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{"id":1387,"date":"2016-12-30T14:39:54","date_gmt":"2016-12-30T16:39:54","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1387"},"modified":"2016-12-30T14:39:54","modified_gmt":"2016-12-30T16:39:54","slug":"los-laicos-en-la-mision-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1387","title":{"rendered":"Los laicos en la misi\u00f3n de la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Cuestiones introductorias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Los laicos: su identidad eclesial<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Los laicos: su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Cuestiones introductorias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>El Concilio Vaticano II defini\u00f3 toda la Iglesia como misionera. En esta dimensi\u00f3n de\u00a0 totalidad, se manifiestan con m\u00e1s fuerza, y \u200b\u200bcon un tono totalmente nuevo,\u00a0 aquellos y aquellas\u00a0 que se denominan laicos, y que ahora de forma m\u00e1s expresiva y razonada, desempe\u00f1an un papel preponderante en la misi\u00f3n de toda la Iglesia. Es preciso destacar que esta es una visi\u00f3n que se renueva porque la tradici\u00f3n eclesial que llega hasta el Concilio conlleva para el t\u00e9rmino <em>laico<\/em> una connotaci\u00f3n ampliamente negativa, construida social y culturalmente, pero tambi\u00e9n eclesiol\u00f3gicamente, ya que la visi\u00f3n que se ten\u00eda antes era marcadamente pasiva y sumisa, sin autonom\u00eda y sin ning\u00fan tipo de independencia en su manera de ser y hacer iglesia. Culturalmente, el laico fue visto como uno que no sabe, no entiende, que no est\u00e1 preparado para el ejercicio de una funci\u00f3n en la Iglesia. Eclesiol\u00f3gicamente, el laico fue visto de forma pasiva y sumisa a la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, siendo tratado frecuentemente como inferior \u00a0(KUZMA 2015 p.528-31). Esta definici\u00f3n se basa en la nueva comprensi\u00f3n eclesiol\u00f3gica de que se afirma con el Concilio Vaticano II, que presenta a la Iglesia como Pueblo de Dios, en la que <em>todos<\/em> los bautizados son parte importante y constitutiva de su misi\u00f3n, sustentados \u00a0por algo que es <em>com\u00fan<\/em> a todos y que proviene de una experiencia fundamental: el bautismo &#8211; que une cada fiel a Cristo y lo convierte en miembro activo del cuerpo eclesial. Por el bautismo, <em>todos<\/em> son Iglesia, lo que garantiza a los laicos una nueva identidad y una nueva conciencia de su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia del Vaticano II se entiende como <em>communio<\/em>, reproduciendo en su estado visible e hist\u00f3rico un reflejo de la comuni\u00f3n trinitaria (KASPER, 2012, p. 256-7). Nadie y \/ o ninguna vocaci\u00f3n ocupan el centro de la Iglesia, porque s\u00f3lo Cristo es el centro. \u00c9l es el fundamento del que nace y vive en la fuerza de su Esp\u00edritu, y as\u00ed camina, peregrina hacia la consumaci\u00f3n del plano del Padre (LG 48). Alrededor de Cristo y del misterio que lo rodea, circulan los diversos ministerios, enriquecidos con dones y carismas, dej\u00e1ndose tocar y definir por \u00a0el mismo misterio, y que colaboran y cooperan para la edificaci\u00f3n del cuerpo y al servicio de esta Iglesia en mundo: el anuncio y la vivencia del Reino de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, y en esta nueva concepci\u00f3n, los laicos son comprendidos (e inseridos) en la misi\u00f3n de toda la Iglesia, con una especificidad que le es propia y que les permite\u00a0 actuar en los asuntos internos de la Iglesia (ad intra) y \/ o en problemas externos (ad extra) en el mundo y en las realidades en que se encuentran, sin exclusivismos. Sobre esto, dice Bruno Forte: &#8220;Todos comparten la responsabilidad, tanto en el centro de la vida eclesial, cuanto en la relaci\u00f3n con el mundo; comprometidos en poner sus dones al servicio, donde quiera que el esp\u00edritu suscite la acci\u00f3n de cada uno, en una articulada y din\u00e1mica relaci\u00f3n entre los diversos ministerios y carismas &#8220;(FORTE, 2005, p.43). Corresponde a toda la Iglesia, por tanto, en la responsabilidad que le es conferida, despertar la vocaci\u00f3n y misi\u00f3n de los laicos, aliment\u00e1ndola y fortaleci\u00e9ndola en todas sus acciones, respetando su autonom\u00eda y especificidad, siempre promoviendo la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>2 Los laicos: su identidad eclesial<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>La identidad eclesial de los laicos est\u00e1 garantizada por el bautismo. He aqu\u00ed el punto principal que une los laicos a todos los fieles, asegur\u00e1ndoles a todos la misma dignidad, lo que tambi\u00e9n les habilita en la misi\u00f3n y los distingue en\u00a0 vocaci\u00f3n, en aquello que es espec\u00edfico de su forma de ser y de manifestar\/vivenciar su fe. El bautismo ofrece a todos una nueva manera de existir, &#8220;el existir cristiano&#8221; (BINGEMER 1998, p.32). Este sacramento &#8211; fundante y \u00fanico para la vida cristiana \u2013 confiere a ellos y a todo el pueblo de Dios la marca del ser cristiano e incorpora todos los fieles a Cristo, despertando en gracia, la vocaci\u00f3n y la misi\u00f3n de cada uno. Afirmamos: 1) por el bautismo, todos est\u00e1n unidos a Cristo; 2) por el bautismo, todos est\u00e1n llamados a la misi\u00f3n; 3) por el bautismo todos son Iglesia; y, por esta raz\u00f3n ofrecen al mundo un testimonio aut\u00e9ntico <em>de que<\/em> y <em>en qui\u00e9n<\/em> y <em>por aquello<\/em> y <em>por aquel<\/em> en quien creen est\u00e1n dispuestos a servir al mundo con el fin de transformarlo desde el punto de vista del Reino de Dios, haciendo de la vida concreta un verdadero camino de santidad y de encuentro con Dios. Aqu\u00ed tenemos la base de toda la eclesiolog\u00eda que quiere tratar sobre los laicos, su vocaci\u00f3n y su misi\u00f3n.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bautizado \u2013 cualquiera que sea el carisma recibido y el ministerio ejercido &#8211; es, ante todo, <em>homo christianus<\/em>, aquel que por el bautismo se ha incorporado a Cristo (cristiano, de Cristo), ungido por el Esp\u00edritu (Cristo de chris = ungido), por eso constituido pueblo de Dios. Esto significa que todos los bautizados son Iglesia, part\u00edcipes de las riquezas y de las\u00a0 responsabilidades que la consagraci\u00f3n bautismal implica. Todos est\u00e1n inequ\u00edvocamente llamados a ofrecerse como &#8220;un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (cf. Rm 12,1). En todas partes den testimonio de Cristo. Y a los que lo pidan, den razones de su esperanza de vida eterna (cf. 1 Pe 3,15) &#8220;(LG 10). (FORTE, 2005, p.31).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Podemos decir que con el bautismo no falta nada en la vida cristiana, porque a trav\u00e9s de \u00e9l inserta en el misterio de Cristo, siendo con \u00e9l, y a partir de \u00e9l, una nueva criatura (cf. 2 Cor 5,17). Se coloca en el camino y en la pr\u00e1ctica de su reino, viviendo en la esperanza y la anticipaci\u00f3n del Reino que est\u00e1 llamado a construir como Iglesia, pues tambi\u00e9n a \u00e9l, por su condici\u00f3n y posici\u00f3n en la Iglesia y en el mundo, est\u00e1 destinada la invitaci\u00f3n del Se\u00f1or: &#8220;Id tambi\u00e9n vosotros a mi vi\u00f1a&#8221; (Mt 20,4). Esta llamada se fortaleci\u00f3 con el Vaticano II, que valor\u00f3 la esencia de esta vocaci\u00f3n y abri\u00f3 nuevas perspectivas, m\u00e1s acordes con el Evangelio mismo inaugurado por Cristo, estableciendo que esta llamada y esta presentaci\u00f3n fueron y son llevadas a cabo por el mismo Cristo (AA 33) . Esto fue confirmado por el Papa Juan Pablo II, en la Exhortaci\u00f3n <em>Christifideles laici<\/em>, diciendo que estos laicos \u2013fieles laicos &#8211; est\u00e1n llamados a trabajar en la vi\u00f1a del Se\u00f1or, que es todo el mundo, y all\u00ed ofrecen su vida y su testimonio, lo que obliga\u00a0 a toda la Iglesia y sus estructuras a la valorizaci\u00f3n y la toma de consciencia de esta importante vocaci\u00f3n (JUAN PABLO II, 1989 n.1-2). Por lo tanto, dado el bautismo es la experiencia fundante, ocurrir\u00e1 que, a continuaci\u00f3n, en la vida cristiana, surgir\u00e1n la vivencia eclesial y la comunidad, la pr\u00e1ctica cotidiana, el servicio al mundo, el ejercicio de la solidaridad y los dem\u00e1s sacramentos, que junto con otras realidades servir\u00e1n de alimento y de b\u00fasqueda de aquello\u00a0 que \u00a0se fortalece en la fe y la esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el bautismo, los laicos est\u00e1n incluidos en la misi\u00f3n de toda la Iglesia (interna y externamente), pues ellos pasan <em>a ser y a formar parte<\/em> con ella; e incluso en un esp\u00edritu de comuni\u00f3n con todos los dem\u00e1s bautizados, viven la fe de manera aut\u00f3noma y libre, con una forma \u00fanica y propia de ser y hacer como Iglesia (KUZMA de 2009, p.85). Los laicos son aquellos hombres y mujeres que est\u00e1n en mayor n\u00famero en el cuerpo eclesial y, por tanto, deben ser valorados en lo que compete y compromete a su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n, sin perjuicio de nadie, pero en vista de la comuni\u00f3n de toda la Iglesia que camina en misi\u00f3n en el horizonte del Reino de Dios; misi\u00f3n a la que todos los cristianos est\u00e1n llamados &#8211; como ekklesia (iglesia) &#8211; para trabajar, cada uno a su manera y en aquello que le es espec\u00edfico. Estos cristianos tradicionalmente llamados laicos, tienen una dignidad conferida por Cristo y no pueden ser tratados como un <em>pueblo conquistado<\/em>, como objetos de evangelizaci\u00f3n, o como alguien que siempre recibe y que s\u00f3lo escucha, que acepta todo de forma pasiva, sin entender y que no cuestiona cr\u00edticamente, su situaci\u00f3n y su fe. Estos laicos que son parte constitutiva e importante del cuerpo eclesial, quieren contribuir a su manera y en comuni\u00f3n para construir el Reino de Dios, una misi\u00f3n que es su derecho, pues es parte de la vocaci\u00f3n a la que fueron llamados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero qui\u00e9nes son estos los laicos? \u00bfTenemos claridad de la respuesta? \u00bfVemos en su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n, su identidad? Veamos. Os documentos de la Iglesia proporcionan definiciones importantes de lo que son en la Iglesia, as\u00ed como su funci\u00f3n espec\u00edfica adquirida por el bautismo, que hemos mencionado antes. Sin embargo, como ya se ha se\u00f1alado, no se puede negar que la palabra laico en s\u00ed tiene una carga negativa, hist\u00f3ricamente adquirida, tambi\u00e9n en el seno de eclesial (CONGAR, 1966, p.14-41), lo que hace pasar a estos fieles parte de esta intenci\u00f3n negativa, dejando peque\u00f1a y sin valor su posici\u00f3n. Durante mucho tiempo, se defini\u00f3 al laico por su negatividad, por lo que no era: no cl\u00e9rigo o alguien sin votos religiosos. Esta intenci\u00f3n era tanto m\u00e1s grave cuanto que quitaba de los fieles la pr\u00e1ctica activa del ejercicio de la fe, limit\u00e1ndolos a solo escuchar y recibir. Cuando hab\u00eda una acci\u00f3n, \u00e9sta era a partir de un ordenado, dejando al laico un servicio de colaboraci\u00f3n, sin autonom\u00eda. La historia de la Iglesia nos muestra los avances y retrocesos de esta vocaci\u00f3n, as\u00ed como las percepciones, interpretaciones y nuevos y \/ o viejos entendimientos (ALMEIDA, 2006).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio Vaticano II, por la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica <em>Lumen Gentium <\/em>(LG), sobre\u00a0 la Iglesia, no anul\u00f3 esta condici\u00f3n de no cl\u00e9rigo y de no religioso, pues es un\u00a0 hecho, pero se ofreci\u00f3 a todos los fieles un car\u00e1cter fundante, inicial, teniendo en cuenta que todos bautizados integran y son la iglesia de Cristo y forman el <em>nuevo Pueblo de Dios<\/em>, en la que hay diversidad de funciones y servicios, pero igual dignidad e importancia (LG 32). Ninguna vocaci\u00f3n est\u00e1 por encima o en el centro, todos en comuni\u00f3n, cada uno con su propio don y carisma, asumidos y puestos al servicio de todos (cf. 1 Cor 12,7). Cristo &#8211; la fuente y el destino de toda la fe &#8211; est\u00e1 en el centro, lo que garantiza a la Iglesia su sentido del misterio, de d\u00f3nde ella nace (LG 3) y el destino escatol\u00f3gico (LG 48) al cual est\u00e1 destinada (FORTE, 2005, p. 63-4). El Vaticano II rescata el sentido primero de la palabra laico, que es <em>laik\u00f3s<\/em> (griego y un t\u00e9rmino ausente de la tradici\u00f3n b\u00edblica), es decir, aquel (aquella) que pertenece al Pueblo de Dios, <em>Laos<\/em> (en griego y un t\u00e9rmino presente en la tradici\u00f3n b\u00edblica).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, del Vaticano II extraemos esta nueva e importante definici\u00f3n que se\u00f1ala la identidad de los laicos en la misi\u00f3n de toda la Iglesia:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el nombre de laicos se designan aqu\u00ed todos los fieles cristianos, a excepci\u00f3n de los miembros del orden sagrado y los del estado religioso aprobado por la Iglesia. Es decir, los fieles que, en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, integrados al Pueblo de Dios y hechos part\u00edcipes, a su modo, de la funci\u00f3n sacerdotal, prof\u00e9tica y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misi\u00f3n de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde. (<em>LG<\/em> 31a).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0A partir de esta definici\u00f3n, los laicos comenzaron a tener importancia y su condici\u00f3n pasa a tener\u00a0 un nuevo enfoque. Ahora se justifica una eclesiolog\u00eda sobre ellos, como trataron de argumentar en el pre-concilio \u00a0te\u00f3logos como Y. Congar, E. Schillebeeckx, G. Philips, Karl Rahner y otros (ALMEIDA, 2012, p.13-33), cuya influencia y urgencia del tema se hizo valer \u00a0recurre en el Consejo. Esta definici\u00f3n y sus consecuencias \u2013 que aunque todav\u00eda insuficiente, \u00a1merecen hoy nueva audacia! &#8211; fueron un gran logro (SCHILLEBEECKX 1965, p.981-90). Sin embargo, lo que se discute hoy en d\u00eda es si el t\u00e9rmino laico es suficiente para designar la vocaci\u00f3n y la misi\u00f3n establecida, ya que la carga negativa sobre el t\u00e9rmino fue grande y se prolong\u00f3 durante siglos. Por el contrario, s\u00f3lo cambiar el t\u00e9rmino por otro, o especificando su actividad pastoral, no siempre puede garantizar una valorizaci\u00f3n de su condici\u00f3n y posici\u00f3n eclesial. Lo correcto ser\u00eda avanzar en la comprensi\u00f3n de ser cristiano a partir de lo que el bautismo nos ofrece y del camino de seguimiento que decidimos recorrer en busca de la madurez de la fe (BINGEMER, 2013). Pero esto a\u00fan es algo que debe ser buscado, precisando ahora una reinterpretaci\u00f3n del contenido de ser un cristiano laico y un reconocimiento y valorizaci\u00f3n de su identidad eclesial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>3 Los laicos: su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo definido la identidad del laico, no por su aspecto negativo, como antes, sino por aquello que los garantiza la eclesi\u00e1sticamente &#8211; el bautismo &#8211; y por su misi\u00f3n con toda la Iglesia, el Vaticano II trat\u00f3 de definir el ejercicio de esta vocaci\u00f3n y misi\u00f3n, pidiendo para ellos \u2013 preferencialmente \u00a0&#8211; la responsabilidad en el mundo secular, el lugar en el que ellos ya se encuentran y d\u00f3nde son llamados para el \u00a0ejercicio de su fe y\u00a0 b\u00fasqueda de su santidad como los laicos. De este modo, hacemos uso aqu\u00ed de lo que fue se\u00f1alado \u00a0por el Concilio al describir el <em>car\u00e1cter secular<\/em> como caracter\u00edstica particular (pero no exclusiva) de su condici\u00f3n, texto que sigue al ya utilizado anteriormente. Aqu\u00ed, para discernir mejor qui\u00e9nes son esos laicos, el documento conciliar los define por su acci\u00f3n, por aquello que est\u00e1n llamados a ejercer y cooperar, de modo propio y aut\u00f3nomo:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El car\u00e1cter secular es propio y peculiar de los laicos. Pues los miembros del orden sagrado, aun cuando alguna vez pueden ocuparse de los asuntos seculares incluso ejerciendo una profesi\u00f3n secular, est\u00e1n destinados principal y expresamente al sagrado ministerio por raz\u00f3n de su particular vocaci\u00f3n. En tanto que los religiosos, en virtud de su estado, proporcionan un preclaro e inestimable testimonio de que el mundo no puede ser transformado ni ofrecido a Dios sin el esp\u00edritu de las bienaventuranzas. A los laicos corresponde, por propia vocaci\u00f3n, tratar de obtener el reino de Dios gestionando los asuntos temporales y orden\u00e1ndolos seg\u00fan Dios. Viven en el siglo, es decir, en todos y cada uno de los deberes y ocupaciones del mundo, y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social, con las que su existencia est\u00e1 como entretejida. All\u00ed est\u00e1n llamados por Dios, para que, desempe\u00f1ando su propia profesi\u00f3n guiados por el esp\u00edritu evang\u00e9lico, contribuyan a la santificaci\u00f3n del mundo como desde dentro, a modo de fermento. Y as\u00ed hagan manifiesto a Cristo ante los dem\u00e1s, primordialmente mediante el testimonio de su vida, por la irradiaci\u00f3n de la fe, la esperanza y la caridad. Por tanto, de manera singular, a ellos corresponde iluminar y ordenar las realidades temporales a las que est\u00e1n estrechamente vinculados, de tal modo que sin cesar se realicen y progresen conforme a Cristo y sean para la gloria del Creador y del Redentor. (<em>LG<\/em> 31b).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En este texto se establece que es espec\u00edfico de los laicos <em>iluminar y organizar<\/em> las cosas temporales, es decir, la realidad del mundo donde se encuentran y viven y donde deben vivir como levadura en la masa, desde dentro, convirti\u00e9ndose en\u00a0 luz para las personas, una luz que viene de Cristo y que brilla en sus acciones (LG 1). As\u00ed, los laicos &#8211; hombres y mujeres insertados en la sociedad &#8211; se presentan como aut\u00e9nticos testigos del Evangelio y se comprometen con la causa del Reino, iluminando y organizando todo a su alrededor, &#8220;ejerciendo funciones temporales y orden\u00e1ndolas seg\u00fan Dios&#8221; (LG 31b). Sin embargo, para entender la amplitud de esta definici\u00f3n en su matriz teol\u00f3gico fundamental, es necesario asimilar el proyecto de Dios, que es lo que hace el Vaticano II en sus definiciones (LG 1-5, 1-6 DV AG 1- 5), y con \u00e9l, el principio mayor de nuestra fe, que est\u00e1 basado en un Dios que se hizo hombre y que como humano asumi\u00f3 toda nuestra condici\u00f3n (GS 22), involucr\u00e1ndose en la trama de nuestra existencia, haciendo que nuestras esperanzas humanas se convirtiesen en una gran esperanza anunciada por \u00e9l, que era el Reino de Dios, una buena noticia para todo el mundo. Miremos, entonces, a Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas de Nazaret, ocup\u00e1ndose de las cosas de su tiempo, nos ha abierto una nueva perspectiva de la vida y por eso nos present\u00f3 un nuevo rostro de Dios, m\u00e1s pr\u00f3ximo y m\u00e1s libre, m\u00e1s presente en nuestra propia realidad, que result\u00f3 importante para \u00e9l, ya que la asumi\u00f3 plenamente dando su vida por amor a nosotros. Por lo tanto, la atenci\u00f3n del texto conciliar que aqu\u00ed reproducimos para se\u00f1alar la vocaci\u00f3n y misi\u00f3n de los laicos es para \u00a0afirmar la presencia de la Iglesia en el mundo, de manera concreta, dispuesta a presentar al mundo la propuesta que la garantiza y que la fundamenta, que es Cristo y su Reino. Basado en el texto conciliar de LG 31b percibimos que la Iglesia pretende hacer esto de una manera concreta por los fieles, por todos, pero aqu\u00ed destaca este papel especialmente a los laicos, que est\u00e1n \u00a0\u00a0integrados en la sociedad directamente y all\u00ed ofrecen un testimonio firme y verdadero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no quiere decir que la experiencia de fe en el mundo ser\u00e1 invasiva, sino en la pr\u00e1ctica del servicio, en el \u00a0hacer el bien, en\u00a0 la autenticidad y la coherencia con lo que dice creer y profesar, como se destaca en el documento de Aparecida en 2007 ( DAp n.210). Asimismo, el Decreto <em>Apostolicam actuositatem<\/em> (AA), que trata sobre el apostolado de los laicos, dice: &#8221; Prueba de esta m\u00faltiple y urgente necesidad, y respuesta feliz al mismo tiempo, es la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, que impele hoy a los laicos m\u00e1s y m\u00e1s conscientes de su responsabilidad, y los inclina en todas partes al servicio de Cristo y de la Iglesia. &#8220;(AA n.1c). En una relectura y frente al contexto actual, tambi\u00e9n en su Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Christifideles Laici, el Papa Juan Pablo II dice, &#8221; por medio de ellos la Iglesia de Cristo est\u00e1 presente en los m\u00e1s variados sectores del mundo, como signo y fuente de esperanza y de amor &#8221; (Juan Pablo II, 1989 n.7). Y a\u00f1ade: &#8220;A nadie le es l\u00edcito permanecer ocioso &#8221; (Juan Pablo II en 1989, n \u00b0 3). Si miramos al tiempo presente, las acusaciones y apuntes \u00a0pastorales que Francisco Papa coloca en su Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica\u00a0 <em>Evangelii Gaudium<\/em> son a\u00fan m\u00e1s firmes, en la reivindicaci\u00f3n del papel de una Iglesia &#8211; sobre todo aqu\u00ed los laicos \u2013 en salida y rompiendo con todo lo que pueda obstaculizar \u00a0su misi\u00f3n y verdadera vocaci\u00f3n:\u00a1la de anunciar el Evangelio de hoy! (FRANCISCO, 2013 n.110-121). Y siempre de modo dial\u00f3gico, en la coherencia entre fe y vida, un verdadero y aut\u00e9ntico testimonio. Tambi\u00e9n en esta l\u00ednea, es digno de menci\u00f3n que, en la actualidad, el Papa Francisco ha pedido mucho la presencia de los laicos, su valorizaci\u00f3n y una mayor presencia de los j\u00f3venes y las mujeres en la Iglesia. Por cierto, tambi\u00e9n acusa la pasividad, adquirida hist\u00f3ricamente &#8211; a veces sin culpa &#8211; pero tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n sobre una nueva audacia, para avanzar a nuevos rumbos y nuevos descubrimientos eclesiales. Hacemos hincapi\u00e9 en que aqu\u00ed la creaci\u00f3n del nuevo Dicasterio sobre los Laicos la Familia y la Vida, anunciado durante el S\u00ednodo de los Obispos en octubre de 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro punto importante es que los laicos est\u00e1n llamados a la vocaci\u00f3n y misi\u00f3n como laicos. \u00a1No necesitan ser otra cosa! \u00a1Ellos son laicos! Forman parte del <em>Laos<\/em> (pueblo) de Dios donde viven, ofrecen su testimonio y las razones de su esperanza. Esto es fundamental, sobre todo cuando se ve hoy en d\u00eda como avanzan clericalismos (FRANCISCO, 2013, n.102), ya mencionados en varias ocasiones y que no permitan que la Iglesia pueda dar responder eficazmente a los problemas actuales (cf. Conferencia de Santo Domingo n. 96), pues intentan restaurar una imagen de iglesia que se sustenta por s\u00ed sola y que se cierra en s\u00ed misma, casi como una fuga (KUZMA, 2009, p. 43-7) o alienaci\u00f3n de la realidad. &#8220;Dios no cambia su condici\u00f3n, sino que lleva a plenitud su estado, los hace llenos de vida y de gracia en el Esp\u00edritu. As\u00ed, ellos son verdaderos adoradores y santifican el mundo con la propia vida &#8220;(KUZMA y SANTINON, 2014, p.137). Y m\u00e1s: &#8220;Los laicos no est\u00e1n llamados a ser lo que no son y vivir donde no est\u00e1n, pero est\u00e1n llamados a vivir plenamente lo que son y a estar \u00a0efectivamente \u00a0donde ya est\u00e1n, y dentro de su vida, encontrar a Dios y anunciarlo a los dem\u00e1s &#8220;(KUZMA y SANTINON, 2014, p.137). En el curso de sus vidas, &#8220;preparan el campo del mundo para mejor recibir la semiente de la palabra divina y abren las puertas a la iglesia, para que act\u00fae como anunciadora de la paz&#8221; (LG 36c).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con toda la Iglesia, los laicos est\u00e1n llamados a servir, y sirven con la propia vida, donde la experiencia con Cristo produce un aut\u00e9ntico testimonio. \u00a1Aqu\u00ed est\u00e1 su vocaci\u00f3n y su misi\u00f3n!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>4 Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>De aquello que el Vaticano II defini\u00f3 sobre los laicos en la misi\u00f3n de la Iglesia, podemos sacar puntos importantes aqu\u00ed: 1) el bautismo los incorpora a Cristo y los constituye como miembros del Pueblo de Dios, lo que acent\u00faa un punto importante en la definici\u00f3n de Iglesia del Vaticano II (en la Lumen Gentium); 2) ellos se\u00a0 convierten en part\u00edcipes de la funci\u00f3n sacerdotal, prof\u00e9tica y real de Cristo, de donde reciben el mandato &#8211; de Cristo \u2013 par el testimonio en el mundo y en la Iglesia de aquello que es la raz\u00f3n de su esperanza. Al modo de Cristo, un sujeto com\u00fan &#8211; laicos &#8211; de su tiempo, ellos pasan a ofrecer sus vidas a Dios y a los hermanos\u00a0 a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica del Reino; ellos son en el mundo y en la Iglesia anunciadores de la verdad\u00a0 y tratan de gobernar, gestionar y transformar todo, desde la perspectiva del Reino de Dios; 3) asumen su\u00a0 parte en la misi\u00f3n: es cuando los laicos, hombres y mujeres de fe, pasan a servir en el lugar donde se encuentran, y la base que sustenta su servicio es la experiencia concreta y vivificante con Jes\u00fas de Nazaret. Y donde se \u00a0encuentra el trabajo es en el mundo secular, vivido especialmente, pero no exclusivamente, pues la Iglesia es misionera en su conjunto y no en parte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio dio pasos importantes. Es importante hoy en d\u00eda\u00a0 abrirse al Esp\u00edritu que lo concibi\u00f3 y se dispone a los nuevos desaf\u00edos que el mismo Esp\u00edritu que nos hace ver, siempre abierto, sensible y de di\u00e1logo, en la acogida y la construcci\u00f3n de un Reino que necesita de todos nosotros \u00a1porque todos estamos llamados a la vi\u00f1a del Se\u00f1or!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<em>Cesar Kuzma. PUC Rio. Texto original Portugu\u00e9s.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>5\u00a0Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>ALMEIDA, A. J. <em>Leigos em qu\u00ea? <\/em>Uma abordagem hist\u00f3rica. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">__________. <em>Apostolicam actuositatem: <\/em>texto e coment\u00e1rio. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BINGEMER, M. C. L. <em>Identidade cr\u00edstica: <\/em>sobre a identidade, a voca\u00e7\u00e3o e a miss\u00e3o dos leigos. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1998.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">__________. <em>Ser crist\u00e3o hoje. <\/em>S\u00e3o Paulo: Ave Maria, 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONGAR, Y. <em>Os leigos na Igreja: <\/em>escal\u00f5es para uma teologia do laicato. S\u00e3o Paulo: Herder, 1966.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FORTE, B. <em>A Igreja: <\/em>\u00edcone da Trindade. 2.ed. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRANCISCO. <em>Evangelii Gaudium. <\/em>S\u00e3o Paulo: Loyola, 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JO\u00c3O PAULO II. <em>Christifideles Laici. <\/em>S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KASPER, W. <em>A Igreja Cat\u00f3lica: <\/em>ess\u00eancia, realidade, miss\u00e3o. S\u00e3o Leopoldo: Unisinos, 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KUZMA, C. <em>Leigos e leigas: <\/em>for\u00e7a e esperan\u00e7a da Igreja no mundo. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">__________. Leigos. In: PASSOS, J. D.; SANCHEZ, W. L. (orgs). <em>Dicion\u00e1rio do Conc\u00edlio Vaticano II. <\/em>S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2015, p.527-33.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______; SANTINON, I. T. G. A teologia do laicato no Conc\u00edlio Vaticano II. In: PASSOS, J. D. (org.). <em>Sujeitos no mundo e na Igreja. <\/em>S\u00e3o Paulo: Paulus, 2014, p.123-44.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SCHILLEBEECKX, E. A defini\u00e7\u00e3o tipol\u00f3gica do leigo crist\u00e3o conforme o Vaticano II. In: BARA\u00daNA, G. (dir.). <em>A Igreja do Vaticano II<\/em>. Petr\u00f3polis, RJ: Vozes, 1965.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Cuestiones introductorias 2 Los laicos: su identidad eclesial 3 Los laicos: su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n 4 Conclusi\u00f3n 5 Referencias bibliogr\u00e1ficas 1 Cuestiones introductorias \u00a0El Concilio Vaticano II defini\u00f3 toda la Iglesia como misionera. En esta dimensi\u00f3n de\u00a0 totalidad, se manifiestan con m\u00e1s fuerza, y \u200b\u200bcon un tono totalmente nuevo,\u00a0 aquellos y aquellas\u00a0 que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[102],"tags":[],"class_list":["post-1387","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-practica-y-pastoral"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1387","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1387"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1387\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1388,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1387\/revisions\/1388"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1387"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1387"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1387"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}