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{"id":1237,"date":"2016-04-10T12:06:31","date_gmt":"2016-04-10T15:06:31","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1237"},"modified":"2016-04-10T12:07:29","modified_gmt":"2016-04-10T15:07:29","slug":"concilios-ecumenicos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1237","title":{"rendered":"Concilios ecum\u00e9nicos"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00cdndice <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 \u00bfQu\u00e9 son?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Historia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Ecumenicidad, las iglesias y la participaci\u00f3n de los laicos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 La Doctrina actual<\/p>\n<p>5 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p><strong>1 \u00bfQu\u00e9 son? <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La realizaci\u00f3n de las grandes asambleas de obispos es una pr\u00e1ctica que atraviesa la historia milenaria de la Iglesia, anim\u00e1ndola constantemente. Los concilios nacieron espont\u00e1neamente, influenciados por los modelos del sanedr\u00edn hebraico y del senado romano. Todo indica que los encuentros de los obispos de una misma regi\u00f3n, sancionando la designaci\u00f3n de un nuevo obispo realizada por la comunidad local a trav\u00e9s de la consagraci\u00f3n, est\u00e1n en el n\u00facleo de esta praxis que ya germinaba desde el siglo II.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La periodicidad de los concilios no es regular, pudiendo dar la impresi\u00f3n de algo aleatorio. La raz\u00f3n de su convocaci\u00f3n es la resoluci\u00f3n de problemas doctrinarios, como el enfrentamiento de las herej\u00edas, la necesidad urgente de reformas, los desaf\u00edos a la autoridad de la iglesia o la reflexi\u00f3n y deliberaci\u00f3n sobre otros temas significativos en determinados per\u00edodos hist\u00f3ricos. Es en los concilios que la Iglesia reflexiona sobre s\u00ed misma, al volverse a las cuestiones que afectan su vida. En general, ellos marcan sus momentos m\u00e1s significativos de la vida eclesial. Tambi\u00e9n se debe llevar en consideraci\u00f3n su largo per\u00edodo de preparaci\u00f3n y, principalmente, el de su aplicaci\u00f3n y recepci\u00f3n (ALBERIGO, 1997, p.5). En todo concilio, la Iglesia estudia c\u00f3mo resolver sus problemas, establece principios o normas, y organiza su implementaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con base en esta historia de la praxis conciliar, el papa Paulo VI, se dirigi\u00f3 a los participantes del Concilio Vaticano II diciendo:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">A vosotros, Venerables Hermanos, pertenecer\u00e1 indicarnos las medidas para purificar y rejuvenecer la faz de la santa Iglesia. Pero nuevamente os manifestamos nuestro prop\u00f3sito de favorecer tal reforma: \u00a1cu\u00e1ntas veces en los siglos pasados este intento aparece asociado a la historia de los Concilios! Pues que lo sea una vez m\u00e1s, y de esta vez no para extirpar en la Iglesia determinadas herej\u00edas y des\u00f3rdenes generales que, gracias a Dios, ahora no existen, sino para infundir nuevo vigor espiritual al Cuerpo M\u00edstico de Cristo, como organizaci\u00f3n visible, purific\u00e1ndolo de los defectos de muchos de sus miembros y estimul\u00e1ndolo a nuevas virtudes (PAULO VI, 1964, n.22).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2<\/strong> <strong>Historia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los registros hist\u00f3ricos, s\u00ednodo y concilio frecuentemente se refieren al mismo tipo de encuentro. La Iglesia Cat\u00f3lica tiene una lista de 21 concilios considerados generales o ecum\u00e9nicos. El concilio que con frecuencia aparece como modelo no forma parte de esta lista. Es el \u201cConcilio de Jerusal\u00e9n\u201d, que reuni\u00f3 Pedro, Tiago, Paulo, Bernab\u00e9 y otros en el a\u00f1o 49 o 50. Menos de dos d\u00e9cadas despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, los cristianos se depararon con la pregunta: \u00bfalguien debe ser jud\u00edo para que pueda transformarse en cristiano? Algunos defend\u00edan con vehemencia que s\u00ed, otros que no. Para resolver la controversia, \u201cdecidieron que Paulo, Bernab\u00e9 y algunos otros fueran a Jerusal\u00e9n para tratar esta cuesti\u00f3n con los ap\u00f3stoles y los ancianos. Provistos y encaminados por la comunidad (\u2026)\u201d (At 15,2-3). Este procedimiento constantemente se repite. L\u00edderes de diversos lugares se dirigen a un mismo lugar, como representantes de sus comunidades, para discutir un problema que afecta a todos en busca de soluciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siglos m\u00e1s tarde, la controversia ariana, diseminada en Oriente, provoc\u00f3 el primer s\u00ednodo ecum\u00e9nico de Nicea (325), que fue reconocido como el primer concilio ecum\u00e9nico. \u00c9se y los otros concilios ecum\u00e9nicos, hasta el octavo en 869, fueron convocados por el emperador y tuvieron sus sesiones bajo la protecci\u00f3n y vigilancia del Imperio Romano que se hab\u00eda transformado en cristiano. Sus decisiones se convirtieron en leyes imperiales. Durante el primer milenio emperadores y una emperatriz convocaron, y algunas veces presidieron, algunos concilios. La mayor\u00eda de las veces lo hicieron con el conocimiento y la bendici\u00f3n del papa. Generalmente, los obispos presid\u00edan las sesiones. El obispo de Roma no particip\u00f3 personalmente de ninguno de los primeros concilios, pero sus representantes gozaban de una posici\u00f3n de privilegio y subscrib\u00edan en primer lugar las actas. En los cuatro primeros concilios ecum\u00e9nicos fue formulada la doctrina trinitaria y cristol\u00f3gica. Ellos consolidaron y fortalecieron la fe de la Iglesia naciente en una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica con la cultura cl\u00e1sica. Fueron comparados por San Gregorio Magno (\u2020604) a los cuatro Evangelios, pero no fueron equiparados a ellos en autoridad (JEDIN, 1970, p.242).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De un modo general, los primeros concilios fueron convocados para establecer reglas doctrinarias orientadas a combatir herej\u00edas. Despu\u00e9s del cisma de Oriente, en el siglo XI, los concilios generales se volvieron occidentales y papales. Eran convocados por el obispo de Roma, presididos personalmente por \u00e9l o por sus representantes, y por \u00e9l confirmados. Estos concilios generales se empe\u00f1aron en la reglamentaci\u00f3n de la <em>societas christiana <\/em>de Occidente. Trento y Vaticano I optaron por defender el catolicismo romano de las tesis de los reformadores y de las amenazas de la cultura secularizada, generando sobre todo una teolog\u00eda <em>anti<\/em>, es decir, de oposici\u00f3n. Los dos concilios del Vaticano tienen \u00e9nfasis bien distintos: el primero define la infalibilidad papal; el segundo se caracteriza por un destacado empe\u00f1o pastoral, entendido como superaci\u00f3n del largo per\u00edodo en el que la Iglesia se opuso a la sociedad y multiplic\u00f3 condenas. El concilio Vaticano II se abstuvo no solo de las anatemas, sino tambi\u00e9n de la definiciones. \u00c9l prescindi\u00f3 del binomio doctrina-disciplina y busc\u00f3 una actualizaci\u00f3n global de la Iglesia (<em>aggiornamento<\/em>) en respuesta a las se\u00f1ales de los tiempos y las grandes transformaciones de la sociedad contempor\u00e1nea (ALBERIGO, 1997, p.7-8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos concilios retomaron temas o problemas abordados por el concilio anterior, buscando resolverlos enteramente. Los ocho primeros concilios, el de Nicea I (325) hasta Constantinopla IV (869-870), fueron convocados en una secuencia relativamente r\u00e1pida, porque el credo y las afirmaciones fundamentales de la fe enunciados por un concilio frecuentemente levantaban nuevas cuestiones que no pod\u00edan dejar de ser enfrentadas. Algunos concilios vinieron inmediatamente, uno despu\u00e9s del otro, para abordar un mismo problema persistente. Cuatro concilios lateranenses fueron convocados en los a\u00f1os 1123, 1139, 1179 y 1215 para reformar la Iglesia (BELLITTO, 2010, p.15-6). En otras ocasiones, un concilio conclu\u00eda los trabajos iniciados por el anterior, que por dificultades de las circunstancias no pudieron proseguir. Esta relativa continuidad existe entre los concilios Lateranense V y Trento, y entre Vaticano I y Vaticano II.<\/p>\n<p>A primera vista, el hecho de que hayan existido 21 concilios nos da la impresi\u00f3n equivocada de que los concilios generales acostumbraban reunirse una vez cada \u00a0\u00a0 siglo, a lo largo de los dos mil a\u00f1os de historia del cristianismo. De hecho, la frecuencia con la que los concilios generales se reunieron fue espor\u00e1dica o en bloque, con largos per\u00edodos de tiempo en el que ninguno de ellos se reuni\u00f3. Los concilios generales pod\u00edan durar apenas una semana, como el de Latr\u00e1n II (1139), o hasta tres a\u00f1os y medio ininterrumpidos, como el de Constanza (1414-1418). Sin embargo, una duraci\u00f3n mayor no significa necesariamente una mayor importancia o m\u00e1s realizaciones. El Concilio de Latr\u00e1n IV dur\u00f3 apenas veinte d\u00edas, y fue el m\u00e1s notable de los concilios medievales reformadores. El Concilio Vaticano II se reuni\u00f3 en total 281 d\u00edas, divididos en cuatro temporadas de oto\u00f1o. Sin embargo, como en todos los concilios, buena parte de los trabajos se dio en los bastidores, en las comisiones preparatorias antes o despu\u00e9s de las sesiones plenarias. El Concilio de Latr\u00e1n V se reuni\u00f3 por casi cinco a\u00f1os completos (1512-1517), aunque realiz\u00f3 muy poco (BELLITTO, 2010, p.25-6).<\/p>\n<p><strong>3 Ecumenicidad, las iglesias y la participaci\u00f3n de los laicos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">T\u00e9cnicamente, un concilio ecum\u00e9nico es aquel que re\u00fane representantes de la Iglesia del mundo entero. Basados en esta definici\u00f3n, los siete primeros concilios principales son considerados ecum\u00e9nicos, seg\u00fan se autodenomin\u00f3 el Concilio de Calcedonia en 451. A los siete primeros concilios, desde el de Nicea en 325 hasta Nicea II en 787, casi siempre comparecieron obispos de las partes orientales y occidental del Imperio Romano, en la \u00e9poca considerado el mundo entero, de donde viene el nombre \u201cecum\u00e9nico\u201d. Pero pocos obispos occidentales participaron. El concilio de Nicea I, por ejemplo, cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de 220 obispos, apenas algunos de ellos eran de Occidente. El Concilio de Constantinopla I (381) tuvo solamente obispos orientales. Estos fueron mayoritarios en los Concilios de \u00c9feso (431), Calcedonia (451), Constantinopla II (553) y Constantinopla III (680-681).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las iglesias ortodoxas consideran solo los primeros siete concilios como ecum\u00e9nicos, al contrario de los 21 reconocidos por la Iglesia Cat\u00f3lica como generales o ecum\u00e9nicos. El Concilio de Latr\u00e1n (1123), el primero despu\u00e9s del cisma de Oriente, se autonombr\u00f3 general, pues ning\u00fan obispo oriental particip\u00f3 de \u00e9l. Ya el concilio de Basilea-Florencia-Roma (1431-1445) se autonombr\u00f3 ecum\u00e9nico, pues en esa ocasi\u00f3n los obispos occidentales y orientales trataron sobre la reunificaci\u00f3n de la Iglesia (BELLITTO, 2010, p.22-3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los laicos participaron en los actos oficiales de numerosos concilios ecum\u00e9nicos. El emperador Constantino abri\u00f3 el Concilio de Nicea con un discurso en lat\u00edn. Los comisarios imperiales vigilaron sobre la orden externa, de tutela del orden. Esta fue la funci\u00f3n del emperador romano en los antiguos concilios. En la Edad Media y en el concilio de Trento, estuvieron presentes pr\u00edncipes seculares o fueron representados por sus embajadores. Los laicos fueron los representantes de las potencias seculares, cuya colaboraci\u00f3n aparece como necesaria para los trabajos que se refieren al orden p\u00fablico y a las materias mixtas. En el Vaticano I, no fueron realizadas invitaciones a los gobiernos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas cuestiones que vale la pena destacar: \u00bflos laicos, con base en el sacerdocio universal y en su colaboraci\u00f3n con el apostolado, podr\u00edan o deber\u00edan ser al menos o\u00eddos sobre temas que les ata\u00f1en, como apostolado de los laicos o el matrimonio? \u00bfLos laicos, una vez invitados, deber\u00edan ser admitidos como per\u00edodo o como miembros con derecho a voto? No existe un fundamento para que los laicos no puedan ser o\u00eddos en los temas que les interesan, como son o\u00eddos sacerdotes especialistas en teolog\u00eda o derecho can\u00f3nico, mismo no siendo miembros del concilio con derecho a voto. Un paso para la soluci\u00f3n fue dado por Paulo VI, al admitir laicos calificados como auditores en las Congregaciones Generales a partir de la II Sesi\u00f3n del Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los concilios siempre celan por la unidad de la Iglesia, pero no siempre lo pudieron realizar. Al primer y cuarto concilio ecum\u00e9nico le siguieron largas discusiones. Tanto el cisma de Oriente como la divisi\u00f3n de la Iglesia en el siglo XVI ocurrieron sin que los concilios lo pudieran impedir. En el Concilio de Lyon II y en el de Ferrara-Florencia, la uni\u00f3n con los orientales fue oficialmente restaurada, pero no se hizo efectivo porque en ambos casos se basaba en motivos pol\u00edticos, sin que fueran vencidas las resistencias internas en la Iglesia griega. El Concilio de Trento no pudo ser un concilio de uni\u00f3n, pues cuando se reuni\u00f3 la ruptura eclesial ya era una realidad. Las negociaciones con los protestantes alemanes (1551-1552) mostraron que las concepciones sobre autoridad y estructura de los concilios ecum\u00e9nicos eran muy divergentes. En la v\u00edspera del Concilio Vaticano I, el apelo de P\u00edo IX a los protestantes para retornar a la Iglesia Cat\u00f3lica fue rechazado. Al preparar el concilio Vaticano II, fue fundado un secretariado para la uni\u00f3n de los cristianos, con resultados positivos en el propio Concilio y en los pasos de reaproximaci\u00f3n de las iglesias (JEDIN, 1970, p.249-50).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>4<\/strong> <strong>La Doctrina actual<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Las principales tradiciones del cristianismo tienen concepciones diferentes sobre la autoridad conciliar, la organizaci\u00f3n interna del concilio y el efecto de sus decisiones. Como fue dicho, los cristianos ortodoxos solo reconocen los primeros siete concilios y tienen dificultades en admitir un nuevo s\u00ednodo pan-ortodoxo. La tradici\u00f3n occidental tiene posiciones oscilantes, tanto sobre los concilios pasados, como sobre un futuro concilio ecum\u00e9nico. La tradici\u00f3n cat\u00f3lico-romana acentu\u00f3 la referencia al papa, sobre todo a partir de la alta Edad Media, a quien le cabe la direcci\u00f3n del concilio, incluyendo convocaci\u00f3n, determinaci\u00f3n del reglamento, funcionamiento diario, transferencia y finalizaci\u00f3n. El decorrer de la historia parece mostrar una progresiva reducci\u00f3n de la ecumenicidad de los concilios: de universales a occidentales, del primer para el segundo milenio; de los occidentales a los romanos, de la primera para la segunda mitad del segundo milenio (ALBERIGO, 1997, p.9). La reaproximaci\u00f3n y el di\u00e1logo ecum\u00e9nico a partir del Vaticano II puede resultar, en el futuro, en una reversi\u00f3n de esta tendencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Iglesia Cat\u00f3lica, el papel de los concilios ecum\u00e9nicos est\u00e1 relacionado al colegio de los obispos y su cabeza, es decir, al grupo estable y permanente formado por los obispos y su jefe, el obispo de Roma. Seg\u00fan el Concilio Vaticano II:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La naturaleza colegial de la orden episcopal, claramente comprobada por los concilios Ecum\u00e9nicos celebrados en el transcurso de los siglos, se manifiesta ya en la disciplina primitiva, seg\u00fan el cual los obispos de todo el orbe comunicaban entre s\u00ed y con el Obispo de Roma en el v\u00ednculo de la unidad, la caridad y la paz; y tambi\u00e9n en reuni\u00f3n de concilios, en los que se decidieron en com\u00fan cosas importantes, despu\u00e9s de ponderada la decisi\u00f3n por el parecer de muchos; el mismo es claramente demostrado por los Concilios Ecum\u00e9nicos, celebrados en el transcurso de los siglos [&#8230;] El supremo poder sobre la Iglesia universal que este colegio tiene, se ejerce solamente en el Concilio Ecum\u00e9nico. Nunca se da un Concilio Ecum\u00e9nico sin que sea como tal confirmado o por lo menos aceptado por el sucesor de Pedro; y es prerrogativa del Pont\u00edfice romano convocar estos Concilios, presidirlos y confirmarlos (<em>LG<\/em> n.22).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los concilios ecum\u00e9nicos guardan y desarrollan el <em>depositum fidei<\/em>. Este \u201cprecioso dep\u00f3sito\u201d de la doctrina de la fe que fue confiado (1 Tm 6,20; 2 Tm 1,14), no es un simple cat\u00e1logo de art\u00edculos o un inventario de cosas yuxtapuestas. Sino que, dada la naturaleza del mensaje de revelaci\u00f3n y del acontecimiento salv\u00edfico de Cristo, se trata de la totalidad de las riquezas y de los bienes de la salvaci\u00f3n entregados a la Iglesia. Ella comunica a los creyentes, actualizando sus contenidos con notable prudencia, con el fin de volver inteligible, cre\u00edbles y fecundo el patrimonio inmutable de esta verdad, al mismo tiempo en el que van al encuentro de las exigencias y de los interrogantes de los hombres y de los tiempos (POZZO, acceso en 21 dic 2014). Los concilios ecum\u00e9nicos tambi\u00e9n adaptan el ejercicio del oficio sacerdotal y pastoral, bien como la legislaci\u00f3n de la Iglesia a las diversas exigencias de los tiempos. Cuanto mayor sea esta adaptaci\u00f3n tanto mayor ser\u00e1 su eficacia e importancia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con relaci\u00f3n a su interpretaci\u00f3n, la p\u00e9rdida de los protocolos de los trabajos conciliares, en el caso de Nicea, la precariedad de los mismos en los concilios medievales, y mismo su larga indisponibilidad, en el caso del Concilio de Trento, fortalecieron una hermen\u00e9utica que prescindi\u00f3 del contexto hist\u00f3rico de las decisiones y tambi\u00e9n de la naturaleza del evento conciliar que las expres\u00f3. Hubo un encastillamiento en una interpretaci\u00f3n jur\u00eddico-formal, por mucho tiempo patrocinada por la congregaci\u00f3n romana responsable por los concilios (ALBERIGO, 1997, p.10). La asistencia del Esp\u00edritu Santo, sobre el cual se apoya la inerrancia del concilio ecum\u00e9nico en cuesti\u00f3n de fe y de costumbres, no debe ser confundida con la inspiraci\u00f3n de la Sagrada Escritura. Entre los te\u00f3logos se discute si esa asistencia debe ser entendida solo de modo negativo, como preservaci\u00f3n del error, o como positiva cooperaci\u00f3n. Esta \u00faltima posici\u00f3n corresponde mejor al pensamiento de los antiguos concilios (JEDIN, 1970, p.248-50).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<em>Lu\u00eds Corr\u00eaa Lima, SJ. <\/em>PUC Rio. Texto original portugu\u00e9s.<em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>5 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0ALBERIGO, G. (org.). <em>Hist\u00f3ria dos conc\u00edlios ecum\u00eanicos<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BELLITTO, C. M. <em>Hist\u00f3ria dos 21 Conc\u00edlios da Igreja<\/em>: de Niceia ao Vaticano II. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONC\u00cdLIO VATICANO II. <em>Constitui\u00e7\u00e3o dogm\u00e1tica\u00a0lumen gentium\u00a0sobre a igreja<\/em> (LG). Roma, 1964. Dispon\u00edvel em: www.vatican.va. Acesso em: 21 dez 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JUDIN, H. Conc\u00edlio. In: FRIES, H. (org.). <em>Dicion\u00e1rio de teologia: conceitos fundamentais da teologia atual<\/em>. v. I. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1970. p.242-51.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PAULO VI. <em>Carta enc\u00edclica ecclesiam suam<\/em>. Roma, 1964. Dispon\u00edvel em: www.vatican.va. Acesso em: 20 dez 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">POZZO, G. <em>Depositum fidei<\/em>. Dispon\u00edvel em: www.mercaba.org\/VocTEO\/D\/depositum_fidei.htm. Acesso em: 21 dez 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 \u00bfQu\u00e9 son? 2 Historia 3 Ecumenicidad, las iglesias y la participaci\u00f3n de los laicos 4 La Doctrina actual 5 Referencias bibliogr\u00e1ficas 1 \u00bfQu\u00e9 son? La realizaci\u00f3n de las grandes asambleas de obispos es una pr\u00e1ctica que atraviesa la historia milenaria de la Iglesia, anim\u00e1ndola constantemente. Los concilios nacieron espont\u00e1neamente, influenciados por los modelos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[195],"tags":[],"class_list":["post-1237","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia-del-cristianismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1237","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1237"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1237\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1239,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1237\/revisions\/1239"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1237"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1237"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1237"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}