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{"id":1339,"date":"2016-12-29T17:06:44","date_gmt":"2016-12-29T19:06:44","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1339"},"modified":"2016-12-29T17:08:19","modified_gmt":"2016-12-29T19:08:19","slug":"moral-social-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1339","title":{"rendered":"Moral Social"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Sumario<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Evangelio: fuente de la preocupaci\u00f3n social de la Iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 La ense\u00f1anza social de la Iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Principios permanentes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4\u00a0 \u00c1mbitos de aplicaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>4.1 Econom\u00eda<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>4.2 Pol\u00edtica<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>4.3 Cuesti\u00f3n ambiental<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 La solidaridad como propuesta \u00e9tica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Los derechos humanos como un reto urgente<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 Una relectura de la opci\u00f3n por los pobres<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>1 Evangelio: fuente de preocupaci\u00f3n social de la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Sagrada Escritura es el alma de la teolog\u00eda (<em>Dei Verbum<\/em>, n. 24), es la fuente inspiradora del pensamiento social. De ella brotan las interpelaciones a los grandes temas de la actualidad social; justicia, derechos humanos, la fraternidad y la solidaridad. Jes\u00fas y su Mensaje, el Reino de Dios, es el punto de partida y de llegada (Mc 1, 15; Mt 5, 3-12). El Amor (<em>\u00e1gape<\/em>) es el concepto m\u00e1s importante (cfr. 1 Cor 13) y la regla de oro de la moral social de la Iglesia: \u201c<em>Todo aquello que quer\u00e9is que los hombres hagan por vosotros, haced con ellos de la misma manera: \u00e9sta es la ley y los profetas<\/em>\u201d (Mt 7, 12, Lc 6, 31). El Evangelio debe ser anunciado en el mundo del trabajo, de la econom\u00eda, de la pol\u00edtica, de la cultura, de la familia. Todas estas realidades forman parte de la vida humana, luego, son alcanzadas por la salvaci\u00f3n tra\u00eddas por Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia del amor cristiano se convierte en compromiso por amor; la fe busca la expresi\u00f3n \u00e9tica. Esto es afirmado con toda claridad en la Carta de Santiago: &#8220;\u00bfDe qu\u00e9 sirve, hermanos m\u00edos, que alguien diga: &#8216;Tengo fe&#8217;, si no tiene obras?, \u00bfAcaso podr\u00e1 salvarle la fe?.\u00a0 Si un hermano o una hermana est\u00e1n desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de ustedes les dice: &#8216;V\u00e1yanse en paz, cali\u00e9ntense y h\u00e1rtense&#8217;, pero no les da lo necesario para el cuerpo, \u00bfde qu\u00e9 sirve? As\u00ed tambi\u00e9n la fe, si no tiene obras, est\u00e1 realmente muerta&#8221; (Tg 2, 14 &#8211; 17; ver 1 Jn 4, 19 &#8211; 21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia del amor se hace solicitaci\u00f3n y b\u00fasqueda por la configuraci\u00f3n de una sociedad justa donde todos est\u00e1n incluidos para participar en su organizaci\u00f3n y gozar de su bienestar.\u00a0 Lo social forma parte esencial del ser humano y, entonces, con toda raz\u00f3n los obispos latinoamericanos han declarado que &#8220;nuestra conducta social es parte integrante de nuestro seguimiento de Cristo&#8221; (<em>Puebla<\/em>, n. 476).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al respecto, la par\u00e1bola del Buen Samaritano (Lc 10, 25 &#8211; 37; Mt 22, 34 &#8211; 40; Mc 12, 28-31) es muy iluminadora. El escriba o el jurista le pregunta a Jes\u00fas \u00bfqui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?, ya que es preciso no equivocarse en este punto donde uno juega su vida eterna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La respuesta de Jes\u00fas es sorprendente porque no da una definici\u00f3n te\u00f3rica del concepto de pr\u00f3jimo, ni exige tampoco &#8211; al estilo de los griegos &#8211; un amor universal a la humanidad, sino que muestra mediante la par\u00e1bola el procedimiento concreto del aut\u00e9ntico amor al pr\u00f3jimo. Es decir, Jes\u00fas no se detiene a indagar qui\u00e9n es, o a preguntar cu\u00e1l es su nacionalidad o confesi\u00f3n, sino que procede a mostrar que todo aquel que necesita de nuestra ayuda es nuestro pr\u00f3jimo y nosotros lo somos de \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de la par\u00e1bola se pueden sacar las siguientes conclusiones \u00e9ticas sobre el amor cristiano:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. <em>La ruptura en el concepto vigente de &#8220;pr\u00f3jimo&#8221;<\/em>. La pregunta inicial del experto de la Ley presum\u00eda una <em>delimitaci\u00f3n excluyente<\/em> en la categor\u00eda de pr\u00f3jimo (\u00bfhasta qui\u00e9nes llega mi obligaci\u00f3n de amar? o \u00bfqui\u00e9nes est\u00e1n incluidos en el concepto de pr\u00f3jimo?). Jes\u00fas reh\u00fasa responder a esta pregunta y destaca que el pr\u00f3jimo es aqu\u00e9l que sale a nuestro encuentro en el momento particular y concreto de la vida diaria.\u00a0 El concepto cristiano de pr\u00f3jimo es el resultado de la historia y no su punto de partida.\u00a0 En otras palabras, Jes\u00fas no define el concepto de pr\u00f3jimo sino que describe la acci\u00f3n mediante la cual se hace del otro un pr\u00f3jimo. En nuestro lenguaje corriente, la palabra &#8220;pr\u00f3jimo&#8221; tiene el sentido general de &#8220;vecino&#8221; o &#8220;fulano&#8221;, un significado abstracto, pasivo y neutro. Pero, en la par\u00e1bola, el concepto de pr\u00f3jimo se relaciona con una acci\u00f3n din\u00e1mica, comprometedora e hist\u00f3rica. El pr\u00f3jimo no es simplemente otro, sino aqu\u00e9l a quien yo hago que sea un otro relevante y significativo; hacer del otro, mediante una acci\u00f3n concreta, mi pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. <em>El criterio de la compasi\u00f3n<\/em>. La descripci\u00f3n de la acci\u00f3n de projimidad no se define por la presencia (el sacerdote y el levita estuvieron presentes) sino por la capacidad de compadecerse frente a la necesidad del otro. S\u00f3lo aquel que tuvo compasi\u00f3n (padecer con) es se\u00f1alado por Jes\u00fas como aquel que se comport\u00f3 como pr\u00f3jimo. El doctor de la Ley preguntaba: \u00bfqui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?, y Jes\u00fas contesta con otra pregunta: \u00bfa qui\u00e9n trataste como pr\u00f3jimo?. Es decir, el criterio fundamental de projimidad se define a partir de la necesidad del otro. Por lo tanto, el pr\u00f3jimo no se define por la mera presencia sino por la acci\u00f3n de acudir al otro que es un necesitado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. <em>La pr\u00e1ctica del amor<\/em>. La capacidad de compadecerse frente a las necesidades del otro hace que el amor no se manifieste s\u00f3lo a trav\u00e9s de sentimientos y palabras, sino tambi\u00e9n -y muy especialmente- en <em>hechos concretos<\/em>. El Samaritano se preocup\u00f3 por el herido: se acerc\u00f3, le vend\u00f3 las heridas, ungi\u00e9ndolas con aceite y vino, lo mont\u00f3 en su propia cabalgadura, lo llev\u00f3 al albergue y se ocup\u00f3 de cuidarlo. Y la respuesta de Jes\u00fas es: &#8220;haz t\u00fa lo mismo&#8221; y &#8220;haz esto y vivir\u00e1s&#8221;. A Jes\u00fas no le interes\u00f3 la elaboraci\u00f3n te\u00f3rico-legalista de la delimitaci\u00f3n del concepto de pr\u00f3jimo, pues le urge la pr\u00e1ctica concreta del amor frente a la necesidad del otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. <em>El amor sin l\u00edmites<\/em>. La aut\u00e9ntica compasi\u00f3n conduce a la radicalidad en la pr\u00e1ctica del amor.\u00a0 Esta radicalidad se muestra en la ayuda desinteresada del Samaritano frente al desvalido porque m\u00e1s all\u00e1 de divisiones nacionales y c\u00falticas, el otro es un herido. La vida de Jes\u00fas es el ejemplo de este amor sin l\u00edmites y mediante su propia vida la propone como modelo de servicio a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. <em>El necesitado como referente primario<\/em>. El doctor de la Ley pregunta por el objeto del amor (el saber te\u00f3rico de \u00bfa qui\u00e9n debo amar?) mientras que Jes\u00fas responde en t\u00e9rminos de sujeto del amor (la realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica de c\u00f3mo se debe amar).\u00a0 La respuesta de Jes\u00fas coloca al sujeto en la posici\u00f3n de aquel que padece la necesidad y, desde su situaci\u00f3n de abandono, plantea la pregunta: \u00bfqu\u00e9 puedo hacer?\u00a0 Es justamente la capacidad de compasi\u00f3n quien lo hace sensible frente a la necesidad del otro y conduce a una pr\u00e1ctica de amor. El necesitado llega a ser la medida concreta de un amor sin l\u00edmites, expresi\u00f3n y verificaci\u00f3n del amor hacia Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas hace del amor al otro una pregunta altruista (plantear el interrogante a partir de la necesidad del otro) y no una observaci\u00f3n egoc\u00e9ntrica (c\u00f3mo puedo yo ayudar al otro desde mi situaci\u00f3n c\u00f3moda de no necesitado). Por lo tanto, la justicia tiene su origen en Dios. El Amor, la verdad y la justicia constituyen una unidad en Dios. \u201cEl amor \u2013 \u00ab<em>caritas<\/em>\u00bb &#8211; es una fuerza extraordinaria que impele a las personas a comprometerse con coraje y generosidad en el campo de la justicia y la paz\u201d (<em>Caritas in veritate<\/em>, n. 1). El amor gana forma operativa en la justicia. Si por un lado, la justicia no puede ser separada de la caridad (<em>Populorum Progressio<\/em>, n 22), por otro lado, es ella el primer camino de la caridad: \u00a1reconocer y respetar los derechos de los individuos y los pueblos! (<em>Caritas in Veritate<\/em>, n. 6). La justicia que brota del amor a Dios es el fundamento de la justicia social y de la opci\u00f3n por los marginalizados, indefensos y excluidos de la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 La ense\u00f1anza social de la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <em>Ense\u00f1anza Social de la Iglesia<\/em> (<em>Doutrina Social da Igreja<\/em>) es la elaboraci\u00f3n, en forma sistem\u00e1tica, de la preocupaci\u00f3n del Magisterio por los problemas sociales, explicitando las obligaciones sociales. Es decir, el deber cristiano de colaborar con la edificaci\u00f3n de un mundo humano y justo (<em>Gaudium et Spes<\/em>, nn. 34, 43, 72; <em>Octogesima Adveniens<\/em>, n. 24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El documento inaugural es la enc\u00edclica <em>Rerum Novarum <\/em>del Papa Le\u00f3n XIII, publicada el 15 de mayo de 1891. Es la primera vez que un documento del Magisterio se dedica integralmente a la llamada \u201ccuesti\u00f3n social\u201d. La Iglesia se vuelca hacia los problemas que afligen a los pobres. Su contexto es el de una sociedad profundamente transformada por la Revoluci\u00f3n Industrial: revoluci\u00f3n <em>socio-econ\u00f3mica<\/em>, con el surgimiento y la consolidaci\u00f3n de la industria; <em>pol\u00edtica<\/em>, a trav\u00e9s del fortalecimiento de los Estados-Naci\u00f3n; <em>cient\u00edfica<\/em>, por medio de la profundizaci\u00f3n del conocimiento aliado a la t\u00e9cnica; <em>filos\u00f3fica<\/em>, fundada en el pensamiento de la raz\u00f3n ilustrada y en la emergencia de la subjetividad. Al final del siglo XIX la Iglesia se encuentra frente al capitalismo y al socialismo marxista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Listado de los principales Documentos de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) en orden cronol\u00f3gico:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rerum novarum (RN): Le\u00f3n XIII, 1891.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quadragesimo anno (QA): P\u00edo XI, 1931.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Radiomensaje La solennit\u00e1: P\u00edo XII, 1941.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mater et magistra (MM): Juan XXIII, 1961.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pacem in terris (PT): Juan XXIII, 1963.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Constituci\u00f3n Pastoral Gaudium et spes<em>: <\/em>Concilio Vaticano II, 1965.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Declaraci\u00f3n Dignitatis humanae<em>: <\/em>Concilio Vaticano II, 1965.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Populorum progressio (PP): Pablo VI, 1967<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Octogesima adveniens (OA): Pablo VI 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justicia en el mundo<em>: <\/em>S\u00ednodo de los Obispos, 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sollicitudo rei socialis (SRS): Juan Pablo II, 1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Laborem exercens (LE): Juan Pablo II, 1981.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Centesimus annus (CA): Juan Pablo II, 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caritas in veritate (CV): Benedicto XVI: 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (CDSI): Pontif\u00edcio Consejo de Justicia y Paz, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Am\u00e9rica Latina y el Caribe, los documentos de las Asambleas de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam) en Medell\u00edn (1968), Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007), ofrecen elementos para el pensamiento social. Son textos caracterizados por el profetismo, por la opci\u00f3n preferencial por los pobres, por la defensa y la promoci\u00f3n de la dignidad humana. La condici\u00f3n fundamental de la aut\u00e9ntica liberaci\u00f3n es la superaci\u00f3n de todas las formas de esclavitud. El evangelio debe iluminar el compromiso por la liberaci\u00f3n del todo hombre y de todos los hombres.<\/p>\n<p>El Documento de Aparecida elabor\u00f3 directrices para una agenda social (nn. 347-546): \u00a0globalizaci\u00f3n de la solidaridad y de la justicia, compromiso con los nuevos rostros de Cristo (pueblo de la calle, inmigrantes, enfermos, dependientes qu\u00edmicos, prisioneros); empe\u00f1o en la defensa de la Familia y de la vida humana (infancia, juventud, personas de la tercera edad, mujeres); la necesidad de una pastoral de la comunicaci\u00f3n social; la presencia m\u00e1s efectiva y prof\u00e9tica en la pol\u00edtica; el compromiso solidario con los pueblos ind\u00edgenas y afrodescendientes. La Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n tambi\u00e9n ofrece una contribuci\u00f3n inestimable para la reflexi\u00f3n y la praxis social de los cristianos.<\/p>\n<p><strong>3 Principios permanentes<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de las distintas <em>enc\u00edclicas sociales<\/em> surgidas desde la <em>Rerum Novarum<\/em> hasta los d\u00edas actuales &#8211; y a pesar de los cambios sucedidos durante el mismo lapso de tiempo -, se reiteran un conjunto de principios \u00e9ticos que conforman la esencia del <em>pensamiento social de la Iglesia.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, encontramos la afirmaci\u00f3n solemne de la sagrada <em>dignidad del ser humano<\/em>, de todo hombre y toda mujer. El n\u00facleo central de la antropolog\u00eda b\u00edblica es la semejanza del ser humano con su creador Gn 1, 26-28; cf. Sab 2, 23; Eclo 17, 3). Y, <em>como imagen y semejanza de Dios<\/em> se revela de modo perfecto y pleno en la persona de Jes\u00fas Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre (2 Cor 4, 4; Col 1, 15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta dignidad es la ra\u00edz de los derechos humanos y debe ser proclamada y defendida contra todo tipo de agresi\u00f3n. Por lo tanto, solamente el reconocimiento de la dignidad humana es condici\u00f3n de la posibilidad de una sociedad justa y solidaria. En este sentido, el aut\u00e9ntico progreso se entiende como un desarrollo integral del paso de unas condiciones &#8220;menos humanas&#8221; a unas condiciones &#8220;m\u00e1s humanas&#8221;; es decir, el aut\u00e9ntico desarrollo no se mide tan s\u00f3lo ni de manera privilegiada por la cantidad, sino muy especialmente por la calidad; y esto significa el deber de <em>solidaridad<\/em>, de <em>justicia social<\/em> y de caridad universal e internacional (<em>Mater et Magistra<\/em>, n. 97-103; <em>Pacem in Terris<\/em>, n. 123; <em>Populorum Progressio<\/em>, n. 65; <em>Laborem Exercens<\/em>, n. 15; <em>Sollicitudo Rei Socialis<\/em>, n. 44). \u201cLa fe cristiana se ocupa del desarrollo contando apenas con Cristo, a quien debe hacer referencia toda vocaci\u00f3n aut\u00e9ntica al desarrollo integral humano\u201d (<em>Caritas in Veritate<\/em>, n. 18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La exigencia del <em>bien com\u00fan<\/em> es una de las claves principales de la \u00e9tica social porque sus exigencias constituyen el criterio de la <em>justicia social<\/em>; el <em>bien com\u00fan<\/em> se entiende como el conjunto de aquellas condiciones de vida social en las cuales los hombres y las mujeres, las familias, las asociaciones y los <em>pueblos<\/em> pueden llegar con mayor plenitud y facilidad a su propia realizaci\u00f3n. En el principio de equidad &#8211; el cuidado especial por los m\u00e1s desvalidos en la sociedad &#8211; se incluye el principio del bien com\u00fan, de modo que el bien de todos tiene un referente privilegiado (<em>Rerum Novarum<\/em>, nn. 24, 25; <em>Quadragesimo Anno<\/em>, n. 110; <em>Mater et Magistra<\/em>, n. 65; <em>Pacem in Terris<\/em>, n. 53-66; <em>Gaudium et spes<\/em>, n. 74; <em>Sollicitudo rei socialis<\/em>, nn. 42, 43).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El principio de <em>subsidiariedad<\/em> resalta la dignidad y la responsabilidad del individuo y de los cuerpos intermedios, evitando el individualismo liberal y el estatismo totalitario, porque propicia la intervenci\u00f3n estatal en aras del bien com\u00fan, facilitando la iniciativa del individuo y del grupo en su aporte a la comunidad humana (<em>Rerum novarum<\/em>, n. 26; <em>Quadragesimo anno<\/em>, n. 76 &#8211; 80; <em>Mater et Magistra<\/em>, nn. 51\u201358).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El principio del <em>destino universal de los bienes<\/em> tiene prioridad sobre el derecho a la propiedad, porque es la traducci\u00f3n del <em>bien com\u00fan<\/em> en el campo socio-econ\u00f3mico (<em>Rerum Novarum<\/em>, n.16; <em>Quadragesimo Anno<\/em>, nn. 45-50; <em>Populorum Progressio<\/em>, nn. 23-24): \u201cDios destin\u00f3 la tierra y todo lo que ella contiene para el uso de todos los hombres y de todos los pueblos (Gn 1, 28-29), de suerte que los bienes creados deben ser repartidos equitativamente a todos, seg\u00fan la regla de la justicia, inseparable de la caridad\u201d (<em>Gaudium et spes,<\/em> n. 69). El Derecho al acceso universal de toda persona al uso de los bienes debe estar equitativamente garantizado a cada individuo (<em>Centesimus annus<\/em>, n. 6). Es un deber social grave y urgente conducirlos a su finalidad\u00a0 <em>Populorum Progressio<\/em>, n. 22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se reconoce el derecho a la <em>propiedad privada<\/em>, incluso de los medios de producci\u00f3n, pero dentro del contexto del principio primario del destino universal de los bienes, ya que todos los dem\u00e1s derechos le est\u00e1n subordinados (<em>Gaudium et spes<\/em>, n. 71). Toda propiedad de los medios de producci\u00f3n tiene la funci\u00f3n social y debe contribuir con el bien com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El <em>trabajo<\/em> ocupa la clave esencial y el centro de la misma cuesti\u00f3n social (<em>Laborem Exercens<\/em>, n. 3). El ser humano es el sujeto del <em>trabajo<\/em>, por lo cual se afirma la prioridad del trabajo sobre el <em>capital<\/em>. \u201cTodo trabajo humano procede inmediatamente de la persona, la cual marca con su impronta la materia sobre la que trabaja y la somete a su voluntad. Es para el trabajador y para su familia el medio ordinario de subsistencia; por \u00e9l el hombre se une a sus hermanos y les hace un servicio, puede practicar la verdadera caridad y cooperar al perfeccionamiento de la creaci\u00f3n divina\u201d (<em>Gaudium et spes<\/em>, n. 67). La cuesti\u00f3n salarial, la flexibilizaci\u00f3n, la precariedad y el desempleo est\u00e1n entre las grandes preocupaciones de la moral social. Se rechaza la reducci\u00f3n del trabajo a una simple mercanc\u00eda o a una fuerza an\u00f3nima, y se insiste en la responsabilidad del empresario directo e indirecto sobre el trabajo. Tambi\u00e9n se aboga por una <em>solidaridad<\/em> de y con los hombres y las mujeres del trabajo (<em>Quadragesimo anno<\/em>, n. 53; <em>Laborem exercens<\/em>, nn. 3, 6, 7, 8, 12, 16, 17). El cumplimiento del principio del salario justo es la medida concreta para cumplir con la <em>justicia social <\/em>en la relaci\u00f3n entre el trabajador y el empresario.<\/p>\n<p>Benedicto XVI aboga por la universalizaci\u00f3n del trabajo decente: \u201cUn trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de la comunidad; un trabajo que, de este modo, haga que los trabajadores sean respetados, evitando toda discriminaci\u00f3n; un trabajo que permita satisfacer las necesidades de las familias y escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar; un trabajo que permita a los trabajadores organizarse libremente y hacer o\u00edr su voz; un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias ra\u00edces en el \u00e1mbito personal, familiar y espiritual; un trabajo que asegure una condici\u00f3n digna a los trabajadores que llegan a la jubilaci\u00f3n significa un trabajo que, en cualquier sociedad, sea expresi\u00f3n de la dignidad esencial de todo hombre o mujer\u201d (<em>Caritas in veritate<\/em>, n. 63). La Iglesia apoya los sindicatos y las diversas luchas de clase trabajadora por sus derechos (Comp\u00eandio, n. 305). Los sucesivos documentos han buscado acompa\u00f1ar la evoluci\u00f3n de los desaf\u00edos sindicales que han ido surgiendo en el capitalismo (<em>Rerum novarum<\/em> 34, 39-40; <em>Gaudium et spes,<\/em> n. 68). Las organizaciones obreras son \u201cprotagonistas de la lucha por la justicia social\u201d <em>(Laborem exercens<\/em>, n. 20)<\/p>\n<p><strong>4 \u00c1mbitos de aplicaci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>4.1 Econom\u00eda<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa Francisco tiene una mirada cr\u00edtica-prof\u00e9tica de la econom\u00eda contempor\u00e1nea. \u201cVivimos en una econom\u00eda de exclusi\u00f3n y de desigualdad. \u00a1Esta econom\u00eda mata! (<em>Evangelii Gaudium,<\/em> n. 53). Retomando un tema importante de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, la Iglesia condena la idolatr\u00eda al dinero. \u201cCreamos nuevos \u00eddolos. La adoraci\u00f3n del becerro de oro (cf. Ex 32, 1-35) encontr\u00f3 una nueva y cruel versi\u00f3n del fetichismo del dinero y en la dictadura de la econom\u00eda sin rostro y sin objetivo verdaderamente humano\u201d \u00a0(<em>Evangelii Gaudium<\/em>, n. 53). \u201cEn la vida econ\u00f3mico-social debe respetarse y promoverse la dignidad de la persona humana, su vocaci\u00f3n y el bien de toda la sociedad. Porque el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida econ\u00f3mico-social\u201d (<em>Gaudium et spes<\/em>, n. 63).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La econom\u00eda en todas sus extensiones, es un sector de la actividad humana. La relaci\u00f3n entre econom\u00eda y \u00e9tica es necesaria, aunque ellas sean reguladas, cada una en su \u00e1mbito, por principios propios. De hecho, para Benedicto XVI, \u201cla econom\u00eda tiene una necesidad de \u00e9tica para que funcione correctamente; no de cualquier \u00e9tica, sino de una \u00e9tica que sea amiga de la persona\u201d (<em>Caritas in veritate<\/em>, n. 45). El objetivo de la econom\u00eda es la de producir riqueza y su incremento est\u00e1 orientado al desarrollo global y solidario del hombre y de la sociedad. Pero, \u201cla finalidad principal de la producci\u00f3n no es el mero aumento de la cantidad de productos, ni el lucro o el poder, sino el servicio del hombre; del hombre integral, es decir, teniendo en cuenta el orden de sus necesidades materiales y de las exigencias de su vida intelectual, moral, espiritual y religiosa\u201d (<em>Gaudium et spes<\/em>, n. 64).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desarrollo econ\u00f3mico \u201cno se debe entregar solamente al arbitrio de algunos pocos individuos o grupos econ\u00f3micamente m\u00e1s fuertes o solo a las comunidades pol\u00edticas o a algunas naciones m\u00e1s poderosas\u201d (<em>Gaudium et spes<\/em>, n. 65). Las necesidades de los pobres no permiten pr\u00f3rroga. Por lo tanto, deben tener prioridades sobre los deseos de los ricos. Existen necesidades econ\u00f3micas que son derechos humanos fundamentales (<em>Pacem in terris<\/em>, n. 11). \u201cNo es un mero aumento de la productividad, ni el beneficio, ni el poder, sino el servicio del hombre integral\u201d (<em>Gaudium et spes<\/em>, n. 64).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Benedicto XVI, existen iniciativas dentro de la econom\u00eda que indican que \u201cse puedan vivir relaciones aut\u00e9nticamente humanas de amistad y de sociabilidad, de solidaridad y de reciprocidad, tambi\u00e9n dentro de la actividad econ\u00f3mica\u201d (<em>Caritas in Veritate<\/em>, n. 36). Hay unos cuantos ejemplos: los fondos de inversi\u00f3n \u00e9tica, los microcr\u00e9ditos (<em>Caritas in Veritate<\/em>, n. 45 e 65), cooperativas de consumo (n. 66) y la econom\u00eda civil y de comuni\u00f3n (n. 46). Efectivamente, toda empresa deber\u00eda caracterizarse por la capacidad de servir el bien com\u00fan de la sociedad mediante la producci\u00f3n y la oferta de bienes y servicios \u00fatiles y necesarios a las personas. Debe crear riqueza para toda la sociedad, no solamente para el empresario (<em>Compendio<\/em>, n. 344).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>4.2 Pol\u00edtica<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La persona humana es fundamento y objetivo de la convivencia pol\u00edtica (<em>Gaudium et spes<\/em>, n. 25). \u00a0La comunidad pol\u00edtica procede de la naturaleza de las personas y existe para obtener el bien com\u00fan, que ser\u00eda inalcanzable de otra manera (<em>Gaudium et seps<\/em>, n.74). No obstante, para colaborar en la transformaci\u00f3n de un sociedad injusta, los cristianos deber participar de la pol\u00edtica. \u201cAunque el orden justo de la sociedad y del Estado sea el deber central de la Pol\u00edtica, la Iglesia no puede ni debe quedar al margen de la lucha por la justicia\u201d (<em>Evangelii Gaudium<\/em> n. 183; <em>Deus caritas est<\/em>, n. 28). El mensaje b\u00edblico inspira el compromiso cristiano: la \u201cpol\u00edtica es una forma de ofrecer el culto a Dios\u201d (<em>Puebla<\/em>, n. 521).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la sociedad <em>pol\u00edtica<\/em> se destacan como requisitos \u00e9ticos los valores de la <em>igualdad <\/em>y la <em>participaci\u00f3n<\/em> dentro de una estructura <em>democr\u00e1tica<\/em> (<em>Democracia<\/em>), porque corresponden mejor a la dignidad y al sentido de responsabilidad del ciudadano (<em>Mater et Magistra<\/em>, n. 83; <em>Octogesima adveniens<\/em>, nn. 24, 26, 30-35; <em>Pacem in terris<\/em>, n. 159; <em>Sollicitudo rei socialis<\/em>, nn. 20 &#8211; 21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La autoridad pol\u00edtica es necesaria en funci\u00f3n de las tareas que le son atribuidas y debe ser un componente positivo y insustituible de la convivencia civil (<em>Pacem in terris<\/em>, n. 279). Tal autoridad debe garantizar la armon\u00eda social, sin tomar el lugar de libre actividad de los individuos y de los grupos, pero orient\u00e1ndola, en el respeto y la tutela de la independencia de los sujetos individuales y sociales para la realizaci\u00f3n del bien com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sujeto de la autoridad pol\u00edtica es el pueblo considerado en su totalidad como el detentor de la soberan\u00eda. Por eso, la Iglesia encara con simpat\u00eda el sistema de la democracia, mientras que asegura la participaci\u00f3n de los ciudadanos y garantiza que la posibilidad sea de elegir a sus gobernantes o de substituirlos (<em>Gaudium et spes<\/em>, n. 75). \u201c Es una exigencia de la dignidad humana que todos puedan con pleno derecho dedicarse a la vida p\u00fablica\u201d (<em>Pacem in terris<\/em>, n. 73). \u00a0Una aut\u00e9ntica democracia solo es posible en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepci\u00f3n de la persona humana (<em>Centesimus annus<\/em>, n. 46). \u00a0En este sentido, los partidos pol\u00edticos tienen la funci\u00f3n de favorecer la participaci\u00f3n y el acceso de todos a las responsabilidades p\u00fablicas y orientar la sociedad hacia el bien com\u00fan (<em>Gaudium et spes<\/em>, n. 75). Otro instrumento de participaci\u00f3n pol\u00edtica es el <em>referendum,<\/em> en el que se realiza una forma directa de elecciones pol\u00edticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia y la comunidad pol\u00edtica, aunque ambas se expresen con estructuras organizativas visibles, son de diversa naturaleza, sea por su configuraci\u00f3n o por la finalidad que persiguen: \u201cen el terreno que le es propio, la comunidad pol\u00edtica y la Iglesia son independientes y aut\u00f3nomas\u201d <em>(<\/em><em>Gaudium et spes<\/em>, 76). Por esta raz\u00f3n, la Iglesia mantiene su autonom\u00eda frente a las ideolog\u00edas. Todo sistema, seg\u00fan el cual las relaciones sociales est\u00e1n determinadas enteramente por los factores econ\u00f3micos, es contrario a la naturaleza humana (Catecismo, n. 2423-2425). Se rechaza la <em>ideolog\u00eda liberal<\/em> (<em>Liberalismo, Capitalismo<\/em>) \u00a0por su materialismo pr\u00e1ctico (jerarqu\u00eda errada de valores), como tambi\u00e9n la <em>ideolog\u00eda marxista<\/em> (<em>Marxismo)<\/em> por su materialismo dial\u00e9ctico (una visi\u00f3n errada de reducir el ser humano a un resultado de las relaciones econ\u00f3micas).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>4.3 Cuesti\u00f3n ambiental<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuesti\u00f3n moral contempla la naturaleza como \u201cexpresi\u00f3n de un designio de amor y de verdad\u201d (<em>Caritas in veritate<\/em>, n. 48). El medio ambiente fue dado por Dios a todos, constituyendo su uso como una responsabilidad que tenemos para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad (\u2026). Si falta esta perspectiva, el hombre acaba por considerar la naturaleza como un tab\u00fa intocable o, por el contrario, por abusar de ella. Ni una ni otra actitud corresponde a la visi\u00f3n cristiana de la naturaleza, fruto de la creaci\u00f3n de Dios (<em>Caritas in Veritate<\/em>, n. 48).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a los cambios clim\u00e1ticos, de extinci\u00f3n de la biodiversidad y de la contaminaci\u00f3n, las cuestiones relacionadas con la preservaci\u00f3n del ambiente deben tener la debida consideraci\u00f3n de las <em>problem\u00e1ticas energ\u00e9ticas<\/em>. El desarrollo debe basarse \u201cen la constataci\u00f3n m\u00e1s urgente de las limitaciones de los recursos naturales, algunos de los cuales no son renovables. Usarlos como si fueran inagotables, con control absoluto, pone seriamente en peligro su disponibilidad no solo para la generaci\u00f3n presente, sino, sobre todo, para las futuras generaciones\u201d (<em>Sollicitudo rei socialis<\/em>, n. 34).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comunidad internacional tiene el deber de encontrar las v\u00edas institucionales para regular la exploraci\u00f3n de los recursos no renovables, tambi\u00e9n con participaci\u00f3n de los pa\u00edses pobres, de modo que se pueda planificar en forma conjunta el futuro. Esta responsabilidad es global, porque no se relaciona solamente con la energ\u00eda, sino con toda la creaci\u00f3n, puesto que no debemos dejar despojadas de recursos a las nuevas generaciones (<em>Caritas in Veritate<\/em>, n. 50). En suma, es necesario un cambio real de mentalidad que nos induzca a adoptar <em>nuevos estilos de vida<\/em> (<em>Centesimus annus<\/em>, n. 36).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se requiere una especie de <em>ecolog\u00eda humana<\/em>, entendido en su justo sentido (<em>Caritas in Veritate<\/em>, n. 51). \u00a0El Documento de Aparecida presenta propuestas en esta direcci\u00f3n: profundizar la presencia pastoral en las poblaciones m\u00e1s fr\u00e1giles y amenazadas por el desarrollo predador, y apoyarlas en sus esfuerzos, para conseguir una distribuci\u00f3n equitativa de la tierra, del agua y de los espacios urbanos; buscando un modelo de desarrollo alternativo, integral y solidario, basado en una \u00e9tica que incluya la responsabilidad de una aut\u00e9ntica ecolog\u00eda natural y humana, que se fundamente en el evangelio de la justicia, de la solidaridad y del destino universal de los bienes (<em>Aparecida,<\/em> n. 474).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 La solidaridad como propuesta \u00e9tica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La moral social plantea la <em>solidaridad <\/em>humana como exigencia inalienable (<em>Gaudium et spes<\/em>, n. 12-32; <em>Sollicitudo rei socialis<\/em>, n. 38-40). La solidaridad es la expresi\u00f3n humana de la responsabilidad social del individuo y de la sociedad con el otro y entre todos. Por ello, la solidaridad se considera como una exigencia humana, ya que todo individuo es un ser social, forma parte de una sociedad, y la realizaci\u00f3n del individuo pasa necesariamente por la realizaci\u00f3n de cada uno. Vivir es convivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La solidaridad se transforma en una condici\u00f3n de existencia para todos. No se tiende la mano desde arriba hacia aquel que se encuentra abajo, sino que se camina junto con el otro; no es una visi\u00f3n verticalista de la sociedad sino horizontal, donde no se tiende una mano paternalista de un grupo social hacia el otro, sino que se estrecha la mano del otro desde un reconocimiento de la misma dignidad. Por ello, la <em>solidaridad<\/em> no significa dar lo que le sobra a uno, sino que constituye una expresi\u00f3n de amor por los semejantes. El otro llega a ser un pr\u00f3jimo en cuanto uno se acerca a \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concepto de <em>solidaridad <\/em>ocupa un lugar privilegiado en la visi\u00f3n cristiana. La Sagrada Escritura es el relato de la historia solidaria de Dios con la humanidad y la condici\u00f3n humana de criatura, llega a significar una superaci\u00f3n de la mera dependencia por la responsabilidad en un contexto dialogal entre Dios y la humanidad. Es decir, la comunidad divina (el misterio de la <em>Trinidad)<\/em> se revela como comuni\u00f3n con la humanidad en la Persona de <em>Jes\u00fas<\/em>, el <em>Cristo<\/em>, e invita al humano a compartir una vida en com\u00fan uni\u00f3n con lo divino y entre s\u00ed. La experiencia de la solidaridad divina se convierte en responsabilidad \u00e9tica de solidaridad en las relaciones interpersonales y su estructuraci\u00f3n en instituciones (Jo 13, 34-35).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La solidaridad, aclara Juan Pablo II, no es un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinaci\u00f3n firme y perseverante de empe\u00f1arse por el <em>bien com\u00fan<\/em>; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos (<em>Sollicitudo rei socialis<\/em>, n. 38).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta comprensi\u00f3n de la <em>solidaridad <\/em>tiene profundas ra\u00edces b\u00edblicas. \u201cYahv\u00e9h dijo a Ca\u00edn: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano Abel? Contest\u00f3: No s\u00e9. \u00bfSoy yo acaso el guardi\u00e1n de mi hermano?\u201d (Gn 4, 9). La respuesta de Ca\u00edn contrasta radicalmente con la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u201cEn verdad, les digo, que cuanto hicieron a unos de \u00e9stos mis hermanos m\u00edos m\u00e1s peque\u00f1os, a M\u00ed me lo hicieron\u201d (Mt 25, 40).\u00a0 As\u00ed, mientras Ca\u00edn desconoce a su propio hermano, Jes\u00fas se identifica con los m\u00e1s d\u00e9biles de la sociedad, haci\u00e9ndose su hermano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_Toc258312647\"><\/a>En una sociedad globalizada, escribe Benedicto XVI, el sentido cristiano de la solidaridad debe tener alcance mundial. \u201cLa solidaridad universal es para nosotros no solo un hecho y un beneficio, sino tambi\u00e9n un deber. Hoy, muchas personas tienden a alimentar la pretensi\u00f3n de que no deben nada a nadie, a no ser a s\u00ed mismos. Consider\u00e1ndose due\u00f1os solamente de derecho, frecuentemente se deparan con fuertes obst\u00e1culos para madurar una responsabilidad en el \u00e1mbito del desarrollo integral propio y ajeno\u201d (<em>Caritas in veritate<\/em>, n. 43).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>6 Los derechos humanos como reto urgente <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La toma progresiva de conciencia de los derechos fundamentales de la persona humana, como expresi\u00f3n jur\u00eddica y pol\u00edtica de la dignidad del ser humano, tiene una formulaci\u00f3n privilegiada en la <em>Declaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos<\/em>, adoptada por la <em>Asamblea General de las Naciones Unidas<\/em> reunida en Par\u00eds el 1948. Esta Declaraci\u00f3n constituye un verdadero hito cultural en la historia de la humanidad, al afirmar que \u201ctodos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos\u201d (Art\u00edculo 1) y que estos derechos pertenecen a toda persona, \u201csin distinci\u00f3n alguna de raza, color, sexo, idioma, religi\u00f3n, opini\u00f3n pol\u00edtica o de cualquier otra \u00edndole, origen nacional o social, posici\u00f3n econ\u00f3mica, nacimiento o cualquier otra condici\u00f3n\u201d (Art\u00edculo 2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta proclamaci\u00f3n destaca aquellos derechos que le corresponden a la persona humana en cuanto tal y, por consiguiente, son l\u00f3gica e hist\u00f3ricamente anteriores al <em>Estado<\/em>. As\u00ed, el <em>Estado<\/em> no otorga estos derechos sino simple y necesariamente tiene que reconocerlos. Estos derechos son inalienables porque corresponden a las condiciones b\u00e1sicas que permiten la realizaci\u00f3n del individuo en sociedad o de una sociedad formada por individuos y, por ello, pertenecen a la misma naturaleza humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el pensamiento pontificio, el aut\u00e9ntico desarrollo de la sociedad se fundamenta en el respeto y la promoci\u00f3n de los derechos humanos. \u201cNo ser\u00eda verdaderamente digno del hombre un tipo de desarrollo que no respetara y promoviera los derechos humanos, personales y sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos, incluidos los derechos de las naciones de los <em>pueblos<\/em> (\u2026). Tanto los <em>pueblos<\/em> como las personas deben disfrutar de una igualdad fundamental\u201d (<em>Sollicitudo rei socialis<\/em>, n. 33).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la actualidad la Iglesia comprende que la defensa de los derechos humanos, como expresi\u00f3n de la dignidad inalienable de todo ser humano, forma parte esencial de su misi\u00f3n evangelizadora. De hecho, el episcopado latinoamericano proclama solemnemente: \u201cNos sentimos urgidos a cumplir por todos los medios lo que puede ser el imperativo original de esta hora de Dios en nuestro continente; una audaz profesi\u00f3n cristiana y una eficaz promoci\u00f3n de la dignidad humana y de sus fundamentos divinos, precisamente entre quienes m\u00e1s lo necesitan, ya sea porque la desprecian, ya sea sobre todo porque, sufriendo ese desprecio, buscan \u2013 acaso a tientas \u2013 la libertad de los hijos de Dios y el advenimiento del hombre nuevo en Jesucristo\u201d (<em>Puebla,<\/em> n. 320).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La responsabilidad de una reflexi\u00f3n sobre los derechos humanos desde los olvidados de la historia es determinante para que este discurso tenga la legitimidad de una <em>\u00e9tica universal<\/em>, ya que de otra manera el horizonte de los derechos humanos tan s\u00f3lo ser\u00e1 aplicable para algunos dentro de la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>7 Una relectura de la opci\u00f3n por los pobres<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La preocupaci\u00f3n por los pobres y los explotados sociales constituye una de las ra\u00edces m\u00e1s profundas de la moral social. La causa de los marginados confirma la misi\u00f3n y el servicio de la Iglesia como verificaci\u00f3n de su fidelidad a Cristo, para poder ser verdaderamente la Iglesia de los pobres (<em>Laborem exercens<\/em>, n. 8). El Papa Francisco proclama una \u201cIglesia Pobre para los pobres\u201d (<em>Evangelii Gaudium<\/em>, n. 198), \u00a0pues \u201cpara la Iglesia, la opci\u00f3n por los pobres es m\u00e1s una categor\u00eda teol\u00f3gica que cultural, sociol\u00f3gica, pol\u00edtica o filos\u00f3fica [&#8230;] entendida como una forma especial de primado en la pr\u00e1ctica de la caridad cristiana, testimoniada por toda la Tradici\u00f3n de la Iglesia\u201d (<em>Evangelii Gaudium<\/em>, n. 199).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La particular visi\u00f3n cristiana, que fundamenta e ilumina los derechos y los deberes humanos, encuentra en la <em>opci\u00f3n por los pobres<\/em> su verificaci\u00f3n de radical autenticidad (<em>Teologia da liberta\u00e7\u00e3o<\/em>). La finalidad de la <em>opci\u00f3n por los pobres<\/em> es su personalizaci\u00f3n en la sociedad porque consiste ante todo en una relaci\u00f3n, una alianza, un jugarse con ellos la suerte.\u00a0 Esta alianza con los perdedores de la historia (y tambi\u00e9n sus v\u00edctimas) es, en cierto modo, un perder la propia vida. Al pobre lo salva de su minusval\u00eda y, al que opta, es liberado de su alienaci\u00f3n. Lo que salva es la trascendencia que implica la relaci\u00f3n: salir de s\u00ed y llegar respetuosamente al otro, y en esta doble trascendencia, la trascendencia mayor de dejar actuar al Esp\u00edritu, de reconocer a Jes\u00fas en el pobre, y de obrar el designio del Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta opci\u00f3n no es distinta de aquella por la humanidad, sino que consiste justamente en el camino concreto para hacerla efectiva. Dios, en <em>Jes\u00fas<\/em>, entabla una <em>alianza <\/em>con toda la humanidad y, en primer lugar, con los pobres porque en ellos no es reconocida esa humanidad, por carecer de lo que la cultura vigente considera valioso y digno del ser humano. As\u00ed, al optar por aquellos que seg\u00fan el paradigma humano dominante no tienen valor, Dios deja en claro que su opci\u00f3n es por la humanidad y que esa condici\u00f3n es inherente a cada uno de los seres humanos. \u201cLos pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio\u201d (<em>Evangelii Gaudium<\/em>, n. 48).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios, al reconocerlos (Mt 25, 31-46), demuestra que no es el Dios de los sabios o de los ricos o de los poderosos, sino el Dios de los seres humanos. Pero, adem\u00e1s, proclama que el individuo no llega a la categor\u00eda de persona humana por la posesi\u00f3n de esos atributos. En otras palabras, como los pobres tienden a sentirse no humanos al introyectar la apreciaci\u00f3n negativa de la cultura dominante, Dios al optar por ellos certifica su condici\u00f3n humana y posibilita que la asuman.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pobre que acepta esta relaci\u00f3n con Dios ya no se siente excluido sino reconocido. Esta aceptaci\u00f3n es fuente de vida porque lo capacita para asumir la realidad y relacionarse con otros en ella. Ya no cabe la resignaci\u00f3n, porque el descubrimiento del respeto hacia s\u00ed mismo lo abre hacia el otro y el compromiso con la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al que opta por los pobres, desde otro grupo social, le implica una relaci\u00f3n que significa darse. El darse supone crear condiciones de <em>igualdad.<\/em> Es la l\u00f3gica de la Encarnaci\u00f3n: Jes\u00fas no se aferra a su rango divino, sino que se despoja de todo privilegio para ser uno de tantos (Flp 2, 6-7). As\u00ed, darse de verdad incluye tambi\u00e9n el dar lo que uno tiene. Por eso, al que quiere seguir a Jes\u00fas, \u00e9ste le habla de venderlo todo y d\u00e1rselo a los pobres (Mt 19, 21). Por eso, esta opci\u00f3n \u201cest\u00e1 impl\u00edcita en la fe cristol\u00f3gica, en aquel Dios que se hizo pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza\u201d (<em>Documento de Aparecida<\/em>: Discurso Inaugural, n. 3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La superaci\u00f3n de la pobreza, como expresi\u00f3n de un respeto efectivo a toda y cada persona humana, exige un sujeto universal. El n\u00facleo de este sujeto universal son los mismos pobres, pero los dem\u00e1s son tambi\u00e9n necesarios para apoyar y posibilitar este proceso. La integraci\u00f3n del pobre en la sociedad como sujeto social es una condici\u00f3n necesaria, pero no suficiente, para superar la pobreza, porque tambi\u00e9n se necesita una alianza con los no pobres que opten por ellos. \u00a1Para que \u201cno haya pobres entre vosotros\u201d (Dt 15,4)!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta opci\u00f3n conlleva una redimensi\u00f3n de la existencia, personal y social, de aquellos que la asuman desde otros grupos sociales. Por ello, la din\u00e1mica de la opci\u00f3n por los pobres tiende a la constituci\u00f3n de una cultura alternativa. As\u00ed, la opci\u00f3n por los pobres, que comienza siendo una salida de s\u00ed mismo para afirmar al otro que es negado, que comienza entonces vivi\u00e9ndose como p\u00e9rdida y sacrificio realizado como correspondencia a la <em>fe <\/em>en Dios que funda la vida de uno, se convierte progresivamente en una oportunidad no s\u00f3lo de humanizaci\u00f3n radical sino tambi\u00e9n de avance en cuanto ser cultural y a\u00fan de valorizaci\u00f3n profesional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para superar la pobreza, y afirmar la dignidad del pobre, hay que redimensionar lo que existe para dar un lugar a los pobres en la sociedad. Este dar lugar a los pobres significa un reajuste estructural tan profundo que equivale a configurar una nueva figura hist\u00f3rica; implica renunciar a muchos elementos del actual sistema de bienestar; renunciar, ante todo, a ese consumismo fren\u00e9tico y poner coto a la sed ilimitada de riqueza y de poder. De hecho, \u201cen cuanto no se elimine la exclusi\u00f3n y la desigualdad dentro de la sociedad y entre los diversos pueblos ser\u00e1 imposible desarraigar la violencia (\u2026). Cuando la sociedad \u2013local, nacional o mundial- abandone en la periferia una parte de s\u00ed misma, no haya programas pol\u00edticos, ni fuerzas del orden o servicios secretos que puedan garantizar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede apenas porque la desigualdad social provoca la reacci\u00f3n violenta de los que est\u00e1n excluidos por el sistema, sino porque el sistema social y econ\u00f3mico es injusto en su ra\u00edz. Si cada acci\u00f3n tiene consecuencias, un mal inmerso en las estructuras de una sociedad siempre contiene un potencial de disoluci\u00f3n y de muerte. Es el mal cristalizado en las estructuras sociales injustas, a partir del cual no podemos esperar un futuro mejor <strong>(<\/strong><em>Evangelii Gaudium<\/em>, 59).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fundamentaci\u00f3n de esta direcci\u00f3n vital consiste en el reconocimiento real del otro en el acto de reconocerse a uno mismo (hijo de Dios y hermano de todos). Pero el reconocimiento positivo de los pobres \u2013 que se realiza tanto en las relaciones estructurales como en las relaciones personales \u2013 provoca una transformaci\u00f3n tan honda en la propia vida, y es una novedad tan radical en la figura hist\u00f3rica vigente, que no puede realizarse si no se abren horizontes muy motivadores: sin un coraz\u00f3n de carne (cf. Os 6, 6) jam\u00e1s habr\u00e1 <em>justicia<\/em>, ni por consiguiente ser posible la vida humana sobre la tierra.\u00a0 Esto es lo que est\u00e1 en juego en la opci\u00f3n por los pobres. Por lo tanto, seg\u00fan el Papa Francisco, \u201cnadie deber\u00eda decir que est\u00e1 lejos de los pobres, porque sus opciones de vida implican dar m\u00e1s atenci\u00f3n a otras incumbencias. Esto es una disculpa frecuente en los medios acad\u00e9micos, empresariales o profesionales y hasta mismo eclesiales [&#8230;] nadie puede sentirse exonerado de la preocupaci\u00f3n por los pobres y por la justicia social\u201d (<em>Evangelii Gaudium<\/em>, n. 201). \u00a0Solamente habr\u00e1 paz en el mundo cuando se haga justicia a los pobres (<em>Populorum Progressio<\/em>, n. 76). \u00a0\u00a1Justicia y paz se abrazar\u00e1n! (Sal 85).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>8 Referencias Bibliogr\u00e1ficas Para saber m\u00e1s<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No fue posible optar solamente por una referencia bibliogr\u00e1fica de estos textos pontificios de la DSI. Por eso se encuentra la lista ya en el inicio del texto. Son documentos de dominio universal. TODOS EST\u00c1N disponibles en Internet, como tambi\u00e9n en las diversas versiones de las editoras diseminadas por el continente latinoamericano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0ALBUQUERQUE, Enrique. <em>Moral Social Cristiana: pensar y creer<\/em>. Camino de liberaci\u00f3n y de justicia. Madrid: San Pablo, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">AGUIRRE, Rafael. <em>Reino de Deus e compromisso \u00e9tico<\/em>: <em>Conceitos fundamentais de \u00e9tica teol\u00f3gica<\/em>. Petr\u00f3polis: Vozes, 1999, 61-78.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CALLEJA, Jos\u00e9 Ignacio<strong>. <\/strong><em>Moral Social Samaritana I. <\/em>Fundamentos e no\u00e7\u00f5es de \u00e9tica econ\u00f4mica Crist\u00e3. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_______. <em>Moral Social Samaritana II.<\/em> Fundamentos e no\u00e7\u00f5es de \u00e9tica pol\u00edtica Crist\u00e3. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BRACKLEY, Dean. \u00c9tica social y \u00e9tica de la vida seg\u00fan el pensamiento del papa Benedicto XVI: <em>Revista Agustiniana, <\/em>vol. 54, n. 164\/165, pg. 369-395.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CAMACHO LARANA, Ildefonso. <em>Doutrina social da Igreja<\/em>: <em>abordagem hist\u00f3rica.<\/em> S\u00e3o Paulo: Loyola, 1995. Titulo original: Doctrina social de la Iglesia: una aproximacion historica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CASTILLO GUERRA, Jorge. Teolog\u00eda de la migraci\u00f3n: movilidad humana y transformaciones teol\u00f3gicas: <em>Theologica Xaveriana<\/em>, vol. 63, n; 176 (julio\/dez. 2013), pg. 367-401.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONSELHO PONTIFICIO DE JUSTI\u00c7A E PAZ. <em>Compendio da Doutrina Social da Igreja<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FLECHA-ANDR\u00c9S, Jos\u00e9-Rom\u00e1n. <em>Moral Social.<\/em> Salamanca: S\u00edgueme, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GASDA, Elio. <em>Caritas in veritate<\/em>: \u00e9tica do Reino frente \u00e0 hegemonia do capital: <em>REB<\/em> (Revista Eclesi\u00e1stica Brasileira), vol. 70, n.280, outubro\/2010, pg. 797-818.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GASDA, \u00c9lio. <em>Trabalho e capitalismo global<\/em>: atualidade da Doutrina Social da Igreja. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GALINDO GARC\u00cdA, \u00c1ngel. <em>Moral socioecon\u00f3mica.<\/em> Madrid: BAC, 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GONZ\u00c1LEZ, Antonio. <em>Reinado de Dios e imperio:<\/em> ensayo de teolog\u00eda social. Santander: Sal Terrae, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GONZ\u00c1LEZ-CARVAJAL, Luis. <em>En defensa de los humillados y ofendidos<\/em>: los derechos humanos ante la fe cristiana. Santander: Sal Terrae, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GONZ\u00c1LEZ FABRE, Raul. La reforma del sistema financiero y monetario internacional: comentario al Documento Justicia y Paz: <em>ICADE<\/em>, n. 90 (setembro\/dezembro 2013), pg. 129-149.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IBANEZ, Franklin. Repensar la justicia desde la ecolog\u00eda: <em>Miscel\u00e1nea Comillas,<\/em> vol. 70 (2012), 137, p. 357-372.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KAMMER, Fred. <em>F\u00e9-Justi\u00e7a em a\u00e7\u00e3o:<\/em> Uma introdu\u00e7\u00e3o ao pensamento social cat\u00f3lico. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MANZONE, Gianni. A dignidade da pessoa humana na doutrina social da Igreja: <em>Teocomunica\u00e7\u00e3o,<\/em> v. 40 n. 3 (set.\/dez. 2010). p. 289-306.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MIFSUD, Antony. <em>Moral de Discernimiento<\/em>. Tomo IV, Santiago: San Pablo, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NEUTZLING, In\u00e1cio (org.). <em>Bem comum e solidariedade.<\/em> Por uma \u00e9tica na sociedade e na pol\u00edtica do Brasil. S\u00e3o Leopoldo, Unisinos, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SOLS LUCIA, Jos\u00e9 (ed.). <em>Pensamiento social cristiano abierto al siglo XXI.<\/em> A partir de la enc\u00edclica Caritas in veritate. Santander: Sal Terrae, 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ZAMAGNI, Stefano. <em>Por una econom\u00eda del bien com\u00fan<\/em>. Madrid: Ciudad Nueva, 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sumario 1 Evangelio: fuente de la preocupaci\u00f3n social de la Iglesia 2 La ense\u00f1anza social de la Iglesia 3 Principios permanentes 4\u00a0 \u00c1mbitos de aplicaci\u00f3n 4.1 Econom\u00eda 4.2 Pol\u00edtica 4.3 Cuesti\u00f3n ambiental 5 La solidaridad como propuesta \u00e9tica 6 Los derechos humanos como un reto urgente 7 Una relectura de la opci\u00f3n por los pobres [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[194],"tags":[],"class_list":["post-1339","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-moraletica-teologica-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1339","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1339"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1339\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1342,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1339\/revisions\/1342"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1339"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1339"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1339"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}