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{"id":1326,"date":"2016-11-20T16:23:44","date_gmt":"2016-11-20T18:23:44","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1326"},"modified":"2016-12-20T16:19:32","modified_gmt":"2016-12-20T18:19:32","slug":"fe-y-razon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1326","title":{"rendered":"Fe y Raz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Cuestiones fundamentales sobre la fe en el mundo de hoy<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.1 Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.2 El giro hermen\u00e9utico de la raz\u00f3n: el tercer horizonte del pensamiento contempor\u00e1neo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Fe y raz\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.1 Dos modos complementarios y no contradictorios de acceso a la verdad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.2 La historia de las relaciones entre fe y raz\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.3 El giro hermen\u00e9utico de la fe y la raz\u00f3n: del rechazo a la mutua colaboraci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a03\u00a0Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Cuestiones fundamentales sobre la fe en el mundo de hoy<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1.1 Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n de la fe cristiana con la raz\u00f3n, la pol\u00edtica y la cultura se comprende mejor si consideramos tanto la metaf\u00edsica de la substancia de los antiguos como la metaf\u00edsica del sujeto de los modernos. La filosof\u00eda cl\u00e1sica nos ha ense\u00f1ado con los trascendentales del ser, que adem\u00e1s de ser uno, es simult\u00e1neamente <em>verdadero<\/em>, <em>bueno<\/em> y <em>bello<\/em>. La filosof\u00eda moderna con el pensamiento trascendental de Kant pregunta por las facultades que tiene el sujeto para <em>conocer<\/em> lo verdadero, <em>actuar<\/em> seg\u00fan el bien y gustar-<em>juzgar<\/em> de lo bello. Por las virtudes teologales sabemos que el don de la fe es siempre una fe que cree, que ama y que espera. Podemos entonces vincular la fe que cree con la verdad y el conocer, la fe que ama con lo bueno y el actuar \u00e9tico, y la fe que espera con la belleza y el gusto po\u00e9tico. La consideraci\u00f3n del paso desde la metaf\u00edsica cl\u00e1sica a la reducci\u00f3n moderna \u2013que contrasta la fe solo con la ciencia, con el deber moral y la teleolog\u00eda\u2013 nos invita a dar un nuevo paso que supere tanto el desierto de la cr\u00edtica como las tentaciones de volver hacia atr\u00e1s al refugio premoderno: \u201cNo nos anima la nostalgia de las Atl\u00e1ntidas sumergidas, sino la esperanza de una recreaci\u00f3n del lenguaje; m\u00e1s all\u00e1 del desierto de la cr\u00edtica, queremos ser nuevamente interpelados\u201d (RICOEUR 1960). La fe cristiana es nuevamente interpelada por el giro hermen\u00e9utico de la raz\u00f3n contempor\u00e1nea (GREISCH 1993), por el gran acontecimiento de gracia que ha significado la renovaci\u00f3n del Concilio Vaticano II (H\u00dcNERMANN 2014) y por la plenitud del lenguaje que se manifiesta en una mayor consideraci\u00f3n de la belleza y la po\u00e9tica en nuestra situaci\u00f3n de pluralismo cultural. Como introducci\u00f3n a las relaciones entre fe y raz\u00f3n desarrollaremos brevemente la primera interpelaci\u00f3n que postula un tercer horizonte en el pensamiento contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1.2 El giro hermen\u00e9utico de la raz\u00f3n: el tercer horizonte del pensamiento contempor\u00e1neo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sostener que la raz\u00f3n contempor\u00e1nea ha dado un giro o que nos encontramos en un nuevo horizonte, implica reconocer no solo la distancia respecto de la metaf\u00edsica cl\u00e1sica (que sostiene los trascendentales del ser), sino la crisis padecida por la metaf\u00edsica del sujeto (que sustenta una filosof\u00eda trascendental y se pregunta por las condiciones de posibilidad). Son innumerables los fil\u00f3sofos que lo sostienen, desde Ortega y Zubiri hasta Vattimo y Habermas. Ortega acu\u00f1a la imagen de las dos met\u00e1foras, insinuando un tercer momento, paradigma, horizonte del pensamiento contempor\u00e1neo despu\u00e9s de las met\u00e1foras (o metaf\u00edsicas) de la sustancia y el sujeto. Un tercer horizonte se asoma despu\u00e9s del pensamiento antiguo-medieval y del pensamiento moderno (GONZALEZ 1993).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La discusi\u00f3n de si se trata de una crisis de estas particulares metaf\u00edsicas o de la metaf\u00edsica en general, se dirime si nos ponemos de acuerdo sobre cu\u00e1l es el enfermo al que se le diagnostica la crisis: la <em>ilustraci\u00f3n<\/em> que ve como el romanticismo vuelve a estar en auge; la <em>modernidad<\/em> liberal que ha sido superada por la modernidad tard\u00eda o por la llamada postmodernidad; o la <em>metaf\u00edsica<\/em> <em>del<\/em> <em>sujeto<\/em>, que es superada por un tercer horizonte. Pero en todos los casos \u2013sea el <em>Cogito<\/em> cartesiano, los apriori de la raz\u00f3n, el saber absoluto, o el sujeto trascendental\u2013 podemos observar como las pretensiones de \u201cla sola raz\u00f3n\u201d (trascendental, sin atributos y constituyente de todo lo real), palidecen pues tenemos m\u00e1s bien un <em>Cogito<\/em> herido, m\u00e1s bien fr\u00e1gil que busca poder reinstalarse al interior del ser y se reconoce constituido por lo otro que s\u00ed mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sea cual sea la hondura de la crisis la hip\u00f3tesis de un tercer horizonte del pensamiento contempor\u00e1neo, sostiene que la tercera met\u00e1fora ya no piensa el ser ni en t\u00e9rminos de naturaleza ni en t\u00e9rminos de conciencia (GEFFRE, C. 1992), sino en referencia a otras met\u00e1foras que tratan de ce\u00f1irse la corona de los nuevos tiempos: la alteridad, el lenguaje, la praxis y el acontecimiento. \u201cLa edad hermen\u00e9utica de la raz\u00f3n\u201d (GREISCH 1985) parece ser fruto de muchos giros que ha dado la raz\u00f3n contempor\u00e1nea:\u00a0\u00a0 giro hermen\u00e9utico, giro ling\u00fc\u00edstico, giro pragm\u00e1tico, giro intersubjetivo, giro hacia la alteridad, etc. (SCANNONE 2009). Independientemente de cual sea la categor\u00eda vencedora hay suficientes indicios de que la crisis parece ser un signo del tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si lo que tenemos es un nuevo horizonte de pensamiento, \u00e9ste obviamente afectar\u00e1 a los interlocutores de la fe: a la raz\u00f3n y el conocimiento, a la pol\u00edtica y la justicia, a la cultura y nuestros valores (est\u00e9ticos y afectivos) y esperanzas (religiosas y seculares). Nos volvemos a preguntar por la verdad que podemos conocer con el uso del entendimiento y de la raz\u00f3n, por la justicia que debemos alcanzar con nuestras pr\u00e1cticas \u00e9ticas y pol\u00edticas, por la belleza que nuestros juicos est\u00e9ticos y reflexivos modelan en cada cultura. Pero obviamente afectara tambi\u00e9n a la propia experiencia creyente y religiosa, cuyo giro ha quedado expresado para la comunidad eclesial cat\u00f3lica en la renovaci\u00f3n que ha significado el Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Fe y raz\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.1 Dos modos complementarios y no contradictorios de acceder a la verdad.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa fe y la raz\u00f3n son como las dos alas con las cuales el esp\u00edritu humano se eleva hacia la contemplaci\u00f3n de la verdad\u201d. <em>Fides et ratio<\/em> de Juan Pablo II entronca as\u00ed con lo que nos ense\u00f1a el Vaticano II en <em>Dei Verbum\u00a0 \u2013<\/em>que a su vez sigue casi al pie de la letra las ense\u00f1anzas del Vaticano I en <em>Dei Filius<\/em>, que tiene en cuenta los principios del Concilio de Trento: \u201cPor medio de la revelaci\u00f3n Dios quiso manifestarse a S\u00ed mismo y sus planes de salvar al hombre, para que el hombre \u201cse haga part\u00edcipe de los bienes divinos, que superan totalmente la inteligencia humana\u201d (DV 6). Indicado el camino de la revelaci\u00f3n Vaticano II se\u00f1ala el camino de la raz\u00f3n citando Vaticano I: \u201cEl Santo S\u00ednodo profesa que el hombre \u201cpuede conocer ciertamente a Dios con la raz\u00f3n natural, por medio de las cosas creadas\u201d (cf. Rom 1,20); y ense\u00f1a respecto de dicha revelaci\u00f3n, que \u201ctodos los hombres, en la condici\u00f3n presente de la humanidad, pueden conocer f\u00e1cilmente, con absoluta certeza y sin error las realidades divinas que en s\u00ed no son inaccesibles a la raz\u00f3n humana\u201d (DV 6). La verdad alcanzada a trav\u00e9s de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica o de las disciplinas cient\u00edficas no se confunde ni se contradice, sino que se enriquece con la verdad que proviene de la revelaci\u00f3n. \u201cHay un doble orden de conocimiento, distinto no solo por su principio, sino tambi\u00e9n por su objeto; por su principio, primeramente, porque en uno conocemos por raz\u00f3n natural, y en otro por la fe divina; por su objeto tambi\u00e9n porque aparte aquellas cosas que la raz\u00f3n natural puede alcanzar, se nos proponen para creer misterios escondidos en Dios de los que, al no haber sido definitivamente revelados, no se pudiera tener noticia\u201d (<em>Dei Filius<\/em>, DS 3015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reconocimiento de una diferencia no implica ning\u00fan dualismo, o contraposici\u00f3n entre fe y raz\u00f3n, ni en el plano epistemol\u00f3gico oponiendo fe y conocimiento, ni en el plano ontol\u00f3gico abogando por dos realidades separadas. La fe y la raz\u00f3n se miden frente a la verdad y la verdad es una sola, si bien hay aspectos de ella, de los que solo sabemos por la fe, gracias a que Dios nos los ha revelado. \u201cLa peculiaridad que distingue el texto b\u00edblico consiste en la convicci\u00f3n de que hay una profunda e inseparable unidad entre el conocimiento de la raz\u00f3n y el de la fe\u2026\u00a0 No hay motivo de competitividad alguna entre la raz\u00f3n y la fe: una est\u00e1 dentro de la otra, y cada una tiene su propio espacio de realizaci\u00f3n\u201d (<em>Fides et ratio<\/em> 16-17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La contradicci\u00f3n asoma cuando una y otra no respetan sus respectivos \u00e1mbitos de competencia. Racionalismo y fide\u00edsmo son la clara expresi\u00f3n de la desmesura de una y otra. As\u00ed el racionalismo \u00a0es una \u201cconcepci\u00f3n que considera que la raz\u00f3n puede o debe fundamentar la fe, y que hay que demostrar su verdad con argumentos de raz\u00f3n o al menos hacerla plausible\u201d (KNAUER 1989, 257). Por el contrario la verdad de la fe solo puede ser reconocida por la fe. El colorido y la luz de los vitrales de una catedral solo se pueden ver desde dentro. Desde fuera solo se ven sombr\u00edos y grises. La belleza de Dios se reconoce desde la experiencia de fe, desde la acogida en la fe de lo que Dios ha revelado. Solo puede entrar en comuni\u00f3n con Dios quien cree que es Dios mismo quien se ha autocomunicado.\u00a0 El fide\u00edsmo, por su parte \u201csostiene que la fe no puede ni necesita justificarse ante la raz\u00f3n\u201d (258). Por el contrario la fe debe ser examinada por la raz\u00f3n para eliminar de ella lo que la contradiga. \u201cToda objeci\u00f3n contra la fe de parte de la raz\u00f3n se refuta en el mismo campo de la raz\u00f3n\u201d (258).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambos equ\u00edvocos se superan al afirmar que <em>la fe necesita la raz\u00f3n<\/em>. Muy lejos de ser un enemigo de la fe (por que la perjudicar\u00eda o pudiera contradecirla) o algo de lo que la fe pudiera prescindir (porque bast\u00e1ndose a s\u00ed misma no la requiere), la raz\u00f3n es una ayuda para la fe. Pero no la necesita para que sea su fundamento: la fe se fundamenta a s\u00ed misma, pues se basa en la Palabra de Dios. No la necesita para que la pruebe o la demuestre: es Dios mismo que se muestra, que se autocomunica en la revelaci\u00f3n. La fe es acogida de eso que Dios comunica. \u201cEl mensaje cristiano se hace inteligible por s\u00ed mismo; la fe solo puede explicarse ella misma\u201d (252). Por lo tanto no se puede probar la fe a fuerza de razones, no se la puede encuadrar en el marco de la raz\u00f3n, no se la puede subordinar, como si su fundamentaci\u00f3n dependiera de nuestros razonamientos. De la afirmaci\u00f3n racional de que Dios es creador de mundo y todopoderoso no es posible deducir la posibilidad de la comuni\u00f3n con \u00e9l. Ello depende de Dios mismo, de su amor gratuito y libre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe necesita de la raz\u00f3n, no como su fundamento, sino con la funci\u00f3n negativa de ser un filtro para fe. La raz\u00f3n es una ayuda imprescindible, pues nos ayuda a filtrar la fe de supersticiones, a purificarla de irracionalidades, a ser cedazo y criba de posibles fetiches. El mensaje cristiano quiere y debe ser examinado por la raz\u00f3n, pues no se debe creer nada que contradiga la raz\u00f3n en su autonom\u00eda: \u201cla autonom\u00eda de la realidad creada no se interrumpe ni se quebranta en ninguna parte por la comuni\u00f3n con Dios\u2026 Esto excluye cualquier creencia supersticiosa en milagros, que considera la interrupci\u00f3n de las leyes naturales, como prueba de intervenci\u00f3n especial divina\u201d (253-254).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen la fe no se fundamenta en la raz\u00f3n, pero si puede ser examinada por ella. La revelaci\u00f3n de Dios en la que se basa, no es demostrable a partir del mundo; es reconocible solo desde la fe. Por lo tanto ninguna afirmaci\u00f3n de la raz\u00f3n puede amenazar la fe.\u00a0 \u201cComo teniendo fe ya no se vive del temor, se puede utilizar la raz\u00f3n sin anteojos\u201d (257).\u00a0 Hay dos ayudas m\u00e1s que le dispensa: le ofrece algunos presupuestos y le ayuda a pensar, dar unidad y coherencia al conjunto del misterio cristiano. Una colaboraci\u00f3n desde fuera, dado que \u201cla fe presupone determinadas verdades que se pueden reconocer por la raz\u00f3n: nuestro propio ser creatural y nuestra responsabilidad moral\u201d (257). Una colaboraci\u00f3n dentro de la fe, pues \u201cla raz\u00f3n ayuda a una clara comprensi\u00f3n de la fe. La raz\u00f3n iluminada por la fe abarca la unidad interior de todas las afirmaciones de fe\u201d (257). Colaboraci\u00f3n que impide se d\u00e9 un conflicto insoluble entre la fe y la raz\u00f3n. Pero la historicidad de la fe \u2013expresada en la doctrina de la iglesia\u2013 y la historicidad de la raz\u00f3n \u2013expresada en las adquisiciones de los diversos saberes y ciencias\u2013 no ha impedido la existencia de m\u00faltiples conflictos y desencuentros entre esa doctrina y esas adquisiciones a lo largo de la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.2 La historia de las relaciones entre fe y raz\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lejos de una contraposici\u00f3n entre creer y saber, que hace del primero un saber inseguro, en la Biblia la fe aparece como el fundamento. Mientras en el AT se proclama la confianza por ser el pueblo elegido y la esperanza en las acciones de Dios, en el NT se trata de creer en lo que Dios ya ha realizado y manifestado en \u00a0Cristo Jes\u00fas que anticipa la plenitud escatol\u00f3gica: \u201cLa fe es la garant\u00eda de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven\u201d (Heb 11, 1). El judeocristianismo que cree que el Dios salvador es el mismo que el Dios creador conf\u00eda en la raz\u00f3n humana y no teme ser juzgado por ella al momento de intentar dar raz\u00f3n de su esperanza. El reproche del libro de la Sabidur\u00eda a quienes \u201cno fueron capaces de conocer por las cosas buenas que se ven a Aquel que es\u201d\u2026 \u201cpues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analog\u00eda, a contemplar a su Autor\u201d (Sab 13, 1.5), lo reitera Pablo, a quienes \u201caprisionan la verdad en la injusticia\u201d\u2026 \u201cporque lo invisible de Dios, desde la creaci\u00f3n del mundo, se deja ver a la inteligencia a trav\u00e9s de sus obras\u201d (Rom 1, 18.20). En los comienzos San Pedro exhorta a los cristianos a estar siempre dispuestos a dar respuesta (<em>apo-log\u00eda<\/em>) a quien le pidiera el <em>logos<\/em> (la raz\u00f3n) de su fe (cf. <em>1 P<\/em> 3, 15). San Juan no teme identificar al Cristo con el <em>logos<\/em> y abre un camino que recorrer\u00e1n los Padres, que de distintas maneras identificar\u00e1n la sabidur\u00eda b\u00edblica y la filosof\u00eda griega, en la figura del logos. Justino a este respecto ser\u00e1 ejemplar y ve en la fe cristiana la verdadera filosof\u00eda y en la filosof\u00eda a los precursores del cristianismo. \u201cEsto significaba que la fe b\u00edblica deb\u00eda entrar en discusi\u00f3n y en relaci\u00f3n con la cultura griega y aprender a reconocer mediante la interpretaci\u00f3n la l\u00ednea de distinci\u00f3n, pero tambi\u00e9n el contacto y la afinidad entre ellos en la \u00fanica raz\u00f3n dada por Dios\u201d (BENEDICTO XVI, 2005). Por ello, las Escrituras judeo-cristiano, el macizo hebreo, no temer\u00e1 medirse y articularse con el macizo griego, y los que filos\u00f3ficamente le suceder\u00e1n. Toda la historia del cristianismo da testimonio de esta apropiaci\u00f3n de la racionalidad filos\u00f3fica, en un esfuerzo permanente de traducci\u00f3n al lenguaje de los cada vez nuevos destinatarios de la Buena Nueva. El talante secularizador y desmitificador de esta religi\u00f3n es la consecuencia de esta disposici\u00f3n a ser purificada y criticada por la raz\u00f3n (TAYLOR 2007).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn, \u201cel maestro indiscutible del Alto Medioevo, cuya influencia permanece a lo largo del segundo milenio\u201d considera que una fe no pensada es una fe muerta y estima que \u201cel conocimiento del hombre y el de Dios son convergentes\u201d, pues la propia interioridad, \u201cla subjetividad es el lugar por excelencia para conocer a Dios\u201d (ESTRADA 1996, 45). Por su parte Anselmo, el padre de la Escol\u00e1stica, como buen disc\u00edpulo de Agust\u00edn proclama el <em>Fides quaerens intellectum<\/em>: la fe que busca su inteligencia. Las palabras de Anselmo en el <em>Proslogi\u00f3n<\/em> se han convertido en una carta magna respecto de la convergencia arm\u00f3nica entre fe y raz\u00f3n: \u201cSe\u00f1or, yo no pretendo penetrar en tu profundidad: \u00bfc\u00f3mo iba a comparar mi inteligencia con tu misterio? Pero deseo comprender de alg\u00fan modo esa verdad que creo y que mi coraz\u00f3n ama. No busco comprender para creer, sino que creo primero, para esforzarme luego en comprender. Porque creo una cosa: si no empiezo por creer, no comprender\u00e9 jam\u00e1s\u201d. Nace de aqu\u00ed una teolog\u00eda como <em>Intellectus fidei<\/em>, que intenta mostrar el car\u00e1cter razonable de la fe. Pero la raz\u00f3n encuentra lo que la fe ya sabe; el raciocinio vale para ayudar a descubrir la verdad, no para determinarla. La fe, don de Dios que la Palabra revelada suscita debe ser asumida racionalmente para que sea humana. El esfuerzo por inteligir no elimina la contemplaci\u00f3n sino que la supone.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XIII, gracias a fil\u00f3sofos jud\u00edos y \u00e1rabes, el pensamiento aristot\u00e9lico entr\u00f3 en contacto con la cristiandad medieval formada en la tradici\u00f3n plat\u00f3nica El genio de Santo Tom\u00e1s capto que la <em>ratio<\/em> aristot\u00e9lica pod\u00eda ser una mediaci\u00f3n cultural m\u00e1s adecuada que la plat\u00f3nica para expresar la fe de los hombres de su tiempo. Fue capaz de mediar \u201cel nuevo encuentro entre la fe y la filosof\u00eda aristot\u00e9lica, poniendo as\u00ed la fe en una relaci\u00f3n positiva con la forma de raz\u00f3n dominante en su tiempo\u201d (BENEDICTO XVI 2005). Con Tom\u00e1s las diferencias entre fe y raz\u00f3n son claramente ordenadas en relaci\u00f3n a la unidad y totalidad de la verdad, pues, la verdad no puede contradecir a la verdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta claridad comienza a palidecer hasta oscurecerse con la llegada de la modernidad, el desarrollo de las ciencias y la reivindicaci\u00f3n de autonom\u00eda del mundo moderno. La propia articulaci\u00f3n entre Atenas y Jerusal\u00e9n para formar un occidente que bebe de la filosof\u00eda griega, del derecho romano, de la escol\u00e1stica medieval, del renacimiento europeo, ofrece los motivos para que tambi\u00e9n la modernidad sea edificada a partir de un acto de fe en la raz\u00f3n humana. Pero la confianza en la raz\u00f3n, puede volverse desmesura, si se reivindica para la <em>sola raz\u00f3n<\/em> el acceso en exclusiva a la verdad. Gracias a luz de la raz\u00f3n pueden ser superadas las oscuridades del mito y la religi\u00f3n. La reacci\u00f3n defensiva de la Iglesia y su refugio en apolog\u00edas y condenas no siempre razonables, no contribuy\u00f3 a mejorar las cosas. El \u00e9pico caso Galileo es solo la muestra de una querella que se acrecentara entre la <em>sola ratio<\/em> autosuficiente y una revelaci\u00f3n cada vez m\u00e1s opaca y autoritativa. La exhortaci\u00f3n kantiana a atreverse a pensar por ti mismo (el \u201c<em>sapere aude<\/em>\u201d), enfrenta desafiante a todos los tutores, que impiden la autonom\u00eda: entre ellos la Iglesia y la fe. \u201cEl enfrentamiento de la fe de la Iglesia con un liberalismo radical y tambi\u00e9n con unas ciencias naturales que pretend\u00edan abarcar con sus conocimientos toda la realidad hasta sus confines, proponi\u00e9ndose tercamente hacer superflua la &#8220;hip\u00f3tesis Dios&#8221;\u201d (<em>Idem<\/em>), provoc\u00f3 de parte de la Iglesia en el siglo XIX, \u201c\u00e1speras y radicales condenas de ese esp\u00edritu de la edad moderna\u201d y a la vez de parte de los representantes de la edad moderna \u201cdr\u00e1sticos rechazos\u201d a la fe eclesial. Es frente a esta iglesia cat\u00f3lica amurallada delante de un mundo moderno hostil y adverso, que el Concilio Vaticano II acomete el desafi\u00f3 de \u201cdeterminar de modo nuevo la relaci\u00f3n entre la Iglesia y la edad moderna\u201d (<em>Idem<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Benedicto XVI constata que \u201cse hab\u00edan formado tres c\u00edrculos de preguntas, que esperaban una respuesta. Ante todo, era necesario definir de modo nuevo la relaci\u00f3n entre la fe y las ciencias modernas\u201d \u2013tanto las ciencias naturales como las ciencias hist\u00f3ricas. \u201cEn segundo lugar, hab\u00eda que definir de modo nuevo la relaci\u00f3n entre la Iglesia y el Estado moderno\u2026 En tercer lugar, con eso estaba relacionado de modo m\u00e1s general el problema de la tolerancia religiosa\u201d \u2013y por cierto la libertad religiosa\u2013 \u201cuna cuesti\u00f3n que exig\u00eda una nueva definici\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la fe cristiana y las religiones del mundo\u201d (2005) y las culturas en general. Son justamente estos tres problemas los que pueden ser abordados con una renovada comprensi\u00f3n de las relaciones de la fe con la raz\u00f3n, con la pol\u00edtica y con la cultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.3 El giro hermen\u00e9utico de la fe y la raz\u00f3n: del rechazo a la mutua colaboraci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestros d\u00edas una hermen\u00e9utica tanto de la fe como de las ciencias hace propicio el fin de las mutuas condenas y permite un acercamiento, reconociendo cada uno su \u00e1mbito de competencia. Hubo un momento en que las ciencias modernas compet\u00edan y amenazaban la fe, no solo desde las ciencias naturales, sino tambi\u00e9n desde la ciencia hist\u00f3rica. Las explicaciones religiosas y teol\u00f3gicas deb\u00edan retroceder en la explicaci\u00f3n del mundo y tambi\u00e9n respecto de la comprensi\u00f3n de las propias sagradas Escrituras, por la pretensi\u00f3n del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico de ser la \u00faltima palabra en la interpretaci\u00f3n de la Biblia. De esta desmesura de la raz\u00f3n ilustrada se ha pasado a una actitud m\u00e1s modesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLas ciencias naturales comenzaban a reflexionar, cada vez m\u00e1s claramente, sobre su propio l\u00edmite, impuesto por su mismo m\u00e9todo que, aunque realizaba cosas grandiosas, no era capaz de comprender la totalidad de la realidad\u201d (Benedicto XVI, 2005). Abandonando todo positivismo y todo dogmatismo, la ciencia se vuelve m\u00e1s modesta y ya no pretende ser la \u00fanica aproximaci\u00f3n valida sobre la realidad. Con conciencia hermen\u00e9utica, el sue\u00f1o de la modernidad ilustrada de poseer el \u00fanico punto de vista, comienza a reconocer instrumentos diversos seg\u00fan se trate de afirmaciones l\u00f3gicas o matem\u00e1ticas, de las ciencias de la naturaleza o de las ciencias sociales, de las humanidades o del arte. La multiplicidad de saberes exige multiplicidad de aproximaciones. El camino ha sido arduo desde la diferenciaci\u00f3n entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias del esp\u00edritu (Dilthey) hasta sostener que mientras m\u00e1s se explica mejor se comprende (Ricoeur), desde el reconocimiento de los intereses de los distintos tipos de conocimientos (Habermas) hasta la conciencia de que el observador nunca es neutro y que en ciertos casos, como la historia, el lenguaje o el arte, pertenece a la realidad que investiga (Gadamer).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte tambi\u00e9n el discurso de la fe, las afirmaciones magisteriales y la teolog\u00eda adquieren conciencia hermen\u00e9utica. Tambi\u00e9n la teolog\u00eda se ha vuelto m\u00e1s modesta y ya no pretende enfrentar las afirmaciones cient\u00edficas o hist\u00f3ricas con sus enunciados b\u00edblicos o pretender ir\u00e9nicos concordismos. El texto b\u00edblico no pretende suplantar o contradecir los conocimientos adquiridos por la raz\u00f3n. Su pretensi\u00f3n es salv\u00edfica y no cient\u00edfica. Como lo aprendimos de Galileo, la Biblia no nos ense\u00f1a <em>c\u00f3mo va<\/em> el mundo, sino <em>hacia donde va<\/em>. No hay motivo de competitividad alguna entre la raz\u00f3n y la fe, pero si la necesidad de colaboraci\u00f3n mutua. Ya vimos que la fe necesita de la raz\u00f3n para purificarse, para corregir el rumbo si alguna de sus afirmaciones entra en contradicci\u00f3n con lo razonable. \u201cCuando a causa de la verdad uno le vuelve la espalda a Cristo, corre directamente hacia sus brazos\u201d (KNAUER 1989, 248). El cristianismo tiene \u201cla convicci\u00f3n de que actuar contra la raz\u00f3n est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la naturaleza de Dios\u201d (BENEDICTO XVI 2006).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero \u00bfes posible sostener tambi\u00e9n lo inverso? Que actuar contra la fe est\u00e9 en contradicci\u00f3n con la naturaleza de lo humano. \u00bfLa raz\u00f3n necesita de la fe? <em>Fides et ratio<\/em> lo afirma: \u201cConocer a fondo el mundo y los acontecimientos de la historia no es posible sin confesar al mismo tiempo la fe en Dios que act\u00faa en ellos\u201d (16). Lo reitera <em>Caritas in veritate<\/em>, abogando por la interacci\u00f3n de los diferentes saberes, incluyendo el rol de la caridad: \u201cLa caridad no excluye el saber, m\u00e1s bien lo exige, lo promueve y lo anima desde dentro. El saber nunca es s\u00f3lo obra de la inteligencia\u2026 Sin el saber, el hacer es ciego, y el saber es est\u00e9ril sin el amor\u201d (30). Por un lado, \u201cal afrontar los fen\u00f3menos que tenemos delante, la caridad en la verdad exige ante todo conocer y entender\u201d, respetando la especificidad de cada saber. Por otro, \u201cla caridad no es una a\u00f1adidura posterior, sino que dialoga (con las disciplinas) desde el principio. Las exigencias del amor no contradicen las de la raz\u00f3n. El saber humano es insuficiente y las condiciones de las ciencias no podr\u00e1n indicar por s\u00ed solas la v\u00eda hacia el desarrollo integral del hombre. Siempre hay que lanzarse m\u00e1s all\u00e1: lo exige la caridad en la verdad\u201d (30). Pero la caridad debe respetar los mismos l\u00edmites que tiene la fe. Tanto la caridad como la fe, y tendr\u00edamos que agregar la esperanza, saben que \u00e9ste <em>ir m\u00e1s all\u00e1<\/em> que ellas alientan, esta ampliaci\u00f3n de la raz\u00f3n, \u201cnunca significa prescindir de las conclusiones de la raz\u00f3n, ni contradecir sus resultados. No existe la inteligencia y despu\u00e9s el amor: <em>existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor<\/em> (30).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inclusi\u00f3n del amor, nos acerca a la praxis y a nuestra reflexi\u00f3n sobre las relaciones entre fe y pol\u00edtica, que deber\u00e1 considerar las relaciones entre amor y pol\u00edtica. Terminemos con una \u00faltima consideraci\u00f3n respecto de si la raz\u00f3n necesita de la fe y del amor cristiano. En su famoso di\u00e1logo con Habermas, Ratzinger se anima a sugerirlo. Sin aceptar el discurso positivista de que la gradual eliminaci\u00f3n y superaci\u00f3n de la religi\u00f3n es el camino del progreso de la humanidad, de la libertad y la tolerancia universal, admite la existencia de \u201cpatolog\u00edas de la religi\u00f3n\u201d (desde los fundamentalismos m\u00e1s extremos hasta los integrismos m\u00e1s sutiles) para las cuales el di\u00e1logo con la raz\u00f3n es una saludable cura. Pero no deja de\u00a0 se\u00f1alar una patolog\u00eda que se hace cada vez m\u00e1s evidente en nuestro\u00a0 mundo actual: la \u201cpatolog\u00eda de la raz\u00f3n\u201d. \u201cAntes hab\u00eda surgido la cuesti\u00f3n de si hay que considerar la religi\u00f3n como una fuerza moral positiva; ahora debe surgir <em>la duda sobre la fiabilidad de la raz\u00f3n<\/em>. Al fin y al cabo, la bomba at\u00f3mica es un producto de la raz\u00f3n; al fin y al cabo, tambi\u00e9n la producci\u00f3n y selecci\u00f3n de hombres han sido creadas por la raz\u00f3n. En este caso, \u00bfno habr\u00eda que poner a la raz\u00f3n bajo observaci\u00f3n? Pero \u00bfpor medio de qui\u00e9n o de qu\u00e9? \u00bfO no deber\u00edan quiz\u00e1 circunscribirse rec\u00edprocamente la religi\u00f3n y la raz\u00f3n, mostrarse una a la otra los respectivos l\u00edmites y ayudarse a encontrar el camino? (RATZINGER 2008, 43-44).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a las patolog\u00edas de la raz\u00f3n, a su <em>hybris<\/em> (con peligros tan amenazadores como la bomba at\u00f3mica y el ser humano entendido como producto), se le debe exigir que tambi\u00e9n \u201creconozca sus l\u00edmites y aprenda a escuchar a las grandes tradiciones religiosas de la humanidad\u201d (53). \u201cPor ello, yo hablar\u00eda de una correlaci\u00f3n necesaria de raz\u00f3n y fe, de raz\u00f3n y religi\u00f3n, que est\u00e1n llamadas a depurarse y regenerarse rec\u00edprocamente, que se necesitan mutuamente y deben reconocerlo\u201d (53).\u00a0 Pero advierte que en el actual contexto intercultural, los dos agentes principales, la fe cristiana y la racionalidad occidental laica, no pueden desentenderse de las dem\u00e1s culturas y deben escucharlas para no repetir un falso eurocentrismo. Solo con esta correlaci\u00f3n polif\u00f3nica podr\u00e1 adquirir \u201cnueva fuerza efectiva entre los hombres lo que cohesiona la mundo\u201d (54). Ratzinger est\u00e1 hablando de los fundamentos morales y prepol\u00edticos del estado liberal, de la necesidad de \u201cencontrar una evidencia \u00e9tica eficaz que tenga suficiente fuerza de motivaci\u00f3n y que sea capaz de responder a los desaf\u00edos mencionados y ayudar a superarlos\u201d (44).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se sigue entonces una doble ayuda de la raz\u00f3n a la fe y de la fe \u2013y el amor\u2013 a la raz\u00f3n. La raz\u00f3n puede ayudar a la fe eliminando contradicciones err\u00f3neas o superfluas que obstaculizan y dificultan que el mundo actual pueda comprender el Evangelio, en toda su grandeza y belleza. La raz\u00f3n no puede abolir las contradicciones entre el Evangelio y los errores y pecados del hombre. La iglesia se acerca al mundo para servirlo anunciando la Buena Nueva, evitando siempre la tentaci\u00f3n de mundanizarse. Existe la distancia cristiana, que preserva de cualquier acomodaci\u00f3n o adaptaci\u00f3n espuria pues el Evangelio y la iglesia siguen siendo \u201csigno de contradicci\u00f3n\u201d. La raz\u00f3n s\u00f3lo nos ayuda a eliminar los falsos esc\u00e1ndalos (formas que sirvieron para otras \u00e9pocas y que hoy ya no tienen vigencia) para que brille el verdadero esc\u00e1ndalo, la cruz que es locura para los griegos y escandalo para los jud\u00edos. La reforma propiciada por el Concilio para hacer comprensible el Evangelio al mundo de hoy es un nuevo momento en esta larga historia entre la fe y la raz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe cristiana en el reinado de Dios se vuelve a abrir paso entre el racionalismo y el fide\u00edsmo, sorteando las distintas versiones que se repiten tanto en la modernidad ilustrada (en el positivismo cient\u00edfico, en el marxismo totalitario o en el economicismo neoliberal) como en el romanticismo posmoderno (en los fanatismos e integrismos religiosos o en los fundamentalismos seculares de algunas versiones del ecologismo, del indigenismo, del populismo).\u00a0 Junto con dejarse ayudar para impedir que en ella se den \u201cpatolog\u00edas de la religi\u00f3n\u201d, la fe, el amor y la esperanza cristiana pueden ayudar a la raz\u00f3n contempor\u00e1nea en los desaf\u00edos que enfrenta nuestro mundo. Puede ayudar a detectar y denunciar las \u201cpatolog\u00edas de la raz\u00f3n\u201d, las deshumanizaciones que obstaculizan un desarrollo integral. Puede colaborar en la b\u00fasqueda de esa \u201cevidencia \u00e9tica eficaz\u201d, de esos fundamentos morales y prepol\u00edticos que no pretenden reemplazar la autonom\u00eda de la moral y de la pol\u00edtica, pero que si pueden enriquecer con amor nuestras b\u00fasquedas de justicia y llenar de esperanza los anhelos de cada una de nuestras culturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Eduardo Silva S.J.<\/em>, Universidad Cat\u00f3lica de Chile y Universidad Alberto Hurtado, Chile.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Textos magisteriales<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JUAN XXIII, <em>Gaudet Mater Ecclesia<\/em> (GME), 11 de octubre de 1962.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PAULO VI, <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 1975.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JUAN PABLO II, <em>Catechesi Tradendae<\/em> de 1979; Enc\u00edclica <em>Slavorum Apostoli<\/em> en 1985; <em>Redemptoris Missio<\/em> en 1990; <em>Fides et ratio, <\/em>1998.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BENEDICTO XVI, Mensaje de navidad, 22 de diciembre, 2005; \u00abFe, raz\u00f3n y universidad. Recuerdos y reflexiones\u00bb, discurso en la Universidad de Ratisbona (Regensburg), 12 de septiembre 2006; <em>Caritas in veritate<\/em>, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRANCISCO, <em>Lumen Fidei<\/em>, 2013; <em>Evangelii Gaudium<\/em>, 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Documentos de MEDELLIN 1968; PUEBLA 1980; SANTO DOMINGO 1992; APARECIDA 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Relatio<\/em> <em>Synodi<\/em> sobre la familia, 7 noviembre, 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Otros textos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ANSELMO, S., <em>Prosologio<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOFF, L., <em>Nueva Evangelizaci\u00f3n<\/em>, Paulinas, 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CHENU, M.-D., <em>La Parole de Dieu, I. La foi dans l\u2019Inteligence; II. L\u2019Evangile dans les Temps.<\/em>, 1964.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DE LA GARZA, M. T., <em>Pol\u00edtica de la memoria. Una mirada sobre Occidente dese el margen<\/em>, Anthropos,\u00a0 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ELLACURIA, I., \u201cHistoricidad de la salvaci\u00f3n cristiana\u201d, en <em>Mysterium Liberationis. Conceptos fundamentales de la Teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n<\/em>, I. Ellacuria y J. Sobrino, Trotta, 1994, 323-372.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ESTRADA, J. A., <em>Dios en las tradiciones filos\u00f3ficas. 2. De la muerte de Dios a la crisis del sujeto<\/em>, Trotta, 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GEFFRE, C., <em>Un nouvel age de la th\u00e9ologie<\/em>, Cerf, 1972; <em>Le christianisme au risque de l\u2019interpr\u00e9tation<\/em>, Cerf, 1987; \u201cL\u2019entr\u00e9e de l\u2019hermen\u00e9utique en theologie\u201d, In: Les cens ans de la facult\u00e9 de theologie (dir. J. Dore), Beauchesne, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GONZ\u00c1LEZ, A., \u201cEl significado filos\u00f3fico de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n\u201d, In: J. Comblin et alia, <em>Cambio social y pensamiento cristiano en Am\u00e9rica Latina<\/em>, Trotta, 1993, 145-160; <em>El evangelio de la paz y el reinado de Dios<\/em>, Kairos, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GREISCH, J., <em>L\u2019age herm\u00e9neutique de la raison<\/em>, Cerf, 1985; <em>Comprendre et interpr\u00e9ter. Le paradigme herm\u00e9neutique de la raison<\/em>, Beauchesne, 1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GUTI\u00c9RREZ. G., <em>Teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n<\/em>. <em>Perspectivas<\/em>., S\u00edgueme, 1972 (1990).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H\u00dcNERMANN, P., <em>El Vaticano II como software de la iglesia actual<\/em>, UAH, 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KANT, E. <em>Critica de la facultad de juzgar<\/em>, Monte \u00c1vila, 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KNAUER, P., <em>Para comprender nuestra fe<\/em>, U. Iberoamericana, 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">METZ, J. B., \u201cEl problema de una \u201cteolog\u00eda pol\u00edtica\u201d\u201d, <em>Concilium<\/em>, 36 (1968) 385-403; <em>Teolog\u00eda del mundo<\/em>, S\u00edgueme, 1971; <em>Dios y tiempo. Nueva teolog\u00eda pol\u00edtica<\/em>, Madrid 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NOEMI J., <em>Interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica del presente. Introducci\u00f3n al pensamiento de Paul Tillich<\/em>, Anales de la Facultad de Teolog\u00eda UC (26), 1975; \u201cEvangelio y libertad\u201d, en J. Noemi <em>\u00bfEs la esperanza cristiana liberadora?,<\/em> Paulinas,\u00a0 1990, 11-24 (tambi\u00e9n en J. Noemi, \u201cEvangelizaci\u00f3n de la cultura. Presupuestos\u201d, <em>Teolog\u00eda y Vida<\/em> 19 (1978) 73-83).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RATZINGER, J., \u201cLo que cohesiona al mundo. Los fundamentos morales y prepol\u00edticos del estado liberal\u201d, en J. Habermas, J. Ratzinger, <em>Entre raz\u00f3n y religi\u00f3n. Dial\u00e9ctica de la secularizaci\u00f3n<\/em>, FCE, 2008, 35-54.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAWLS, J. <em>Teor\u00eda de la justicia<\/em>, 1977.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RICOEUR, P. <em>Philosophie de la volont\u00e9 I. Finitude et Culpabilit\u00e9 2. \u00a0La Symbolique du mal, <\/em>\u00a0Aubier, 1960: <em>Temps et r\u00e9cit III<\/em>. <em>Le temps racont\u00e9<\/em>, Seuil, 1985; <em>Soi-m\u00eame comme un autre<\/em>, Seuil, 1990a; <em>Amour et Justice<\/em>, Seuil, 1990b; \u201cV\u00e9rit\u00e9 et mensonge\u201d, <em>Esprit<\/em> 1951, 165-192 (en <em>Historia\u00a0 verdad<\/em>, Encuentro, Madrid, 1990c, 155-164); \u201c\u00c9tica y pol\u00edtica\u201d, en <em>Lectures2. La Contr\u00e9e des philosophies,<\/em> Seuil, <em>\u00a0<\/em>1992; <em>Lectures 3. Aux fronti\u00e8res de la philosophie<\/em>, Seuil, 1994; <em>R\u00e9flexion faite. Autobiographie intellectuelle<\/em>, Esprit, 1995; <em>Le juste 2<\/em>, Esprit 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ROLFES H., \u201cNueva Evangelizaci\u00f3n\u201d, en Hanni Rolfes y otros, <em>La Nueva Evangelizaci\u00f3n. Reflexiones, experiencias y testimonios desde el Per\u00fa<\/em>, CEP, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SCANNONE J.C., <em>Teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n y praxis popular<\/em>, S\u00edgueme, 1976; <em>Discernimiento filos\u00f3fico de la acci\u00f3n y pasi\u00f3n hist\u00f3ricas. Planteo para el mundo global desde Am\u00e9rica Latina<\/em>, Anthropos, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SOBRINO, J., \u201cTeolog\u00eda en un mudo sufriente. La Teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n como \u2018intellectus amoris\u2019\u201d, en J. Sobrino, <em>El principio misericordia<\/em>, Sal Terrae, 1992, 47-80.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TAYLOR, Ch., <em>A Secular Age<\/em>, Harvard University Press, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TRIGO, P., \u201cFenomenolog\u00eda de las formas ambientales de religi\u00f3n en Am\u00e9rica Latina\u201d, en V. Duran, J. C. Scannone, E. Silva, (comp.), <em>Problemas de filosof\u00eda de la religi\u00f3n desde Am\u00e9rica Latina<\/em>, Siglo del Hombre, 2004, p.37-121.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VERDUGO, F., <em>Relectura de la salvaci\u00f3n cristiana en Juan Luis Segundo<\/em>, Anales Teolog\u00eda UC, 2003.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Cuestiones fundamentales sobre la fe en el mundo de hoy 1.1 Introducci\u00f3n 1.2 El giro hermen\u00e9utico de la raz\u00f3n: el tercer horizonte del pensamiento contempor\u00e1neo 2 Fe y raz\u00f3n 2.1 Dos modos complementarios y no contradictorios de acceso a la verdad 2.2 La historia de las relaciones entre fe y raz\u00f3n 2.3 El [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[99],"tags":[],"class_list":["post-1326","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-fundamental-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1326","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1326"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1326\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1337,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1326\/revisions\/1337"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1326"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1326"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1326"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}