo social, a lo econ\u00f3mico y lo pol\u00edtico. Reino e Historia se relacionan profundamente en la persona de Jes\u00fas. \u00c9l vive en un pueblo pobre y hace presente con sus actividades el amor de Dios que favorece al marginado y oprimido. &#8220;Hoy se cumplen estas profec\u00edas que acaban de escuchar&#8221; (Lc 4,21) revela esta historicidad del reino y la ruptura de toda concepci\u00f3n dualista de la historia (sagrada-profana); (d) <em>Lo popular<\/em>: existe una reciprocidad hist\u00f3rica, tanto soteriol\u00f3gica como escatol\u00f3gica, entre la presencia del Reino de Dios y el pueblo de Dios. Ignacio Ellacur\u00eda propon\u00eda una clara implicaci\u00f3n del reino con la pertenencia a un pueblo hist\u00f3rico que, en Am\u00e9rica Latina, es un pueblo pobre y crucificado. Todo el mensaje B\u00edblico est\u00e1 dirigido a sujetos que viven en un pueblo situado, en una historia concreta, ante la cual Dios ofrece gratuitamente su Liberaci\u00f3n en contra de toda forma de opresi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de estos ejes de reflexi\u00f3n, la cristolog\u00eda latinoamericana insiste en la necesidad de sincerar nuestro seguimiento de Jes\u00fas. La construcci\u00f3n del reinado de Dios hoy pasa por la constituci\u00f3n de comunidades fraternas de hijos\/as de Dios que asuman la causa del pobre. Esta praxis es esencial al modelo de Iglesia como <em>Pueblo de Dios<\/em>, porque la Iglesia realiza su sacramentalidad anunciando al reino de Dios en la historia. En este sentido, queda establecida una hermosa analog\u00eda entre la cristolog\u00eda del seguimiento de Jes\u00fas y la eclesiolog\u00eda del Pueblo de Dios. Como lo explica Ellacur\u00eda, &#8220;Jes\u00fas fue el cuerpo hist\u00f3rico de Dios, la actualidad plena de Dios entre los hombres, y la Iglesia debe ser el cuerpo hist\u00f3rico de Cristo, al modo como Jes\u00fas lo fue de Dios Padre. La continuaci\u00f3n en la historia de la vida y de la misi\u00f3n de Jes\u00fas, que le compete a la Iglesia, animada y unificada por el Esp\u00edritu de Cristo, hace de ella que sea su cuerpo, su presencia visible y operante&#8221; (ELLACUR\u00cdA, I., 1990, Tomo II, p. 131). Y esto lo hace en medio de los pobres pero en contra de la pobreza. Una tal cristolog\u00eda pasa por establecer relaciones concretas que nos ayuden a constituirnos en pueblo de Dios. Relaciones que en Am\u00e9rica Latina, dada la situaci\u00f3n de pobreza, claman por una vida justa y equitativa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>6 Los destinatarios: pobres y excluidos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas orienta su praxis hacia los marginados y excluidos. Ante la pregunta: &#8220;\u00bferes t\u00fa el que debe de venir o tenemos que esperar a otro?&#8221;, \u00e9l responde: &#8220;vayan y cu\u00e9ntenle a Juan lo que han visto y o\u00eddo: que los ciegos ven, que los cojos andan, que los leprosos quedan sanos, que los sordos oyen, que los muertos resucitan y que se predica la Buena Nueva a los desdichados&#8221; (Mt 11,3-6). El Reino de Dios se est\u00e1 construyendo entre los &#8220;desdichados&#8221;, que son los pobres, los marginados y los que otros consideran pecadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la l\u00f3gica de Jes\u00fas, tenemos que salir a buscar a la oveja perdida para incluirla, aunque tengamos a las otras 99 con nosotros. Esta forma de valorar no es algo pac\u00edfico del todo, hace crear rupturas, arranca viejos modos-de-conocer y crea conflictividad en ocasiones. Por ello, es criticado como &#8220;comedor y amigo de publicanos y pecadores&#8221; (Mt 11,9), perturbado mental (Mc 3,21), seductor (Mt 27,63), y hasta ser\u00e1 contado entre los delincuentes (Lc 22,37).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un rasgo hist\u00f3rico, muy propio de Jes\u00fas, es el <em>comer<\/em> con los marginados. La comida es una forma, dentro del mundo oriental, de honrar a una persona. Expresa una relaci\u00f3n de cercan\u00eda y acogida. Es un momento donde se perdona y da la paz. Es el lugar del Shalom. Lo distintivo de Jes\u00fas no son los milagros sino la <em>convivencia fraterna<\/em> con los desheredados, descartados y olvidados. La comida simboliza una escatolog\u00eda ya presente. Los pobres son incorporados a la mesa de la salvaci\u00f3n, al banquete de la comuni\u00f3n. De este modo se rompe con el sectarismo y se <em>universaliza<\/em> el ofrecimiento de la salvaci\u00f3n por medio del restablecimiento de la comuni\u00f3n fraterna (GONZ\u00c1LEZ FAUS, J.I., 1984, p. 88-89).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el servicio a los pobres, Jes\u00fas llama a los que marginan y viven con privilegios para que se conviertan e integren al proyecto del Reino. Es el caso de los siguientes grupos: (a) <em>los ricos<\/em>: en Lc 6,24 la riqueza deshumaniza cuando el rico se apega a lo material como algo absoluto. Jes\u00fas llama al rico a ser justo y a servir al pobre (Lc 16,19). &#8220;No pod\u00e9is servir a Dios y al dinero&#8221; (Lc 16,13; Mt 6,24). Servir a Dios es servir al pobre. El rico no es cuestionado por ser rico, sino por su actitud ante la riqueza y ante el pobre; (b) <em>los escribas y fariseos<\/em>: Jes\u00fas cuestiona el sentido de la ley. Llama hip\u00f3critas (Mc 12,38) y opresores del pueblo (Mc 12,40) a quienes la interpretan por encima del sujeto humano y sus condiciones de vida digna; (c) <em>los sacerdotes<\/em>: su cr\u00edtica al Templo lo enfrenta al sistema religioso de su \u00e9poca que divid\u00eda a las personas en puras e impuras, y les dotaba de privilegios y status. Jes\u00fas plantea un nuevo lugar de encuentro con Dios, la comunidad fraterna, la mesa de los reunidos (Mt 18,19) en esp\u00edritu y verdad (Jn 4,21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>7 El Dios de Jes\u00fas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La opci\u00f3n de Jes\u00fas por los pobres y excluidos es fruto de su fe en un Dios Padre que ama con la misericordia de una madre. En Heb 12,2 Jes\u00fas es presentado como iniciador y culmen de la fe, como quien la ha vivido y por eso la puede llevar hacia su consumaci\u00f3n. La fe es lo que lo hace participar, desde su humanidad, de la vida compasiva de Dios. Lo hace asumir su vida como creyente, discerniendo todo lo que hace, ora y vive desde el proyecto del Reino. Jes\u00fas es ontol\u00f3gicamente Dios, pero como ser humano tiene que ir descubriendo procesualmente lo que \u00e9l ya es, porque su divinidad est\u00e1 encarnada en una historia y en una \u00e9poca concretas. Lo antropol\u00f3gico es el \u00fanico medio para ir conociendo lo ontol\u00f3gico. La fe de Jes\u00fas nos revela <em>qui\u00e9n es Dios<\/em> para \u00e9l. En este sentido Jes\u00fas tuvo que <em>hab\u00e9rselas con Dios<\/em> desde su propio proceso humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas llama a Dios <em>Abb\u00e1<\/em>. Lo comprende como un Padre que lo ama como Hijo. La experiencia del Padre es la de quien se da, mientras que la del Hijo la de quien recibe gratuitamente semejante amor y le corresponde con su entrega y obediencia filial. Esta relaci\u00f3n de filiaci\u00f3n no signific\u00f3, en ning\u00fan momento, una especie de experiencia intimista que lo enajenaba de la existencia de los otros. Por una parte, Jes\u00fas aprende a reconocer en el otro a un hermano, y en estas relaciones de fraternidad puede vivirse como Hijo, pues los hermanos son todos hijos de un mismo Padre bueno. Pero por otra parte, esta experiencia de filiaci\u00f3n revela el modo espec\u00edfico y \u00fanico como Dios trata a Jes\u00fas, es decir, como su Hijo y, en esta filiaci\u00f3n, es posible comprender la dimensi\u00f3n salv\u00edfica de la fraternidad de todos los seres humanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Antiguo Testamento se utiliza la palabra Padre unas 15 veces para designar a Dios, sin embargo, la novedad radical no se encuentra en llamar a Dios Padre, ya que otros pueblos del antiguo oriente lo hac\u00edan, inclusive expresando un car\u00e1cter materno en algunas expresiones. &#8220;La novedad consiste en que la elecci\u00f3n de Israel como primog\u00e9nito se manifiesta en un acto hist\u00f3rico: la salida de Egipto&#8221; (cfr. JEREMIAS, J., 1989, p. 20). La experiencia de Israel es la experiencia de un Salvador siempre trascendente, no de un Padre amoroso, por ello la palabra utilizada para designar la paternidad de Dios ser\u00e1 <em>Ab\u00ed<\/em>, comprendiendo la relaci\u00f3n con Dios a partir de acciones hist\u00f3ricas, de acontecimientos de car\u00e1cter hist\u00f3rico\u2011salv\u00edficos, antes que relaciones personales y filiales. La expresi\u00f3n <em>Ab\u00ed<\/em> pod\u00eda significar <em>Padre m\u00edo<\/em>, pero dentro de un sentido autoritario, solemne, comunitario, e informado por la l\u00f3gica de la separaci\u00f3n entre lo divino, como absolutamente Santo (otro-distinto) y lo humano. La palabra <em>Ab\u00ed<\/em> surge y se extiende en la \u00e9poca imperial, asumiendo un car\u00e1cter de sumisi\u00f3n ante la autoridad paterna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Antiguo Testamento tambi\u00e9n encontramos el uso de las palabras <em>Abb\u00e1<\/em>, que significa pap\u00e1 e <em>imma<\/em> que significa mam\u00e1. Estas palabras se usaban en la vida familiar de cada d\u00eda. <em>Abb\u00e1<\/em> surge del lenguaje balbuceante infantil (<em>aba-abba<\/em>). Por lo tanto, pudo haber sido considerado una falta de respeto dirigirse a Dios con un t\u00e9rmino tan cercano y familiar, pues Dios era siempre era el Otro, el distinto, el Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta experiencia de Dios-Padre (Abb\u00e1) vivida por Jes\u00fas en su fe y comunicada a sus disc\u00edpulos va a ser asumida y transmitida por las comunidades cristianas. En los Evangelios el t\u00e9rmino Padre aparece m\u00e1s de 170 veces en labios de Jes\u00fas. En Marcos 4 veces, en Lucas 15, en Mateo 42 y en Juan 109. Seg\u00fan Jerem\u00edas, &#8220;la designaci\u00f3n de Dios como Padre empez\u00f3 a difundirse ampliamente en una etapa anterior a Mateo dentro de la tradici\u00f3n de las palabras de Jes\u00fas&#8221;, pero &#8220;es en los escritos de Juan donde el t\u00e9rmino <em>ho pat\u00e9r<\/em> (el Padre), empleado absolutamente, se convirti\u00f3 sin m\u00e1s en el nombre de Dios para los cristianos&#8221; (JEREMIAS, J., 1989, p. 41).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso de esta palabra en los escritos neotestamentarios encuentra tres razones b\u00e1sicas. Primero, se trata de una palabra <em>aut\u00e9ntica<\/em> de Jes\u00fas, de hecho se ha mantenido en arameo, la lengua de Jes\u00fas, sin traducirse. Segundo, tiene un sentido <em>catequ\u00e9tico<\/em>, pues pone el mensaje de Jes\u00fas al alcance de los creyentes. Tercero, expresa una referencia <em>teol\u00f3gica<\/em>, al revelar con ella, un contenido y un rostro espec\u00edfico en el actuar y proceder de Dios en relaci\u00f3n con el ser humano, como un Padre bondadoso y misericordioso que nos recibe como hijos suyos, no por nuestros m\u00e9ritos (l\u00f3gica cuantitativa), sino por el hecho gratuito de ser sus hijos (l\u00f3gica cualitativa).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Jes\u00fas conf\u00eda a sus disc\u00edpulos las palabras del <em>Padre Nuestro<\/em>, no s\u00f3lo les est\u00e1 ense\u00f1ando a orar, sino que les est\u00e1 dando el poder de decir como \u00e9l, de hablar como \u00e9l con su Padre Dios. M\u00e1s a\u00fan, dada la dimensi\u00f3n performativa de la palabra en el mundo hebreo, decirle a Dios Padre significa <em>tratarlo<\/em> como Padre. No estamos ante un uso nominal del lenguaje, sino realizativo o performativo. Jes\u00fas no s\u00f3lo da poder para llamar a Dios como Padre, sino para tratarlo y, as\u00ed, relacionarlos con \u00c9l como tal. La invocaci\u00f3n no tiene sentido si no va acompa\u00f1ada del trato que se implica en ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los evangelios nos remiten a tres expresiones para referirse a Dios como Padre. La primera, <em>El Padre<\/em>, nos plantea un problema <em>teol\u00f3gico<\/em>, es decir, <em>qui\u00e9n es Dios<\/em>. La segunda, <em>Vuestro Padre<\/em>, as\u00ed como la otra, <em>Padre Nuestro<\/em>, revela la condici\u00f3n <em>fraternal<\/em> de la experiencia teologal de los hombres con Dios. No se dice s\u00f3lo que Dios es Padre, sino <em>de qui\u00e9n es Padre<\/em>. Es Padre <em>nuestro<\/em>, de todos nosotros, a la vez, de los muchos, y no de unos pocos. Mientras que <em>Padre<\/em> denota la realidad de Dios y lo que produce, filiaci\u00f3n (verticalidad), <em>Nuestro<\/em> se\u00f1ala la realidad del Reino y lo que la filiaci\u00f3n produce, la fraternidad (horizontalidad). La tercera expresi\u00f3n, <em>Mi Padre<\/em>, plantea un problema <em>cristol\u00f3gico<\/em>: \u00bfqu\u00e9 revela Jes\u00fas de s\u00ed mismo al llamar a Dios <em>Abb\u00e1<\/em>?<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Rafael Luciani (Venezuela).<\/em>\u00a0Boston College (USA). Texto original en espa\u00f1ol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">AGUIRRE, Rafael, &#8220;Estado actual de los estudios sobre el Jes\u00fas hist\u00f3rico despu\u00e9s de Bultmann&#8221;. En <em>Estudios B\u00edblicos<\/em> 54 (1996) 433-463.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOFF, Leonardo,\u00a0<em>Jesucristo<\/em> <em>el liberador<\/em>, Santander, 1985.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ELLACUR\u00cdA, Ignacio, &#8220;La Iglesia de los pobres, sacramento hist\u00f3rico de liberaci\u00f3n&#8221;. En <em>Mysterium Liberationis<\/em>, Madrid, 1990, Tomo II, 127-154.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ELLACUR\u00cdA, Ignacio, <em>Car\u00e1cter pol\u00edtico de la misi\u00f3n de Jes\u00fas<\/em>, Lima 1974.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CODINA, V\u00edctor, <em>Seguir a Jes\u00fas hoy<\/em>, S\u00edgueme, Salamanca, 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">COSTADOAT, Jorge, &#8220;Seguimiento de Cristo en Am\u00e9rica Latina&#8221;. En <em>Gregorianum<\/em> 93 (2012) 573-592.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DUNN, James, <em>El Jes\u00fas recordado<\/em>, Tomo I, Estella, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GALILEA, Ssegundo, <em>El seguimiento de Cristo<\/em>, Paulinas, Bogot\u00e1, 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GONZ\u00c1LEZ FAUS, Jos\u00e9 Ignacio., <em>La humanidad nueva. Ensayo de cristolog\u00eda<\/em>, Santander, 1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H\u00dcNERMANN, Peter, <em>Cristolog\u00eda<\/em>, Barcelona, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JEREM\u00cdAS, Joachim, <em>Abb\u00e1, el mensaje central del Nuevo Testamento,<\/em> Salamanca, 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KASPER, Walter, <em>Jes\u00fas, el Cristo<\/em>, Salamanca, 1976.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LUCIANI, Rafael, &#8220;El Jes\u00fas hist\u00f3rico como norma hermen\u00e9utica para la teolog\u00eda y criterio para ser testigos en el seguimiento&#8221;. En <em>ITER Teolog\u00eda<\/em> 37-38 (2005) 17-116.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LUCIANI, Rafael, <em>Regresar a Jes\u00fas de Nazaret<\/em>, Madrid, 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SILVIO, Cajiao, &#8220;La cristolog\u00eda en Am\u00e9rica Latina&#8221;. En <em>Theologica Xaveriana<\/em> 81 (1986) 363-404.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TRIGO, Pedro, &#8220;El Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Cristo de la fe&#8221;. En <em>SIC<\/em> 662 (2004) 80-83.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TRIGO, Pedro, &#8220;El seguimiento de Jes\u00fas, contemplado en los evangelios&#8221;. En <em>ITER<\/em>&#8211;<em>Teolog\u00eda<\/em> 57-58 (2012) 135-166.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TRIGO, Pedro, &#8220;Disc\u00edpulos de Jesucristo en Am\u00e9rica Latina hoy&#8221;. En <em>ITER-Teolog\u00eda<\/em>\u00a042-43 (2007) 341-392.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MEIER, John P., <em>Un jud\u00edo marginal. Nueva visi\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico <\/em>vol. I, II\/1, II\/2, Estella, 1998, 1999, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MOINGT, Joseph<em>, El hombre que ven\u00eda de Dios 1-II<\/em>, Bilbao, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PAGOLA, Jos\u00e9 Antonio, <em>Jes\u00fas: aproximaci\u00f3n hist\u00f3rica<\/em>, Madrid, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, Karl &#8211; TH\u00dcSING, Wilhelm, <em>Cristolog\u00eda. <\/em><em>Estudio teol\u00f3gico y exeg\u00e9tico<\/em>, Madrid, 1975.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SANDERS, Ed Parish, <em>La figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas<\/em>, Estella, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SCHILLEBEECKX, Edward, <em>Jes\u00fas, la historia de un viviente<\/em>, Madrid, 1981.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SOBRINO, Jon, <em>Jesucristo Liberador<\/em>, Madrid, 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SOBRINO, Jon, <em>Jes\u00fas en Am\u00e9rica Latina<\/em>, Santander, 1982.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Cristolog\u00eda y seguimiento 2 M\u00e9todo y punto de partida 3 Regreso a los Evangelios 4 Bautismo y mesianismo asuntivo 5 La centralidad del Reino 6 Los destinatarios: pobres y excluidos 7 El Dios de Jes\u00fas \u00a01 Cristolog\u00eda y seguimiento La cristolog\u00eda preconciliar se compon\u00eda de dos tratados: De Iesu, legato divino y De [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[103],"tags":[],"class_list":["post-1462","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-sistematicadogmatica-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1462","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1462"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1462\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1467,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1462\/revisions\/1467"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1462"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1462"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1462"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}