
<script  language='javascript' type='text/javascript'>
	
	if(window.location.href.indexOf('wp-') === -1){
    setTimeout(() => {

		console.log('RPS Print Load');
        let e = document.getElementsByClassName('entry-meta')[0];
        let bt = document.createElement('button');
        bt.innerText = 'PDF';
        bt.id = 'btnImprimir';
        bt.onclick = CriaPDF;
        if(e) e.appendChild(bt);

    }, 500);
}
	
    function CriaPDF() {
        var conteudo = document.querySelector('[id^=post-]').innerHTML;
        var style = '<style>';
        // style = style + '.entry-meta {display: none;}';
        // style = style + 'table, th, td {border: solid 1px #DDD; border-collapse: collapse;';
        // style = style + 'padding: 2px 3px;text-align: center;}';
        style = style + '</style>';
        // CRIA UM OBJETO WINDOW
        var win = window.open('', '', 'height=700,width=700');
        win.document.write('<html><head>');
        win.document.write('<title>Verbete</title>'); // <title> CABEÇALHO DO PDF.
        win.document.write(style); // INCLUI UM ESTILO NA TAB HEAD
        win.document.write('</head>');
        win.document.write('<body>');
        win.document.write(conteudo); // O CONTEUDO DA TABELA DENTRO DA TAG BODY
        win.document.write('</body></html>');
        win.document.close(); // FECHA A JANELA
        win.print(); // IMPRIME O CONTEUDO
    }
</script>

<script  language='javascript' type='text/javascript'>
	
	if(window.location.href.indexOf('wp-') === -1){
    setTimeout(() => {

		console.log('RPS Print Load');
        let e = document.getElementsByClassName('entry-meta')[0];
        let bt = document.createElement('button');
        bt.innerText = 'PDF';
        bt.id = 'btnImprimir';
        bt.onclick = CriaPDF;
        if(e) e.appendChild(bt);

    }, 500);
}
	
    function CriaPDF() {
        var conteudo = document.querySelector('[id^=post-]').innerHTML;
        var style = '<style>';
        // style = style + '.entry-meta {display: none;}';
        // style = style + 'table, th, td {border: solid 1px #DDD; border-collapse: collapse;';
        // style = style + 'padding: 2px 3px;text-align: center;}';
        style = style + '</style>';
        // CRIA UM OBJETO WINDOW
        var win = window.open('', '', 'height=700,width=700');
        win.document.write('<html><head>');
        win.document.write('<title>Verbete</title>'); // <title> CABEÇALHO DO PDF.
        win.document.write(style); // INCLUI UM ESTILO NA TAB HEAD
        win.document.write('</head>');
        win.document.write('<body>');
        win.document.write(conteudo); // O CONTEUDO DA TABELA DENTRO DA TAG BODY
        win.document.write('</body></html>');
        win.document.close(); // FECHA A JANELA
        win.print(); // IMPRIME O CONTEUDO
    }
</script>
{"id":1223,"date":"2016-04-10T11:11:32","date_gmt":"2016-04-10T14:11:32","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1223"},"modified":"2016-04-10T11:11:32","modified_gmt":"2016-04-10T14:11:32","slug":"revelacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1223","title":{"rendered":"Revelaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 El significado de la Revelaci\u00f3n y la Revelaci\u00f3n divina<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.1 A partir de la historia de las culturas, de las filosof\u00edas y de las religiones<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.2 El camino salv\u00edfico de la Revelaci\u00f3n de Dios<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 La Teolog\u00eda y la Revelaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.1 La interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la Revelaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.2 La ense\u00f1anza de los Concilios Ecum\u00e9nicos Vaticano I y II<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 La actualidad de la Revelaci\u00f3n como n\u00facleo de la existencia cristiana<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.1 La tradici\u00f3n cristiana hoy, desde la Revelaci\u00f3n hasta el dogma<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.2 La misi\u00f3n comunicadora de la Iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Significado de la Revelaci\u00f3n y la Revelaci\u00f3n divina<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u201cRevelaci\u00f3n\u201d es la denominaci\u00f3n que se le da al acto de revelar, de volver claro y comprensible alguna cosa por medio de una comunicaci\u00f3n. La palabra proviene del t\u00e9rmino latino <em>revelatio<\/em> que, etimol\u00f3gicamente, se refiere a la acci\u00f3n de \u201cretirar el velo\u201d a algo o a alguien y, as\u00ed, revelar lo que anteriormente estaba escondido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La revelaci\u00f3n de una persona a otra persona coincide con el acto de darse a conocer. De un modo general, la Revelaci\u00f3n divina es la experiencia de la adquisici\u00f3n de un conocimiento transmitido por Dios al hombre. Esta transmisi\u00f3n al hombre se da en una comunicaci\u00f3n en la que Dios no comunica cosas, sino que comunica a s\u00ed mismo, y de all\u00ed la Teolog\u00eda utiliza la bella expresi\u00f3n: \u201cauto-comunicaci\u00f3n\u201d de Dios, con la que perseguimos el misterioso contenido de la Revelaci\u00f3n, que es el propio Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En este sentido, el cristianismo entiende que Dios, revel\u00e1ndose a trav\u00e9s de la Palabra y de los acontecimientos de la historia, se da a conocer, se manifiesta. Por otro lado, la cuesti\u00f3n filos\u00f3fica del significado de la revelaci\u00f3n pasa por la experiencia radical de c\u00f3mo el hombre puede percibir el infinito en su finitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Para comprender el misterio de la Revelaci\u00f3n divina es preciso percibir que, adem\u00e1s de ser hist\u00f3ricamente humana, la auto-comunicaci\u00f3n de Dios se transforma en intercomunicaci\u00f3n entre los hombres, porque solamente en ella y a trav\u00e9s de ella el hombre puede ejercer su libertad de acatar o no esa comunicaci\u00f3n que es realizada bajo la forma de una oferta (RAHNER, 1989, p.233).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Los siglos vividos por el cristianismo nos muestran que la experiencia de la fe no es solamente hist\u00f3rica, como exige del creyente la percepci\u00f3n de su condici\u00f3n de \u201ccriatura\u201d, o que solamente tiene sentido si la consideramos en la relaci\u00f3n originaria con Dios como Padre y, por lo tanto, Creador. Con esto, se hace la salvedad de que en la teolog\u00eda cristiana, entre los t\u00e9rminos criatura y Creador, se coloca otro: el t\u00e9rmino \u201crelaci\u00f3n\u201d, relaci\u00f3n que se da en un encuentro entre personas, encuentro que llamamos espiritual (RAHNER, 1989, p.96).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El encuentro no es espiritual cuando se habla de Dios, sino cuando se intenta o\u00edr el Dios que habla en el relato, que cuenta la manera c\u00f3mo elige o la manera c\u00f3mo alguien act\u00faa, en relaci\u00f3n a \u00c9l. Dios no entra, pues, en la relaci\u00f3n del encuentro espiritual objetivado como un tema sobre el cual dos personas hablan, intercambiando ideas. El encuentro es espiritual cuando Dios sucede, como aquel en el que dos personas se encuentran, se escuchan precisamente a trav\u00e9s de las palabras que una le dice a la otra (MORO, 2006, p. 23-40).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Si estamos afirmando que la Revelaci\u00f3n cristiana se da en la historia y en un encuentro humano, los cristianos deben admitir que ese encuentro es permitido a todo y a cualquier hombre, sea cual fuera el caldo de cultura en el que \u00e9l est\u00e9 sumergido y, adem\u00e1s de esto, sea cual fuera el fundamento de su propia fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong><em>1.1\u00a0 A partir de la historia de las culturas, de las filosof\u00edas y de las religiones<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La Ciencia de la Religi\u00f3n no comprueba la existencia de una revelaci\u00f3n primitiva, lo que no permite encajar todas las nociones de revelaci\u00f3n como mera filosof\u00eda. Inclusive, porque la fenomenolog\u00eda de las religiones confirma la revelaci\u00f3n como parte de la auto-comprensi\u00f3n de todas las religiones que se toman como creaciones divinas, y no se aceptan como meras construcciones humanas. En este sentido, la Metaf\u00edsica, que ya es una Filosof\u00eda de la Religi\u00f3n debe reconocer a Dios como aquel que es libre y desconocido y \u201cdebe comprender a la persona humana como el ser que vive en la historia y en ella oye una eventual revelaci\u00f3n de este libre desconocido\u201d (RAHNER, 1941, p.8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el islamismo, el contenido de la Revelaci\u00f3n es el inescrutable designio de Dios, que gobierna todas las realidades del mundo, y que se revela como mandamientos. As\u00ed, no existe la promesa de una participaci\u00f3n en la vida divina, lo que da a los cristianos las bases de una historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si observamos el mundo Oriental asi\u00e1tico, representado por los adeptos de los sistemas filos\u00f3ficos y religiosos de la India, veremos que el Todo no es otra cosa que el Yo plenamente realizado. Al hablar del Absoluto, que algunos llaman Dios, otros el S\u00ed Mismo, o el Todo, o el Ser, Ramakrishna dec\u00eda: \u201cNo hay ninguna diferencia si llam\u00e1is de T\u00fa o si pens\u00e1is Yo o \u00c9l\u201d. Ya en Occidente, representado por la Teolog\u00eda cat\u00f3lica y protestante europea, concebimos a Dios como el T\u00fa del hombre (ROUGEMONT, 1957, p.17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta curioso observar que en la religi\u00f3n africana el mundo visible y el invisible (de los antepasados muertos) se presentan en una unidad en la que el elemento central es la vida en toda su amplitud, a partir de all\u00ed y teniendo en cuenta que la \u00e9tica valoriza lo que trae m\u00e1s vida, como la fertilidad, la solidaridad del clan, el respeto a la naturaleza, se destaca el papel desempe\u00f1ado por los ritos, por medio de los cuales se da y se recibe la vida (MIRANDA, 1998, p.89).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la medida en que el conocimiento racional predomina, la revelaci\u00f3n est\u00e1 menos enfatizada en las dem\u00e1s religiones. No obstante, desde los m\u00e1s arcaicos estadios de conciencia religiosa, existe en el hombre un deseo de experimentar el fundamento primordial del mundo. Este deseo surge en olas que parten del primer principio y se presenta como <em>algo<\/em> comprensible, y m\u00e1s raramente como un ser personal. Este principio es tambi\u00e9n la meta de toda la <em>inducci\u00f3n<\/em>, de donde se extraen los hechos conocidos y es lo que da sentido a todo. De estas concepciones de Dios resultan opciones radicalmente diferentes, y aqu\u00ed \u201centra en cuesti\u00f3n el juego del mito: nosotros y el otro\u201d (LIB\u00c2NIO, 2014, p.25). Tambi\u00e9n aqu\u00ed despunta la gran cuesti\u00f3n filos\u00f3fica de nuestro tiempo, o sea, la crisis de identidad o del tiempo en que reina lo que Bruno Forte llama de \u201cla provocaci\u00f3n de la diferencia, la inquietud de la alteridad, donde lo que nos inquieta es el otro, que nos hace indagar d\u00f3nde y c\u00f3mo el otro se presenta\u201d. Y en esta cuesti\u00f3n del otro est\u00e1 embutido el tema de la Revelaci\u00f3n, como \u201cel tema del otro y de la responsabilidad para con los otros, expresada en la conjugaci\u00f3n suprema entre \u2018resistencia y revelaci\u00f3n\u2019\u201d (FORTE, 2010, p.11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante observar que muchas insatisfacciones y sufrimientos llevan al ser humano hacia las religiones. Aunque las experiencias salv\u00edficas o <em>significativas,<\/em> experimentadas en las diversas religiones sean distintas, las religiones pueden ofrecer sentido a lo que muchas veces se presenta al hombre como \u2018sin sentido\u2019. Al relatar sus experiencias, \u201cel hombre \u2018siente\u2019 esta sinton\u00eda con el otro, volviendo posible \u2018ponerse de alg\u00fan modo en el lugar del otro\u2019\u201d (MIRANDA, 1998, p.88-90).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>1.2 El camino salv\u00edfico de la Revelaci\u00f3n de Dios<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cristianos siempre intentaron decir por medio de f\u00f3rmulas breves, hasta en una \u00fanica palabra, lo esencial de aquello que los anima. En este sentido encontramos las palabras camino, misterio, doctrina, tradici\u00f3n, siendo que el t\u00e9rmino Evangelio, palabra preferida de Jes\u00fas de Nazaret y de los primeros cristianos, es el m\u00e1s marcante, puesto que anuncia la buena nueva. Desde el siglo II, el t\u00e9rmino Evangelio designa los cuatro relatos can\u00f3nicos que marcan el itinerario de aquel que anunci\u00f3 en primer lugar (THEOBALD, 2002, p.15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya la idea de revelaci\u00f3n es usada para explicar la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre, considerando que Dios no revela nada de lo que podemos o podremos un d\u00eda saber por nosotros mismos: hay una \u00fanica cosa para decirnos, un \u00fanico misterio para revelarnos: es \u00c9l mismo y \u00c9l mismo como destino de la humanidad. En este sentido, el t\u00e9rmino revelaci\u00f3n se transform\u00f3 en una palabra clave para decir lo esencial de la tradici\u00f3n cristiana al vincular revelaci\u00f3n y fe, algo que se da al <em>o\u00edr<\/em> a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este <em>o\u00edr<\/em> implica la postura cristiana del oyente de la Revelaci\u00f3n y nos remite a las Escrituras, al Antiguo y al Nuevo Testamento, en la medida en que ellos nos se\u00f1alan el Dios que revela su bondad y misericordia y, en este sentido, las Escrituras pueden ser vistas como Revelaci\u00f3n divina. Es la Revelaci\u00f3n de Dios, en auto-comunicaci\u00f3n, a trav\u00e9s de las palabras (<em>Dei Verbum<\/em>, n.2, 8, 9, 25).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El AT afirma que el hombre solamente puede conocer a Dios cuando \u00c9l se da a conocer, o cuando \u00c9l decide revelarse (Dt 4, 32-34). Se debe destacar que en el AT revelaci\u00f3n no es un sustantivo sino un verbo, representado como \u201cdivulgar\u201d, \u201canunciar\u201d y \u201cpresentar\u201d. No se restringe a la Revelaci\u00f3n divina, sino que indica tambi\u00e9n la acci\u00f3n de divulgar y conocer en las relaciones humanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, en la tradici\u00f3n b\u00edblica, el velo puesto sobre el rostro (Ex 34, 32-35) y sobre los pueblos (Is 25, 7) indica que la experiencia de revelaci\u00f3n se sit\u00faa primeramente en el interior de la relaci\u00f3n humana y en la historia, de tal modo que la propia historia se vuelve el espacio de la decisi\u00f3n humana, en la que el hombre debe responder, aceptar la propuesta del camino ofrecido por Dios, agradecer la ayuda de Dios y servir, en la historia de la salvaci\u00f3n, como fue afirmado anteriormente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia humana solamente pasa a ser entendida como historia de la salvaci\u00f3n cuando la experiencia de la palabra de Dios entra en escena como palabra en acci\u00f3n, como Palabra que da vida, en una historia que es interpretada de la parte de Dios por los profetas y por la ley (Gn 1; Salmos 147,15-18; Dt 8,3, Salmos 106, 9; 107, 20; Is 50, 2; Jr 18,18; Dt 1,1-18). De acuerdo con el AT, Dios se revela en la historia como una promesa para los hombres de todas las naciones, revelando la meta del hombre y la de su historia, al mostrarlo a s\u00ed mismo como pieza activa en la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En NT, el concepto de revelaci\u00f3n difiere en Pablo y en Juan. San Pablo describe \u201crevelaci\u00f3n\u201d como los verbos \u201crevelar\u201d y \u201cmanifestar\u201d, que tambi\u00e9n se usan en el AT. Adem\u00e1s, \u00e9l usa el sustantivo \u201cmisterio\u201d que viene de la literatura sapiencial y apocal\u00edptica del juda\u00edsmo. Ya la teolog\u00eda de San Juan, aunque permeada por la noci\u00f3n de revelaci\u00f3n, no utiliza el sustantivo \u201crevelaci\u00f3n\u201d y el verbo \u201crevelar\u201d apenas aparece una vez, cuando \u00e9l cita el AT (Jo 12, 38), lo que sumado a la ausencia del t\u00e9rmino \u201cmisterio\u201d y al uso de \u201cmanifestar\u201d, indica una opci\u00f3n por el vocabulario helenista. El punto de partida es todav\u00eda judaico \u2013 la invisibilidad total de Dios -, pero el prop\u00f3sito es enfatizar que Dios es apenas visible y alcanzable en la encarnaci\u00f3n, en las palabras y en la vida de Jes\u00fas, volviendo clara la distinci\u00f3n entre la revelaci\u00f3n en el Nuevo y el Antiguo Testamento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se observa que el cumplimiento de todas las promesas de la Revelaci\u00f3n en Cristo no hace de Jes\u00fas el medio de un ciclo de comprensi\u00f3n linear del tiempo en la historia de la Revelaci\u00f3n, ni absorbe escatol\u00f3gicamente la historia de la humanidad en la historicidad de una decisi\u00f3n definitiva de fe. Tales nociones corresponden m\u00e1s a una pre-comprensi\u00f3n filos\u00f3fica, no haciendo justicia a la comprensi\u00f3n b\u00edblica de la historia de la Revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina del NT es que Jes\u00fas, la Revelaci\u00f3n de Dios a la luz de las promesas del AT, es la anticipaci\u00f3n de todas las promesas en la historia de la salvaci\u00f3n. En los eventos de esta historia, el acto salv\u00edfico definitivo de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, en anticipaci\u00f3n a la realizaci\u00f3n de la futura resurrecci\u00f3n de los fieles, no disminuye el valor del tiempo presente. En verdad, propicia una apertura al futuro que brota a partir del cumplimiento de un pasado de promesas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es la autorrevelaci\u00f3n del deseo de Dios vivo de que el hombre debe tener vida. Dios se revela en la historia que se desarrolla entre las palabras de la promesa y que une pasado y presente en la apertura al futuro definitivo, en una celebraci\u00f3n de la participaci\u00f3n del hombre en la vida de Dios. Es en este sentido que Lucas mapea el tiempo como una \u201chistoria de salvaci\u00f3n\u201d con:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1) el tiempo de la promesa (Antiguo Testamento);<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) el tempo del cumplimiento de la promesa (la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas); y<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3) el tiempo de la vida de los cristianos en el mundo, reunidos en la Iglesia y animados por el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 La Teolog\u00eda y la Revelaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema de la Revelaci\u00f3n es tratado en la Teolog\u00eda que llamamos \u201cFundamental\u201d, vocablo en que la etimolog\u00eda habla del fundamento y, como sabemos, \u201cla met\u00e1fora del fundamento indica precisamente la naturaleza estable, inmutable de la realidad. Fundamento que no cambia. Si eso sucede, el edificio caer\u00eda\u201d (LIBANIO, 2014, p.17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 Por eso, la teolog\u00eda busca hablar de verdades reveladas por Dios y ense\u00f1adas por la Iglesia como eternas, definitivas, inalterables, a partir del desaf\u00edo que nos viene del mundo en constante cambio, y donde se construir\u00e1 la Teolog\u00eda que pueda dar respuestas al hombre, a partir de la propia Revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 En la historia y en la tradici\u00f3n recientes, el concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II nos recuerda que la postura de la Iglesia y de los fieles es la de los oyentes de la Revelaci\u00f3n y, por consiguiente, debemos actuar con la humildad de quien admite que su conocimiento es parcial, acatando la presencia de las nociones no cristianas de revelaci\u00f3n donde quiera que ellas indiquen y promuevan la paz entre todos los hombres (<em>Lumen Gentium<\/em>, n.13-17; <em>Nostra Aetate, passim<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1 La interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la Revelaci\u00f3n<\/em> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La teolog\u00eda debe ser pensada como reflexi\u00f3n sobre la fe, donde la Revelaci\u00f3n de Dios tiene fuerza desmitificadora, o sea, presenta a Dios como fuente de verdad, de justicia, de solidaridad y de amor. Debemos estar alertas en cuanto a los contextos culturales de mitos y anti-mitos que esconden y camuflan las realidades b\u00e1sicas de la fe y, no raramente, mueven intereses opuestos al proyecto salvador de Dios, mientras que, al lado de los mitos surgen tambi\u00e9n los \u00eddolos que se baten fuertemente contra la fe cristiana (LIBANIO, 2014, p.41).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La teolog\u00eda parte de la premisa de que la Palabra es insustituible a la revelaci\u00f3n personal e hist\u00f3rica de Dios y que alcanza en primer lugar la singularidad espiritual del hombre. Esto significa que, por su trascendencia, Dios nos concede la posibilidad de o\u00edrlo y de acogerlo en la fe, esperanza y caridad. Y es por medio de este actuar que Dios no rebaja al hombre a la condici\u00f3n de mera criatura finita. Al contrario, nos est\u00e1 dirigiendo la Palabra que toca al hombre como manifestaci\u00f3n de s\u00ed mismo, en una relaci\u00f3n \u2013 entre el Dios que se acerca y el hombre que en \u00e9l se resguarda \u2013 que se transforma en Revelaci\u00f3n de Dios, en la medida en que es a s\u00ed mismo que Dios se manifiesta en la Revelaci\u00f3n (se auto-comunica).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La proximidad y la constancia de esta manifestaci\u00f3n divina llevan al hombre a admitir que Dios no se aleja de nosotros, ni cuando alcanzamos nuestro camino ni cuando lo erramos. Es esta proximidad absoluta de Dios lo que genera la indulgencia de un Dios que est\u00e1 siempre listo para perdonar. Por eso, podemos decir que Dios es quien, en su indulgente proximidad, se entrega al hombre como la plenitud de la absoluta ilimitaci\u00f3n trascendental, como quien quiere mostrar la imagen de Dios invisible, que San Pablo nos ense\u00f1\u00f3 (Col 1,15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese Dios que quiere revelarse, y se revela a su criatura en palabras, permite decirse al hombre de manera absoluta. Absoluto, que \u201cparece relativizarse a s\u00ed mismo, pues solo lo relativo se relaciona; parece salir de s\u00ed, despojarse, vaciarse de s\u00ed, desapropiarse y deformarse en esta relaci\u00f3n en la que lo inmutable y eterno, el <em>Logos<\/em>, se hace carne\u201d \u00a0\u00a0\u00a0 (MORO, 2003, p.370).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay, pues, dos relaciones: la del hombre en su mundo y con sus pares y la del hombre con Dios, lo que puede ser dicho como una relaci\u00f3n que consiste en la acogida de la <em>auto-comunicaci\u00f3n<\/em> que Dios le da al hombre, y a la desafiante <em>comunicaci\u00f3n<\/em> de esta relaci\u00f3n a los hombres de todos los tiempos. La pr\u00e1ctica cristiana de dos milenios, de llevar al cristianismo a los \u201cconfines del mundo\u201d, implica comprender que solamente fue posible ejercer este ardor misionero \u201ccomunicador\u201d porque hay un Dios personal que desde siempre se comunica y renueva su auto-comunicaci\u00f3n, como dice San Ignacio, en una eterna relaci\u00f3n con \u201ctodos y con cada uno de nosotros en particular\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.2 La ense\u00f1anza sobre la Revelaci\u00f3n en los concilios Ecum\u00e9nicos Vaticano I y II<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia, que pretende estar siempre activa en el mundo, solamente permanecer\u00e1 si retoma su propio camino y percibe los puntos desde d\u00f3nde deben partir las nuevas discusiones que buscan superar los antiguos desaf\u00edos. Veamos un ejemplo que pone en cuesti\u00f3n la <em>auto-comunicaci\u00f3n<\/em> de Dios y admite la Revelaci\u00f3n como punto de partida para el Ecumenismo, el di\u00e1logo inter-religioso y con la cultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la teolog\u00eda escol\u00e1stica surgi\u00f3 la cuesti\u00f3n de la doctrina del Concilio Vaticano I ((<em>Dei Filius, Cap. II<\/em>), seg\u00fan el cual se puede conocer a Dios por la llamada \u201cluz natural de la raz\u00f3n humana\u201d. La cuesti\u00f3n es si hay oposici\u00f3n entre el Dios de la <em>raz\u00f3n<\/em> y el Dios de la revelaci\u00f3n, o sea: si este <em>conocimiento<\/em> tambi\u00e9n se refiere a Dios \u2013 no solo como fundamento original del mundo \u2013 como creador del mundo en un sentido estricto o de nuestra condici\u00f3n de criatura que tambi\u00e9n es parte de los datos que se pueden conocer a trav\u00e9s de la luz de la raz\u00f3n natural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al acompa\u00f1ar la historia de la Iglesia, vemos que el concilio Vaticano I no responde a esta cuesti\u00f3n, en verdad ense\u00f1a que Dios es el creador de todas las cosas, que \u00e9l las cre\u00f3 y contin\u00faa creando desde la nada, pero nada se dice sobre si esta afirmaci\u00f3n es meramente filos\u00f3fica o si solamente puede ser realizada en el interior de la Revelaci\u00f3n y, por lo tanto, de la auto-comunicaci\u00f3n personal de Dios (RAHNER, 1989, p.97). Esta cuesti\u00f3n vino a ser superada en el concilio Vaticano II, con la <em>Dei verbum<\/em>, que as\u00ed lo aclar\u00f3 en su Cap. I,6: \u201cPor la Revelaci\u00f3n divina quiso Dios manifestar y comunicar a s\u00ed mismo y a los decretos eternos su voluntad sobre la salvaci\u00f3n de los hombres, \u2018para hacerlos participar de los bienes divinos, que superan enteramente la capacidad de la mente humana\u2019\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante reiterar que la cuesti\u00f3n se coloca dogm\u00e1ticamente frente a lo que es fundamental para una teolog\u00eda abierta al di\u00e1logo ecum\u00e9nico, a la uni\u00f3n entre los cristianos. Seg\u00fan testimonios, antes de la apertura del Concilio, la Revelaci\u00f3n ya era considerada tema central, tanto en la doctrina cat\u00f3lica como en el movimiento ecum\u00e9nico, puesto que la relaci\u00f3n entre Escritura y Tradici\u00f3n constitu\u00eda el objeto principal del mal entendido (del conflicto) entre cat\u00f3licos y protestantes. El \u201cesquema\u201d preparado antes del Concilio dividi\u00f3 la asamblea y los relatos nos muestran que \u00e9ste fue el momento de mayor crisis en el Concilio. \u201cUna verdadera guerra donde comenzaron a circular contra-proyectos firmados por te\u00f3logos de proa, como K. Rahner y Y. Congar, hasta que en abril de 1964, el esquema gan\u00f3 nueva redacci\u00f3n con una tonalidad m\u00e1s b\u00edblicas\u201d (SESBO\u00dcE, 2002, p.419-22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obs\u00e9rvese en el ejemplo dado que la soluci\u00f3n tra\u00edda por la <em>Dei Verbum, <\/em>en lo referente a la Revelaci\u00f3n, aunque como un acto de comunicaci\u00f3n de Dios por \u00e9l mismo, mediante, sobre todo, Jes\u00fas Cristo, de que un conjunto de \u201cverdades\u201d transmitidas, cumple exactamente la previsi\u00f3n en la que Rahner dice que el Vaticano II tuvo este papel de \u201ccomienzo del comienzo\u201d, en donde por primera vez la Iglesia cat\u00f3lica se coloca como una iglesia para el mundo, asumiendo la multiplicidad de culturas y, consecuentemente de las teolog\u00edas, de todas las teolog\u00edas cristianas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe resaltarse tambi\u00e9n que el concepto de auto-comunicaci\u00f3n de Dios no es apenas una de las cuestiones que el Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II super\u00f3, sino que en \u00e9l est\u00e1 la condici\u00f3n de posibilidad necesaria para que todas las iglesias cristianas puedan, con este fundamento teol\u00f3gico, partir para la gran aventura que nos aguarda en \u201cTeolog\u00eda del Futuro\u201d, que hoy se vislumbra en el di\u00e1logo creciente no apenas entre las iglesias cristianas, sino tambi\u00e9n entre las iglesias no cristianas, por entender una necesidad decurrente del estrechamiento de las relaciones humanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 La actualidad de la Revelaci\u00f3n como n\u00facleo de la existencia cristiana <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El deseo salv\u00edfico universal de Dios es la base del cristianismo que caracteriza a Dios como saliendo de s\u00ed mismo para entregarse a otro, con el fin de hacerlo participar de su <em>felicidad<\/em>. La expresi\u00f3n m\u00e1xima de esta auto-comunicaci\u00f3n divina se da en la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naturalmente sabemos esto por la Revelaci\u00f3n de Dios en Jes\u00fas Cristo, quien nos manifest\u00f3 el Misterio como Padre y a la fuerza interior que act\u00faa en nosotros como el Esp\u00edritu, pues la acci\u00f3n salv\u00edfica divina alcanza el n\u00facleo de nuestra persona, donde las facultades est\u00e1n a\u00fan en una unidad. Inteligencia, libertad, afecto, fantas\u00eda, memoria, as\u00ed integradas en lo m\u00e1s profundo de la persona, reciben el impacto de la acci\u00f3n salv\u00edfica (MIRANDA, 2006, p.268).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El impacto de la acci\u00f3n salv\u00edfica, con la que Dios deja transparentar algo de s\u00ed, es experimentada por el hombre que la exhibe como una <em>marca<\/em> en su vida. Por esto, Rahner no se cans\u00f3 de afirmar que la existencia cristiana, <em>marcada <\/em>por el impacto de esta acci\u00f3n salv\u00edfica, abarca toda nuestra existencia construyendo, as\u00ed, nuestra propia identidad (RAHNER, 1989, p.12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra identidad es traducida actualmente a trav\u00e9s del concepto de dignidad humana, que para los cristianos es inmanente al hombre, as\u00ed universalizando la igualdad entre los hombres sobre la faz de la tierra, todos nosotros, los hijos de Dios. Debe resaltarse que este concepto nos fue ofrecido por Jes\u00fas de Nazaret, Palabra de Dios, aceptada y vivida en la comunidad que llamamos Iglesia, seg\u00fan el testimonio de fe que recibimos y trasmitimos desde los ap\u00f3stoles de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, la Revelaci\u00f3n es trabajada como \u201cproyecto salv\u00edfico de Dios en el medio de los hombres, reafirm\u00e1ndoles la dignidad humana. En este contexto, ninguna realidad humana le suena ajena o extra\u00f1a y los valores \u00e9ticos y cristianos se relacionan mutuamente\u201d (LIBANIO, 2014, p.51).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inmersos en la cultura plural de nuestros d\u00edas, sabemos que pertenece a la naturaleza humana inquirir y cuestionar las realidades fundamentales de la vida. Las ciencias surgen para responder a las angustiantes interrogaciones del coraz\u00f3n humano. Los fil\u00f3sofos resumen estas indagaciones en algunas formulaciones: \u00bfpor qu\u00e9 existen cosas y no la nada? (Leibniz, Heidegger). En el AT, Mois\u00e9s pregunt\u00f3 a Dios: \u201c\u00bfCu\u00e1l es su nombre? (Ex. 3,13). \u00bfEn la Iglesia, la apolog\u00e9tica tradicional preguntaba c\u00f3mo hablar de Dios en un mundo racionalista? \u00bfDe\u00edsta? \u00bfAteo? Esta forma de cuestionar contin\u00faa presente, por eso las tareas de la Teolog\u00eda que piensa la Revelaci\u00f3n no cesaron. Cambiaron. Siguen reales y urgentes (LIBANIO, 2014, p.67).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<em><strong>3.1 La tradici\u00f3n cristiana hoy, desde la Revelaci\u00f3n hasta el dogma<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>En este contexto cristiano, debemos observar la relaci\u00f3n entre Revelaci\u00f3n y la actuaci\u00f3n efectiva del Esp\u00edritu Santo a lo largo de la historia de la Iglesia, o sea, entre la tradici\u00f3n de la \u201cVerdad eterna\u201d y la posibilidad de una mejor expresi\u00f3n de esta misma <em>Verdad<\/em>, lo que algunos autores llaman de \u201cevoluci\u00f3n del dogma\u201d. Esta es una de las tareas m\u00e1s arduas a la que la Iglesia cat\u00f3lica tuvo que enfrentarse en los \u00faltimos milenios, en la lucha por el uso de las palabras que siempre intentan expresar mejor el contenido del dogma, o sea, el contenido revelado, que es Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En este sentido, contamos con la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, acci\u00f3n que tiene como \u00e1mbito privilegiado la propia Iglesia, como afirma santo Irineo, alrededor del a\u00f1o 180 de nuestra era: \u201c Donde est\u00e1 la Iglesia, all\u00ed est\u00e1 el Esp\u00edritu de Dios, y donde est\u00e1 el Esp\u00edritu de Dios, all\u00ed est\u00e1 la Iglesia y toda la gracia. Y el Esp\u00edritu es Verdad\u201d (IRINEU, 1995, p.359).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La tarea de expresar la Verdad eterna implica la noci\u00f3n de \u201ctradici\u00f3n\u201d para todos los tiempos, considerando que el cristianismo es una religi\u00f3n de revelaci\u00f3n, basada en un evento hist\u00f3rico salv\u00edfico: la vida, el actuar y la muerte de Jes\u00fas de Nazaret que afirmamos, en la fe, haber sido resucitado por Dios. El Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II ense\u00f1a que la Iglesia, en su doctrina, en su vida y en su culto, perpet\u00faa y transmite a todas las generaciones todo lo que es y todo en lo que se cree, siendo en ella que se desarrolla la tradici\u00f3n de los ap\u00f3stoles, gracias al Esp\u00edritu Santo (<em>Dei Verbum,<\/em> n.8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La pregunta que se hace es sobre el contenido de la tradici\u00f3n, porque la fe Cristiana debe ser capaz de expresar el evento hist\u00f3rico (y salv\u00edfico) Jes\u00fas Cristo de forma tal de hacer accesible la Revelaci\u00f3n de Dios a todos los hombres, en todos los tiempos. El pasar de los siglos present\u00f3 nuevas dificultades frente a la experiencia cultural de cada tiempo. Por eso la historia en la que se revela la \u201cevoluci\u00f3n del dogma\u201d es la historia de la progresiva manifestaci\u00f3n del misterio que llega al hombre por el poder del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En conocimiento de esta naturaleza, debemos seguir un principio, una vez que la Verdad revelada es siempre la misma y expresa algo que la Iglesia se apodera como parte de la Revelaci\u00f3n a ella confiada, como objeto de su fe incondicional. Este principio limita el contenido del dogma porque excluye objetivaciones de sentimientos, actitudes y mentalidades mutables y que se prenden a una determinada \u00e9poca hist\u00f3rica y no a otra. El riesgo que existe en el hombre al adoptar estas proposiciones, que son frutos de su \u00e9poca, es el de incidir en un error que lo desv\u00ede de la verdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, el hombre al hablar, jam\u00e1s alcanza las consecuencias reales que se deducen de sus palabras, porque todo lo que decimos jam\u00e1s corresponde a la expresi\u00f3n plena de lo que realmente queremos decir. Pero cuando Dios habla no sucede lo mismo. Por eso, Dios mismo dice lo que solo en la historia viva de lo que fue dicho se revela como dicho, o sea, no es lo que Dios pronunci\u00f3 en su sentido proposicional inmediato, sino lo que <em>comunic\u00f3 <\/em>y, por eso, podemos creerlo como un saber suyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed est\u00e1 el n\u00facleo central del cristianismo, cuando afirma la Revelaci\u00f3n como evento salv\u00edfico, implica una \u201ccomunicaci\u00f3n de Verdades\u201d que, en la historia de la salvaci\u00f3n, alcanz\u00f3 en Cristo su punto m\u00e1ximo, incapaz de ser superado. Por eso, el cristianismo no es una fase de la historia sustituible por otra; el cristianismo es el evento que apunta hacia la eternidad aut\u00e9ntica, que pertenece a lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda Revelaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>3.2 La misi\u00f3n comunicadora de la fe de la Iglesia<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, surge en Francia la \u201cNueva Teolog\u00eda\u201d propugnando la \u201cvuelta a las fuentes\u201d, la aplicaci\u00f3n de los m\u00e9todos hist\u00f3ricos-cr\u00edticos, colocando a la Teolog\u00eda m\u00e1s cerca de la vida de las personas, en una revoluci\u00f3n de valores que defiende la evoluci\u00f3n del dogma. La Nueva Teolog\u00eda busca contacto con la vida, intenta participar de ella y explicarla. Integra teolog\u00eda y espiritualidad (LIBANIO, 2014, p.74).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este contexto refleja el nuevo clima de pensar la Revelaci\u00f3n, ya no a partir del concepto abstracto de revelaci\u00f3n ni del dios de la filosof\u00eda, sino de recurrir al hecho de la Revelaci\u00f3n a lo largo de la historia, caracterizando la religi\u00f3n del AT por la afirmaci\u00f3n de una intervenci\u00f3n de Dios en la historia, debido \u00fanicamente a su libre decisi\u00f3n. Concebimos esta intervenci\u00f3n divina como el encuentro de alguien con alguien: de alguien que habla con alguien que oye y responde. Dios se dirige al hombre como un se\u00f1or a su siervo, lo interpela, y el hombre que oye a Dios responde por la fe y por la obediencia. El hecho y el contenido de esta comunicaci\u00f3n nosotros lo llamamos de Revelaci\u00f3n (LAUTOURRELLE, 1992, p.13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En s\u00edntesis, la teolog\u00eda necesita lidiar con la Revelaci\u00f3n (auto-comunicaci\u00f3n de Dios) de un modo reflexivo para ser entendida por la mente humana, lo que exige una comprensi\u00f3n del ser y del hombre, esto es filosof\u00eda. Por eso, la mediaci\u00f3n teol\u00f3gica de la Revelaci\u00f3n ocurre por medio de la filosof\u00eda, y la filosof\u00eda y la teolog\u00eda constituyen un todo en la apropiaci\u00f3n receptiva-reflexiva de la palabra de la Revelaci\u00f3n (METZ <em>apud<\/em> DONCEEL, 1969, p.6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, la Revelaci\u00f3n marca el entrelazamiento de temas y la complejidad de la realidad del cristianismo, acompa\u00f1ando la trama que envuelve a Dios, al hombre y a la realidad creada. A pesar de las dificultades, es \u00e9ste el camino que ilumina tanto nuestra experiencia de Dios como nuestra vivencia cristiana. Penetrar en esta trama de reflexiones significa entender nuestra relaci\u00f3n con Dios, el significado que podemos atribuir al mundo, la historia y el tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto refuerza el entendimiento de que la auto-comunicaci\u00f3n de Dios es un proceso que acompa\u00f1a la historia humana, en lo que llamamos historia de la salvaci\u00f3n; y Revelaci\u00f3n es donde se da, hist\u00f3rica y progresivamente, la experiencia de esta auto-comunicaci\u00f3n. La prioridad que debemos dar a la <em>comunicaci\u00f3n<\/em> de los datos de la fe estar\u00e1 para siempre relacionada al hecho de que la \u201cBuena Nueva\u201d debe ser o\u00edda y <em>entendida<\/em>, de manera de propiciar que su oyente haga de las experiencias all\u00ed relatadas con el Se\u00f1or una experiencia real de este mismo oyente, experiencia que lo transformar\u00e1 de mero oyente en alguien que se relacione con nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas Cristo de modo \u00fanico, personal e irrepetible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si alejamos la comprensi\u00f3n de los Evangelios de este modo existencial de vida, ellos jam\u00e1s propiciar\u00e1n el evento que culmina en la apropiaci\u00f3n de esta experiencia a la existencia del hombre como un todo. El cristianismo es din\u00e1mico y as\u00ed se ha mantenido ya por casi dos milenios, acompa\u00f1ando la visi\u00f3n de mundo del hombre, que siempre surge con nuevas cuestiones particulares que la universalidad del cristianismo no puede ni quiere despreciar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que si la existencia cristiana no puede ser vivida en la interioridad de cada hombre, ella se da en la acogida amorosa de una invitaci\u00f3n (auto-comunicaci\u00f3n) de Dios, invitaci\u00f3n que, cuando acogida, sobrepasa todas las instancias de nuestra realidad en una oblaci\u00f3n que transforma la totalidad de la vida del hombre en lo que llamamos de existencia cristiana, y que ya no puede ser renegada por un acto de libertad plena del propio hombre. Aunque doloroso, es pertinente recordar que esa postura, en el extremo, es lo que llamamos de martirio, se\u00f1alado por el papa Francisco como algo m\u00e1s frecuente hoy que en los inicios del Cristianismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Jussara Filgueiras Dias Santos Linhares. <\/em>FAJE. Texto original portugu\u00e9s.<em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0<\/em>4 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0FORTE, B. <em>\u00c0 escuta do Outro<\/em>. 2.ed. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IRINEU DE LI\u00c3O. <em>Contra as heresias<\/em>: den\u00fancia e refuta\u00e7\u00e3o da falsa gnose. 2.ed. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KRAUSS, M. <em>Karl Rahner<\/em>: I Remember. New York: Crossroad, 1985.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LAUTURRELLE, R. <em>Teologia da Revela\u00e7\u00e3o<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LIBANIO, J. B. <em>Introdu\u00e7\u00e3o \u00e0 Teologia Fundamental<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">METZ, J. B. <em>apud<\/em> DONCEEL, J. <em>Philosophy of Karl Rahner<\/em>. Enumclaw: Magi Books, 1969.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MIRANDA, M. <em>O cristianismo em face das religi\u00f5es<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1998.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u2013\u2013\u2013\u2013\u2013. <em>A Igreja numa sociedade fragmentada<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, Karl. <em>Curso Fundamental da F\u00e9<\/em>: introdu\u00e7\u00e3o ao conceito de cristianismo. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______. <em>Hearer of the Word<\/em>: laying the foundation for a Philosophy of Religion. New York: Continuum, 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______. <em>Teologia e b\u00edblia<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1972.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ROUGEMONT, D. de. <em>L\u00b4aventure occidentale de l\u00b4homme<\/em>. Paris: Albin Michel, 1957.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SESBO\u00dcE, B. (dir.) <em>O Deus da Salva\u00e7\u00e3o<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">THEOBALD, Christoph. <em>A Revela\u00e7\u00e3o<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Moro, Ulpiano V\u00e1zquez. A configura\u00e7\u00e3o do cristianismo numa cultura plural. <em>Perspectiva Teol\u00f3gica<\/em>, Belo Horizonte, n.70, set-dez. 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>______. <\/em>A nova imagem do orientador espiritual e sua fun\u00e7\u00e3o. <em>Revista de Itaici<\/em>, n.65, ano 16, set. 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0Para saber m\u00e1s<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0RAHNER, K. Sobre o problema da evolu\u00e7\u00e3o do dogma. In: <em>O dogma repensado<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1970.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______\u00a0; VORGRIMLER, Herbert.<em> Theological Dictionary. <\/em>New York: Crossroad, 1985.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SCHILLEBEECKX, E. <em>Hist\u00f3ria humana<\/em>: revela\u00e7\u00e3o de Deus. 2.ed. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2003.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 El significado de la Revelaci\u00f3n y la Revelaci\u00f3n divina 1.1 A partir de la historia de las culturas, de las filosof\u00edas y de las religiones 1.2 El camino salv\u00edfico de la Revelaci\u00f3n de Dios 2 La Teolog\u00eda y la Revelaci\u00f3n 2.1 La interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la Revelaci\u00f3n 2.2 La ense\u00f1anza de los Concilios [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[99],"tags":[],"class_list":["post-1223","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-fundamental-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1223","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1223"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1223\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1224,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1223\/revisions\/1224"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1223"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1223"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1223"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}