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{"id":1397,"date":"2016-12-30T15:42:42","date_gmt":"2016-12-30T17:42:42","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1397"},"modified":"2016-12-30T15:44:16","modified_gmt":"2016-12-30T17:44:16","slug":"reformas-y-movimientos-reformistas-en-la-iglesia-en-la-edad-media","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1397","title":{"rendered":"Reformas y movimientos reformistas en la Iglesia en la Edad Media"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 El Renacimiento Carolingio: antecedentes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.1 Coronaci\u00f3n de Carlomagno y la \u00a0<em>Renovatio Imperii<\/em><\/p>\n<p>2.2 La Reforma Carolingia<\/p>\n<p>3 Antecedentes a la Reforma Gregoriana<\/p>\n<p>3.1 La Reforma Gregoriana<\/p>\n<p>4 Contestadores, herejes y ortodoxos en los siglos XI-XIII: Contexto<\/p>\n<p>4.1 Ortodoxos<\/p>\n<p>4.2 Herejes<\/p>\n<p>4.2.1 Valdenses<\/p>\n<p>4.2.2 C\u00e1taros<\/p>\n<p>5 Mendicantes<\/p>\n<p>5.1 Franciscanos<\/p>\n<p>5.2 Dominicanos<\/p>\n<p>5.3 Originalidad de Francisco y Domingos<\/p>\n<p>6 Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde su origen, la Iglesia estuvo marcada por momentos de crisis que exigieron esfuerzos de reforma. El conocido ep\u00edteto <em>Ecclesia semper est refomanda <\/em>resume esta afirmaci\u00f3n. En el siglo VIII, con la ascensi\u00f3n de los francos, y debido a la estrecha uni\u00f3n entre los poderes, el gobernante toma la iniciativa de reforma. Carlomagno es el protagonista de lo que se conoce como el renacimiento carolingio. La decadencia del imperio, desde mediados del siglo IX, tambi\u00e9n afecta a la Iglesia. Desde el siglo X, un anhelo de renovaci\u00f3n, procedente de diversos sectores, especialmente de la vida mon\u00e1stica, culminar\u00e1 en lo que se conocer\u00e1 como la reforma gregoriana. Entre los siglos XI y XIII, laicos, sacerdotes, ortodoxos y herejes, impulsados por complejas transformaciones que marcaron la sociedad medieval, har\u00e1n resonar sus gritos en favor de la reforma en la Iglesia y en la sociedad. Los mendicantes ser\u00e1n una respuesta eficaz a este clamor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 El Renacimiento Carolingio: antecedentes<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las transformaciones causadas por las invasiones en Occidente desde el siglo VI, muchos obispos se convirtieron\u00a0 en jefes polivalentes, que combinan las funciones pol\u00edticas y sociales con la funci\u00f3n religiosa, adem\u00e1s de\u00a0 hacer alianzas con los nuevos &#8220;due\u00f1os del poder&#8221;. Fueron los primeros ensayos de lo que ser\u00eda el &#8220;cristianismo medieval&#8221; (LE GOFF, 1983, p.60). El bautismo de Clovis (496), marca el inicio de la subida de los francos en Occidente. La Iglesia vio en esta alianza, la posibilidad de la creaci\u00f3n del Reino de Dios en la tierra, inspirado en la <em>Civitas Dei<\/em> de Agust\u00edn. La actuaci\u00f3n de Carlomagno (747-814), rey de los francos desde el a\u00f1o 768, estuvo marcada por una serie de reformas pol\u00edticas, culturales y religiosas, llamada Renacimiento Carolingio. Tales reformas han de entenderse a la luz de esta estrecha relaci\u00f3n entre la Iglesia de Roma y los gobernantes francos que, bajo el cetro de Carlos, llega a su \u00e1pice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rey franco Carlomagno y el obispo Bonifacio, de acuerdo con el Obispo de Roma, Zacar\u00edas (741-752), hab\u00edan llevado a cabo una reforma de la Iglesia en el reino, combatiendo abusos y garantizando la recta observancia de los preceptos cristianos. En una sociedad todav\u00eda muy ligada a ritos paganos, se esperaba del rey, como si fuese un sacerdote, que cuidase de la salvaci\u00f3n del pueblo a \u00e9l confiado. Desde Pipino el Breve, obispos y abades, con los nobles laicos, ocupaban un lugar prominente en la administraci\u00f3n real. Un &#8220;Concilio Germ\u00e1nico&#8221; se llev\u00f3 a cabo en el a\u00f1o 742 o 743, con &#8220;el objetivo de la salvaci\u00f3n del pueblo de Dios.&#8221; La eficacia de esa salvaci\u00f3n depend\u00eda de la sinton\u00eda de los gobernantes con la Sede de Pedro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1 Coronaci\u00f3n de Carlomagno y la Renovatio Imperii<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La llegada de Carlomagno consolid\u00f3 el largo proceso de &#8220;sustituci\u00f3n&#8221; de la dinast\u00eda merovingia por la carolingia, pero su horizonte de acci\u00f3n fue la <em>restauraci\u00f3n del Imperio<\/em> en Occidente. Para ello, era fundamental la alianza del trono con el altar. Su coronaci\u00f3n en Roma como &#8220;rey de los romanos&#8221; por el Papa Le\u00f3n III en el a\u00f1o 800 la noche de Navidad, simboliza el renacimiento del antiguo Imperio. La coronaci\u00f3n tuvo la forma de una consagraci\u00f3n episcopal. Ungido con el mismo &#8220;oleo sagrado&#8221;, que, seg\u00fan la tradici\u00f3n, hab\u00eda ungido a Clovis, Carlos se consideraba a s\u00ed mismo un nuevo Constantino y el suyo ser\u00eda el nuevo Imperio Romano. Delante de las protestas de los orientales, cuyo trono en el a\u00f1o 800 fue ocupado por una mujer, los sucesores de Carlos reclamaron para el Imperio Carolingio &#8220;la plena legitimidad para proclamarse\u00a0 Imperio Romano, basado en el concepto de <em>translatio<\/em> del poder imperial de los romanos a los francos &#8220;(GASPARRI, SALVO y SIMONI, 1992, p.378). En la concepci\u00f3n carolingia del poder, la iglesia y el estado no eran realidades separadas. Actuando como jefe del reino y de la Iglesia, Carlos se sent\u00eda, de hecho, rey y sacerdote, Vicario de Cristo como el Papa. En las asambleas del reino, las autoridades civiles y religiosas discut\u00edan asuntos pol\u00edticos y eclesi\u00e1sticos. Las resoluciones sobre la liturgia, la moral, la educaci\u00f3n y la disciplina del clero, el nombramiento de obispos y abades se transformaron en leyes del imperio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.2 La Reforma Carolingia<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos continu\u00f3 el proyecto de Pipino, pero fue m\u00e1s all\u00e1, al idear un plan que ir\u00eda\u00a0 a remodelar la cultura, la religi\u00f3n y el conocimiento. Por eso, tuvo los mayores exponentes de la cultura occidental. El palacio de Aquisgr\u00e1n se convirti\u00f3 en la sede del saber carolingio y de los \u201csabios palatinos\u201d, poetas, escritores, cient\u00edficos, historiadores, hombres c\u00e9lebres por su conocimiento e inteligencia en diversas \u00e1reas: Paulo Di\u00e1cono, el laico Eginardo Teodolfo de Orleans, Pedro de Pisa, fueron algunos de estos hombres. El ingl\u00e9s Alcuino, monje de York, uno de los hombres m\u00e1s sabios de su tiempo, colocado al frente de la escuela palatina, se convirti\u00f3 en el principal mentor de la reforma (GARC\u00cdA-VILLOSLADA, 1986 p.262-8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 789, con la <em>Admonitio Generalis<\/em>, un conjunto de normas elaboradas por Alcuino en vista de la reforma, Carlos orden\u00f3 la apertura de escuelas en todo el reino, en los monasterios, obispados, y en las zonas rurales. El objetivo de las reformas fue, al principio, preparar pastores para que pudiesen instruir bien al pueblo, pero tambi\u00e9n para el beneficio de la nobleza carolingia, formada en estas escuelas. Los cl\u00e9rigos deber\u00edan aprender lat\u00edn, para celebrar debidamente la liturgia; deber\u00edan conocer de memoria al menos el Credo y el Padre Nuestro, deber\u00edan entender las oraciones de la misa y los salmos, saber \u201cleer\u201d las homil\u00edas y algunas partes de la Escritura. Los que no se mostrasen lo suficientemente instruidos ser\u00edan depuestos. El clero deber\u00eda ser instruido, pero tambi\u00e9n virtuoso: que fuesen c\u00e9libes, no participasen de caza o de la guerra ( GATTO, 1995 p.153-6). En una carta dirigida al abad de Fulda, Carlos afirmaba que recib\u00eda de los monjes cartas llenas de devoci\u00f3n pero en \u00a0&#8220;estilo grosero y lleno de errores, a causa de su negligencia para educarse&#8221;. Tambi\u00e9n afirmaba que necesitaba hombres que tuviesen al mismo tiempo, &#8220;la voluntad y el poder para instruirse y disposici\u00f3n para ense\u00f1ar a otros. Nosotros deseamos que sean como conviene a los soldados de la Iglesia, \u00a0primeros devotos y luego sabios &#8220;(PEDRERO-S\u00c1NCHEZ, 1999 p.170-1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alcuino elabor\u00f3 un plan de estudios para las escuelas de los monasterios y catedrales, proponiendo el estudio de las artes liberales como proped\u00e9utico al estudio de la Biblia. La ilegible escritura merovingia fue sustituida por la min\u00fascula carolingia. Los monasterios se convirtieron en importantes centros de cultura. Adem\u00e1s de la ense\u00f1anza, en los <em>scriptoria <\/em>se copiaron c\u00f3dices antiguos con miniaturas e iluminuras. Carlos tambi\u00e9n incentiv\u00f3 la aprobaci\u00f3n de la Regla de San Benito para los monjes, y la vida can\u00f3nica para los sacerdotes seculares. La liturgia romana se convirti\u00f3 en referencia para las celebraciones en el reino. Carlos consigui\u00f3 del Papa Adriano (772-795) un Sacramentario Gregoriano como modelo para la liturgia. Sus mejores cantores fueron enviados a la capilla papal en Roma para aprender canto gregoriano, y difundirlo en el reino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los fieles, se les exig\u00eda pagar diezmos, la asistencia a la misa dominical, el descanso dominical, la frecuencia de los sacramentos, especialmente la Eucarist\u00eda en ciertas \u00e9pocas del a\u00f1o. Esto requer\u00eda una mejor organizaci\u00f3n de las parroquias y di\u00f3cesis. Peregrinaciones, culto de las reliquias y de los santos, poco a poco fueron incrementados. El esp\u00edritu de la reforma tambi\u00e9n influir\u00e1 en la pintura, la arquitectura, las artes decorativas. La catedral de Aquisgr\u00e1n es un testimonio del alto esp\u00edritu art\u00edstico que marc\u00f3 este per\u00edodo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El renacimiento carolingio marca la culminaci\u00f3n en el acercamiento entre la Iglesia de Roma y los soberanos francos. Carlomagno sintetizar\u00e1 el modelo de sacerdote-rey. Las reformas ser\u00e1n continuadas por su sucesor, Luis el Piadoso, extendiendo a lo largo de occidente la renovaci\u00f3n cultural basada en la mentalidad cristiana. El surgimiento de las universidades, la mejor\u00eda en el nivel intelectual y moral del clero y religiosos, la preservaci\u00f3n de la rica herencia literaria del mundo grecorromano, son algunos de los frutos de este renacimiento. Desde el siglo XI una nueva conciencia acerca de la naturaleza y la identidad de la Iglesia, diferente de los poderes temporales, comienza a surgir y ganar terreno, especialmente en los monasterios, dando lugar a lo que se conoce como la reforma gregoriana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Antecedentes de la Reforma Gregoriana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La expresi\u00f3n\u00a0 &#8220;reforma gregoriana&#8221;, que debe su nombre al Papa Gregorio VII (1073-1085), se convirti\u00f3, desde mediados del siglo XX, en el objeto de una verdadera &#8220;revisi\u00f3n historiogr\u00e1fica&#8221;, tal es la riqueza de matices que este per\u00edodo hist\u00f3rico ofrece al estudioso (Rust, Silva &amp; FRAZ\u00c3O, 2009, p.135-52; RUST, 2014). Turbulencias pol\u00edticas, invasiones y las nuevas demandas sociales marcaron el Occidente desde mediados del siglo IX. En el 962, la coronaci\u00f3n del emperador\u00a0 Ot\u00f3n I\u00a0 por el Papa trae un nuevo impulso a las instituciones pol\u00edticas y eclesi\u00e1sticas, a las actividades intelectuales y culturales, hasta el punto de llamar a este per\u00edodo\u00a0 &#8220;nuevo renacimiento&#8221; (VERGER, 1997, p.13-26; LE GOFF, 1983, p.53).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la llegada de Ot\u00f3n, la alianza entre el poder pol\u00edtico y el clero se fortalece. El soberano ten\u00eda el derecho a investir los cl\u00e9rigos y concederles beneficios. No era una ordenaci\u00f3n sacerdotal, pero el emperador, a trav\u00e9s de la &#8220;investidura&#8221;, daba al escogido el cargo civil y religioso, simbolizado por la entrega del anillo y el b\u00e1culo. A finales del siglo X, los obispos-condes y abades disfrutaron de un poder inmenso, verdaderos se\u00f1ores feudales, cuyo cargo no era dado por las dotes morales, sino s\u00f3lo por lealtad al soberano. Esto dio lugar a abusos. Los problemas m\u00e1s graves eran el nicola\u00edsmo (clero casado o en concubinato, con hijos), y la simon\u00eda cuando se conced\u00edan obispados, monasterios y abad\u00edas (los beneficios eclesi\u00e1sticos) mediante pago. En Roma, la situaci\u00f3n no era muy diferente, con los nobles romanos disputando con violencia la Sede de Pedro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XI, muestras de la protesta a este modelo pol\u00edtico eclesi\u00e1stico comienzan a emerger. Los monasterios, por sufrir menos los ataques del poder temporal, son el medio privilegiado en el que reflexionar sobre la necesidad de una reforma. Cluny (910) Brogne (929) Gorze (933), son s\u00f3lo algunos de estos monasterios, que se destacaron por una severa disciplina y seriedad siguiendo la Regla de San Benito y que con excelentes abades, tuvo efectos beneficiosos sobre toda la Iglesia. Gregorio VII (1073-1085), el nombre principal de la reforma gregoriana, era cercano a los cluniacenses. Urbano II (1088-1099), uno de los m\u00e1s grandes papas medievales, abandon\u00f3 las filas de Cluny. Pedro el Venerable, y el monje y cardenal Humberto, asesores de papas, eran monjes de Cluny.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco a poco fue cada vez mayor la percepci\u00f3n de que la simon\u00eda, nicola\u00edsmo y las investiduras laicas eran cuestiones intr\u00ednsecamente relacionadas, afectando y limitando el papel de la Iglesia, desfigurando as\u00ed su verdadero rostro. Antes de la irrupci\u00f3n de Gregorio VII, varios obispos y papas actuaron en la lucha contra estos males. Se rodeaban de colaboradores entusiastas, convocaban s\u00ednodos, visitaban las di\u00f3cesis donde defend\u00edan la autonom\u00eda y la libertad de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>3.1 El Cisma de 1054<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El per\u00edodo de la reforma gregoriana tambi\u00e9n est\u00e1 marcado por la divisi\u00f3n entre la Iglesia de Oriente y Occidente, conocido como el Cisma de 1054. Con la llegada de Miguel Celurario como Patriarca de Constantinopla (1043-1054), y las reformas en Occidente, especialmente en relaci\u00f3n con el celibato, las diferencias entre latinos y\u00a0 griegos, latentes \u00a0desde el siglo VIII, se hicieron m\u00e1s pronunciadas. Despu\u00e9s de las medidas represivas contra los cristianos latinos por parte de Miguel, incluyendo el cierre de iglesias, el cardenal Humberto da Silva C\u00e1ndida elabor\u00f3 el op\u00fasculo <em>Adversus graecorum calumnias<\/em> firmado por el Papa Le\u00f3n IX (1049-1054). En tono pol\u00e9mico, el escrito defend\u00eda el Primado Papal, argumentando con la <em>Donatio Constantini<\/em>, desconocida para los griegos. A petici\u00f3n del emperador bizantino, una delegaci\u00f3n romana fue a Constantinopla para establecer un di\u00e1logo. El cardenal Humberto, sin embargo, jefe de la delegaci\u00f3n, actu\u00f3 m\u00e1s como un juez que como un portador de paz. Su tono duro y amenazador hizo que Miguel Celurario se negase a participar en las discusiones. Al cabo de unos meses, Humberto y los dem\u00e1s, habiendo recibido la noticia de la muerte de Le\u00f3n IX, antes de salir. El 16 de julio, 1054, depositaron en el altar de la iglesia de Santa Sof\u00eda, una bula de excomuni\u00f3n contra el patriarca y sus seguidores . Este, a su vez, convoc\u00f3 a un s\u00ednodo en la misma iglesia, y el 24 de julio, tambi\u00e9n excomulg\u00f3 al cardenal Humberto y a los otros delegados, quemando la bula. A pesar de las serias diferencias dogm\u00e1ticas y disciplinarias, el resultado tr\u00e1gico fue tambi\u00e9n el resultado de un largo proceso de distanciamiento cultural, m\u00e1s all\u00e1 del esp\u00edritu intransigente de los dos protagonistas principales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>3.2 La Reforma Gregoriana<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1049, un s\u00ednodo en la ciudad de Reims, promovido por el Papa Le\u00f3n IX (1049-1054) conden\u00f3 duramente la investidura laica. En 1059, Humberto da Silva C\u00e1ndida en la obra <em>Adversus Simoniacos<\/em>, tambi\u00e9n neg\u00f3 los reyes el derecho de investidura. Poco a poco se impuso un nuevo concepto en la relaci\u00f3n entre la Iglesia y el Imperio, lo que indicaba una nueva definici\u00f3n del concepto de Iglesia, de separaci\u00f3n entre la santidad del clero y\u00a0 la secularidad de los laicos. Estos \u00faltimos deber\u00edan ser excluidos de cualquier intervenci\u00f3n directa en la esfera eclesi\u00e1stica. De hecho, este concepto se basa en la idea de que el Papa debe estar en la parte superior de la sociedad, no el emperador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez que asumi\u00f3 el papado, Gregorio VII confirm\u00f3 las medidas de reforma. Su <em>Dictatus Papae<\/em>, verdadero libelo reformador, dej\u00f3 claro su punto de vista sobre la naturaleza de la Iglesia: el Papa como autoridad suprema, podr\u00eda deponer al emperador con la excomuni\u00f3n. Tambi\u00e9n podr\u00eda desvincular sus s\u00fabditos de su juramento de fidelidad a un soberano injusto (PEDRERO-S\u00c1NCHEZ, 1999 p.128-9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1075, Enrique IV (1050-1106), antes de ser coronado emperador, nombr\u00f3 obispo para la sede de Mil\u00e1n, aunque \u00e9sta no estaba vacante. Bajo la amenaza de excomuni\u00f3n, Enrique reaccion\u00f3 nombrando otros tres obispos, y declar\u00f3 que Gregorio &#8220;falso monje&#8221;, estaba depuesto. Gregorio lo excomulg\u00f3. Se sucedieron duros libelos de ambas partes. Los vasallos de Enrique, aprovech\u00e1ndose de la situaci\u00f3n, lo abandonaron. Aislado, el rey fue a Canossa, donde el Papa se encontraba, en viaje a Alemania. All\u00ed, en 1077, despu\u00e9s de hacer penitencia, pidi\u00f3 y recibi\u00f3 el perd\u00f3n papal. De vuelta a Alemania, calmado los \u00e1nimos, Enrique convoc\u00f3 un concilio en el a\u00f1o 1080, donde se reafirmaron las prerrogativas imperiales en relaci\u00f3n a las investiduras laicas, y nombr\u00f3 el Anti-Papa, Guilberto, arzobispo de R\u00e1vena (Clemente III &#8211; 1080-1100). Entonces invadi\u00f3 Roma. Gregorio VII se refugi\u00f3 en Salerno, donde muri\u00f3 en 1085.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pol\u00e9mica ocup\u00f3 a los canonistas que buscaban soluciones al estancamiento. Los sucesores de Gregorio continuaron en el camino de la reforma, pero fueron m\u00e1s realistas y abiertos al di\u00e1logo. El Papa Pascual II busc\u00f3 un acuerdo con Enrique V, con motivo de su coronaci\u00f3n en 1111, pero el futuro emperador encarcel\u00f3 al Papa y a algunos cardenales, y arranc\u00f3 de ellos el derecho de investidura con\u00a0 anillo y\u00a0 b\u00e1culo, adem\u00e1s de la coronaci\u00f3n. Enrique V fue excomulgado, pero el camino hacia la soluci\u00f3n estaba abierta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concordato de Worms (1122) va a proponer una soluci\u00f3n a la controversia. Con la entrega del anillo y el b\u00e1culo, la Iglesia invest\u00eda al elegido en los cargos eclesi\u00e1sticos. El nombramiento, no obstante, deber\u00eda hacerse en presencia del emperador o de su representante. \u00c9ste, a su vez, atribu\u00eda al elegido el poder temporal, con la entrega del cetro (PEDRERO-S\u00c1NCHEZ, 1999, p.132). En el 1er Concilio de Letr\u00e1n en 1123, el Concordato de Worms fue reconfirmado. El Concordato no termin\u00f3 el conflicto entre la Iglesia y el imperio, pero se colocaron las bases jur\u00eddicas para la delimitaci\u00f3n de los poderes temporales y espirituales. Por otro lado, comenz\u00f3 a identificarse cada vez m\u00e1s la Iglesia con el clero y el Papa, mientras que los poderes seculares asumieron, poco a poco la conciencia de su autonom\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Contestadores, herejes y ortodoxos en los siglos XI-XIII: Contexto<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de finales del siglo XI hasta mediados del siglo XIII aparecieron en todo el Occidente, monjes, laicos, cl\u00e9rigos, que, con un celo y vigor renovado, propusieron la vuelta al Evangelio y la Iglesia primitiva. El esfuerzo de &#8220;seguir desnudos al Cristo desnudo&#8221; se expresaba a trav\u00e9s de la vida comunitaria, la predicaci\u00f3n y la pobreza voluntaria. &#8220;La renuncia al mundo, seguida por el aislamiento en una vida de oraci\u00f3n, dej\u00f3 de ser el \u00fanico camino de salvaci\u00f3n&#8221; (BOLTON, 1986, p.14). Algunos de estos grupos, en principio sospechosos de herej\u00eda, se las arreglaron para insertarse en la Iglesia, renov\u00e1ndola desde dentro. Otros, m\u00e1s radicales, pon\u00edan en tela de juicio la doctrina, y, finalmente, acabaron siendo perseguidos y eliminados. La predicaci\u00f3n prohibida a los laicos, fue el principal punto de conflicto. Un tercer grupo defend\u00eda tesis inicialmente her\u00e9ticas, y desde el principio fueron combatidos por la Iglesia. La bula <em>Ad Abolendam,<\/em>, 1184, prescrib\u00eda la excomuni\u00f3n de &#8220;condes, barones, rectores y c\u00f3nsules, de las \u00a0ciudades y otros lugares,&#8221; que no se empe\u00f1asen\u00a0 en la represi\u00f3n de la herej\u00eda. Sus tierras se colocar\u00edan bajo interdicci\u00f3n (MERLO, 1989, p.86)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aparici\u00f3n de estos movimientos se debe a una serie de factores, incluyendo el celo reformador de la <em>reforma gregoriana<\/em>, la urbanizaci\u00f3n incipiente, la aparici\u00f3n de la burgues\u00eda y el comercio, con una mayor circulaci\u00f3n de la riqueza, y la acentuaci\u00f3n de los problemas sociales, que colocaba en tela de juicio el antiguo sistema feudal. En el \u00e1mbito cultural tambi\u00e9n hay nuevo florecimiento, con el surgimiento de las universidades y la circulaci\u00f3n de ideas nuevas, adem\u00e1s de la ampliaci\u00f3n de horizontes, con las peregrinaciones y cruzadas. Jacques Verger afirma que &#8220;no se puede negar que el siglo XII fue, con mayor o menor precocidad e intensidad (&#8230;), en casi todo el Occidente, un tiempo de mutaci\u00f3n e impulso en el plano cultural&#8221; (VERGER, 2001, p. 17). Estos son s\u00f3lo algunos elementos de contexto que formaban el terreno f\u00e9rtil para el surgimiento de estos grupos contestatarios. Sumado a esto el hecho de que, en contraposici\u00f3n a un grupo de personas que deseaban una vida evang\u00e9lica y cristiana ejemplar, hab\u00eda una poderosa Iglesia, rica y mundana, incapaz de corresponder a los anhelos de estos sectores (FALBEL, 1976, p. 14-5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>4.1 Ortodoxos<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los protagonistas de la reforma se encontraban varios miembros del clero. Vital de Savigny (1123), Bernard de Tiron (1046-1117), Esteban de Muret (1045 \u00b1 -1124), Roberto de Arbrissel (1047-1117), Norbert de Xanten (1080 \u00b11134), entre otros, ten\u00edan en com\u00fan el hecho de que, renunciando a una vida c\u00f3moda y exitosa, dejaron todo y pasaron a vivir una vida austera de\u00a0 pobreza, oraci\u00f3n y\u00a0 penitencia. Por otra parte, eran grandes predicadores, y atra\u00edan a seguidores. A pesar de los conflictos con las autoridades eclesi\u00e1sticas, continuaron en la Iglesia y promovieron la reforma, fundando monasterios que se\u00a0 convirtieron en importantes centros irradiadores de\u00a0 espiritualidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos movimientos de reforma de origen laical tambi\u00e9n consiguieron inserirse en la Iglesia. Entre ellos se destacaron los <em>humillados de Lombard\u00eda<\/em>, del norte de Italia, divididos en tres grupos: comunidad de hombres, otra de mujeres, y otras personas viviendo con sus familias. Viv\u00edan del trabajo de sus propias manos y se propon\u00edan observar estrictamente los preceptos evang\u00e9licos y la pobreza voluntaria. Los que viven en comunidad tambi\u00e9n deb\u00edan observar la castidad. Cuidaban de los enfermos y los pobres, y tambi\u00e9n ejerc\u00edan la predicaci\u00f3n. Condenados en 1184, recurrieron a Inocencio III y, despu\u00e9s de redactar una breve regla, \u00e9ste los aprob\u00f3 en 1201.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>4.2 herejes<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Edad Media, la l\u00ednea que separaba la contestaci\u00f3n dentro de los l\u00edmites de la ortodoxia y la herej\u00eda es muy tenue. Algunos predicadores, en el anhelo de la reforma, avanzaban nuevas y radicales doctrinas, no necesariamente her\u00e9ticas, pero que terminaban chocando con las autoridades. A principios del siglo XII, se destac\u00f3 el ermita\u00f1o Enrique de Lousanne. Invitado a predicar por el obispo de Mans, en 1116, incit\u00f3 de tal modo a esos oyentes que atacaron al clero. Expulsado por el obispo continu\u00f3 la predicaci\u00f3n itinerante. Detenido en 1135, enviado a Cluny, huy\u00f3, pero fue acab\u00f3 preso y muri\u00f3 en prisi\u00f3n despu\u00e9s de 1145.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro de Bruys era otro predicador itinerante que, con radicalismo y\u00a0 violencia, negaba toda la materialidad de la religi\u00f3n en favor de una iglesia espiritual. Instaba a sus oyentes a atacar a los sacerdotes, profanar iglesias, quitar crucifijos y quemarlos. En 1132, una reacci\u00f3n popular quem\u00f3 en una hoguera que \u00e9l mismo hab\u00eda encendido.\u00a0 Otros cl\u00e9rigos que dirig\u00edan los movimientos de contestaci\u00f3n podr\u00edan ser citados como Tanquelmo, muerto en 1115 por otro sacerdote, Eon de Stella, que muri\u00f3 en prisi\u00f3n en 1150; o el can\u00f3nigo Arnaldo de Brescia, que predicaba una Iglesia pobre y peregrina, y acab\u00f3 ahorcado y quemado en Roma en 1155.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>4.2.1 Valdenses<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alrededor de 1175, despu\u00e9s de una crisis religiosa, el pr\u00f3spero comerciante de Lyon, Pedro Waldo (\u00b1 1140-1217), tambi\u00e9n conocido como Valdo de Lyon, obtuvo una traducci\u00f3n de los Evangelios y otros escritos del Nuevo Testamento, abandon\u00f3 a la familia, don\u00f3 los bienes a los pobres y se convirti\u00f3 en un predicador itinerante. Sus seguidores, conocidos como los valdenses o los Pobres de Lyon, vivieron la pobreza, la vida en com\u00fan y la castidad. Pedro predic\u00f3 el retorno al Evangelio, pero tambi\u00e9n critic\u00f3 a los cl\u00e9rigos indignos y algunas pr\u00e1cticas de la iglesia. Tambi\u00e9n declar\u00f3 que su vocaci\u00f3n no ven\u00eda de la Iglesia, sino de Dios mismo. Un contempor\u00e1neo los describe: &#8220;No tienen casa, caminando en parejas, descalzos, sin provisiones; Ellos tienen todo en com\u00fan, como los ap\u00f3stoles, y siguen desnudos al Cristo desnudo &#8220;(FALBEL 1977, p.106). Impedidos de predicar por el obispo de Lyon, recurrieron a Roma en 1179, donde se realizaba el 3er Concilio de Letr\u00e1n. El movimiento fue aprobado con la condici\u00f3n de que pidiesen permiso a los obispos para predicar. Como los obispos se negaban, y sin embargo, continuaban predicando, acabaron excomulgados en 1184. Desde entonces, el movimiento tom\u00f3 contornos cada vez m\u00e1s heterodoxos, con respecto a la doctrina, con los ataques m\u00e1s duros contra las autoridades religiosas, y la creaci\u00f3n de una jerarqu\u00eda propia, con obispos, sacerdotes y di\u00e1conos. Una escisi\u00f3n del movimiento se produjo en 1210, agravada despu\u00e9s de la muerte de Pedro en 1217. Dos grupos se reconciliaron con la Iglesia: los <em>Pobres Cat\u00f3licos<\/em>, dirigidos por Durand de Huesca y el grupo dirigido por Bernardo Prim (BOLTON, 1986, p. 66-70). De los movimientos her\u00e9ticos medievales, los valdenses eran el \u00fanico que sobrevivi\u00f3 hasta los tiempos modernos, adhiri\u00e9ndose despu\u00e9s a la reforma protestante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>4.2.2 C\u00e1taros<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los c\u00e1taros (del griego, <em>katar\u00f3i<\/em> perfectos) fueron, desde su aparici\u00f3n en el siglo XI, identificados con la herej\u00eda (FALBEL, 1976, p. 36-7). Tambi\u00e9n eran conocidos como albigenses, por su fuerte presencia en la ciudad de Albi en Francia y en el Languedoc (THOUZELLIER, 1969). Adem\u00e1s de los elementos comunes a otros movimientos her\u00e9ticos se distingu\u00edan por un marcado dualismo, que se opon\u00eda radicalmente a la doctrina cat\u00f3lica: aceptaban s\u00f3lo\u00a0 el Nuevo Testamento,\u00a0 negaban\u00a0 la humanidad de Cristo, negaban la Eucarist\u00eda. Ellos mismos bendec\u00edan el pan en la cena. Rechazaban la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de la Iglesia, considerando la Iglesia primitiva como la verdadera Iglesia. Los c\u00e1taros ten\u00edan partidarios entre las \u00e9lites se\u00f1oriales y poco a poco ocuparon un importante espacio en la sociedad. Fueron combatidos, en un primer momento, a trav\u00e9s de debates p\u00fablicos. San Bernardo y Santo Domingo fueron los principales nombres de la parte de la Iglesia, obteniendo poco \u00e9xito. Fueron condenados en 1184, por la bula <em>Ad Abolendam<\/em>, y en 1199, con la <em>Vergentis in Senium<\/em>. En 1209, una cruzada fue proclamada en su contra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 Los mendicantes<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el contexto de estos movimientos de reforma, hab\u00eda algunos grupos que, por vivir de limosnas, fueron llamados &#8220;mendicantes&#8221;. Dos de ellos se destacan como catalizadores para la renovaci\u00f3n de todo el anhelo de renovaci\u00f3n expresado hasta entonces, convirti\u00e9ndose en los m\u00e1s importantes aliados papales en la contenci\u00f3n de la herej\u00eda y en la difusi\u00f3n de los ideales reformadores: &#8220;En aquel tiempo (&#8230;) en el mundo que ya envejec\u00eda, nacieron en la Iglesia cuya juventud se renueva como el \u00e1guila, dos religiones (&#8230;) la de los Frailes Menores y la de los Predicadores &#8220;(TEIXEIRA, 2004, p. 1431).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.1 <\/em><\/strong><strong><em>Franciscanos<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hijo de un rico comerciante de As\u00eds, Francisco (1181 \/ 2-1226) busc\u00f3 el \u00e9xito en las armas, pero se convirti\u00f3, se fue a vivir la pobreza evang\u00e9lica como predicador itinerante y penitente, y pronto consigui\u00f3 seguidores. Francisco amaba, especialmente la pobreza evang\u00e9lica, pero la fraternidad se convirti\u00f3 tambi\u00e9n en un diferencial de su movimiento: &#8220;Y despu\u00e9s que el Se\u00f1or me dio hermanos, (&#8230;) el Alt\u00edsimo mismo me revel\u00f3 que deber\u00eda vivir seg\u00fan la forma del santo Evangelio &#8220;(TEIXEIRA, 2004, p.189). Su modelo no era la Iglesia de los Ap\u00f3stoles, sino el propio Cristo. Por otro lado, no atacaba al clero y mostraba un respeto reverencial por la Iglesia y la jerarqu\u00eda (BARROS, 2012, p.177). La coherencia entre predicaci\u00f3n y vida atrajo seguidores. A principios de 1209, Francisco present\u00f3 al Papa Inocencio III, un programa de vida, el cual fue aprobado oralmente, permiti\u00e9ndoles ejercer la predicaci\u00f3n exhortativa: estaba fundada la Orden de los Frailes Menores. En 1212, la joven Clara de As\u00eds, fue admitida en el grupo. Las clarisas, viviendo en clausura, se convirtieron en la rama femenina de los franciscanos. Hombres y mujeres, c\u00e9libes y casados \u200b\u200btambi\u00e9n se unieron a la &#8220;fraternidad&#8221;, siguiendo una regla propia. La regla definitiva de los franciscanos se aprob\u00f3 en 1223. Francisco envi\u00f3 a sus disc\u00edpulos en misi\u00f3n por todo el Occidente, y surgieron los inevitables problemas institucionales y disciplinarios. Cuando muri\u00f3 en 1226, la Orden estaba en franca expansi\u00f3n, pero los frailes se encontraban en una encrucijada entre permanecer fiel a los ideales del fundador y sus primeros compa\u00f1eros, o llevar a cabo las misiones que la Iglesia gradualmente confiaba a ellos. Asumiendo los &#8220;menores&#8221; posiciones de poder y control, la &#8220;santa pobreza&#8221;, inevitablemente, ser\u00eda puesta en cuesti\u00f3n. A lo largo de los siglos XIII y XIV, la orden pasar\u00e1 a trav\u00e9s de una importante evoluci\u00f3n, convirti\u00e9ndose en uno de los soportes principales misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.2 Dominicanos<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Domingo de Guzm\u00e1n (1175-1221), noble cl\u00e9rigo espa\u00f1ol, despu\u00e9s de un viaje a Alemania con su obispo, Diego Azeb\u00e8s, qued\u00f3 impresionado con el avance de la herej\u00eda. A su regreso a Espa\u00f1a en 1206, admirados con la ostentaci\u00f3n y el lujo exagerado de los legados papales, en contraste con la pobreza y la frugalidad de la vida de los herejes que trataron en vano de convertir, comentaron con el legado: &#8220;No es esto, hermanos, en mi opini\u00f3n, no es este el camino &#8230; con un espect\u00e1culo contrario edificareis poco, destruir\u00e9is mucho y no obtendr\u00e9is nada&#8221;(GELABERT y MILAGRO 1947 p.172-3). Los dos decidieron predicar en pobreza e itinerancia en la regi\u00f3n el Languedoc, sur de Francia, famoso por ser un basti\u00f3n de los herejes. En 1207, un grupo se convirti\u00f3 en Montreal. En el mismo a\u00f1o fundaron una comunidad en Prouille para dar la bienvenida a las mujeres c\u00e1taras convertidas. Diego, a su vez, consegu\u00eda una importante victoria en Palmiers, con la conversi\u00f3n de los <em>Pobres Cat\u00f3licos<\/em> valdenses guiados por Durand de Huesca. Despu\u00e9s de la muerte de Diego, Domingo cre\u00f3 una peque\u00f1a comunidad de predicadores que fue aprobada en el IV Concilio de Letr\u00e1n con el nombre de Orden de Predicadores, siguiendo la Regla de San Agust\u00edn. Domingo concluy\u00f3 las Constituciones en 1221, haciendo hincapi\u00e9 en la pobreza individual y com\u00fan. Los Predicadores se dedicaron al estudio en los grandes centros universitarios, en vista de la predicaci\u00f3n. La austeridad de vida y celo apost\u00f3lico atrajo a nuevos miembros. Algunas comunidades femeninas se unieron a la Orden. Cuando Domingo muri\u00f3 en 1221, la Orden estaba en proceso de franca expansi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.3 Originalidad de Francisco y Domingo<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Domingo y Francisco fueron capaces de dar una respuesta \u201ccat\u00f3lica\u201d a los deseos de\u00a0 reformar que en todas partes surgieron. A diferencia de las \u00f3rdenes religiosas tradicionales, ambos mostraron una apertura al mundo que quer\u00edan evangelizar (LAWERENCE 1998, p.9; Little, 1978, 168-9). La movilidad fue una de sus principales caracter\u00edsticas. Aunque Francisco elabor\u00f3 una regla original y Domingo fue obligado a asumir la regla agustiniana, ambas fundaciones tienen como base el deseo de dedicarse en cuerpo y alma a la salvaci\u00f3n de los cristianos, a trav\u00e9s de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, pobre, itinerante. As\u00ed, aunque viven en comunidades, &#8220;el mundo era su claustro.&#8221; A diferencia de Francisco, que demuestra reserva en cuanto a los estudios acad\u00e9micos, Domingos exige de sus frailes una formaci\u00f3n acad\u00e9mica ideal en vista de la predicaci\u00f3n. Sin embargo, estando a\u00fan vivo Francisco, sus frailes van a comenzar a inserirse en el mundo acad\u00e9mico y, poco a poco, los miembros de las dos \u00f3rdenes estar\u00e1n juntos en las universidades, ya sea defendiendo los mismos ideales, ya sea\u00a0 en campos opuestos, pero siempre buscando satisfacer las necesidades urgentes de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Frei Sandro Roberto da Costa, OFM. <\/em>Instituto Teol\u00f3gico de Petr\u00f3polis, RJ. Texto original Portugu\u00eas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>6 Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BARROS, J. D. <em>Papas, imperadores e hereges na idade m\u00e9dia<\/em>. Petr\u00f3polis: Vozes, 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bolton, B. <em>A reforma na Idade M\u00e9dia<\/em>. Lisboa: Edi\u00e7\u00f5es 70, 1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FALBEL, N. <em>Heresias Medievais<\/em>. S\u00e3o Paulo: Editora Perspectiva, 1977.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GARCIA-VILLOSLADA, R. Historia de la Iglesia Cat\u00f3lica II: Edad Media (800-1303). La cristiandad em el mundo europeo y feudal. In: LLORCA, B.; GARCIA-VILLOSLADA, R.; LABOA, J. M. <em>Historia de la Iglesia Cat\u00f3lica em sus cinco edades: <\/em>Antigua, Media, Nueva, Moderna y contempor\u00e2nea. \u00a05.ed. Madrid: Biblioteca Autores Cristianos (BAC) 104, 1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GASPARRI, S.; DI SALVO, A.; SIMONI, F. <em>Fonti per la storia medievale<\/em>. Dal V all\u2019XI secolo. Firenze: Sansoni Editore, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GATTO, L. <em>Il medioevo nelle sue fonti<\/em>. Bologna: Monduzzi Editore, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JORD\u00c1N DE SAJONIA. Or\u00edgenes de la Ordem de Predicadores. In: GELABERT, M.; MILAGRO (ORG.)<em> Santo Domingo de Guzm\u00e1n visto por sus contempor\u00e2neos. <\/em>Madrid: Biblioteca Autores Cristianos (BAC) 22, 1947, p.163-216.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LAWERENCE, C.H. <em>I mendicanti: <\/em>I nuovi ordini religiosi nella societ\u00e0 medievale. Torino: San Paolo, 1998.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LITTLE, L. K. <em>Religious poverty and the profit economy in medieval Europe<\/em>. London: Paul Elek London, 1978.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le Goff, J. <em>A civiliza\u00e7\u00e3o do Ocidente medieval<\/em>. 2v. Lisboa: Estampa, 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Merlo, G. G. <em>Eretici ed eresie medievali<\/em>. Bologna: Il Mulino\/Universale Paperbacks, 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MONDONI, D. <em>O Cristianismo na Idade M\u00e9dia<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PEDRERO-S\u00c1NCHEZ, M. 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Louvain\/Paris: Nawelaerts, 1969.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Introducci\u00f3n 2 El Renacimiento Carolingio: antecedentes 2.1 Coronaci\u00f3n de Carlomagno y la \u00a0Renovatio Imperii 2.2 La Reforma Carolingia 3 Antecedentes a la Reforma Gregoriana 3.1 La Reforma Gregoriana 4 Contestadores, herejes y ortodoxos en los siglos XI-XIII: Contexto 4.1 Ortodoxos 4.2 Herejes 4.2.1 Valdenses 4.2.2 C\u00e1taros 5 Mendicantes 5.1 Franciscanos 5.2 Dominicanos 5.3 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[195],"tags":[],"class_list":["post-1397","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia-del-cristianismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1397","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1397"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1397\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1400,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1397\/revisions\/1400"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1397"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1397"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1397"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}