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{"id":1255,"date":"2016-05-27T15:26:43","date_gmt":"2016-05-27T18:26:43","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1255"},"modified":"2016-05-27T15:33:54","modified_gmt":"2016-05-27T18:33:54","slug":"maria-madre-de-jesus-mariologia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1255","title":{"rendered":"Mar\u00eda, Madre de Jes\u00fas (Mariolog\u00eda)"},"content":{"rendered":"<p>\u00cdndice<\/p>\n<p>1 Mariolog\u00eda<\/p>\n<p>1.1 Mariolog\u00eda en la actualidad<\/p>\n<p>1.2 Ecumenismo<\/p>\n<p>1.3 Dogmas marianos<\/p>\n<p>1.4 Mariolog\u00eda popular<\/p>\n<p>1.5 Mar\u00eda en las Conferencias Episcopales Latinoamericanas<\/p>\n<p>1.6 Mar\u00eda y la mujer<\/p>\n<p>2 Referencia Bibliogr\u00e1fica<\/p>\n<p><strong>1 Mariolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Se le llama Mariolog\u00eda a los estudios sistem\u00e1ticos sobre la madre de Jes\u00fas, la Virgen Mar\u00eda basados en la Palabra de Dios, la Tradici\u00f3n de la Iglesia, los santos Padres, el Magisterio, la teolog\u00eda y la fe de los fieles. A lo largo de la historia se ha ido preguntando sobre el lugar de la mariolog\u00eda dentro de la teolog\u00eda, si ten\u00eda su espacio propio o si se la vinculaba con la eclesiolog\u00eda como lo ha hecho el Concilio Vaticano II, quien la ha incorporado en un cap\u00edtulo de la Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica Lumen Gentium.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>1.1 Mariolog\u00eda en la actualidad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El t\u00e9rmino Mariolog\u00eda surgi\u00f3 para indicar un tratado distinto y separado seg\u00fan el m\u00e9todo escol\u00e1stico y su uso ha variado con el correr de la historia. En el siglo XX, se observa una fase de ascensi\u00f3n de la mariolog\u00eda representada por la elaboraci\u00f3n del tratado mariol\u00f3gico y su introducci\u00f3n en las escuelas de teolog\u00eda. As\u00ed como tambi\u00e9n, otra fase de contestaci\u00f3n que la pone en crisis y otra de recuperaci\u00f3n mariol\u00f3gica sobre nuevas bases y un nuevo enfoque. En la Mariolog\u00eda actual ha surgido un inter\u00e9s creciente por investigar la vida concreta de Mar\u00eda y su significado salv\u00edfico. Tambi\u00e9n se est\u00e1 recuperando su imagen hist\u00f3rica, existencial, por lo cual se han publicado desde principios del siglo XX varias \u201cVidas de Mar\u00eda.\u201d A trav\u00e9s de las fuentes b\u00edblicas se ha incursionado en su vida hist\u00f3rica que hace referencia a Jes\u00fas y que ayuda a conocer su lugar en la vida de la Iglesia. Se han elaborado \u201cretratos espirituales,\u201d \u201c\u00edconos aislados de su figura\u201d que no son biograf\u00edas pero que se acercan a su figura.<\/p>\n<p><strong>1.2 Ecumenismo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de los siglos, la mariolog\u00eda y el culto mariano junto con otras tem\u00e1ticas referidas al papado y a los ministerios de la Iglesia, se han presentado como dificultades encontradas en el camino de la unificaci\u00f3n de la cristiandad. Tanto es as\u00ed que las divergencias entre la postura protestante y la cat\u00f3lica frente a la madre del Se\u00f1or, se pueden considerar insuperables a pesar de los esfuerzos del ecumenismo. Una de las dificultades citadas por K. Barth y W. von Lowenich es la mediaci\u00f3n de Mar\u00eda. Para J. Dani\u00ealou, \u00e9ste es el coraz\u00f3n mismo del problema de divergencia entre ambos (NAPI\u00d3RKOWSKI, S., 2001, p. 644).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de las ra\u00edces del problema, se encuentran metodolog\u00edas teol\u00f3gicas incompatibles como la que afirma que, solo por medio de la Escritura (sola Scriptura), se interpreta la Divina Revelaci\u00f3n sin la Sagrada Tradici\u00f3n. Tambi\u00e9n la visi\u00f3n antropol\u00f3gica que considera al ser humano cooperador de Dios (cooperatio), es decir, que con la ayuda de la gracia, puede merecer y hacer de intermediario llevando la salvaci\u00f3n de Jes\u00fas a los dem\u00e1s. As\u00ed como la doctrina sobre la comuni\u00f3n de los santos, (communio sanctorum) que une en amistad a los que viven junto a Dios y a los que peregrinan en la tierra. Ambas visiones son contrarias a los principios protestantes de que solo a trav\u00e9s de Cristo (solus Christus), solo por su gracia, (sola gratia) y solo por la fe (sola fides), Dios salva. El principio que afirma a Cristo como \u00fanico Mediador (Chistus o unus Mediator), se considera -en particular- como una interpretaci\u00f3n exclusivista y antimariol\u00f3gica. Acent\u00faa que Mar\u00eda no ejerce ninguna funci\u00f3n mediadora y excluye la posibilidad de que los creyentes podamos dirigirnos a ella o a los santos a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n y la intercesi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a las dificultades relacionadas a los conceptos mariol\u00f3gicos y las pr\u00e1cticas devocionales hay diversas causas, algunas son fruto de abusos del catolicismo que ha promovido maximizar la piedad mariana. Un ejemplo es la m\u00e1xima de san Bernardo de Claraval al afirmar que sobre Mar\u00eda nunca se dice lo suficiente, (De Mar\u00eda numquam satism).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la base de esas divergencias se encuentra la falta de conocimiento y comprensi\u00f3n rec\u00edproca entre cat\u00f3licos y no cat\u00f3licos que imposibilita lograr acuerdos. Se han cometido errores en ambas partes y, con el correr de los a\u00f1os, se han realizado encuentros y di\u00e1logos ecum\u00e9nicos que dejaron espacios abiertos para continuar la discusi\u00f3n mariol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El decreto del Concilio Vaticano II sobre el ecumenismo, <em>Unitatis redintegratio <\/em>11, recuerda que \u201chay un orden o &#8220;jerarqu\u00eda&#8221; de las verdades en la doctrina cat\u00f3lica, por ser diversa su conexi\u00f3n con el fundamente de la fe.\u201d Esta frase hace referencia a situaciones de desconocimiento por parte de los fieles de las verdades de la fe que se podr\u00edan interpretar en sus acciones, tales como orar frente a los altares laterales de la Virgen y de los santos y no frente al Sant\u00edsimo Sacramento en su tabern\u00e1culo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las actitudes pol\u00e9micas contin\u00faan en ambas partes. El retorno a las fuentes b\u00edblicas para la interpretaci\u00f3n de la mariolog\u00eda ha ayudado en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico. Se detecta, aqu\u00ed, el grupo ecum\u00e9nico de Dombes (1936), pionero en la b\u00fasqueda de la unidad eclesial entre protestantes y cat\u00f3licos. El documento sobre \u201cMar\u00eda en el plan de Dios y la comuni\u00f3n de los santos,\u201d (1998) de su autor\u00eda, fue una contribuci\u00f3n positiva en uno de los temas m\u00e1s controvertidos, allanando el camino para el di\u00e1logo ecum\u00e9nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los avances en la reinterpretaci\u00f3n de los dogmas son espacios que se abren en la b\u00fasqueda de la unidad, como lo expresan las conclusiones de los congresos mariol\u00f3gicos internacionales con participaci\u00f3n de protestantes y ortodoxos: \u201cLa declaraci\u00f3n ecum\u00e9nica sobre la funci\u00f3n de Mar\u00eda en la obra de la redenci\u00f3n,\u201d Roma 16 de mayo de 1975 y \u201cdeclaraci\u00f3n ecum\u00e9nica sobre la veneraci\u00f3n de Mar\u00eda, Zaragosa, 9 de octubre de 1979. En EEUU, el di\u00e1logo ecum\u00e9nico se inici\u00f3 en 1965 con el patrocinio del comit\u00e9 nacional de la federaci\u00f3n mundial luterana y la conferencia episcopal cat\u00f3lica de EEUU.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para resolver la situaci\u00f3n de la mariolog\u00eda y buscar la unidad anhelada en el ecumenismo, los problemas a resolver seg\u00fan el mari\u00f3logo Nap\u00edorkowski, (cfr. (NAPI\u00d3RKOWSKI, S., 2001, pp. 652-653), ser\u00edan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Admitir la existencia del pluralismo teol\u00f3gico en las iglesias y as\u00ed tambi\u00e9n a trav\u00e9s de las diversas estructuras de pensamiento, es dif\u00edcil, sino imposible un acuerdo pleno. Se pueden lograr acercamientos pero no se logra una identificaci\u00f3n plena como, por ejemplo, con los dogmas de la inmaculada o de la asunci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Es necesario una correcci\u00f3n del modelo de mediaci\u00f3n de Mar\u00eda, ya que el modelo por Mar\u00eda a Cristo tiene dificultades teol\u00f3gicas, pastorales y ecum\u00e9nicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Es necesario evitar cualquier falsa exageraci\u00f3n como lo expresa LG 67: \u201cen las expresiones o en las palabras, que se evite cuidadosamente todo aquello que pueda inducir a error a los hermanos separados o a otras personas acerca de la verdadera doctrina de la iglesia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-La necesitad de realizar estudios profundos sobre la religiosidad popular, porque en ella se encuentran las mayores reservas de fe mariana.<\/p>\n<p>\u00a0<strong>1.3 Dogmas marianos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Toda la vida de Mar\u00eda est\u00e1 referenciada a Jes\u00fas y a la Iglesia a trav\u00e9s de los dogmas de la Inmaculada Concepci\u00f3n, Maternidad divina (<em>Theot\u00f3kos)<\/em>, Virginidad perpetua y Asunci\u00f3n al cielo siguen afirmando el misterio de Dios obrado en Mar\u00eda. Pablo VI afirma que \u201cla genuina piedad cristiana no ha dejado nunca de poner de relieve el v\u00ednculo indisoluble y la esencial referencia de la Virgen al Salvador Divino\u201d (MC 25). Seg\u00fan San Juan Damasceno, Mar\u00eda es el compendio de todos los dogmas: \u201cEl solo nombre de <em>Theot\u00f3kos<\/em>, Madre de Dios, contiene todo el misterio de la \u201ceconom\u00eda,\u201d (DAMASCENO, Juan, <em>La fe ortodoxa<\/em> III, 12: PG 94, 1029c9). Esta definici\u00f3n dogm\u00e1tica tuvo lugar en el Concilio de \u00c9feso en el a\u00f1o 431. Cirilo de Alejandr\u00eda debati\u00f3 con Nestorio, el patriarca de Constantinopla, quien sosten\u00eda la tesis de llamarla <em>Christotokos,<\/em> que significa \u201c<em>Madre de Cristo<\/em>,\u201d para restringir su papel como madre s\u00f3lo de la naturaleza humana de Cristo y no de su naturaleza divina. El t\u00e9rmino <em>Theot\u00f3kos<\/em> <em>(Deipara, Mater Dei),<\/em> que significa \u201c<em>portadora de Dios<\/em>\u201d, fue el que mejor describi\u00f3 la uni\u00f3n inseparable y perfecta de la naturaleza humana y divina de Jes\u00fas. Podemos decir que \u201cDios queda al descubierto no como una idea desencarnada, un ideal de santidad extra-mundana, una eternidad separada de la historia, sino como la Vida originaria que es encarnada por Mar\u00eda en la carne concreta de la historia. Por eso, buscar a Dios es descubrir su presencia en la misma historia y realidad humana, en los acontecimientos que se van realizando dentro de la historia. Esto es lo que manifiesta el concilio de \u00c9feso con el dogma cristiano de la <em>Theot\u00f3kos, <\/em>dogma que nos lleva m\u00e1s all\u00e1 de todo intento espiritualista\u201d (TEMPORELLI, M.C., 2008, p<em>.<\/em>57).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dogma de la Virginidad perpetua, antes del parto, en el parto y despu\u00e9s del parto, <em>\u201cvirginitas ante partum, in partu et post partum\u201d<\/em> (Cfr. DS 251) pertenece a la fe cristiana desde los or\u00edgenes de la Iglesia. La definici\u00f3n \u201cvirginidad antes del parto\u201d, <em>virginitas ante partum<\/em> se comprende desde la fe basada en la Escritura especialmente de los evangelios de Mateo (1,18-25) y de Lucas (1,26-38). Esta referencia trata sobre el aspecto f\u00edsico, es decir, que Jes\u00fas no fue el fruto de una relaci\u00f3n marital con Jos\u00e9, sino fruto del Esp\u00edritu Santo en su seno virginal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para comprender la definici\u00f3n \u201cvirginidad en el parto,<em>\u201d virginitas in partu, <\/em>es preciso distinguir entre las representaciones sensibles que se han dado del mismo y la afirmaci\u00f3n de fe. Es una verdad de fe la afirmaci\u00f3n de que Mar\u00eda sigui\u00f3 siendo virgen f\u00edsica y moralmente en el parto, la cual fue definida en el a\u00f1o 649 por el concilio Lateranense (DS 503).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Definici\u00f3n virginidad despu\u00e9s del parto, <em>virginitas post partum, <\/em>perdura desde tiempos inmemoriales reconociendo que Mar\u00eda despu\u00e9s del parto de Jes\u00fas no tuvo m\u00e1s hijos ni consum\u00f3 su matrimonio con Jos\u00e9. La Palabra de Dios no expresa espec\u00edficamente esta situaci\u00f3n sino que se convirti\u00f3 en una verdad de fe, como evidencia teol\u00f3gica de que la vida de Mar\u00eda estaba orientada hacia la maternidad de Jes\u00fas. Incluso cuando en el evangelio se nombra a los hermanos de Jes\u00fas (cfr. Mt. 12, 46-50; Lc.8, 19-20, Mc.3, 31-35), se sabe por la ex\u00e9gesis que son sus primos en diversos grados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En s\u00edntesis, la virginidad de Mar\u00eda nos habla de una manera de ser, de existir, de realizarse, de hacer. Es la asimilaci\u00f3n de la forma de vivir que tuvo Jes\u00fas. Es la forma radical de pensar, sentir y actuar desde criterios evang\u00e9licos que llegan a impregnar toda la persona, (cfr. TEMPORELLI, M.C., 2008, p<em>.<\/em>105).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dogma de la Inmaculada concepci\u00f3n proclamado por P\u00edo XI el 8 de diciembre de 1854:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La bienaventurada Virgen Mar\u00eda, en el primer instante de su concepci\u00f3n, fue preservada \u00a0 inc\u00f3lume de toda mancha de pecado original, debido a un especial\u00edsimo privilegio de la gracia de Dios omnipotente, con vistas a los m\u00e9ritos de Jesucristo, Salvador del g\u00e9nero humano, ha sido revelada por Dios y por tanto ha de ser s\u00f3lida y constantemente cre\u00edda por todos los fieles (DS 2803).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La interpretaci\u00f3n de esta definici\u00f3n dogm\u00e1tica tiene en cuenta que Mar\u00eda, por los m\u00e9ritos de Cristo, fue preservada del pecado original por decisi\u00f3n divina al ser elegida como la madre de su Hijo, sin ser mencionadas las consecuencias de ese pecado original. \u201cEl misterio de la \u201cllena de gracia\u201d que comienza en el instante de su concepci\u00f3n, se despliega a lo largo de toda su historia, y se palpa en el \u00e1mbito de la alianza que supone la escucha y la respuesta como persona que se realiza libremente en la historia. (\u2026) La Inmaculada trae aparejada una visi\u00f3n positiva sobre el surgimiento humano y nuestros or\u00edgenes, superando la vinculaci\u00f3n generaci\u00f3n-pecado, y permiti\u00e9ndonos recuperar el sentido positivo de la corporalidad y sexualidad. Afirma nuestra confianza en el valor de la vida en general y de las personas.\u201d (cfr. TEMPORELLI, M.C., 2008, p<em>.<\/em>145).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dogma de la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda, proclamado por P\u00edo XII en 1950: \u201cEs un dogma divinamente revelado que Mar\u00eda, la madre de Dios, inmaculada y siempre virgen, tras el t\u00e9rmino del curso terreno de su vida, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial\u201d (DS 2803). Esta f\u00f3rmula no afronta el problema de la muerte de Mar\u00eda, no dice expl\u00edcitamente si muri\u00f3. Esta cuesti\u00f3n queda a la libre interpretaci\u00f3n de la discusi\u00f3n teol\u00f3gica. La palabra <em>asunci\u00f3n<\/em>, es un concepto teol\u00f3gico que no expresa la idea de cambio de lugar, sino de estado. Podemos decir que la Asunci\u00f3n significa una integraci\u00f3n de las condiciones mortales del ser humano en sus aspiraciones a la felicidad y, a la vez, el esfuerzo de la liberaci\u00f3n de toda la vitalidad humana, de modo que sin negar la verdad del dolor, el sufrimiento y la muerte, el ser humano puede interpretar su propio final sin conceder a esa muerte la \u00faltima palabra,\u201d (TEMPORELLI, M.C., 2008, p<em>.<\/em> 194).<\/p>\n<p><strong>1.4 Mariolog\u00eda popular<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mariolog\u00eda popular se refiere a la manera c\u00f3mo el pueblo vive su fe y amor a la Virgen Mar\u00eda, haciendo v\u00edvido lo que ha recibido a trav\u00e9s de la formaci\u00f3n cat\u00f3lica y el lugar que tiene Mar\u00eda en el conjunto de la religi\u00f3n del pueblo. Se expresa en las manifestaciones de fe a la Virgen Mar\u00eda, mediante la cual el pueblo formula su comprensi\u00f3n popular de Mar\u00eda, identidad que naturalmente el pueblo le da a partir de la imagen que tiene de ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La religi\u00f3n popular es un tema de investigaci\u00f3n multidisciplinar, por lo tanto, necesita incorporar en el estudio el aporte de otras ciencias y disciplinas que tengan relaci\u00f3n con el ser humano como la historia, la antropolog\u00eda, la sociolog\u00eda, la teolog\u00eda, la filosof\u00eda, la psicolog\u00eda, entre otras. Es un tema complejo, que requiere una metodolog\u00eda adecuada para ser comprendido adecuadamente y no ser objeto de an\u00e1lisis que desvirt\u00fae su riqueza original. (cfr. SILVEIRA, M. P. 2013).<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000;\">1.5\u00a0Mar\u00eda en las Conferencias Episcopales Latinoamericanas<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En los documentos de las Conferencia Episcopales Latinoamericanas, desde la primera conferencia de R\u00edo de Janeiro hasta Aparecida (1955-2007), se encuentran referencias a la Virgen Mar\u00eda (Cfr. DE FIORES, S. 2008, p. 65-76). La Iglesia latinoamericana al difundirlas, colabor\u00f3 en la formaci\u00f3n de la imagen de la Virgen y que el pueblo latinoamericano asumi\u00f3 como propia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El documento de R\u00edo de Janeiro (1955) cita a Mar\u00eda en forma espor\u00e1dica y sin relevancia teol\u00f3gica. Se habla de ella por primera vez en un inciso que dice: \u201cconfiado en el Sant\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y en la Inmaculada Virgen Mar\u00eda, Madre de Dios, Reina de Am\u00e9rica.\u201d La segunda cita es criticada porque se orienta a la difusi\u00f3n de la \u201cObra del Apostolado del Mar, bajo la advocaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, Stella Maris\u201d (CELAM, 1955).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El documento de Medell\u00edn (1968) solo alude a su protecci\u00f3n en la presentaci\u00f3n del documento y luego hay un \u201csilencio inexplicable\u201d sobre su figura \u00a0(CELAM, 1968).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el documento de Puebla (1979) es presentada como \u201cmadre y modelo de la Iglesia;\u201d destacando su figura de <em>\u201cmujer y madre,\u201d<\/em> que despierta el \u201ccoraz\u00f3n filial que duerme en todo hombre\u201d (DP 295). Es la \u201cpedagoga del Evangelio en Am\u00e9rica Latina\u201d (DP 290). El documento reconoce a la \u201cIglesia familia que tiene por madre a la Madre de Dios\u201d (DP 285). Se esboza su figura de \u201ccreyente y disc\u00edpula perfecta que se abre a la palabra dej\u00e1ndose penetrar por su dinamismo\u201d (DP 296). Tambi\u00e9n se dice que es modelo de comuni\u00f3n, \u201centretejiendo una historia de amor con Cristo, \u00edntima y santa verdaderamente \u00fanica, que culmina en la gloria\u201d (DP 292). Afirma que en Mar\u00eda y en Cristo todos obtienen \u201clos grandes rasgos de la verdadera imagen del hombre y la mujer\u201d (DP 330).Y en la \u201chora de la nueva evangelizaci\u00f3n\u201d y del nuevo Pentecost\u00e9s, citando a Pablo VI, pide \u201cque Mar\u00eda sea en este camino \u201cEstrella de la Evangelizaci\u00f3n siempre renovada\u201d\u201d (EN 81)\u201d (DP 303).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El documento de Santo Domingo (1992) presenta a Mar\u00eda como modelo de evangelizaci\u00f3n de la cultura. Afirma que ella \u201cpertenece a la identidad cristiana de nuestros pueblos latinoamericanos,\u201d siendo \u201cmodelo de vida para los consagrados y apoyos seguro de su fidelidad\u201d (SD 283 y 85). La ubica en el papel de \u201cprotagonista de la historia por su libre cooperaci\u00f3n, elevada a la m\u00e1xima participaci\u00f3n con Cristo.\u201d Es la \u201cprimera redimida y creyente,\u201d est\u00e1 presente en la piedad popular (SD 15 y 53). Al final del documento, hay una profesi\u00f3n de fe pidiendo \u201cla protecci\u00f3n de Nuestra Sra. de Guadalupe\u201d (SD 104 y 289).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el documento de Aparecida (2007), su figura es de \u201cdisc\u00edpula misionera, formadora de disc\u00edpulos misioneros.\u201d Ante los problemas de Am\u00e9rica Latina y el Caribe se invita, a partir de Cristo y para identificarse con \u00e9l, seg\u00fan el plan de salvaci\u00f3n, emerge la figura de Mar\u00eda (DA 41). Su rol es unificar y reconciliar a los pueblos por su \u201cpresencia materna indispensable y decisiva en la gestaci\u00f3n de un pueblo de hijos y hermanos, disc\u00edpulos y misioneros de su Hijo\u201d (574 DA). Su figura se destaca siendo \u201cla m\u00e1s perfecta disc\u00edpula y el primer miembro de la comunidad de los creyentes en Cristo.\u201d \u201cMujer libre y fuerte, conscientemente orientada al seguimiento de Cristo\u201d (DA 266 y 269). \u201cEspl\u00e9ndida imagen de configuraci\u00f3n seg\u00fan el proyecto trinitario que se realiza en Cristo\u201d (DA 141). \u201cSeguidora m\u00e1s radical de Cristo y su magisterio,\u201d por lo cual Benedicto XVI invita a \u201cpermanecer en la escuela de Mar\u00eda\u201d (DA 270). Siendo disc\u00edpula entre los disc\u00edpulos, colabora en la recuperaci\u00f3n de la \u201cdignidad de la mujer y su valor en la Iglesia.\u201d Se compromete con \u201csu realidad con voz prof\u00e9tica\u201d (DA 451) como el en <em>Magnificat<\/em>. Cuando se afronta el problema de la dignidad y participaci\u00f3n de las mujeres en la vida de la comunidad, se toma a Mar\u00eda como una referencia para \u201cescuchar el clamor silenciado de las mujeres sometidas a la exclusi\u00f3n y a la violencia\u201d (DA 454). Al final del documento, los obispos piden su \u201ccompa\u00f1\u00eda siempre cercana, llena de compasi\u00f3n y de ternura\u201d para que ella \u201cnos ense\u00f1e a salir de nosotros mismos en camino de sacrificio, amor y servicio\u201d (DA 453).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a01.6 Mar\u00eda y la mujer<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u201cAl llegar la plenitud de los tiempos, envi\u00f3 Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibi\u00e9ramos la filiaci\u00f3n adoptiva\u201d(G\u00e1l 4, 4). Al contemplar el don singular que Dios hizo a Mar\u00eda como la Madre del Se\u00f1or, se evidencia en el testimonio de su vida, el respeto que tiene Dios por la mujer y su gran estima, al darle un lugar tan importante en la historia de la humanidad. \u201cEl Padre de las misericordias quiso que precediera a la encarnaci\u00f3n la aceptaci\u00f3n de la Madre predestinada, para que de esta manera, as\u00ed como la mujer contribuy\u00f3 a la muerte, tambi\u00e9n la mujer contribuyese a la vida\u201d (LG 56).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se interpreta aqu\u00ed, que tanto la mujer como el hombre desobedecieron experimentando la lejan\u00eda del Creador, y<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">en Mar\u00eda, Dios suscit\u00f3 una personalidad femenina que supera en gran medida la condici\u00f3n ordinaria de la mujer, tal como se observa en la creaci\u00f3n de Eva. La excelencia \u00fanica de Mar\u00eda en el mundo de la gracia y su perfecci\u00f3n son fruto de la particular benevolencia que quiere elevar a todos, varones y mujeres, a la perfecci\u00f3n moral y a la santidad propias de los hijos adoptivos de Dios. Mar\u00eda es \u201cbendita entre todas las mujeres,\u201d sin embargo, en cierta medida, toda mujer participa de su sublime dignidad en el plan divino. (JUAN PABLO II, 1998, p. 44).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Al elegir a Mar\u00eda como la Madre del Redentor se est\u00e1 recreando y enriqueciendo la dignidad humana fr\u00e1gil y limitada, ya que ella es el punto de encuentro \u201centre la riqueza de la comunidad divina y la pobreza de su condici\u00f3n humana\u201d. As\u00ed lo afirma la te\u00f3loga Lina Boff, bas\u00e1ndose en la carta de san Pablo a los Corintios: \u201cla generosidad de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que siendo rico, se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza.\u201d (cfr. 2Cor 8,9). Los Padres de la Iglesia (Gregorio Nacianceno y los padres capadocios), a partir de esa frase, elaboraron la llamada \u201cteolog\u00eda del intercambio\u201d aplic\u00e1ndola de manera especial al misterio de la encarnaci\u00f3n, donde Mar\u00eda es el lugar donde se produce el intercambio admirable. En su cuerpo el Hijo de Dios tom\u00f3 cuerpo humano con su carne y su sangre, y Jes\u00fas recibi\u00f3 la experiencia de su amor cotidiano al compartir la vida con sus limitaciones y fatigas durante muchos a\u00f1os (cfr. BOFF, Li., 2001<em>, <\/em>p.23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El misterio de la encarnaci\u00f3n enriquece la dignidad humana porque posibilita la elevaci\u00f3n sobrenatural a la uni\u00f3n con Dios en Jesucristo, que determina la finalidad tan profunda de la existencia de cada persona, tanto sobre la tierra como en la eternidad. Siguiendo este pensamiento, la mujer es la representante y arquetipo de todo el g\u00e9nero humano, es decir, representa aquella humanidad que es propia de todos los seres humanos, ya sean hombres o mujeres (MD 4). Si se pierde de vista este hecho, surgen visiones err\u00f3neas que desprecian el papel de la mujer compar\u00e1ndola al var\u00f3n, desvalorizando sus capacidades, poni\u00e9ndola en una escala inferior. Es decir que el dualismo en el pensamiento, fruto de una concepci\u00f3n patriarcal, puede influir en la comprensi\u00f3n de la mujer idealiz\u00e1ndola o desvalorizando su condici\u00f3n real. El desaf\u00edo es describirla desde una antropolog\u00eda centrada en lo humano, realista, unificadora, pluridimensional, igualitaria y de compa\u00f1erismo (Cfr. Johnson, E., 2005, p. 94).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obra de Leonardo Boff, <em>El Rostro materno de Dios: ensayo interdisciplinar sobre lo femenino y sus formas religiosas,<\/em> (BOFF, L., 1979) aporta elementos para un an\u00e1lisis y discusi\u00f3n sobre la figura de Mar\u00eda-mujer, persona hist\u00f3rica y objeto de fe. Es un primer ensayo de tratado mariol\u00f3gico adaptado a nuestro tiempo en el que se recuperan los datos de la tradici\u00f3n eclesial y rescata la importancia de la figura de Mar\u00eda para los cristianos de hoy. Fue muy discutida su hip\u00f3tesis sobre una relaci\u00f3n hipost\u00e1tica entre Mar\u00eda y el Esp\u00edritu Santo. Esta discusi\u00f3n lleva a que se sigan las interpretaciones que empujan a la mariolog\u00eda a una transformaci\u00f3n radical, tanto en su estructura como en el contenido, el m\u00e9todo, el lenguaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La figura de Mar\u00eda manifiesta una estima tan grande de Dios por la mujer, que cualquier forma de discriminaci\u00f3n queda sin fundamento te\u00f3rico (&#8230;) Contemplando a la Madre del Se\u00f1or, las mujeres podr\u00e1n comprender mejor su dignidad y la grandeza de su misi\u00f3n. Pero tambi\u00e9n los hombres, a la luz de Virgen Madre, podr\u00e1n tener una visi\u00f3n m\u00e1s completa y equilibrada de su identidad, de la familia, de la sociedad. (JUAN PABLO II, 1998, p. 45).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El acontecimiento de la encarnaci\u00f3n, en el cual el \u201cHijo, consubstancial al Padre,\u201d hombre \u201cnacido de mujer,\u201d constituye el punto culminante y definitivo de la autorrevelaci\u00f3n de Dios a la humanidad (&#8230;) que tiene un car\u00e1cter salv\u00edfico.\u201d (MD 3). La mujer, entonces, se encuentra en el coraz\u00f3n mismo de este acontecimiento salv\u00edfico, ya que de una mujer, Mar\u00eda, el Hijo de Dios se hace hombre, necesitando de su cuerpo, de su vida para nacer. Ella, como toda mujer, tiene la capacidad de engendrar, acogiendo en su cuerpo al nuevo ser. Constitutivamente su cuerpo est\u00e1 acondicionado para recibir la vida y acogerla en la interioridad. Colabora con su gestaci\u00f3n, aliment\u00e1ndola con su sangre y distinguiendo su alteridad, es un ser distinto, aunque est\u00e9 <em>\u201cdentro\u201d<\/em> de su cuerpo. As\u00ed, el cuerpo de la mujer es un \u201cespacio abierto\u201d que puede ser habitable y donde ella guarda, protege y alimenta a la criatura. En la formaci\u00f3n de la nueva vida no es pasiva ni autosuficiente, necesita de un var\u00f3n para su concepci\u00f3n. Vale decir que \u201cel seno de la mujer es la primera morada de todo ser humano, sea var\u00f3n o mujer\u201d (PORCILE, T., 1995, p.188).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Mar\u00eda, la maternidad del Hijo de Dios es un don, fruto del Esp\u00edritu Santo y su vida se entiende desde ese misterio. El <em>\u201cespacio interior\u201d<\/em> donde se gesta la vida contiene caracter\u00edsticas tales como: calidez, ternura, amor, paciencia, tiempos de fecundidad, donaci\u00f3n de s\u00ed misma con riesgo de vida, capacidad de dar a luz y de sufrir. En su vientre vive el Dios vivo, el autor de la Vida en aquella mujer, criatura creada con la capacidad de engendrar y ser madre. \u201cDesde el comienzo de la revelaci\u00f3n la mujer est\u00e1 ligada a la generaci\u00f3n de la vida, es considerada la madre de los vivientes, la madre de la vida, por eso conoce las condiciones que \u00e9sta exige en su lento germinar\u201d (TEMPORELLI, M.C., 2008, p<em>.<\/em>45).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Puebla se dice que \u201cMar\u00eda es mujer (&#8230;) En ella Dios dignific\u00f3 a la mujer en dimensiones insospechadas. En Mar\u00eda el Evangelio penetr\u00f3 la feminidad, la redimi\u00f3 y exalt\u00f3 (&#8230;). Mar\u00eda es garant\u00eda de la grandeza femenina, muestra la forma espec\u00edfica de ser mujer, con esa vocaci\u00f3n de ser alma, entrega que espiritualiza la carne y encarne el esp\u00edritu\u201d (DP 299).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el vientre de Mar\u00eda se inaugura una nueva alianza con la humanidad, porque gracias a su <em>fiat,<\/em> el Hijo puede hacerse hombre y decir al Padre: \u201cMe has formado un cuerpo. He aqu\u00ed que vengo, Padre, para hacer tu voluntad\u201d (cfr. Heb 10, 5-7). La virginidad y la maternidad coexisten en ella, al igual que su ser esposa e hija, por eso su figura es cercana a todo ser humano. Mar\u00eda \u201ces de nuestra estirpe\u201d, \u201cuna verdadera hija de Eva,\u201d y \u201cverdadera hermana nuestra, que ha compartido en todo, como mujer humilde y pobre, nuestra condici\u00f3n\u201d (Cfr. MC 56).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda del Pilar Silveira, Facultad de Teolog\u00eda de la Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello, Caracas, Venezuela. Texto original Espa\u00f1ol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a02. Referencia Bibliogr\u00e1fica <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOFF, Lina. <em>Mar\u00eda na vida do povo. Ensaios de mariologia na \u00f3tica latino-americana e caribenha.<\/em> S\u00e4o Paulo: Paulus, 2001, p. 23.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DE FIORES, S., MEO ELISEO TOUR\u00d3N, S. <em>Nuevo Diccionario de Mariolog\u00eda.<\/em> Madrid: Ediciones San Pablo, 2001, p. 1272-1304.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DE FIORES, S. \u201cMar\u00eda disc\u00edpula y misionera en el camino pastoral de Am\u00e9rica Latina.\u201d En <em>Luces para Am\u00e9rica Latina<\/em>, compilado por la Pontificia Comisi\u00f3n para Am\u00e9rica Latina, 65-76. Roma: librer\u00eda Editrice Vaticana 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GONZ\u00c1LEZ DORADO, A. <em>De Mar\u00eda conquistadora a Mar\u00eda liberadora.<\/em> Madrid: ediciones Sal T\u00e9rrea, 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SILVEIRA, M. P. <em>Mariolog\u00eda popular Latinoamericana. Fisonom\u00eda de la Mariolog\u00eda popular venezolana<\/em>, Caracas: UCAB-Arquidi\u00f3cesis de M\u00e9rida, 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TEMPORELLI, M. C. <em>Mar\u00eda, mujer de Dios y de los pobres. Relectura de los dogmas marianos<\/em>. Buenos Aires: Editorial San Pablo, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Para saber m\u00e1s<\/strong>BOFF, Leonardo. <em>El Rostro materno de Dios: ensayo interdisciplinar sobre lo femenino y sus formas religiosas. <\/em>San Pablo: Ediciones Paulinas, 1979.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CELAM. <em>Mar\u00eda, Madre de disc\u00edpulos. Encuentro continental de pastoral mariana y congreso teol\u00f3gico pastoral-mariano<\/em>. Bogot\u00e1: colecci\u00f3n Quinta Conferencia, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO. <em>R\u00edo de Janeiro<\/em> Documento Conclusivo, <em>\u00a0<\/em>1955, http:\/\/www.celam.org\/nueva\/Celam\/conferencia_rio.php (consultado el 7 de junio de 2014).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_________, <em>Medell\u00edn.<\/em> Documento Conclusivo. Montevideo: ed. Paulinas,\u00a0 1968<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_________, <em>Conclusiones de la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano<\/em>. La evangelizaci\u00f3n en el presente y en el futuro de Am\u00e9rica Latina. Montevideo: Ed. Paulinas, 1979, 285, 290, 292, 295, 296, 299, 303, 330.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>__________, Santo Domingo. <\/em>Documento Conclusivo. Montevideo: ed. Paulinas, 1992, 15, 85, 53,104, 283, 289.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_________, <em>Aparecida<\/em>. Documento Conclusivo. Bogot\u00e1: Centro de Publicaciones del CELAM, 2007, 41,141, 266, 269, 270, 451, 454, 524<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.casadellibro.com\/libros\/denzinger-heinrich\/denzinger32heinrich\">DENZINGER, H<\/a>. y <\/span><a href=\"http:\/\/www.casadellibro.com\/libros\/hunermann-peter\/hunermann32peter\"><span style=\"color: #000000;\">HUNERMANN, P<\/span>.<\/a> <em>El Magisterio de la Iglesia: Enchiridion Symbolorum Definitionume et Declarationum de rebus fidei et morum<\/em> (ed. multiling\u00fce). Barcelona: Herder, 2006, 251, 503, 2803.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JUAN PABLO II. <em>La Virgen Mar\u00eda<\/em><em>. <\/em>Madrid: ed. Palabra, 1998, p. 44-45.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">________, <em>Mulieris Dignitatem. <\/em>Carta apost\u00f3lica, Montevideo: Ed. Paulinas, 1988, 3-4.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JOHNSON, E.A. <em>Verdadera hermana nuestra. Teolog\u00eda de Mar\u00eda en la comuni\u00f3n de los santos.<\/em> Barcelona: editorial Herder, 2005, p. 94.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NAPI\u00d3RKOWSKI, S. <em>\u201cEcumenismo.\u201d<\/em> En NDM. Madrid: Ediciones San Pablo, 2001, p. 644, 652, 654.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0PABLO VI.<em> Marialis Cultus<\/em>, Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica. Montevideo: Ed. Paulinas, 1974, 56.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0PORCILE SANTISO, Mar\u00eda Teresa. <em>La mujer, espacio de salvaci\u00f3n. Misi\u00f3n de la mujer en la Iglesia, una perspectiva antropol\u00f3gica.<\/em> Madrid: Publicaciones Claretianas, 1995, p. 188.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0RAHNER, K. \u201cSobre el problema de la evoluci\u00f3n del dogma.\u201d En <em>Escritos de teolog\u00eda, <\/em>Vol. I.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0SCH\u00d6KEL, L. A. <em>La Biblia de Nuestro Pueblo.<\/em> Bilbao: Ed. Mensajero, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VATICANO II. <em>Documentos Conciliares.<\/em> Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica <em>Lumen Gentium<\/em>, 56;\u00a0 Decreto <em>Unitatis redintegratio <\/em>11. <em>\u00a0<\/em>Buenos Aires: Ediciones Paulinas, 1988.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Mariolog\u00eda 1.1 Mariolog\u00eda en la actualidad 1.2 Ecumenismo 1.3 Dogmas marianos 1.4 Mariolog\u00eda popular 1.5 Mar\u00eda en las Conferencias Episcopales Latinoamericanas 1.6 Mar\u00eda y la mujer 2 Referencia Bibliogr\u00e1fica 1 Mariolog\u00eda \u00a0Se le llama Mariolog\u00eda a los estudios sistem\u00e1ticos sobre la madre de Jes\u00fas, la Virgen Mar\u00eda basados en la Palabra de Dios, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[103],"tags":[],"class_list":["post-1255","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-sistematicadogmatica-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1255","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1255"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1255\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1256,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1255\/revisions\/1256"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1255"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1255"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1255"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}