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{"id":1353,"date":"2016-12-30T08:50:56","date_gmt":"2016-12-30T10:50:56","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1353"},"modified":"2018-01-02T22:02:32","modified_gmt":"2018-01-03T00:02:32","slug":"bautismo-confirmacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1353","title":{"rendered":"Bautismo &#8211; Confirmaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>\u00cdndice<\/p>\n<p>1 La unidad de la iniciaci\u00f3n cristiana<\/p>\n<p>2 De la <em>lex orandi<\/em> a la <em>lex credendi<\/em><\/p>\n<p>2.1 La iniciaci\u00f3n cristiana en el siglo. III<\/p>\n<p>2.2 La caracterizaci\u00f3n del bautismo-confirmaci\u00f3n<\/p>\n<p>2.2.1 Bautismo-confirmaci\u00f3n, sacramento de la fe<\/p>\n<p>2.2.2 Bautismo-confirmaci\u00f3n, sacramento de la conversi\u00f3n<\/p>\n<p>2.2.3 Bautismo-confirmaci\u00f3n, sacramento de iniciaci\u00f3n<\/p>\n<p>2.3 La distinci\u00f3n entre el bautismo y la confirmaci\u00f3n<\/p>\n<p>3 La dimensi\u00f3n eclesial del bautismo-confirmaci\u00f3n<\/p>\n<p>3.1 La Iglesia hace el bautismo-confirmaci\u00f3n<\/p>\n<p>3.2 El bautismo-confirmaci\u00f3n hace a la Iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a01\u00a0<\/strong><strong>La unidad de la iniciaci\u00f3n cristiana <\/strong>(TABORDA, 2013, p. 23-28)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Bautismo y\u00a0 confirmaci\u00f3n son dos sacramentos, como puede verse en la lista de los siete sacramentos definida por el Concilio de Trento (cf. DH 1901). Pero son dos sacramentos estrechamente unidos. Junto con la Eucarist\u00eda bautismal son los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana. Como la Eucarist\u00eda no es s\u00f3lo un sacramento de iniciaci\u00f3n, aqu\u00ed se tratar\u00e1 solamente del bautismo y la confirmaci\u00f3n en su unidad. As\u00ed fue, en sus or\u00edgenes, la pr\u00e1ctica de la tradici\u00f3n eclesial conservada a\u00fan hoy d\u00eda en el Oriente, incluso para los ni\u00f1os de pecho. La pr\u00e1ctica actual de la Iglesia latina est\u00e1 atestiguada desde el siglo V (cf. DH 215). Como resultado de esta pr\u00e1ctica,\u00a0 se perdi\u00f3 en la Iglesia latina la visi\u00f3n de la unidad de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana y se intent\u00f3 (sin \u00e9xito) desarrollar una teolog\u00eda de la confirmaci\u00f3n independiente del bautismo. S\u00f3lo considerando la unidad de los dos sacramentos es posible hacer una teolog\u00eda de la confirmaci\u00f3n que no &#8220;robe&#8221; algo del bautismo, y viceversa, una teolog\u00eda del bautismo que no &#8220;pierda&#8221; algo para que la confirmaci\u00f3n pueda existir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 <\/strong><strong>De la <em>lex orandi<\/em> a la <em>lex credendi<\/em> <\/strong>(TABORDA, 2015, p. 23-47)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a la vuelta a las fuentes, la teolog\u00eda redescubri\u00f3 en la Patr\u00edstica una forma de reflexionar sobre los sacramentos, diferente de la forma habitual de teolog\u00eda sacramental sistematizada por la Escol\u00e1stica. La Patr\u00edstica parte de la celebraci\u00f3n vivida en comunidad. La pr\u00e1ctica lit\u00fargica de la Iglesia, tal como fue\u00a0 &#8220;en todas partes, siempre y por todos&#8221; celebrada (Vicente de Lerins, \u2020 450),\u00a0 contiene una teolog\u00eda impl\u00edcita a ser desarrollada. De acuerdo con el viejo axioma, verificando c\u00f3mo la Iglesia ora (<em>lex orandi<\/em>), llegamos a la conclusi\u00f3n sobre lo que debemos creer (<em>lex credendi<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.1 La iniciaci\u00f3n Cristiana en el siglo III (<\/strong>BRADSHAW; JOHNSON; PHILLIPS, 2002; JOHNSON, 1999, p.82-135; <em>TRADI\u00c7\u00c3O APOST\u00d3LICA<\/em>, 1971, p.40-55)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La llamada &#8220;Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica,&#8221; otrora atribuida a Hip\u00f3lito de Roma (BRADSHAW, 1996), es un antiqu\u00edsimo testimonio detallado de c\u00f3mo se desarrollaba la iniciaci\u00f3n cristiana en los siglos III-IV. El texto que presenta la tradici\u00f3n del santo bautismo se puede dividir en cinco escenas: 1) la presentaci\u00f3n y el examen del candidato para el bautismo; 2) el catecumenado y la elecci\u00f3n de aquellos que ser\u00e1n bautizados; 3) la preparaci\u00f3n inmediata para el bautismo; 4) la celebraci\u00f3n del bautismo; 5) la vida cristiana posterior. Aunque se habla de la tradici\u00f3n del santo bautismo, se trata de lo que podr\u00eda llamarse &#8220;el gran bautismo&#8221;, que incluye todos los ritos de la iniciaci\u00f3n cristiana, incluyendo la confirmaci\u00f3n y la eucarist\u00eda, pues la iniciaci\u00f3n cristiana constituye una unidad que consta de una serie de acciones y ritos, por los cuales la persona se convierte en un cristiano. El proceso toma como punto de partida la vida anterior (paganismo) y como punto de llegada, la pr\u00e1ctica de la vida cristiana. Es, por lo tanto, un proceso de <em>conversi\u00f3n<\/em> y de <em>iniciaci\u00f3n<\/em> que culmina en el ba\u00f1o bautismal, durante el cual el elegido <em>profesa la fe<\/em> trinitaria. Por lo tanto, en su estructura lit\u00fargica m\u00e1s tradicional, el bautismo-confirmaci\u00f3n se revela como\u00a0 sacramento de la fe, la conversi\u00f3n y la iniciaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.2 La caracterizaci\u00f3n del bautismo-confirmaci\u00f3n (<\/strong>TABORDA, 2013, p.39-47)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.2.1 Bautismo-<\/strong> <strong>confirmaci\u00f3n, sacramento de la fe<\/strong> (TABORDA, 2013, p.58-89)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la base de la profesi\u00f3n de fe trinitaria que acompa\u00f1a el ba\u00f1o bautismal, el (gran) bautismo es\u00a0 sacramento de la fe. La fe no es innata al ser humano. Ella viene por la predicaci\u00f3n del Evangelio (cf. Rm 10,17), la buena noticia de que Dios se ha revelado en el Cristo crucificado (cf. 1 Cor 1,23). Sin embargo, \u00e9l es un esc\u00e1ndalo para los &#8220;piadosos&#8221; y locura para los &#8220;sabios&#8221;, ya que significa que la salvaci\u00f3n de Dios viene por medio de un rechazado. Ambos grupos dicen saber c\u00f3mo es Dios y c\u00f3mo se debe revelar. Los piadosos s\u00f3lo admiten que \u00e9l se muestre en lo maravilloso y extraordinario; los sabios, en lo razonable. Piadosos y sabios personifican la falta de fe. Coinciden en pretender\u00a0 saber exactamente qui\u00e9n es Dios y querer dar reglas para su obrar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revel\u00e1ndose en el &#8220;crucificado por la injusticia&#8221; (cf. Puebla), Dios manifest\u00f3 su cercan\u00eda, ya que el \u00faltimo a los ojos humanos es\u00a0 fuente de\u00a0 salvaci\u00f3n. Pero, al mismo tiempo, \u00e9l revela el pecado y el perd\u00f3n de Dios. &#8220;Ninguno de los poderosos de este mundo la conoci\u00f3 [la sabidur\u00eda de Dios, Cristo crucificado]. Porque si la hubieran conocido, nunca habr\u00edan crucificado al Se\u00f1or de la gloria &#8220;(1 Cor 2,8). Fuera de la fe es imposible reconocer el pecado y acoger el perd\u00f3n. El pecado no es una buena noticia, pero el Evangelio muestra claramente el pecado como contrapunto de la fe. Como sacramento de la fe, el bautismo-confirmaci\u00f3n sella la aceptaci\u00f3n de la fe e incluye, por lo tanto, la remisi\u00f3n de los pecados como el otro lado de la &#8220;obediencia de la fe&#8221; (cf. Rm 1,5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reconocimiento del pecado permite captar la incapacidad humana para salvarse por sus propias fuerzas (auto-salvaci\u00f3n). Ni la mera contemplaci\u00f3n de la verdad (sabios) o la observancia abstracta de la Ley (piadosos) son capaces de salvar, \u00a0pero la acci\u00f3n del Esp\u00edritu que impulsa al ser humano a &#8220;hacer la verdad&#8221; (cf. Jn 3,21), acerc\u00e1ndose de quien est\u00e1 al margen del camino \u00a0(cf. Lc 10.29- 37) y haciendo el bien concreto, que ahora se presenta para ser hecho, \u00a0incluso aunque la ley pudiera lanzar dudas sobre su \u00a0licitud (cf. curaciones en s\u00e1bado).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe en el Evangelio es un don y presencia del Esp\u00edritu, porque la creatura animada por el Esp\u00edritu no vive de s\u00ed mismo, sino de Dios. Esta nueva vida es el resultado de un nuevo nacimiento por el agua y el Esp\u00edritu (cf. Jn 3,5). Como para el ba\u00f1o bautismal el catec\u00fameno tiene que desnudarse y luego vestir\u00a0 ropas nuevas, as\u00ed tambi\u00e9n, por\u00a0 la fe y por el bautismo, el ne\u00f3fito se reviste del &#8220;hombre nuevo, creado a imagen de Dios, en la verdadera justicia y santidad&#8221; (Ef 4,24). La nueva creaci\u00f3n que surge de la fuente bautismal, por un lado, s\u00f3lo se realizar\u00e1 plenamente en la consumaci\u00f3n del mundo y, por tanto, es objeto de la esperanza; Por otra parte, ya est\u00e1 presente en la novedad tra\u00edda por Cristo. El &#8220;viejo hombre&#8221; que muere en el bautismo es el ser humano afectado por el pecado, hasta\u00a0 la ra\u00edz de su existencia hist\u00f3rica (cf. pecado original, pecado social).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el Evangelio es el Cristo crucificado, \u00e9ste se concreta, por su obediencia hasta la muerte, en el reino de Dios. Es el &#8220;reino en persona&#8221; (<em>autobasileia<\/em>, Or\u00edgenes \u2020 254). El Reino de Dios es un nuevo orden de cosas, fundamentado en Dios, donde predominan la justicia, fraternidad, amor,\u00a0 igualdad,\u00a0 solidaridad. Cuando Dios reina, la fraternidad no est\u00e1 en las palabras, sino que va a la pr\u00e1ctica y se convierte en\u00a0 historia. El bautismo-confirmaci\u00f3n expresa y realiza la adhesi\u00f3n al Reino, de acuerdo con el Esp\u00edritu de Jes\u00fas,\u00a0 aprendiendo la obediencia en su entrega al Padre (cf Hb 5,8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.2.2 Bautismo-confirmaci\u00f3n, sacramento de la conversi\u00f3n <\/strong>(TABORDA, 2013, p.90-131)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La &#8220;Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica&#8221; describe el proceso bautismal como cambio de costumbres y h\u00e1bitos, paso de los \u00eddolos al Dios verdadero (cf. 1 Ts 1,9). La idolatr\u00eda no necesariamente tiene perspectiva religiosa, pues consiste en poner como absoluto de nuestra existencia aquello que es relativo. Todo puede convertirse en \u00eddolo. Hoy d\u00eda es sobre todo\u00a0 la riqueza, el poder, el placer y el saber, cosas buenas en s\u00ed mismas, que se convierten en un \u00eddolo cuando se\u00a0 hace de ellas el valor supremo de la vida. Por eso, el cuidado que se observa en la &#8220;Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica&#8221; para que el candidato abandone toda\u00a0 actividad que, de alguna manera, huela a idolatr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pertenece a la naturaleza del \u00eddolo exigir \u00a0sacrificios humanos (cf. Dt 12,31; 2Rs 16,3; Os 13,2; Mq 6,7; Jr 7,31 y 19,5; Ez 20,31 y 23,39) porque son fuerzas de muerte. Para conseguirlos, se atropellan los derechos de los dem\u00e1s, o los propios id\u00f3latras se sacrifican, desgast\u00e1ndose para obtener intimidad con el \u00eddolo. El Dios vivo, Padre de Jesucristo, por el contrario, quiere la vida del ser humano, y vida en abundancia (cf. Jn 10,10). De este modo, en Cristo se acerca a los excluidos y los pecadores. Lanza el desaf\u00edo a la gente para que cambie de vida, aproxim\u00e1ndose a qui\u00e9n est\u00e1 al margen y \u00a0es despreciado (Lc 10.29-37). S\u00f3lo desde abajo se puede construir la igualdad exigida por el Reino de Dios. Jes\u00fas va por delante (Hb 12,2), allanando el camino para que Dios sea reconocido en los peque\u00f1os y \u00a0humillados, pues \u00e9l \u00a0mismo carg\u00f3 la humillaci\u00f3n de la muerte en la cruz fuera de los muros de la Ciudad Santa (cf. Hb 13,12- 13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conversi\u00f3n de los \u00eddolos al Dios verdadero es un paso de la muerte a la vida. Es Pascua, como la existencia de Jes\u00fas (Jn 16,28). El misterio pascual de Cristo s\u00f3lo puede entenderse correctamente cuando es visto como una consecuencia de su vida. Jes\u00fas muri\u00f3 condenado a muerte porque vivi\u00f3 de la forma que vivi\u00f3. Resucit\u00f3 porque vivi\u00f3 y muri\u00f3 de esa manera. Ora, la vida y obra de Jes\u00fas se resumen en la fidelidad a su misi\u00f3n de hacer presente\u00a0 el Reino de Dios, que exige que se absolutice solo a Dios y a nada m\u00e1s, ni a nadie m\u00e1s (Mt 13,44 &#8211; 46). Donde Dios es el \u00fanico absoluto, se\u00a0 practica la primac\u00eda de la justicia, de la verdad, de la solidaridad, de la fraternidad y de todos los dem\u00e1s valores del Reino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mensaje del Reino que Jes\u00fas tematiza en sus acciones y en sus palabras es, pues, \u00a0un mensaje de vida en contra de los \u00eddolos de la muerte. Nada m\u00e1s natural que los \u00eddolos se vuelvan contra Jes\u00fas y traten de eliminarlo. Por su actuaci\u00f3n, Jes\u00fas entra en la lucha entre los \u00eddolos y Dios y muere v\u00edctima de estos \u00eddolos. La Ley de los jud\u00edos absolutizada y el poder de los romanos deificado son los dos \u00eddolos que determinan la condena de Jes\u00fas. Por eso, la conversi\u00f3n de los \u00eddolos al Dios verdadero es participaci\u00f3n en la lucha de vida y muerte de Jes\u00fas en contra de los \u00eddolos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El misterio pascual es el paso de Cristo de la muerte a la vida. El aspecto de la &#8220;vida&#8221; en el Misterio Pascual es una unidad estructurada y diferenciada en tres momentos: resurrecci\u00f3n-ascensi\u00f3n-Pentecost\u00e9s. Estos tres pasos se pueden presentar en un esquema temporal, como lo hace Lucas en su doble obra (Evangelio y Hechos) y el final can\u00f3nico de Marcos (cf. Mc 16.9-20). Pero tambi\u00e9n se pueden ver en su unidad, tal como explica Juan bajo el concepto de &#8220;glorificaci\u00f3n&#8221; que entrelaza la muerte, resurrecci\u00f3n, ida al Padre y env\u00edo del Esp\u00edritu en una unidad indisoluble. Mateo, aunque no distinga los tres momentos, los supone en la \u00fanica aparici\u00f3n de Jes\u00fas a los disc\u00edpulos en una monta\u00f1a en Galilea (cf. Mt 28,16-20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La unidad diferenciada del misterio pascual de Cristo nos permite que reconozcamos lo mismo para el bautismo y la confirmaci\u00f3n. El paso a trav\u00e9s del agua &#8211; ahogamiento y fuente de vida &#8211; simboliza la participaci\u00f3n en el misterio pascual como un paso de la muerte a la vida (resurrecci\u00f3n); los gestos simb\u00f3licos de la confirmaci\u00f3n expresan la comuni\u00f3n en el misterio pascual de Cristo como un nuevo Pentecost\u00e9s (cf. a continuaci\u00f3n\u00a0 apartado 2.3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la conversi\u00f3n a Cristo, el ser humano tambi\u00e9n hace\u00a0 su Pascua o \u201cpasaje\u201d, en Cristo y con Cristo al Padre. Aceptar en la fe el misterio pascual y aceptar participar\u00a0 de \u00e9l s\u00f3lo es posible si se nos da la misma libertad de Cristo, su Esp\u00edritu que transform\u00f3 los ap\u00f3stoles de temerosos en audaces y valientes. No por casualidad, Pentecost\u00e9s es una dimensi\u00f3n del misterio pascual de Cristo, su cierre y\u00a0 resultado. Participar del misterio pascual de Cristo es participar en su libertad. Ora, la libertad est\u00e1 all\u00ed, donde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or (cf. 2 Cor 3,17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conversi\u00f3n, de los \u00eddolos al Dios verdadero, no es simplemente un acto nuestro: es don de Dios, gracia. Dios tiene la iniciativa en la llamada a la conversi\u00f3n. La acci\u00f3n de Dios despierta la libertad humana y despert\u00e1ndola la \u201ccarga\u201d, acompa\u00f1a, libera y salva de los \u00eddolos, fuerzas de muerte. La idolatr\u00eda hace la libertad humana, esclava del \u00a0pecado (cf. Jn 8,34). Mediante la conversi\u00f3n a la fe cristiana y por el (gran) bautismo, &#8220;fuimos llamados a la libertad&#8221; (Gal 5,13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La libertad tiene dos polos: es <em>libertad de<\/em> y <em>libertad para<\/em>. Negativamente, es la <em>libertad de<\/em>: la libertad del pecado, de la ley, de la muerte, de las fuerzas de muerte propias de la idolatr\u00eda. Positivamente, se concreta como la <em>libertad para <\/em>Dios (cf. Rm 6,18-22; Gal 5,13; 1Pd 2,16; 1Cor 7,21s),\u00a0 libertad para los dem\u00e1s (cf.\u00a0 Gal 5,13s.22s; 1Cor 6,12), libertad en Cristo y por medio de \u00e9l (cf. Gal 2,4; 5,1; Jn 8,36). La libertad seg\u00fan el Esp\u00edritu de Cristo es\u00a0 servicio mutuo (cf. Gal 5,13), da espacio a la libertad de los dem\u00e1s, se limita por amor al otro (cf. 1Cor 8,13; Rm 14,20-21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.2.3 Bautismo-confirmaci\u00f3n, sacramento de iniciaci\u00f3n cristiana <\/strong>(TABORDA, 2013, p.132-163)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El proceso bautismal descrito en la &#8220;Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica&#8221; tambi\u00e9n muestra que es preciso aprender a ser cristiano porque, como dec\u00eda Tertuliano, &#8220;no nacemos cristianos; nos hacemos cristianos &#8220;(<em>Apologeticus<\/em>, c.18). Este proceso consiste en que, por el Esp\u00edritu Santo, el candidato sea introducido en el misterio de Dios (mistagog\u00eda), ya que s\u00f3lo en el Esp\u00edritu tenemos acceso al Padre para clamar &#8220;Abba&#8221; (Rm 8.14- 17; Gal 4, 4-7). Sin \u00e9l, no se puede conocer al Padre (cf. 1 Cor 2,10-12) o confesar al Hijo (cf. 1 Cor 12,3). Por eso, tradicionalmente, el (gran) bautismo fue llamado\u00a0 &#8220;iluminaci\u00f3n&#8221;: s\u00f3lo se puede tener acceso al misterio de Dios por la luz de lo alto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que en el conocimiento entre las personas, tambi\u00e9n\u00a0 el conocimiento de Dios s\u00f3lo es posible en la revelaci\u00f3n mutua que se auto-supera en el amor: es un tipo de conocimiento no\u00a0 meramente intelectual; \u00e9l se\u00a0 da en la praxis del seguimiento de Jes\u00fas. El que se convierte a Cristo no s\u00f3lo necesita ser instruido en la doctrina, sino ponerse en contacto con una persona viva a quien se entrega en el amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El seguimiento\u00a0 es la concreci\u00f3n de la fe en Jes\u00fas. \u00c9l va adelante (cf. Hb 12,2), pero junto con \u00e9l, sigui\u00e9ndole, viene toda la &#8220;nube de testigos&#8221; (cf. Hb 12,1), a los cuales est\u00e1 prometido llegar a la &#8220;plena realizaci\u00f3n &#8220;(Hb 11,40). El camino del seguimiento de Jes\u00fas es comunitario, eclesial. Seguir a Jes\u00fas significa parecerse a \u00e9l (proximidad) por una pr\u00e1ctica similar a la suya (movimiento subordinado), que tiene un desenlace como el suyo, en la cruz. Porque s\u00f3lo desde la cruz se puede conocer a Jes\u00fas y por lo tanto al Padre, porque entonces realmente se rompen todos los esquemas humanos acerca de qui\u00e9n es Dios y lo que significa ser Hijo de Dios. La cruz es\u00a0 crisis y revoluci\u00f3n en la idea de Dios. Dios,\u00a0 que generalmente se considera como\u00a0 poder,\u00a0 fuerza y gloria, se muestra en la impotencia, la verg\u00fcenza y la ignominia, en el absurdo (<em>k\u00e9nosis<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Esp\u00edritu Santo nos lleva a fijar la mirada en Jes\u00fas, para que en \u00e9l veamos al Padre (cf. Jn 14,9) y caminemos con \u00e9l hacia el Padre, porque toda su vida fue pasaje hacia el Padre (Pascua). Seguir a Jes\u00fas nos revela el rostro del Padre como nuestro Padre, porque, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, somos hechos\u00a0 \u201chijos en el Hijo\u201d por la fe y el bautismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta condici\u00f3n, podemos dirigirnos al Padre en la apertura y la libertad (<em>parrhes\u00eda<\/em>) de hijas e hijos. Por eso, al rito de iniciaci\u00f3n cristiana pertenece\u00a0 &#8220;la entrega del Padre Nuestro&#8221;, que es el aprendizaje de la oraci\u00f3n cristiana con sus caracter\u00edsticas propias, diferentes de las de otras religiones. La oraci\u00f3n espec\u00edficamente cristiana siempre se dirige al Padre, a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n del Hijo en el Esp\u00edritu Santo, porque no es la oraci\u00f3n de un extra\u00f1o, sino de alguien que est\u00e1 inserido en el misterio de Dios y en el cual\u00a0 habita Dios por su Esp\u00edritu (cf. 1 Cor 6 19). De hecho, por el Esp\u00edritu Santo nos encontramos inmersos en el misterio de Dios que vino a nosotros en Jesucristo. Al Padre, por el Hijo, en el Esp\u00edritu Santo, la oraci\u00f3n del cristiano es la gracia de participar en la din\u00e1mica\u00a0 misma de la vida trinitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se destacan\u00a0 dos elementos esenciales de la oraci\u00f3n cristiana: la conciencia de no saber orar como conviene y, por lo tanto, dejar que el Esp\u00edritu ore por nosotros &#8220;con gemidos indecibles&#8221; (cf. Rm 8,14-27); y no huir de la realidad para orar, sino dirigirnos al Padre a partir de\u00a0 nuestra inserci\u00f3n en la historia humana, escuchando y haciendo eco de los gemidos de la creaci\u00f3n (cf. Rm 8.22-23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.3 La distinci\u00f3n entre el bautismo y la confirmaci\u00f3n (<\/strong>TABORDA, 2013, p.177-184; 234-266)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta el momento fue explicada la gracia com\u00fan al bautismo y a la confirmaci\u00f3n, que se puede resumir como la participaci\u00f3n en el misterio pascual de Cristo y, por lo tanto, en la vida trinitaria. Ora, el misterio pascual con sus tres momentos (resurrecci\u00f3n, ascensi\u00f3n y Pentecost\u00e9s) es una unidad diferenciada. An\u00e1logamente, los sacramentos de la iniciaci\u00f3n, en su unidad, se diferencian en\u00a0 bautismo y\u00a0 confirmaci\u00f3n (y Eucarist\u00eda). Bautismo y\u00a0 confirmaci\u00f3n, mediante los gestos simb\u00f3licos con que se realizan, se refieren a dos momentos del misterio pascual de Cristo: la muerte-resurrecci\u00f3n (paso de la muerte a la vida) y Pentecost\u00e9s (la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu para el testimonio). El paso de la muerte a la vida est\u00e1 simbolizado en el ba\u00f1o bautismal porque el ahogamiento lleva a la muerte, pero de esta inmersi\u00f3n en la muerte se sale con una vida nueva. Pentecost\u00e9s se entiende por el\u00a0 gesto simple y complejo de la imposici\u00f3n de las manos y la unci\u00f3n con \u00f3leo perfumado. La imposici\u00f3n de manos es un gesto de bendici\u00f3n; en este caso, la bendici\u00f3n por excelencia que es el Esp\u00edritu (cf. Lc 11,13). Ser marcado con un sello es se\u00f1al de pertenencia a alguien, y b\u00edblicamente es tambi\u00e9n un signo de salvaci\u00f3n para el juicio escatol\u00f3gico de Dios (cf. Ez 9,4-6, Ap. 7.3 y 9.4). En la confirmaci\u00f3n, significa que ahora ya pertenecemos a Dios (cf. 2 Co 1,22), aunque esa\u00a0 pertenencia todav\u00eda no se manifieste en plenitud (cf. 1 Jn 3,2). La unci\u00f3n indica que por el bautismo- crisma somos sacerdotes, profetas y reyes. Como, sin embargo, se trata de \u00a0un \u00f3leo perfumado, el sacramento nos constituye, por nuestra propia vida, en testigos del Resucitado, pues el perfume permite percibir la presencia de alguien, incluso sin ver a la persona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los gestos simb\u00f3licos distinguen los dos sacramentos (bautismo y confirmaci\u00f3n), pero es en su unidad como ellos deben ser entendidos como participaci\u00f3n en el misterio pascual. La eucarist\u00eda, tercer sacramento de la iniciaci\u00f3n, tiene una caracter\u00edstica espec\u00edfica: es el sacramento cotidiano de nuestra entrega\u00a0 con Cristo al Padre por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Nos da parte en el misterio pascual en cuanto sacrificio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 La dimensi\u00f3n eclesial del bautismo-confirmaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La caracter\u00edstica del Sacramento es su dimensi\u00f3n eclesial (\u2192 Eclesialidad de los sacramentos). Existe una relaci\u00f3n rec\u00edproca entre\u00a0 Iglesia y\u00a0 Sacramento,\u00a0 expresada en el axioma &#8220;la Iglesia hace\u00a0 los sacramentos; los sacramentos hacen la Iglesia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3.1 La Iglesia hace el bautismo-confirmaci\u00f3n (<\/strong>TABORDA, 2013, p.271-291)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misi\u00f3n de la Iglesia se expresa en Mt 28,19-20, en t\u00e9rminos de hacer todos los pueblos disc\u00edpulos de Jes\u00fas, bautiz\u00e1ndolos. Bautizar es intr\u00ednseco al ser de la Iglesia. A ella cabe, no s\u00f3lo iniciar en la fe por el (gran) bautismo, sino\u00a0 tambi\u00e9n proporcionar a los bautizados un crecimiento constante en la fe recibida en el bautismo, ya que si bien la fe es un acto personal, libre e intransferible, es esencialmente comunitaria. Siendo la fe adhesi\u00f3n al misterio inagotable de Dios, nadie es capaz de vivirla plenamente; tiene que contrastarse siempre con otras maneras de acoger y vivir el Dios que se autocomunica por medio de Cristo en el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia es creada por el Esp\u00edritu de Cristo, que despierta la fe, mueve a la conversi\u00f3n, act\u00faa en la iniciaci\u00f3n. El Esp\u00edritu Santo es el Esp\u00edritu de unidad y diversidad. En el bautismo-confirmaci\u00f3n \u00e9l\u00a0 eleva los iniciados a la dignidad de hijos e hijas de Dios. Les da una dignidad que hace que todos los miembros de la Iglesia sean iguales. Pero, como\u00a0 Esp\u00edritu de\u00a0 vida &#8220;en la variedad de los dones celestiales y la diversidad de los miembros,&#8221; hace &#8220;crecer con admirable unidad&#8221; del Cuerpo de Cristo (plegaria de ordenaci\u00f3n diaconal de la liturgia romana). Como los miembros del cuerpo no son iguales, tambi\u00e9n\u00a0 cada miembro de la Iglesia tiene su carisma para ser vivido en armon\u00eda con otros carismas, pues todos provienen del Esp\u00edritu que nos fue dado en el (gran)\u00a0 bautismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3.2 El bautismo-confirmaci\u00f3n hace la Iglesia (<\/strong>TABORDA, 2013, p.292-316)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al dar a todos los cristianos igual dignidad, el (gran) bautismo crea la Iglesia como una comunidad de iguales. Gal 3,26-28 profesa que la Iglesia por el bautismo, es una comunidad donde todas las diferencias sociales, culturales, religiosas, nacionales, raciales y de g\u00e9nero son superadas o al menos deber\u00edan serlo, porque todos fueron revestidos de Cristo. Lo que cuenta, desde el bautismo, no son los roles sociales, culturales y religiosos, sino el discipulado y el poder dado por el Esp\u00edritu. Dando igualdad a jud\u00edos y griegos, esclavos y libres, hombres y mujeres, la Iglesia vive en tensi\u00f3n constante, creada por el bautismo, entre la igualdad en Cristo y las desigualdades creadas por la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La igualdad\u00a0 bautismal se basa en la dignidad de sacerdotes, profetas y reyes, com\u00fan a todos los bautizados. Esta triple funci\u00f3n se resume en dar testimonio de la fe. Como sacerdote, el cristiano proclama las maravillas de Dios en Cristo Jes\u00fas (cf. 1 Pe 2,9), adora a Dios con su vida, \u00a0rechazando los \u00eddolos hist\u00f3ricos de la riqueza, el poder, el placer y el saber, descubre la imagen de Dios ultrajada en el rostro del pobre. Como rey, concreta el reino en la busca de la justicia y el derecho, combatiendo contra los \u00eddolos que, para vivir, exigen \u00a0la muerte de los pobres, luchando para implantar la igualdad bautismal, m\u00e1s all\u00e1 de todas las diferencias de raza, condici\u00f3n social y de g\u00e9nero que, en las condiciones concretas de la historia, s\u00f3lo se hace privilegiando a quien es descartado. Como profeta, desenmascara la falta de fe como ego\u00edsmo y\u00a0 negaci\u00f3n del otro, especialmente del pobre, se muestra libre para \u00a0Dios y para el pr\u00f3jimo, denuncia toda desfiguraci\u00f3n de la \u00a0imagen de Dios en el ser humano, que resulta de la explotaci\u00f3n de unos por los otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la Iglesia sea una por el bautismo, existe en varias denominaciones, debido a los pecados de los cristianos. Desde este punto de vista, sirve lo que declar\u00f3 el Documento de Lima (1982): &#8220;Nuestro \u00fanico bautismo en Cristo constituye un llamamiento a las Iglesias para que superen sus divisiones y manifiesten ostensiblemente su comuni\u00f3n&#8221;,\u00a0 pues el bautismo &#8220;nos une a Cristo en la\u00a0 fe\u201d y \u201ces as\u00ed un v\u00ednculo fundamental de unidad&#8221; (CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS, 1982, n.6).<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Francisco Taborda, SJ.<\/em> FAJE, Belo Horizonte (Brasil). Texto original en portugues.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 <\/strong><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BRADSHAW, P. F.; JOHNSON, M. E.; PHILLIPS, L. E. <em>The Apostolic Tradition<\/em>: a Commentary. Minneapolis: Fortress Press, 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BRADSHAW, P. F. Re-dating the Apostolic Tradition: Some Preliminary Steps. In: BALDOVIN, J.; MITCHELL, N. (ed.). <em>Rule of Prayer, Rule of Faith. <\/em>Essays in Honor of Aidan Kavanagh, OSB. Collegeville: The Liturgical Press, 1996. p.3-17.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CASPANI, P. <em>Renascer da \u00e1gua e do <\/em><em>Esp\u00edrito<\/em>: batismo e crisma, sacramentos da inicia\u00e7\u00e3o crist\u00e3. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CODINA, V.; IRARR\u00c1ZAVAL, D. <em>Sacramentos de iniciaci\u00f3n<\/em>: \u00e1gua y Esp\u00edritu de libertad. Madrid: Paulinas, 1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS. <em>Bautismo, Eucarist\u00eda, Ministerio<\/em> (Documento de Fe y Constituci\u00f3n N\u00b0 111, Texto de Lima). 15 de enero de 1982. In:<span style=\"color: #000000;\"> <a style=\"color: #000000;\" href=\"https:\/\/www.oikoumene.org\/es\/resources\/documents\/commissions\/faith-and-order\/i-unity-the-church-and-its-mission\/baptism-eucharist-and-ministry-faith-and-order-paper-no-111-the-lima-text?set_language=es\">https:\/\/www.oikoumene.org\/es\/resources\/documents\/commissions\/faith-and-order\/i-unity-the-church-and-its-mission\/baptism-eucharist-and-ministry-faith-and-order-paper-no-111-the-lima-text?set_language=es<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JOHNSON, M. E. <em>The Rites of Christian Initiation<\/em>: Their Evolution and Interpretation. Collegeville: The Liturgical Press, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O\u00d1ATIBIA, I. <em>Bautismo y confirmaci\u00f3n<\/em>: sacramentos de iniciaci\u00f3n. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TABORDA, F. <em>En las fuentes de la vida cristiana<\/em>: una teolog\u00eda del bautismo-confirmaci\u00f3n. Santander: Sal Terrae, 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______. <em>O memorial da P\u00e1scoa do Senhor<\/em>: ensaios lit\u00fargico-teol\u00f3gicos sobre a eucaristia. 2.ed. revista e ampliada. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TENA, P.; BOROBIO, D. Sacramentos de iniciaci\u00f3n cristiana: bautismo y confirmaci\u00f3n. In: BOROBIO, D. <em>La celebraci\u00f3n en la Iglesia<\/em>. V.2. Salamanca: S\u00edgueme, 1988. p.27-180.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>TRADI\u00c7\u00c3O APOST\u00d3LICA DE HIP\u00d3LITO DE ROMA<\/em>: liturgia e catequese em Roma no s\u00e9c. III. Tradu\u00e7\u00e3o da vers\u00e3o latina e notas por Maria da Gl\u00f3ria Novak; introdu\u00e7\u00e3o de Maucyr Gibin. Petr\u00f3polis: Vozes, 1971.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 La unidad de la iniciaci\u00f3n cristiana 2 De la lex orandi a la lex credendi 2.1 La iniciaci\u00f3n cristiana en el siglo. III 2.2 La caracterizaci\u00f3n del bautismo-confirmaci\u00f3n 2.2.1 Bautismo-confirmaci\u00f3n, sacramento de la fe 2.2.2 Bautismo-confirmaci\u00f3n, sacramento de la conversi\u00f3n 2.2.3 Bautismo-confirmaci\u00f3n, sacramento de iniciaci\u00f3n 2.3 La distinci\u00f3n entre el bautismo y la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[],"class_list":["post-1353","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-liturgia-y-sacramentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1353","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1353"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1353\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1573,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1353\/revisions\/1573"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}