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{"id":1428,"date":"2017-09-28T08:14:18","date_gmt":"2017-09-28T11:14:18","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1428"},"modified":"2018-01-02T22:00:47","modified_gmt":"2018-01-03T00:00:47","slug":"orden-sacramento-del","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1428","title":{"rendered":"Orden (Sacramento del)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 El nombre del sacramento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 De la <em>lex orandi<\/em> a la <em>lex credendi<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.1 Una ordenaci\u00f3n episcopal en el siglo. III<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.2 La comunidad y el ministerio ordenado<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 La tr\u00edada obispo-presb\u00edtero-di\u00e1cono<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 La espiritualidad ministerial<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.1 Cristo, el Siervo del Se\u00f1or<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.2 Cristo, el Pastor ejemplar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.3 Cristo, el \u00fanico sacerdote<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 <\/strong><strong>El nombre del sacramento <\/strong>(TABORDA, 2012, 21-26)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre de este sacramento no consta en el Nuevo Testamento. Puede traer consigo un malentendido, ya que la palabra &#8220;orden&#8221; generalmente significa &#8220;todo en su lugar.&#8221; Pero \u00e9ste no es el sentido de la palabra. Se refiere a un grupo de personas de una categor\u00eda determinada, como la &#8220;Orden de Abogados de Brasil&#8221; (OAB), que re\u00fane a los licenciados en Derecho que est\u00e1n autorizados para ejercer en el pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No debe parecer extra\u00f1o que el nombre de este sacramento no tenga ninguna connotaci\u00f3n sacra ni haya sido tomado del lenguaje religioso, ya que para designar las funciones de la iglesia, el Nuevo Testamento nunca usa t\u00e9rminos tomados de las religiones. &#8220;Sacerdote&#8221;, por ejemplo, no designa a ning\u00fan ministro de la Iglesia, sino s\u00f3lo a los sacerdotes jud\u00edos (cf. Lc 10,31) y paganos (Hechos 14,13), los cristianos en su conjunto (Rev 1.6 ; 5:10) y el propio Cristo (uso exclusivo de la Carta a los Hebreos).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino orden tiene la ventaja de sacar a la luz el car\u00e1cter colegial o \u00a0corporativo del ministerio eclesial (cf. los Doce Mc 3,14 ; los Siete Hch 6,3; el presbiterio Hch 15,6). A la ordenaci\u00f3n no le compete transmitir un poder pose\u00eddo como individuo, sino incorporar a un grupo del mismo \u00a0nivel, cuya tarea consiste en contribuir al bien de la comunidad en \u00a0un colectivo al servicio de la unidad de la Iglesia. No se puede, por tanto, concebir el ministro de la Iglesia pensando y actuando \u00a0por s\u00ed mismos en el aislamiento de su individualidad, sino vinculado a la comunidad y a los dem\u00e1s ministros del mismo y de los otros grados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el t\u00e9rmino tambi\u00e9n presenta una desventaja. Aunque\u00a0 su adopci\u00f3n sea anterior a la era constantiniana, tuvo consecuencias desastrosas cuando el cristianismo fue reconocido oficialmente en el Imperio. Al designarse de esta manera el ministerio eclesial, se transpuso \u00a0a los obispos, presb\u00edteros \u00a0y di\u00e1conos la mentalidad estrictamente jer\u00e1rquica de la burocracia imperial romana. Como resultado, se lleg\u00f3 a concebir el ministerio en t\u00e9rminos de &#8220;carrera de los honores&#8221;\u00a0 (en lenguaje moderno: plan de carrera).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia bizantina conserva para este sacramento el nombre de &#8220;imposici\u00f3n de manos&#8221; (<em>quirotonia<\/em>). Tiene la ventaja de ser un t\u00e9rmino b\u00edblico, pero trae consigo el peligro de olvidar la dimensi\u00f3n colegial propia del ministerio eclesial, lo que lleva a una concepci\u00f3n privatizadora, como honor pose\u00eddo personalmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2<\/strong> <strong>De la <em>lex orandi<\/em> a la <em>lex credendi<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mejor manera de presentar un sacramento es a partir de la pr\u00e1ctica lit\u00fargica de la Iglesia, tal como fue &#8220;en todas partes, siempre y por todos&#8221; celebrada (Vicente de Lerins, \u2020 450). Comprobando la forma como la Iglesia ora (lex orandi), llegamos a la conclusi\u00f3n acerca de lo que debemos creer (lex credendi).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.1 Una ordenaci\u00f3n episcopal en el siglo III (<\/strong>BRADSHAW; JOHNSON y PHILLIPS, 2002)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La denominada &#8220;Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica&#8221;, en otros tiempos\u00a0 atribuida a Hip\u00f3lito de Roma, es el testimonio m\u00e1s antiguo detallado de una ordenaci\u00f3n episcopal. He aqu\u00ed el texto:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cQue se ordene obispo a aquel que [siendo] irreprensible haya sido elegido por todo el pueblo. Una vez que haya sido pronunciado su nombre y hubiera agradado, el pueblo se reunir\u00e1 con el presbiterio y los obispos presentes, en el d\u00eda del Se\u00f1or. Con el consentimiento de todos, [los obispos] le imponen las manos y el presbiterio permanece quieto. Todos guarden silencio, orando en sus corazones por el descenso del Esp\u00edritu. Y uno de los obispos presentes, a instancias de todos, imponiendo la mano al que es ordenado\u00a0 obispo, ora diciendo (<em>Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica<\/em>, n\u00ba 2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>[Sigue la plegaria de \u00a0ordenaci\u00f3n].<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de haber sido ordenado obispo, todos le ofrecer\u00e1n el beso de paz, salud\u00e1ndolo por ser ya digno de que le saluden como tal. Los di\u00e1conos le presentar\u00e1n la oblaci\u00f3n y \u00e9l, imponiendo las manos sobre ella, junto con todo el presbiterio. Dir\u00e1, dando gracias: \u201cEl Se\u00f1or est\u00e9 con vosotros\u201d. Y todos dir\u00e1n: \u201c y con tu esp\u00edritu.\u201d. \u201cElevad vuestros corazones\u201d.\u201d Los tenemos en el Se\u00f1or\u201d. \u201cDemos gracias al Se\u00f1or\u201d.\u201d Es digno y justo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y continuar\u00e1 de la manera siguiente: (<em>Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica<\/em>, n\u00ba 4)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>[Sigue la plegaria eucar\u00edstica]<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Este texto presenta la celebraci\u00f3n como un movimiento continuo en tres etapas: 1) la elecci\u00f3n por el pueblo (incluyendo cl\u00e9rigos); 2) la imposici\u00f3n de las manos por los obispos con la plegaria de ordenaci\u00f3n dicha\u00a0 por uno de ellos; 3) el reconocimiento de la comunidad, expresado en el beso de la paz y la posterior presidencia de la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cada uno de estos momentos act\u00faan cuatro actores: 1) Los cristianos de la Iglesia local; 2) los obispos de las iglesias vecinas; 3) el ordenando; 4) el Esp\u00edritu Santo, actor principal (LEGRAND 1988, 194-201; TABORDA, 2012, 230-40).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>2.2 La comunidad y el ministerio ordenado <\/strong>(TABORDA, 2012, 157-70)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>La estructura de la liturgia de\u00a0 ordenaci\u00f3n\u00a0 muestra la estrecha relaci\u00f3n entre el ministerio eclesial y la Iglesia presente en la comunidad local. No es el ministro ordenado que crea la comunidad, sino\u00a0 que es la comunidad de fe la que recibe de Dios al ministro\u00a0 para mantener la unidad y establecer el v\u00ednculo entre ella y la Iglesia diseminada en todo el mundo. Discerniendo en el \u00a0Esp\u00edritu Santo, el actor principal de toda la liturgia de la ordenaci\u00f3n, la comunidad elige a la persona que parece indicada en su situaci\u00f3n concreta. Pero el elegido no se convierte en obispo por esta elecci\u00f3n. Es imprescindible el aval\u00a0 de los obispos vecinos que juzgar\u00e1n \u00a0la ortodoxia del elegido y, por \u00a0la imposici\u00f3n de manos y la oraci\u00f3n, lo constituir\u00e1n \u00a0obispo por la gracia de Dios. Tambi\u00e9n en este momento la comunidad est\u00e1 activa, orando en sus corazones por el descenso del Esp\u00edritu. Una vez constituido obispo, nuevamente la comunidad lo reconoce al acogerlo por el abrazo de la paz y participando en la Eucarist\u00eda por \u00e9l \u00a0presidida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La estructura de la ordenaci\u00f3n episcopal muestra la relaci\u00f3n entre ministerio ordenado y comunidad: el ministro viene de la comunidad y en ella permanece, pero, al mismo tiempo, preside la comunidad. El obispo Agust\u00edn de Hipona (\u2020 430) lo expres\u00f3 de modo ejemplar: &#8220;Con vosotros soy cristiano, para ustedes soy obispo; aqu\u00e9l\u00a0 es el t\u00edtulo de mi dignidad, \u00e9ste es el t\u00edtulo de mi responsabilidad; aqu\u00e9l es\u00a0 t\u00edtulo de honor, \u00e9ste t\u00edtulo de peligro&#8221;. M\u00e1s fundamental que ser obispo es ser cristiano; esta es la verdadera dignidad. Como obispo, el cristiano adquiere una responsabilidad que se convierte en un peligro si no se ejerce como un servicio a la comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estando delante de\u00a0 la comunidad eclesial, el ministro representa\u00a0 para ella a Cristo por la fuerza del Esp\u00edritu Santo recibido en la ordenaci\u00f3n. Esta relaci\u00f3n se expresa generalmente en la f\u00f3rmula latina: el ministro act\u00faa <em>in persona Christi<\/em> (en la persona de Cristo, como su representante), pero s\u00f3lo representa a Cristo representando tambi\u00e9n a la Iglesia, insertado en su fe y comuni\u00f3n (<em>in persona Ecclesiae<\/em>). Ambos aspectos deben ser articulados entre s\u00ed. Cristo tiene una doble relaci\u00f3n con la Iglesia: por un lado, es su cuerpo (cf. 1 Cor 12,12; Hch 9,4); por el otro, Cristo es la cabeza y, como tal, anima el cuerpo (cf. 1 Cor 11,3). Por lo tanto, el ministro, en cuanto representa a Cristo, est\u00e1 \u00a0cara a cara con la comunidad; en cuanto representa a la Iglesia es un miembro entre otros, solamente con una funci\u00f3n espec\u00edfica de presidencia en nombre de Cristo-Cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La relaci\u00f3n entre el director y la orquesta puede ilustrar esta relaci\u00f3n. El director, delante de la orquesta, tiene la funci\u00f3n de conducirla en la\u00a0 unidad. Como director, no toca ning\u00fan instrumento, pero su actuaci\u00f3n permite que todos los instrumentos toquen arm\u00f3nicamente, a su debido tiempo, con la intensidad apropiada. \u00c9l no es la orquesta, pero la orquesta se reconoce en \u00e9l. Sin la orquesta \u00e9l no es nada; precisa de la orquesta para ser director. No es \u00e9l quien\u00a0 manda en la orquesta, pero tampoco\u00a0 la orquesta manda en \u00e9l. Ambos obedecen a la partitura. La ejecuci\u00f3n de la partitura depende de la interpretaci\u00f3n del director, sino tambi\u00e9n de la capacidad de los m\u00fasicos para adherirse a esta interpretaci\u00f3n. De este modo, el director representa a la orquesta delante de la orquesta, pero representa tambi\u00e9n al\u00a0 compositor. Tal es, an\u00e1logamente, la relaci\u00f3n entre el ministro ordenado y\u00a0 la comunidad eclesial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 <\/strong><strong>La tr\u00edada obispo-presb\u00edtero-di\u00e1cono <\/strong>(TABORDA, 2012, 190-209; BORRAS y POTTIER, 2010)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El ministerio en la Iglesia es uno: la funci\u00f3n de dirigir la Iglesia en la unidad de la fe, del amor, de la celebraci\u00f3n. Este ministerio uno de la iglesia se ejerce en diferentes grados por los que &#8220;ya desde antiguamente \u00a0son llamados obispos, sacerdotes y di\u00e1conos&#8221; (<em>LG<\/em> n.28; <em>DH<\/em> 4153).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos ellos son ministros de la unidad de la Iglesia, pero se distinguen por el \u00e1mbito que les es propio. El ministerio fundamental es el episcopado. Su funci\u00f3n es la de animar a la comunidad en la fidelidad al testimonio apost\u00f3lico. En el \u00e1mbito interno le corresponde presidir la comunidad en la adhesi\u00f3n a la fe apost\u00f3lica (kerygma), la pr\u00e1ctica de la fraternidad (diacon\u00eda) y la celebraci\u00f3n de la fe (liturgia). En cuanto a las otras Iglesias locales, es su responsabilidad de representar a la Iglesia por \u00e9l\u00a0 presidida en la comuni\u00f3n de la Iglesia universal (responsabilidad colegial\u00a0 por todas las Iglesias) y en comuni\u00f3n con la Iglesia de Roma &#8220;, que preside la caridad&#8221; (Ignacio de Antioqu\u00eda).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El obispo no est\u00e1 solo en la presidencia de una iglesia local; est\u00e1 asistido por su presbiterio y los di\u00e1conos. El obispo es obispo por presidir una iglesia en un \u00e1mbito mayor, ligada por lazos hist\u00f3ricos, geogr\u00e1ficos, culturales. Por eso le corresponde ordenar presb\u00edteros que constituyen con \u00e9l \u00a0una personalidad corporativa en el gobierno de la iglesia local y, \u00a0as\u00ed, \u00a0presiden en nombre del obispo, peque\u00f1as parcelas de esta Iglesia local (parroquias).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los presb\u00edteros son, en primer lugar,\u00a0 miembros del &#8220;Senado&#8221; del obispo para el gobierno de la iglesia local, es decir, para su unidad. A partir de ah\u00ed, puede corresponderles presidir partes de esta Iglesia local (comunidades eucar\u00edsticas) como representantes del obispo. La plegaria de ordenaci\u00f3n de la liturgia romana define el presb\u00edtero como &#8220;cooperador del orden episcopal&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La diferencia b\u00e1sica entre el obispo y el presb\u00edtero radica en el grado de responsabilidad que cada uno tiene para una iglesia local y en la relaci\u00f3n mutua. El obispo ejerce su ministerio de unidad sobre el conjunto de la Iglesia local y, a partir de ella, es, con los otros obispos, responsable por la Iglesia universal, ante la que testimonia la forma espec\u00edfica en que cada Iglesia local incultura la fe .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El di\u00e1cono es el ministro encargado\u00a0 de los pobres, marginados y enfermos, servicio vital para que la Iglesia encuentre su identidad al modo del Siervo del Se\u00f1or, \u00a0descrito en los cuatro cantos del Deuteroisa\u00edas (cf. Is el 42,1-4;\u00a0 49,1 -6; 50,4- 11, 52,13-53,12). Su papel fundamental es animar, reavivar, organizar a la comunidad en vista del servicio a los pobres. A partir de ese servicio a los pobres, compete al diacono el ministerio de la Palabra y la actuaci\u00f3n en \u00a0la liturgia; la Palabra da dimensi\u00f3n cristiana al servicio a los pobres, que es un deber moral de toda la humanidad, crea o no en Cristo. Corresponde a \u00e9l \u00a0llevar la Palabra a lo concreto de la pr\u00e1ctica solidaria, testimoniar la caridad cristiana, animar a los cristianos a tomar en serio el Evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El di\u00e1cono tiene su propia manera de ser ministro de la unidad. No preside, pero contribuye a la unidad de la Iglesia a partir de los menos afortunados. Es un ministerio &#8220;partidario&#8221;. Expresa la parcialidad de la Iglesia en favor de los pobres. Indica que la unidad de la Iglesia no se construye a partir de los poderosos. Procura imprimir en la Iglesia \u00a0la marca evang\u00e9lica de una unidad desde los pobres. Por eso mismo vale, en la Iglesia primitiva, como la mano derecha del obispo. \u00c9l, por lo tanto, est\u00e1 \u00a0relacionado con el obispo y no con el presb\u00edtero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El di\u00e1cono no es un sustituto del presb\u00edtero en lugares donde no hay presb\u00edteros en n\u00famero suficiente. Su ministerio no es congregar a la Iglesia (Presidencia), sino llevarla hacia afuera, a las periferias del mundo, de forma que ella pueda celebrar de verdad\u00a0 la Eucarist\u00eda,\u00a0 ya que &#8220;no hay Eucarist\u00eda sin lavatorio de los pies&#8221; (E. van Waelderen ).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacer presente el amor de Cristo a los pobres y los que sufren, los que son perseguidos, los excluidos, es el deber del obispo, no menor que el de presidir la vida y la celebraci\u00f3n de la comunidad. En esta tarea es asistido por el presbiterio, en aqu\u00e9lla por los di\u00e1conos. El orden diaconal existe al servicio de la Iglesia local, junto con el obispo y su presbiterio, para abrir la comunidad al mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El presb\u00edtero no es un di\u00e1cono con alg\u00fan \u201cpoder\u201d m\u00e1s, como el\u00a0 obispo no es un presb\u00edtero con alg\u00fan \u201cpoder\u201d m\u00e1s. No son grados de una escala. La relaci\u00f3n entre la tr\u00edada no debe verse en una l\u00ednea vertical (de arriba a abajo, de mayor a menor),sino en una bifurcaci\u00f3n. El episcopado es el ministerio fundamental con dos tipos de auxiliares <em>diferentes y complementarios<\/em> como son diferentes y complementarios hombre y mujer, la mano derecha y la mano izquierda. El hombre no es superior a la mujer, ni viceversa; la mano derecha no es mejor que la izquierda, ni viceversa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>4 La<\/strong><strong> espiritualidad ministerial<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>La pregunta que subyace a esta tem\u00e1tica de la espiritualidad es la pregunta sobre qu\u00e9 figuras inspiran la vida y misi\u00f3n del ministro ordenado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>4.1 Cristo, el Siervo del Se\u00f1or <\/strong>(TABORDA, 2012, 46-52; SANTANER, 1986; MESTERS, 1981)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>La figura clave est\u00e1 dada por el mismo Jes\u00fas en Mc 10,42- 45: &#8221; Sab\u00e9is que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como se\u00f1ores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser as\u00ed entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, ser\u00e1 vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, ser\u00e1 esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos&#8221;. En estas palabras Jes\u00fas alude a los poemas del Siervo del Se\u00f1or (Deuteroisa\u00edas) y plantea, as\u00ed, la cuesti\u00f3n del poder en la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cuatro c\u00e1nticos inspiran cuatro aspectos del ejercicio del poder en la comunidad cristiana. El primer aspecto es vaciarse, no hacer valer su poder para dominar a los dem\u00e1s, sino despertar el poder que hay en ellos (cf. Is 42,1-4: el Siervo no grita, no alza la voz, no apaga la mecha mortecina). El poder del ministro ordenado no es suyo, sino de la Iglesia, cuyo poder se concentra en \u00e9l. Por eso, no le corresponde ni acaparar el poder ni \u00a0dividirlo, como si el poder fuese suyo. Debe, s\u00ed, suscitar el poder que est\u00e1 en cada uno, incentivar el ejercicio del poder \u00a0de cada uno y cuidar de que sea ejercido en el respeto a los dem\u00e1s y el cuidado por la unidad de todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo aspecto muestra que el vaciamiento debe ir hasta el extremo de dar su vida por muchos (cf. Is 52,13-53.12). La identidad del ministro con la comunidad ya es, por s\u00ed mismo, un &#8220;morir&#8221; todos los d\u00edas para que la comunidad se desarrolle con autonom\u00eda. En ciertas circunstancias, el hecho de dar la vida tendr\u00e1 que ser llevado a las \u00faltimas consecuencias, el martirio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer aspecto es escuchar al Se\u00f1or y confiar en \u00e9l (cf. Is 50,4- 11). Basar su vida en la escucha de la Palabra de Dios asimilada en la oraci\u00f3n, celebrada en la Eucarist\u00eda, vivida a cada momento. Elemento constitutivo de servicio ministerial es la intercesi\u00f3n &#8220;en favor del pueblo a \u00e9l confiado y en favor de todo el mundo&#8221; (plegaria de ordenaci\u00f3n presbiteral de la liturgia romana).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuarto aspecto es tomar en serio que su misi\u00f3n no viene de s\u00ed mismo, sino que le fue confiada por el Se\u00f1or (cf Is 49,1-6) a trav\u00e9s de la comunidad que lo reconoci\u00f3 apto. Su ministerio no le viene\u00a0 por ser un privilegiado, sino por esperarse de \u00e9l que viva los aspectos antes especificados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen: el poder del ministro es el poder generado en la debilidad, que, confiando en Dios, deja espacio a los dem\u00e1s y suscita el poder de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>4.2 Cristo, el Pastor ejemplar <\/strong>(TABORDA, 2012, 70-74)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>En el cap\u00edtulo 10 del Evangelio de Juan, Cristo es presentado como &#8220;el pastor ejemplar&#8221; (KONINGS, 2005, 204). La figura del pastor es arquet\u00edpica y tiene cuatro caracter\u00edsticas (BOSETTI, 1986a, 21-51): el pastor, gu\u00eda, conduce, camina delante de las ovejas; provee que el reba\u00f1o crezca y se multiplique ( busca\u00a0 agua, pastos, conduce al redil o a otro lugar seguro); est\u00e1 atento a las ovejas: de d\u00eda gu\u00eda, de noche guarda, especialmente si las ovejas tienen que pasar la noche a la intemperie; es solidario, tiene con el reba\u00f1o una conexi\u00f3n afectiva,\u00a0 conocimiento,\u00a0 solidaridad. Es &#8220;el pastor con olor a ovejas&#8221; (papa Francisco).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la designaci\u00f3n de pastor tiene su ambig\u00fcedad, porque el pastor es superior a las ovejas; es un ser racional, las ovejas animales irracionales. As\u00ed que hay que recordar que &#8220;el pastor ejemplar&#8221; (el buen Pastor) se convirti\u00f3 en el &#8220;Cordero inmolado&#8221; para la vida del reba\u00f1o. Y, sobre todo, es necesario iluminar la figura del\u00a0 pastor con la del Siervo que da la vida por la multitud, como lo hizo Jes\u00fas: &#8220;El pastor ejemplar da su vida por las ovejas&#8221; (Juan 10,11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ministro ordenado, como pastor, deber\u00eda\u00a0 caracterizarse por un amor entra\u00f1able a Cristo, no s\u00f3lo un amor superficial. Teniendo en cuenta, sin embargo, la debilidad del hombre pecador, para iniciar el camino basta el\u00a0 amor de simpat\u00eda (Jn 21,15-17). En cuanto no se alcance aquel grado de profundo amor a Cristo, vale la\u00a0 sinceridad de\u00a0 una respuesta a la llamada, con cuidado de no caer en las tentaciones que le rodean: no ser un pastor por coacci\u00f3n, sino con gusto, de forma espont\u00e1nea, libremente; no por mezquino af\u00e1n de ganancia, sino de coraz\u00f3n generoso; no como dominadores, sino como modelos del reba\u00f1o (cf. 1Pd 5,2-3) (BOSETTI, 1986b, 101-12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>4.3 Cristo, el \u00fanico sacerdote <\/strong>(TABORDA, 2012, 32-46)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>La designaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan para el ministro ordenado es\u00a0 sacerdote, y sin embargo es la menos adecuada. Proviene de una relectura veterotestamentaria del Nuevo Testamento, que no utiliza para los ministros de la Iglesia t\u00e9rminos tomados de las religiones. <em>Ep\u00edskopos <\/em>(t\u00e9rmino del cual\u00a0 deriva la palabra obispo) significa supervisor; presb\u00edtero quiere decir anciano; di\u00e1cono es el servidor de la mesa. Tampoco Jes\u00fas era un sacerdote, porque no pertenec\u00eda a la tribu de Levi, una condici\u00f3n indispensable para el sacerdocio en el juda\u00edsmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El \u00fanico escrito del Nuevo Testamento que describe a Jes\u00fas como sacerdote es la Carta a los Hebreos. Y lo hace para negar que Jes\u00fas sea un sacerdote en el sentido del sacerdocio\u00a0 ritual aar\u00f3nico. El autor de la Carta a los Hebreos quiere mostrar c\u00f3mo, despu\u00e9s de Cristo, no hay m\u00e1s necesidad de sacerdotes. Lo hace en el estilo\u00a0 propio\u00a0 de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica jud\u00eda, comparando la vida de Cristo con la acci\u00f3n del Sumo Sacerdote jud\u00edo en el D\u00eda de la Expiaci\u00f3n (Yom Kipur), el \u00fanico d\u00eda del a\u00f1o en que atravesaba el velo del templo y entraba en el Santo de los Santos. Jes\u00fas, por su muerte, atraves\u00f3 el velo y entr\u00f3 en el verdadero Santuario del cielo, donde vive eternamente para interceder por nosotros (Heb 7,25). Jes\u00fas ejerce su sacerdocio a trav\u00e9s de su vida, muerte y resurrecci\u00f3n (cf. Heb 9-10). Su sacerdocio no es ritual, sino existencial (Hb 10,4-10); su sacrificio no se realiza en un lugar sagrado, sino \u00a0en lo profano, fuera de los muros de la Ciudad Santa de Jerusal\u00e9n (cf. Heb 13,11-13); no precisa ser repetido, pues adquiri\u00f3 una redenci\u00f3n eterna (Heb 9,12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, hay que decir que Cristo es el fin del sacerdocio (cf. las palabras de Pablo: Cristo es el &#8220;fin de la ley&#8221;, Rm 10,4). Fin significa al mismo tiempo t\u00e9rmino, desaparici\u00f3n del fen\u00f3meno en cuesti\u00f3n, y\u00a0 culminaci\u00f3n, meta, aquello a lo que\u00a0 algo tiende. Cristo es el fin y cumplimiento de todo sacerdocio. El prop\u00f3sito de los sacerdotes en las religiones era mediar entre\u00a0 Dios y la humanidad. Pero la distancia entre Dios y la humanidad fue abolida en Cristo. En primer lugar, porque, como hombre y Dios (cf. DH 301-302), une definitivamente y escatol\u00f3gicamente los dos polos entre los cuales los sacerdotes deb\u00edan mediar. \u00c9l es, en su persona, el mediador \u00fanico y perenne (cf. 1 Tim 2,5). Pero m\u00e1s all\u00e1 de eso, habi\u00e9ndonos dado el\u00a0 Esp\u00edritu Santo, por el cual el ser humano puede vivir en la inmediatez con Dios, dispensa ulteriores sacerdotes. Por el Esp\u00edritu constituimos un pueblo sacerdotal (cf. 1 Pd 2,5, Ap. 1,6; 5,10), tenemos constantemente acceso al Padre (cf. Hb 4,16), clamamos Abba (cf. Gal 4,6; Romanos 8, 15), somos ense\u00f1ados por Dios (Jn 6,45). Nuestra inmediatez a Dios en el Esp\u00edritu hace al sacerdocio prescindible (fin del sacerdocio) y Cristo es as\u00ed\u00a0 el \u00fanico sacerdote (realizaci\u00f3n del sacerdocio), porque nos posibilit\u00f3, una vez y para siempre, el acceso constante y permanente a Dios. Este acceso s\u00f3lo existe en el Esp\u00edritu de Cristo (y no por la naturaleza humana). Por eso \u00a0la Iglesia es el pueblo sacerdotal por su actividad misionera que contin\u00faa la misi\u00f3n de Cristo (cf. Jn 20,21; 1 Pd 2,9).<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Francisco Taborda, SJ.<\/em> Faje, Belo Horizonte (Brasil). Texto original en portugu\u00eas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>5 <\/strong><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0BORRAS, A.; POTTIER, B. <em>A gra\u00e7a do diaconato<\/em>: quest\u00f5es atuais relativas ao diaconato latino. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOSETTI, E. A regra pastoral de 1Pd 5,1-5. In: BOSETTI, E.; PANIMOLLE, S. A. <em>Deus-Pastor na B\u00edblia<\/em>: solidariedade de Deus com seu povo. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1986. p.7-60.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______. O Deus-Pastor. In: ______. <em>Deus-Pastor na B\u00edblia<\/em>: solidariedade de Deus com seu povo. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1986. p.81-122.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BRADSHAW, P. F.; JOHNSON, M. E.; PHILLIPS, L. E. <em>The Apostolic Tradition<\/em>: a Commentary. Minneapolis: Fortress Press, 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GRESHAKE, G. <em>Ser sacerdote hoy<\/em>: teolog\u00eda, pr\u00e1xis pastoral y espiritualidad. 2.ed. Salamanca: S\u00edgueme, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KONINGS, J. <em>Evangelho segundo Jo\u00e3o<\/em>: amor e fidelidade. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LEGRAND, H. La r\u00e9alisation de l\u2019\u00c9glise en un lieu. In: LAURET, B.; REFOUL\u00c9, F. (dir.). <em>Initiation \u00e0 la pratique de la th\u00e9ologie<\/em>. Tome III: Dogmatique 2. Paris: Cerf, 1983p. 143-345.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MESTERS, C. <em>A miss\u00e3o do povo que sofre<\/em>: os c\u00e2nticos do Servo de Deus no livro do profeta Isa\u00edas. Petr\u00f3polis e Angra dos Reis: Vozes e CEBI, 1981.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SANTANER, M.-A. <em>Homem e poder<\/em>: Igreja e minist\u00e9rios. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TABORDA, F. <em>A Igreja e seus ministros<\/em>: uma teologia do minist\u00e9rio ordenado. 1\u00aa reimpress\u00e3o. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 El nombre del sacramento 2 De la lex orandi a la lex credendi 2.1 Una ordenaci\u00f3n episcopal en el siglo. 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