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{"id":1433,"date":"2017-09-28T08:35:21","date_gmt":"2017-09-28T11:35:21","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1433"},"modified":"2017-09-28T08:35:21","modified_gmt":"2017-09-28T11:35:21","slug":"uncion-de-los-enfermos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1433","title":{"rendered":"Unci\u00f3n de los enfermos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Sumario<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 El ser humano frente a la enfermedad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 La enfermedad y la curaci\u00f3n en la Sagrada Escritura<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.1 En el Antiguo Testamento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.2 En el Nuevo Testamento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 La enfermedad y la curaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica de la Iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.1 De los siglos III al VIII<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.2 Del siglo VIII al Concilio de Trento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.3 De Trento al Concilio Vaticano II<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4) Desaf\u00edos pastorales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El abordaje sobre el sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos se presentar\u00e1 a partir de los siguientes puntos: 1) El ser humano frente a la enfermedad; 2) La enfermedad y la curaci\u00f3n en la Sagrada Escritura; 3) La enfermedad y la curaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica de la Iglesia; 4) Desaf\u00edos pastorales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 El ser humano frente a la enfermedad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los muchos dramas que enfrenta el ser humano est\u00e1\u00a0 la enfermedad. Sin marcar d\u00eda y\u00a0 hora ella llega, y sin previsi\u00f3n y\u00a0 duraci\u00f3n de tiempo ella se instala, trayendo consecuencias para el paciente y para las personas que est\u00e1n a su alrededor, especialmente\u00a0 familiares y amigos. La b\u00fasqueda de una cura no es siempre un camino f\u00e1cil. Dependiendo del lugar social donde el paciente se encuentra, el drama puede convertirse en una pesadilla, como la escasez de centros y profesionales de la salud, la infraestructura deficiente para la atenci\u00f3n a los enfermos. En los tiempos actuales, se da la paradoja de los avances de la medicina y la consiguiente prolongaci\u00f3n de la vida a cualquier costo. En muchos casos, esta ampliaci\u00f3n ha llevado a los pacientes y las personas mayores al aislamiento, la marginaci\u00f3n, el abandono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es com\u00fan en Brasil y otros pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, el\u00a0 dilema de los pobres que , no teniendo condiciones de\u00a0 pagar las altas tasas de los seguros de salud, se ven obligados a enfrentarse a la dura realidad de la negligencia de los poderes p\u00fablicos con respecto a la prevenci\u00f3n de enfermedades y a la atenci\u00f3n m\u00e9dica y hospitalaria. La privatizaci\u00f3n de la salud, as\u00ed como su car\u00e1cter restrictivo y elitista, se ha convertido en un emprendimiento rentable y lucrativo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos y otros fen\u00f3menos tienen un impacto directo en la comunidad de fe. Vale la pena recordar aqu\u00ed la cl\u00e1sica imagen del cuerpo y sus miembros descrito por el ap\u00f3stol Pablo: &#8220;El cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de\u00a0 muchos. [&#8230;] Si un miembro sufre, todos sufren &#8220;(1 Co 12,13.26). En atenci\u00f3n a estos miembros que sufren, la Iglesia, desde sus inicios, ha estado presente y prestado asistencia a sus hijos e hija enfermos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 La enfermedad y la curaci\u00f3n en la Sagrada Escritura<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez que los textos de las escrituras fueron compilados en \u00e9pocas \u00a0y contextos muy diferentes, la b\u00fasqueda de una comprensi\u00f3n del significado de la enfermedad y la curaci\u00f3n en la Biblia es una tarea compleja. Por razones de espacio y la brevedad de este estudio, nos limitaremos a presentar s\u00f3lo algunos elementos que podr\u00edan servir de base para comprender el significado teol\u00f3gico y lit\u00fargico del sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.1 En el Antiguo Testamento<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El binomio enfermedad-curaci\u00f3n en el Antiguo Testamento debe entenderse desde el contexto cultural del Antiguo Oriente. Aqu\u00ed, la enfermedad aparece relacionada con las fuerzas del mal y del pecado. Una forma com\u00fan de obtener la curaci\u00f3n era la pr\u00e1ctica de exorcismos y rituales m\u00e1gicos de curaci\u00f3n. En la Biblia, la cuesti\u00f3n de la enfermedad no se trata de forma aislada ni siquiera del estricto punto de vista de la ciencia, sino desde la perspectiva religiosa de la relaci\u00f3n del enfermo con Dios y viceversa. La enfermedad es vista como algo que afecta al ser humano en su totalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s que preguntar acerca de la causa natural de la enfermedad, la Sagrada Escritura se ocupa de su significado o su porqu\u00e9. De esto provienen\u00a0 diferentes interpretaciones, siendo\u00a0 com\u00fan la vinculaci\u00f3n de la enfermedad al pecado, al castigo de Dios y a la posesi\u00f3n demon\u00edaca. Todav\u00eda no hay respuestas satisfactorias a las cuestiones relacionadas con el sufrimiento, sobre todo de los justos, tal como aparecen retratadas en el libro de Job.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la cura de enfermedades, se recurre a los m\u00e9todos terap\u00e9uticos de la naturaleza, sobre todo de las plantas. Entre estos productos, destaca el \u00f3leo, que adem\u00e1s de ser utilizado en la curaci\u00f3n y purificaci\u00f3n de la enfermedad tambi\u00e9n se utiliz\u00f3 en la consagraci\u00f3n de objetos (altares y monumentos) o personas (sacerdotes, profetas y reyes). El comportamiento con los pacientes es de una doble actitud: por un lado, se aconseja la pr\u00e1ctica de visitar y darles la debida atenci\u00f3n (cf. Sal 40,4; Job 2,11); por el otro, la ley prescribe la exclusi\u00f3n de la comunidad de todas las personas v\u00edctimas de enfermedades contagiosas tales como la lepra (cf. Lv 13-14; Nm 12,10.15). Es en este contexto que hay que entender ciertas actitudes de Jes\u00fas hacia los enfermos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.2 En el Nuevo Testamento<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Nuevo Testamento, hay numerosas referencias sobre diferentes tipos de la enfermedad (fiebre, hemorragias, hidropes\u00eda &#8230;), as\u00ed como sobre personas con discapacidad (cojos, ciegos, sordos, mudos, paral\u00edticos &#8230;). Los medios utilizados para la curaci\u00f3n son: oleo (Mc 6,13; Lc 3,18; St 5,14), vino (Lc 10:34), colirio para los ojos (Ap. 3,18), aguas termales (Juan 5,2ss),\u00a0 saliva (Mc 7,33; Jn 9,6), barro (Jn 9,6ss) &#8230; Jes\u00fas utiliz\u00f3 estos medios terap\u00e9uticos para dar un nuevo sentido al misterio del sufrimiento humano. Lejos del curanderismo, las curaciones realizada por Jes\u00fas en realidad son signos mesi\u00e1nicos de la salvaci\u00f3n que suceden aqu\u00ed y ahora y apuntan a la escatolog\u00eda plena del Reino del Padre, donde no habr\u00e1 sufrimiento ni llanto ni dolor. Tales curaciones son signos simb\u00f3lico-sacramentales de la fuerza liberadora de Jes\u00fas en favor del ser humano integral, a saber, la curaci\u00f3n de la enfermedad del cuerpo y la liberaci\u00f3n de la persona del pecado y la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas, por un lado, desvincula la concepci\u00f3n de que la enfermedad es consecuencia del pecado o castigo de Dios. Por otro lado, se busca inculcar en las mentes de sus contempor\u00e1neos que la enfermedad puede ser enfrentada en el contexto de la fe como algo relacionado con el plan de Dios: &#8220;Ni \u00e9l pec\u00f3 ni sus padres, sino para que en \u00e9l\u00a0 se manifiesten las obras de Dios&#8221; ( Jn 9,3). De hecho, Jes\u00fas dio un nuevo significado al sufrimiento y la muerte, gracias a su entrega incondicional en las manos del Padre, asumiendo y redimiendo el dolor de la humanidad. Desde entonces,<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">el dolor, la enfermedad y la muerte no son un obst\u00e1culo para el plan salv\u00edfico de Dios manifestado en Jesucristo. El camino liberador de Cristo, y ahora de la Iglesia, pasa por el acontecimiento de la Pascua, en su doble vertiente de la muerte y resurrecci\u00f3n. Y como Cristo, tambi\u00e9n la Iglesia lucha y vence el mal, la enfermedad y la muerte (ALDAZ\u00c1BAL, 1999, p.865).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas siguieron el ejemplo del Maestro. Sanar a los enfermos era tarea primordial de la misi\u00f3n evangelizadora de la comunidad apost\u00f3lica: &#8220;Ellos salieron a proclamar que el pueblo se\u00a0 convirtiese. Expulsaban a muchos demonios, ung\u00edan con oleo a muchos enfermos y los sanaban &#8220;(Mc 6,12- 13). Los Hechos de los Ap\u00f3stoles, especialmente en los cap\u00edtulos 2 y 3,\u00a0 describen c\u00f3mo la comunidad de creyentes creci\u00f3 mediante la predicaci\u00f3n, la conversi\u00f3n, el bautismo, la eucarist\u00eda y otras acciones extraordinarias llevadas a cabo en el nombre de Cristo, por ejemplo, &#8221; curaci\u00f3n del paral\u00edtico &#8220;(Hch 3,1-26). Estas acciones son como una repetici\u00f3n de las que Jes\u00fas hizo y tienen las mismas secuencias de lo que se narra en los Evangelios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 La enfermedad y la curaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica de la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las comunidades cristianas desde el principio trataron de poner en pr\u00e1ctica los gestos (rituales) de\u00a0 curaci\u00f3n realizados por Jes\u00fas. El texto de la carta de Santiago es un importante testimonio de esto. Este texto fue la base para una\u00a0 reflexi\u00f3n teol\u00f3gica posterior sobre lo que hoy llamamos el &#8220;Sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos.&#8221; Aqu\u00ed est\u00e1:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si alguien est\u00e1 afligido, que ore. Si est\u00e1 alegre, que cante salmos. Si est\u00e1 enfermo, que llame a los presb\u00edteros de la Iglesia, para que oren por \u00e9l y lo unjan con \u00f3leo en el nombre del Se\u00f1or. La oraci\u00f3n que nace de la fe salvar\u00e1 al enfermo, el Se\u00f1or lo aliviar\u00e1, y si tuviera pecados, le ser\u00e1n perdonados. (St 5,13-16).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap\u00f3stol Santiago, adem\u00e1s de\u00a0 presentar una pr\u00e1ctica en v\u00edas de institucionalizaci\u00f3n, utiliza t\u00e9rminos que expresan la complejidad existencial de la situaci\u00f3n del paciente y la acci\u00f3n pastoral de la comunidad: oraci\u00f3n,\u00a0 unci\u00f3n,\u00a0 conforto y alivio,\u00a0 curaci\u00f3n,\u00a0 perd\u00f3n de los pecados. A diferencia de otras referencias neotestamentarias acerca de la enfermedad y la curaci\u00f3n, el texto de Santiago presenta de manera m\u00e1s expl\u00edcita, la intenci\u00f3n sacramental del gesto, unido a la palabra de oraci\u00f3n que la comunidad eleva a Dios en favor de los enfermos. Cuando se habla del sufrimiento y la alegr\u00eda, el Ap\u00f3stol sugiere que, independientemente de las\u00a0 circunstancias de la vida, todo debe ser visto desde Dios y para Dios (oraci\u00f3n y canto). Luego,\u00a0 habla de la enfermedad como tal, y es\u00a0 cuando llama los presb\u00edteros\u00a0 de la comunidad. Estos act\u00faan con un gesto simb\u00f3lico, la unci\u00f3n con \u00f3leo y una oraci\u00f3n hecha con\u00a0 fe. El efecto de esta doble acci\u00f3n es la salvaci\u00f3n, el restablecimiento y el perd\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, Santiago habla de ritos destinados a los que est\u00e1n enfermos, no necesariamente moribundos. Se trata de una acci\u00f3n de car\u00e1cter eclesial y comunitario, una vez que es ministrada por los presb\u00edteros de la iglesia. La eficacia se relaciona con la oraci\u00f3n de fe en el Se\u00f1or. Los efectos se refieren al ser humano, en su totalidad, aunque no excluyan \u00a0la curaci\u00f3n del cuerpo y no se limiten a ella. Sin embargo, el texto en cuesti\u00f3n para ser entendido en el sentido del sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos, debe leerse a la luz de la Tradici\u00f3n de la Iglesia y no aisladamente de ella, como veremos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de la pr\u00e1ctica y de la teolog\u00eda de este sacramento se puede dividir en tres per\u00edodos, a saber: a) De los siglos III al VIII, b) Del siglo VIII al Concilio de Trento, c) Trento al Vaticano II (cf. SCICOLONE, 1989 p.235-64).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3.1 De los siglos III al VIII<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los tres primeros siglos de la era cristiana, tomados como un tiempo de &#8220;improvisaci\u00f3n&#8221; de las f\u00f3rmulas lit\u00fargicas-sacramental, encontramos pocos registros de textos\u00a0 eucol\u00f3gicos para la celebraci\u00f3n de la unci\u00f3n. El texto m\u00e1s elocuente de este per\u00edodo es la &#8220;bendici\u00f3n del \u00f3leo&#8221;, contenida en la Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica y atribuido a Hip\u00f3lito de Roma (a\u00f1o 215):<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, santificando este \u00f3leo , con el que ungiste reyes, sacerdotes y profetas, concedednos , oh Dios, la santidad a los que con \u00e9l son ungidos y los que lo reciben, as\u00ed tambi\u00e9n que \u00e9l d\u00e9 alivio a los que vienen a experimentarlo y\u00a0 salud a los que de \u00e9l se sirvan (ANTOLOGIA LIT\u00daRGICA, 2003, p.231).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta bendici\u00f3n aparece insertada en la oraci\u00f3n eucar\u00edstica, con la cl\u00e1usula: &#8220;Si alguien ofrece \u00f3leo&#8221;. En ella, el obispo da gracias a Dios y le pide\u00a0 santidad, alivio y\u00a0 salud para quien se sirviese de ese \u00f3leo. Cuando se hace referencia a la unci\u00f3n de los reyes, sacerdotes y profetas, es posible que este \u00f3leo bendecido tambi\u00e9n fuese utilizado para otros fines, no limit\u00e1ndose a los enfermos. El texto no dice nada sobre el ministro de la unci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un importante documento pontificio que ha gozado de notable influencia en autores posteriores es la carta de Inocencio I a Decencio, obispo de Gubbio (a\u00f1o 416). A la pregunta de Decencio &#8211; si el obispo puede dar la unci\u00f3n de los enfermos, pues Santiago s\u00f3lo habla de presb\u00edteros \u2013 Inocencio responde:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tu caridad mencion\u00f3 lo que est\u00e1 escrito en la carta del bienaventurado ap\u00f3stol Santiago: &#8220;Si hay un enfermo entre vosotros, llamen a los presb\u00edteros, y oren por \u00e9l, ungi\u00e9ndole con \u00f3leo en el nombre del Se\u00f1or, y la oraci\u00f3n de fe\u00a0 salvar\u00e1 a aquel que sufre, y que el Se\u00f1or\u00a0 levantar\u00e1; y si ha cometido alg\u00fan pecado, le perdonar\u00e1s\u201d. No hay duda de que esto ha de ser recibido y entendido sobre los fieles enfermos, los cuales pueden ser ungidos con el\u00a0 santo \u00f3leo del crisma, que consagrado por el obispo, se puede utilizar para la unci\u00f3n no s\u00f3lo por parte de sacerdotes, sino tambi\u00e9n por todos los cristianos para necesidad propia o de los \u00a0parientes.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, consideramos superfluo el a\u00f1adido \u00a0que pregunta si le es l\u00edcito al obispo lo que ciertamente lo es para los presb\u00edteros. Para este asunto se mencionan los presb\u00edteros, porque los obispos dedican a otras tareas, no pueden visitar a cada enfermo. Pero si un obispo puede o estima digno visitar a alguien, tambi\u00e9n puede, ya que le compete la consagraci\u00f3n del crisma, sin duda, tanto\u00a0 bendecir como ungir con el crisma. No puede ser derramado sobre qui\u00e9n es penitente, pues es del g\u00e9nero del sacramento. \u00bfC\u00f3mo pensar que aquellos a los cuales les son negados otros sacramentos,\u00a0 puedan recibir \u00a0un g\u00e9nero &#8220;de Sacramento&#8221;? (DENZINGER-H\u00dcNERMANN, 2007, n.216).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ve, no s\u00f3lo el obispo, sino tambi\u00e9n presb\u00edteros y todos los cristianos (con la excepci\u00f3n de los penitentes) pueden administrar el sacramento. Sin embargo, la &#8220;producci\u00f3n&#8221; del \u00f3leo destinado a este sacramento (a semejanza de la Eucarist\u00eda) compete al obispo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo VI, vale la pena mencionar los sermones de Ces\u00e1reo de Arles (503-543). En ellos, Cesario habla de la unci\u00f3n en la lucha contra los ritos m\u00e1gicos paganos de curaci\u00f3n. Adem\u00e1s de presentar la unci\u00f3n como remedio m\u00e1s seguro contra las fuerzas del mal, el obispo de Arles destaca el perd\u00f3n de los pecados, especialmente aquellos cometidos en las pr\u00e1cticas paganas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las principales conclusiones\u00a0 que componen el arco entre los siglos III y VIII de la historia del sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos son:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) La continuidad de la pr\u00e1ctica de las primeras comunidades, especialmente en relaci\u00f3n con la visita y la atenci\u00f3n a los enfermos. Consciente de que debe prolongar el ministerio de Cristo y de los ap\u00f3stoles, la Iglesia se sirve del testimonio y del signo: la unci\u00f3n con \u00f3leo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) La documentaci\u00f3n de f\u00f3rmulas eucol\u00f3gicas (bendiciones del \u00f3leo) para los enfermos, a partir del siglo III. En estas f\u00f3rmulas se suplica la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo para sanar a los enfermos de su enfermedad y les restituya la salud de cuerpo, alma y esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) El ministro de la bendici\u00f3n del \u00f3leo es el obispo, que la hace durante la oraci\u00f3n eucar\u00edstica (en la Eucarist\u00eda del Jueves Santo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) Los destinatarios de la unci\u00f3n de los enfermos son todos los cristianos enfermos, a excepci\u00f3n de los penitentes, puesto que el \u00f3leo pertenece al g\u00e9nero de los sacramentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">e) El efecto esperado de la unci\u00f3n es, sobre todo, el restablecimiento de la salud corporal. S\u00f3lo a partir del siglo VIII, es cuando comienza a acentuarse el efecto espiritual, es decir, el perd\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3.2 Del siglo VIII al Concilio de Trento<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del siglo VIII al siglo XI, encontramos diversos rituales de unci\u00f3n de los enfermos. En estos rituales aparecen, adem\u00e1s de formularios para la oraci\u00f3n de bendici\u00f3n sobre el \u00f3leo, otros ritos con especificaciones muy precisas. Durante este periodo, adem\u00e1s de la proliferaci\u00f3n de rituales ocurren cambios significativos en la teolog\u00eda y la pr\u00e1ctica pastoral del sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos, como: a) clericalizaci\u00f3n y el consiguiente monopolio del clero en la administraci\u00f3n del sacramento; b) espiritualizaci\u00f3n de los efectos del Sacramento, quedando al margen la curaci\u00f3n del cuerpo; c) penitencializaci\u00f3n del sacramento, es decir, para recibirlo es necesario \u00a0el perd\u00f3n de los pecados por la penitencia; d) extremizaci\u00f3n de los sujetos: la unci\u00f3n pas\u00f3 a ser considerada como una el sacramento de preparaci\u00f3n para la muerte. El sujeto pasa de ser un simple enfermo a ser un enfermo en peligro de muerte. Por eso el \u00a0nombre que se mantuvo hasta el siglo XX: &#8220;Extrema Unci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En general, estos ritos de la extrema unci\u00f3n obedecen al siguiente orden: entrada en la casa, la bendici\u00f3n y aspersi\u00f3n del agua, la confesi\u00f3n y ritos penitenciales (salmos y oraciones), unciones (en general, de los cinco sentidos), la comuni\u00f3n como vi\u00e1tico. De hecho, desde el siglo. XIII, influenciada por la creciente &#8220;escatologizaci\u00f3n\u201d cambia la secuencia: penitencia &#8211; unci\u00f3n &#8211; vi\u00e1tico a\u00a0 penitencia &#8211; eucarist\u00eda &#8211; unci\u00f3n (\u00e9sta debe ser el \u00faltimo sacramento, pues prepara para la gloria del cielo, borrando los \u00faltimos vestigios del pecado). Esta secuencia se mantendr\u00e1 en los rituales para la reforma lit\u00fargica del Vaticano II, cuando se volver\u00e1 a la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del siglo. XI al Concilio de Trento (s. XVI), la celebraci\u00f3n y la pr\u00e1ctica de la extrema unci\u00f3n no sufre cambios significativos. Sin embargo, en este per\u00edodo se da la &#8220;sistematizaci\u00f3n escol\u00e1stica&#8221; de este sacramento. Los te\u00f3logos escol\u00e1sticos (Pedro Lombardo, Alberto Magno, Tom\u00e1s de Aquino, Buenaventura, Juan Duns Escoto, etc.) desarrollan una teolog\u00eda de la unci\u00f3n que, en cierto modo, est\u00e1 lejos de la tradici\u00f3n primitiva. Insisten en el efecto espiritual del sacramento, en el sujeto en peligro de muerte y en el car\u00e1cter secundario de la curaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Trento, preocupado en contrarrestar los desaf\u00edos de los reformadores, toma como base de argumentaci\u00f3n de la legitimidad y la eficacia del sacramento de la unci\u00f3n a la teolog\u00eda escol\u00e1stica, en especial la de Tom\u00e1s de Aquino. Bas\u00e1ndose en los textos del Nuevo Testamento de Mc 6.13 y de Santiago 5,14-16, Trento ense\u00f1a, entre otras cosas, que la unci\u00f3n es el sacramento que se remonta en \u00faltima instancia a la voluntad de Cristo, como se ve en la misi\u00f3n de doce, y en su comportamiento con los enfermos. El contenido del sacramento es la gracia del Esp\u00edritu Santo, cuya unci\u00f3n (efecto) borra los delitos y las consecuencias del pecado,\u00a0 consuela y confirma el alma del enfermo, despertando en \u00e9l una gran confianza en la misericordia divina y eventualmente\u00a0 obtiene la salud del cuerpo cuando sea conveniente para la salvaci\u00f3n del alma. El ministro de la sagrada unci\u00f3n es el presb\u00edtero, y el tiempo de administraci\u00f3n del Sacramento es, preferentemente, cuando el paciente est\u00e9 corriendo riesgo inminente\u00a0 de muerte (cf. DENZINGER-H\u00dcNERMANN, 2007, n.1695-1697).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3.3 De Trento al Concilio Vaticano II<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los cuatro siglos que separan el Concilio de Trento y el Concilio Vaticano II, no se puede decir que haya habido\u00a0 grandes progresos en la teolog\u00eda y en la pr\u00e1ctica de la unci\u00f3n. De hecho, el estudio de este sacramento fue pr\u00e1cticamente vinculado al tratado sobre la penitencia. Con el movimiento lit\u00fargico, sobre todo a partir de la d\u00e9cada de 1940, se provoc\u00f3 una renovaci\u00f3n teol\u00f3gica. Esto gracias al estudio de las fuentes de la tradici\u00f3n genuina y el deseo de superar la concepci\u00f3n m\u00e1gica de los sacramentos. Dos l\u00edneas de renovaci\u00f3n se deben destacar: la escuela alemana y la escuela francesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los te\u00f3logos alemanes hacen hincapi\u00e9 en la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica del sacramento, relacionando la \u00faltima unci\u00f3n con la unci\u00f3n bautismal. La unci\u00f3n es considerada &#8220;la consagraci\u00f3n para la \u00faltima batalla&#8221; como &#8220;sacramento de la resurrecci\u00f3n&#8221;, como un lugar de auto-realizaci\u00f3n de la esperanza escatol\u00f3gica de la Iglesia en el momento definitivo. Los franceses, por su parte, tienen una teolog\u00eda de car\u00e1cter m\u00e1s existencial. Siguen de cerca la teolog\u00eda subyacente de la Iglesia primitiva, hacen hincapi\u00e9 en la finalidad de la unci\u00f3n de los enfermos (no necesariamente en peligro de muerte) en su car\u00e1cter curativo y terap\u00e9utico para\u00a0 el ser humano integral. En este entendimiento, s\u00f3lo el Vi\u00e1tico debe ser &#8220;sacramento en la perspectiva de la muerte&#8221; (cf. BOROBIO, 1993 p.557-8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio Vaticano II no ten\u00eda la intenci\u00f3n de ofrecer una doctrina completa sobre\u00a0 la unci\u00f3n y mucho menos a\u00fan resolver cuestiones discutibles. Sin embargo,\u00a0 centr\u00f3 la atenci\u00f3n en el \u00e1mbito lit\u00fargico-pastoral. Entre los documentos conciliares que aluden al sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos, adem\u00e1s de la\u00a0 <em>Sacrosanctum Concilium<\/em>, merece destacarse la Constituci\u00f3n <em>Lumen Gentium<\/em> (n.11). En ella se han puesto de relieve las dimensiones eclesiol\u00f3gica, cristol\u00f3gica y antropol\u00f3gica del sacramento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los tres n\u00fameros dedicados a este sacramento, la Sacrosanctum Concilium afirma: a) Que su mejor nombre es\u00a0 &#8220;unci\u00f3n de los enfermos&#8221; y que no es un sacramento s\u00f3lo para aquellos que est\u00e1n en peligro de muerte, sino para otros enfermos y personas de edad avanzada ( cf. SC n.73); b) Que, adem\u00e1s de los ritos separados de la unci\u00f3n de los enfermos y del vi\u00e1tico, se haga\u00a0 un rito conjunto por el cual se administre la unci\u00f3n al enfermo despu\u00e9s de la confesi\u00f3n y antes de la recepci\u00f3n del Vi\u00e1tico (cf. SC n.74). Esta ordenaci\u00f3n penitencia-unci\u00f3n-vi\u00e1tico reproduce, de alguna manera, aquella de los sacramentos de iniciaci\u00f3n: bautismo- confirmaci\u00f3n&#8211;eucarist\u00eda; c) Que el n\u00famero de unciones se acomode a las circunstancias de los enfermos y que los ritos sean revisados para que correspondan mejor a las condiciones de los destinatarios del sacramento (cf. SC n.75). Otras directrices teol\u00f3gicas y lit\u00fargico-pastorales se encuentran en la &#8220;Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica sobre el Sacramento de la Unci\u00f3n de los Enfermos&#8221; de Pablo VI y en la &#8220;Introducci\u00f3n&#8221; del nuevo ritual de la unci\u00f3n de los enfermos, publicado en enero de 1973.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La &#8220;Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica&#8221; fue oportuna por el hecho de haber realizado cambios en los elementos esenciales del rito, como la materia, la forma y las disposiciones sobre reiterabilidad del sacramento. Para la materia, se estableci\u00f3 que se puede usar otro tipo de \u00f3leo vegetal, no s\u00f3lo el de oliva. La f\u00f3rmula del sacramento \u00a0fue alterada para \u00a0expresar mayor claridad acerca de su naturaleza y sus efectos. El texto final, en la traducci\u00f3n oficial brasile\u00f1a, era el siguiente: &#8220;Por esta santa unci\u00f3n y por su infinita misericordia, el Se\u00f1or vendr\u00e1 en tu auxilio con la gracia del Esp\u00edritu Santo, para que, libre de tus pecados, \u00e9l te salve y, en su bondad, alivie tus sufrimientos &#8220;. El n\u00famero de unciones se reduce a dos (en la frente y las manos) y puede ser restringida a una sola en la frente o en otras partes del cuerpo. El sacramento se puede administrar m\u00e1s veces, dependiendo de la duraci\u00f3n de la enfermedad o su agravaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La &#8220;Introducci\u00f3n&#8221; del nuevo ritual contiene cinco secciones tituladas: 1) &#8220;La enfermedad humana y su significado en el misterio de la salvaci\u00f3n.&#8221; Aqu\u00ed se presenta una s\u00edntesis del pensamiento cristiano sobre el estado de la enfermedad y su importancia en la historia de la salvaci\u00f3n. 2) &#8220;Los sacramentos que se conceden a los enfermos.&#8221; En esta secci\u00f3n, se ven claramente expresados los dos sacramentos: la unci\u00f3n y el vi\u00e1tico. 3) &#8220;funciones y ministerios en relaci\u00f3n con los enfermos&#8221;. Aqu\u00ed son contemplados los diversos oficios y servicios en favor de los enfermos. Es evaluado como positivo y loable esfuerzos loables el esfuerzo de toda la humanidad (especialmente los profesionales de la salud y cient\u00edficos) en la tarea de aliviar el sufrimiento causado por la enfermedad y la consiguiente prolongaci\u00f3n de la vida. Tambi\u00e9n miembros de la familia est\u00e1n contemplados por la participaci\u00f3n especial en ese &#8220;ministerio de consolaci\u00f3n.&#8221; Por \u00faltimo, a los ministros (ministros) se les recuerda su obligaci\u00f3n de visitar personalmente a los enfermos, de administrarles los sacramentos, de cuidar la catequesis tanto para los enfermos como \u00a0para los fieles en general, habida cuenta de su participaci\u00f3n activa y fruct\u00edfera en celebraci\u00f3n de los sacramentos. 4) &#8220;Las adaptaciones que competen a las conferencias episcopales&#8221; En esta secci\u00f3n se presentan diversas posibilidades de adaptaciones del nuevo ritual, de acuerdo con las tradiciones y culturas de cada pueblo. 5) &#8220;Las adaptaciones que competen al ministro.&#8221; Corresponde al ministro, en su cuidado pastoral, tener en cuenta las circunstancias en que se encuentran los enfermos y la mejor manera de celebrar el sacramento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rito como tal (Ordo) se compone de siete cap\u00edtulos, a saber: 1) Visita y la comuni\u00f3n de los enfermos; 2) Rito Ordinario de la unci\u00f3n (rito ordinario, rito durante la misa, rito en gran concentraci\u00f3n de fieles); 3) Vi\u00e1tico (dentro y fuera de la misa); 4) La administraci\u00f3n de los sacramentos a los enfermos en peligro de muerte (rito continuo penitencia-unci\u00f3n-vi\u00e1tico, \u00a0unci\u00f3n sin vi\u00e1tico y la unci\u00f3n en la duda de si el paciente est\u00e1 todav\u00eda vivo); 5) la confirmaci\u00f3n en peligro de muerte; 6) Rito para\u00a0 encomendar a Dios \u00a0los moribundos; 7) Textos b\u00edblicos y otras f\u00f3rmulas eucol\u00f3gicas para ser utilizados en los ritos de atenci\u00f3n a los enfermos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el punto de vista de la teolog\u00eda lit\u00fargica, el\u00a0 &#8220;Ritual de la unci\u00f3n de los enfermos y su atenci\u00f3n pastoral&#8221; (1973) aporta mejoras significativas en comparaci\u00f3n con el anterior (1614). Entre las innovaciones que vale la pena mencionar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) La centralidad del misterio pascual de Cristo, que vino a salvar al ser humano integral. El sacramento de los enfermos es memorial de este misterio, pues contin\u00faa y actualiza la acci\u00f3n salv\u00edfica de Cristo en favor de los enfermos, completando de este modo en ellos, lo que falta a su pasi\u00f3n (cf. Col 1,24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) El redescubrimiento del valor pneum\u00e1tico del sacramento, sobre todo en la f\u00f3rmula de la bendici\u00f3n del \u00f3leo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) La dimensi\u00f3n eclesial y comunitaria que atraviesa todo el ritual. La Iglesia se hace presente junto al enfermo con atenci\u00f3n pastoral permanente, ya que es consciente de que el paciente es un miembro (sufridor del cuerpo vivo de Cristo y que espera participar de su glorificaci\u00f3n. El enfermo, a su vez, inmerso en el misterio de su sufrimiento, tambi\u00e9n edifica a la Iglesia. Las diversas posibilidades y formas de celebraci\u00f3n del sacramento &#8211; en especial con varios enfermos al mismo tiempo y con numerosa asamblea &#8211; demuestran su car\u00e1cter comunitario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde un punto de vista antropol\u00f3gico, el nuevo ritual avanza en la comprensi\u00f3n hol\u00edstica del ser humano y el consiguiente efecto (hol\u00edstico) del sacramento para quien lo recibe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Desaf\u00edos pastorales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se se\u00f1al\u00f3 anteriormente, el nuevo ritual de la unci\u00f3n de los enfermos tiene un fuerte atractivo pastoral, comenzando con el propio nombre: &#8220;Ritual de la unci\u00f3n de los enfermos y de su cuidado pastoral.&#8221; Las celebraciones all\u00ed previstas deben ser &#8220;cumbre y fuente&#8221; de una acci\u00f3n pastoral de la Iglesia que se toma en serio el drama vivido por quien enfrenta\u00a0 la carga de la enfermedad, la edad avanzada y todo tipo de sufrimiento. De ello se desprende la necesidad de una formaci\u00f3n teol\u00f3gica y lit\u00fargica para toda la comunidad, con los siguientes objetivos, entre otros:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) Romper la vieja mentalidad de que el sacramento de la unci\u00f3n es s\u00f3lo para aquellos que est\u00e1n al borde de la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) Obtener una visi\u00f3n general de los efectos del sacramento. Esta visi\u00f3n tambi\u00e9n librar\u00e1 a los fieles del riesgo de fijarse en la idea de curaci\u00f3n de la enfermedad o del sentido del sacramento como algo m\u00e1gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) Aumentar la comprensi\u00f3n de lo que constituye la pastoral de la salud. En \u00faltima instancia, esta pastoral debe cubrir todas las etapas y momentos de la vida humana, sin limitarse exclusivamente a los que est\u00e1n gravemente enfermos. En fin, una pastoral que tenga implicaciones en el contexto familiar, comunitario, social. M\u00e1s que una pastoral de conservaci\u00f3n y remedio contra la enfermedad que se impone, es una acci\u00f3n que promueve la salud y el bienestar de todas las personas, a la luz del Evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) Recuperar la Tradici\u00f3n de la Iglesia Primitiva, tratando de desvincular la unci\u00f3n de los enfermos del sacramento de la penitencia. En este caso, ser\u00eda deseable que hubiese laicos instituido ministros extraordinarios de la unci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">e) e) Aumentar e la pr\u00e1ctica de celebraciones comunitarias del sacramento de la unci\u00f3n, reafirmando su car\u00e1cter eclesial. Contando con la advertencia de que esta pr\u00e1ctica no d\u00e9 lugar a la banalizaci\u00f3n del sacramento, es decir, ministr\u00e1ndolo a cualquier persona de forma indiscriminada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Joaquim Fonseca, OFM <\/em>(Instituto Santo Tom\u00e1s de Aquino; Faculdade Jesu\u00edta de Filosofia e Teologia)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>5 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>ALDAZ\u00c1BAL, J. Un\u00e7\u00e3o dos enfermos. In: SAMANES, C. F.; TAMOYO-ACOSTA, J-J. (Ed.). <em>Dicion\u00e1rio de conceitos fundamentais do cristianismo<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1999, p.864-9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ANTOLOGIA LIT\u00daRGICA. Textos lit\u00fargicos, patr\u00edsticos e can\u00f4nicos do primeiro mil\u00eanio. F\u00e1tima: Secretariado Nacional de Liturgia, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOROBIO, D. Un\u00e7\u00e3o dos enfermos. In: ____. (Ed.). <em>A celebra\u00e7\u00e3o da Igreja II \u2013 Sacramentos<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1993, p.539-614.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">____. Antropolog\u00eda y pastoral de la salud. <em>Phase<\/em>, Barcelona, n. 325, p. 25-38, ene.\/feb. 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">COLOMBO, G. Un\u00e7\u00e3o dos enfermos. In: SARTORE, D.; TRIACCA, A. (Ed.). <em>Dicion\u00e1rio de liturgia<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1992, p.1203-13.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DENZINGER \u2013 H\u00dcNERMANN. <em>Comp\u00eandio dos s\u00edmbolos, defini\u00e7\u00f5es e declara\u00e7\u00f5es de f\u00e9 e moral<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas \/ Loyola, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ORTEMANN, C. <em>A for\u00e7a dos que sofrem<\/em>; hist\u00f3ria e significa\u00e7\u00e3o do sacramento dos enfermos. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1978.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SCICOLONE, H. Un\u00e7\u00e3o dos enfermos. In: NOCENT, A. et al. <em>Os sacramentos: teologia e hist\u00f3ria da celebra\u00e7\u00e3o<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1989, p.223-64.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sumario 1 El ser humano frente a la enfermedad 2 La enfermedad y la curaci\u00f3n en la Sagrada Escritura 2.1 En el Antiguo Testamento 2.2 En el Nuevo Testamento 3 La enfermedad y la curaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica de la Iglesia 3.1 De los siglos III al VIII 3.2 Del siglo VIII al Concilio de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[],"class_list":["post-1433","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-liturgia-y-sacramentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1433","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1433"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1433\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1434,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1433\/revisions\/1434"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1433"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1433"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1433"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}