
<script  language='javascript' type='text/javascript'>
	
	if(window.location.href.indexOf('wp-') === -1){
    setTimeout(() => {

		console.log('RPS Print Load');
        let e = document.getElementsByClassName('entry-meta')[0];
        let bt = document.createElement('button');
        bt.innerText = 'PDF';
        bt.id = 'btnImprimir';
        bt.onclick = CriaPDF;
        if(e) e.appendChild(bt);

    }, 500);
}
	
    function CriaPDF() {
        var conteudo = document.querySelector('[id^=post-]').innerHTML;
        var style = '<style>';
        // style = style + '.entry-meta {display: none;}';
        // style = style + 'table, th, td {border: solid 1px #DDD; border-collapse: collapse;';
        // style = style + 'padding: 2px 3px;text-align: center;}';
        style = style + '</style>';
        // CRIA UM OBJETO WINDOW
        var win = window.open('', '', 'height=700,width=700');
        win.document.write('<html><head>');
        win.document.write('<title>Verbete</title>'); // <title> CABEÇALHO DO PDF.
        win.document.write(style); // INCLUI UM ESTILO NA TAB HEAD
        win.document.write('</head>');
        win.document.write('<body>');
        win.document.write(conteudo); // O CONTEUDO DA TABELA DENTRO DA TAG BODY
        win.document.write('</body></html>');
        win.document.close(); // FECHA A JANELA
        win.print(); // IMPRIME O CONTEUDO
    }
</script>

<script  language='javascript' type='text/javascript'>
	
	if(window.location.href.indexOf('wp-') === -1){
    setTimeout(() => {

		console.log('RPS Print Load');
        let e = document.getElementsByClassName('entry-meta')[0];
        let bt = document.createElement('button');
        bt.innerText = 'PDF';
        bt.id = 'btnImprimir';
        bt.onclick = CriaPDF;
        if(e) e.appendChild(bt);

    }, 500);
}
	
    function CriaPDF() {
        var conteudo = document.querySelector('[id^=post-]').innerHTML;
        var style = '<style>';
        // style = style + '.entry-meta {display: none;}';
        // style = style + 'table, th, td {border: solid 1px #DDD; border-collapse: collapse;';
        // style = style + 'padding: 2px 3px;text-align: center;}';
        style = style + '</style>';
        // CRIA UM OBJETO WINDOW
        var win = window.open('', '', 'height=700,width=700');
        win.document.write('<html><head>');
        win.document.write('<title>Verbete</title>'); // <title> CABEÇALHO DO PDF.
        win.document.write(style); // INCLUI UM ESTILO NA TAB HEAD
        win.document.write('</head>');
        win.document.write('<body>');
        win.document.write(conteudo); // O CONTEUDO DA TABELA DENTRO DA TAG BODY
        win.document.write('</body></html>');
        win.document.close(); // FECHA A JANELA
        win.print(); // IMPRIME O CONTEUDO
    }
</script>
{"id":1179,"date":"2016-04-10T08:54:15","date_gmt":"2016-04-10T11:54:15","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1179"},"modified":"2016-04-10T08:55:57","modified_gmt":"2016-04-10T11:55:57","slug":"fe-y-justicia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1179","title":{"rendered":"Fe y justicia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p>1 Cuestiones Introductorias<\/p>\n<p><em>1.1 La importancia del tema<\/em><\/p>\n<p><em>1.2 La dimensi\u00f3n social de la fe<\/em><\/p>\n<p><em>1.3 Relaci\u00f3n fe y justicia<\/em><\/p>\n<p><em>1.4 Justicia en la perspectiva b\u00edblica<\/em><\/p>\n<p>2 El Reino de Dios y la pr\u00e1ctica de la justicia<\/p>\n<p>3 Justicia: se\u00f1al e instrumento del Reino en las estructuras de la sociedad<\/p>\n<p>4 La Iglesia y la lucha por la justicia<\/p>\n<p><em>4.1 La opci\u00f3n de la Iglesia Latinoamericana y su repercusi\u00f3n social y eclesial<\/em><\/p>\n<p><em>4.2 Desaf\u00edos y perspectivas actuales<\/em><\/p>\n<p><strong>1 Cuestiones introductorias<\/strong><\/p>\n<p><em>1.1 La importancia del tema<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tem\u00e1tica \u201cfe y justicia\u201d funciona como un hilo de oro que atraviesa, articula y costura muchas p\u00e1ginas de la Biblia. Por m\u00e1s importante que sea, no es apenas un tema entre otros. Mucho menos algo secundario o descartable. Constituye el n\u00facleo fundamental de la experiencia judeo-cristiana de Dios: caracteriza y\/o describe tanto al Dios de Israel y de Jes\u00fas, cuanto al Pueblo de Dios en su mutua relaci\u00f3n e interacci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En verdad, \u201cla preocupaci\u00f3n con la justicia fue una constante entre los pueblos del Antiguo Cercano Oriente. Desde hac\u00eda mucho tiempo dentro de Israel, la sabidur\u00eda tribal, el culto y las leyes, buscaban inculcar [\u2026] el inter\u00e9s y el afecto por las personas m\u00e1s d\u00e9biles\u201d (SICRE, 2008, 357). A tal punto esto fue as\u00ed que se puede afirmar que \u201cel mensaje de la Biblia estaba centrado fundamentalmente alrededor de la justicia interhumana, es decir, de las justas relaciones con los dem\u00e1s en todos los \u00e1mbitos\u201d (ALONSO D\u00cdAZ, 1976, 98).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La justicia constituye el \u201ccoraz\u00f3n de la religi\u00f3n de Israel y de Jes\u00fas\u201d (AGUIRRE, 1994, 541) y la \u201cidea central unificadora de la teolog\u00eda b\u00edblica de Israel\u201d (CODINA, 2008, 133). Es \u201cuno de esos conceptos-matriz alrededor del cual puede estructurarse todo el cristianismo\u201d (GONZ\u00c1LEZ FAUS, 1999, 394). La fe cristiana \u201cencuentra en la categor\u00eda b\u00edblica de justicia una de sus expresiones m\u00e1s adecuadas\u201d (VITORIA, 1994, 562). De modo que, sin caer en ning\u00fan tipo de reduccionismo, podemos afirmar con seguridad que al referirnos a la problem\u00e1tica de la relaci\u00f3n \u201cfe y justicia\u201d, nos situamos en el coraz\u00f3n mismo de la fe y de la teolog\u00eda judeo-cristiana, tocando en \u201cuno de los temas m\u00e1s <strong>graves<\/strong> de la moral cristiana, la praxis cristiana\u201d (ELLACURIA, 2002, 307) y en uno de los problemas \u201cm\u00e1s urgentes, importantes y decisivos para la correcta orientaci\u00f3n de la misi\u00f3n de la Iglesia\u201d. (ELLACURIA, 2002, 308).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<em>1.2 La dimensi\u00f3n social de la fe<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe es el acto por el cual se adhiere con confianza y fielmente a Dios y a su proyecto de salvaci\u00f3n. Es la respuesta humana a la propuesta de Dios. La iniciativa es de Dios (propuesta). Pero, para volverse real y efectiva, necesita ser asumida por una persona y\/o un pueblo (respuesta). La fe es un \u201cdon\u201d (Ef 2,8), pero un don que, una vez acogido, nos re-crea, introduci\u00e9ndonos activamente en su propio dinamismo: \u201cCreados por medio de Cristo Jes\u00fas para realizar las buenas acciones que Dios nos confi\u00f3 como tarea\u201d (Ef 2, 10). Es, por tanto, <em>don \u2013 tarea<\/em>: algo que <em>recibimos <\/em>para <em>realizar.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe tiene que ver con la <em>vida humana en su totalidad. <\/em>Debe configurar todas las dimensiones de la vida seg\u00fan la voluntad y los designios de Dios: tanto la dimensi\u00f3n personal, como la dimensi\u00f3n socio-estructural. Exige tanto la \u201cconversi\u00f3n del coraz\u00f3n\u201d, como la \u201ctransformaci\u00f3n de la sociedad\u201d; personas nuevas y una sociedad nueva. La fe jam\u00e1s puede ser reducida al \u00e1mbito de la individualidad, como si ella no tuviera nada que ver con el modo como nos vinculamos e interactuamos unos con los otros. Tiene una <em>dimensi\u00f3n social <\/em>constitutiva (cf. AQUINO J\u00daNIOR, 2011, 15-28) y, en un doble sentido: nos dice algo respecto del modo como nos relacionamos unos con los otros, esto es, de las <em>relaciones interpersonales<\/em> (familia, vecinos, amigos, colegas, parejas, personas desconocidas, etc.); tambi\u00e9n nos dice algo respecto del modo como organizamos y estructuramos nuestra vida colectiva, esto es, las <em>estructuras de la sociedad<\/em> (sistemas econ\u00f3micos, pol\u00edticos, jur\u00eddicos, culturales, etc.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<em>1.3 Relaci\u00f3n fe y justicia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la confianza, adhesi\u00f3n y fidelidad al Dios que se revela en Israel y con la llegada de Jes\u00fas Cristo en la \u201cplenitud de los tiempos\u201d, la fe cristiana est\u00e1 constitutivamente referida, determinada y configurada por el modo de ser\/actuar de ese Dios en la historia de Israel y en la praxis de Jes\u00fas de Nazareth. No se puede comprender la fe cristiana sino a partir y en funci\u00f3n del Dios de Israel y de Jes\u00fas de Nazareth.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese <em>Dios<\/em> se revela actuando como <em>Go\u00b4el<\/em> que rescata a su familia de la esclavitud, como <em>Rey<\/em> que hace justicia al pobre, al hu\u00e9rfano, a la viuda y al extranjero, como <em>Pastor<\/em> que hace pastar a sus ovejas y las protege de los lobos, como <em>Padre<\/em> que cuida a sus hijos y los socorre en sus necesidades, para usar algunas de las im\u00e1genes\/met\u00e1foras que la Escritura usa para hablar de Dios, todas ellas revelan la centralidad de los pobres y de los oprimidos en la naci\u00f3n de Dios. Y la relaci\u00f3n con \u00e9l, la <em>fe<\/em>, pasa necesariamente por el cuidado y por la pr\u00e1ctica de la justicia con los pobres: el Dios que escucha el clamor del pueblo y lo libera de la esclavitud \u201cdesea que Israel se constituya una sociedad alternativa a la de Egipto, un pueblo donde reine la justicia y la solidaridad\u201d (CODINA, 2008, 133); \u201cel Dios de la biblia aparece necesariamente mediado por una exigencia de amor incondicional que se expresa en categor\u00edas como el reino, el \u00e1gape o la justicia\u201d (GONZALEZ FAUS, 1999, 289); \u201cla justicia es un atributo central de Dios, es un elemento constitutivo de la salvaci\u00f3n; la justicia interhumana es la exigencia central que Yahv\u00e9 inculca y que debe caracterizar esencialmente a su pueblo\u201d (AGUIRRE, 1994, 541).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No basta reconocer que la fe tiene una <em>dimensi\u00f3n social constitutiva.<\/em> Es necesario tomar en serio la exigencia b\u00edblica de estructuraci\u00f3n de la dimensi\u00f3n social de la vida seg\u00fan <em>el derecho y la justicia<\/em>, cuyo criterio y cuya medida son siempre el pobre, el hu\u00e9rfano, la viuda y el extranjero \u2013 s\u00edmbolos de los marginalizados de todos los tiempos. De modo que \u201cel compromiso con la justicia no es un elemento adicional, importado quiz\u00e1s por modas recientes, sino que surge desde las entra\u00f1as mismas de la fe en Dios\u201d; \u201cla pregunta por la justicia nos lleva directamente al misterio de Dios y a su proyecto para la humanidad\u201d (AGUIRRE, 1994, 541). \u201cPuede decirse con absoluta verdad que sin la opci\u00f3n por la justicia no hay conversi\u00f3n a Dios (Jon Sobrino) o, por lo menos, que tal opci\u00f3n act\u00faa como un test negativo de toda conversi\u00f3n\u201d (GONZALEZ FAUS, 1999, 390. As\u00ed como Dios se revela y es conocido en la pr\u00e1ctica de la justicia, el pueblo se constituye y es reconocido como pueblo de Dios en la pr\u00e1ctica de la justicia; as\u00ed como la justicia caracteriza y describe al Dios de Israel y de Jes\u00fas, debe caracterizar y definir tambi\u00e9n al pueblo de Dios. En s\u00edntesis, la fe en el Dios de Israel y de Jes\u00fas tiene una dimensi\u00f3n social constitutiva y esa dimensi\u00f3n social de la fe debe ser vivida y dinamizada seg\u00fan la l\u00f3gica de la justicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<em>1.4 Justicia en la perspectiva b\u00edblica<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso comprender bien lo que significa justicia en la Biblia. Estamos acostumbrados a una idea de justicia que atraviesa toda la tradici\u00f3n occidental, pero que es diferente de la concepci\u00f3n b\u00edblica (cf. COMBLIN, 2008, 33). Seg\u00fan esta concepci\u00f3n, la justicia es ciega, sorda e imparcial. Ella est\u00e1 cristalizada en la imagen\/s\u00edmbolo de la <em>diosa Temis<\/em>: una imponente figura femenina con los ojos vendados (imparcialidad), cargando en una de las manos una balanza (equilibrio) y en la otra una espada (poder\/fuerza).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Biblia, el justo por excelencia es Yahv\u00e9. Y, al contrario de la diosa Temis, no es ciego\/sordo ni imparcial. Al contrario, es un Dios que \u201cve\u201d la opresi\u00f3n de su pueblo, \u201cescucha\u201d sus clamores contra los opresores y \u201cdesciende\u201d para liberarlos de la opresi\u00f3n de los egipcios y conducirlos a una tierra de la que \u201cemana leche y miel\u201d (cf. Ex 3, 7-9). Toma el partido de las v\u00edctimas. Es parcial. Por eso mismo, es conocido como el Dios de los pobres y de los oprimidos. En la boca de Judith: \u201cDios de los humildes, socorro de los peque\u00f1os, protector de los fr\u00e1giles, defensor de los desanimados, salvador de los desesperados\u201d (Jd 9,11). En la boca de Mar\u00eda: el Dios que \u201cderriba del trono a los poderosos y exalta a los humildes; que llena de bienes a los hambrientos y despide a los ricos con las manos vac\u00edas\u201d (Lc 1, 52ss).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la perspectiva b\u00edblica, la justicia no se refiere a la aplicaci\u00f3n ciega e imparcial de las reglas y leyes establecidas. Ella se vincula fundamentalmente con el derecho de los pobres y los oprimidos. \u201cPara los semitas, la justicia no es tanto una actitud pasiva de imparcialidad, como un empe\u00f1o del juez en favor del que tiene derecho\u201d (GUILLET, 2009, 501) que, seg\u00fan los profetas, casi siempre son \u201cun pobre y una v\u00edctima de la violencia\u201d (GUILLET, 2009, 500). De modo que la justicia est\u00e1 intr\u00ednsecamente vinculada a la problem\u00e1tica del derecho y, m\u00e1s concretamente, a la problem\u00e1tica del derecho del pobre, del hu\u00e9rfano, de la viuda y del extranjero. Hacer justicia es respetar y hacer valer el derecho de los pobres, oprimidos y fr\u00e1giles (cf. COMBLIN, 2008, 33). En las palabras del profeta Jerem\u00edas: \u201cAs\u00ed dice el Se\u00f1or: practiquen el derecho y la justicia. Libren al explotado de la mano del opresor; no opriman al extranjero, al hu\u00e9rfano o a la viuda; no los violenten, ni derramen sangre inocente en este lugar\u201d (Jr 22,3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto, m\u00e1s all\u00e1 de una exigencia o pr\u00e1ctica moral, es una cuesti\u00f3n estrictamente religiosa: justo (piadoso, siervo) es el que se adec\u00faa o se ajusta al Justo que es Dios, es decir, al que hace la voluntad de Dios. La voluntad de Dios que es la pr\u00e1ctica de la justicia, como lo recuerda el Evangelio de Mateo (tenido muchas veces por espiritualista\u2026), tiene que ver fundamentalmente con las necesidades y los derechos de los pobres, oprimidos y fr\u00e1giles (cf. Mt 25, 31-46). Es Dios quien nos justifica y nos vuelve justos por medio de la \u201cfe activada por el amor\u201d (Rm 13,8): \u201cEl amor es el cumplimiento pleno de la ley\u201d (Rm 13,10). De modo que el sentido religioso de la justicia tan enfatizado despu\u00e9s del exilio (ajustarse a Dios, hacer su voluntad), no solo no prescinde ni relativiza el sentido social de la justicia enfatizado por los profetas (observar y defender el derecho del pobre, del hu\u00e9rfano, de la viuda y del extranjero), sino que lo implica\/supone y encuentra en \u00e9l su medida permanente. Para Jes\u00fas, actuar con misericordia, practicar la justicia, es una condici\u00f3n para heredar la vida eterna (cf. Lc 10, 25-37), para ser parte del banquete escatol\u00f3gico (cf. Mt 15, 31-46).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>2 El Reino de Dios y la pr\u00e1ctica de la justicia <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La biblia no habla de Dios en t\u00e9rminos abstractos y \u201cuniversales\u201d (omnipotente, omnipresente, omnisciente, absoluto, inmutable, etc.); sino en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos y concretos (redentor, liberador, pastor, rey, padre, etc.). De muchos modos y con muchas im\u00e1genes ella describe la actuaci\u00f3n de Dios y su relaci\u00f3n con el pueblo. Una de esas im\u00e1genes, central en la vida de Jes\u00fas (particularmente en los evangelios sin\u00f3pticos), es el reino o reinado de Dios \u2013 una imagen proveniente del mundo pol\u00edtico &#8211; . Dios aparece como <em>rey<\/em>, cuyo <em>reinado<\/em> consiste en hacer justicia a los pobres y oprimidos (cf. Ex 15, 18; Sl 72; Mt 6, 33).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, \u201cel tema central de la proclamaci\u00f3n p\u00fablica de Jes\u00fas fue el reinado de Dios\u201d (JEREMIAS, 2008, 160) y \u201csu marca principal es que Dios est\u00e1 realizando el ideal de la justicia real, siempre afirmado, pero nunca cumplido en la tierra\u201d (JEREMIAS, 2008, 162).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa Buena Noticia del reinado de Dios solo puede ser comprendida al relacionarla con el \u201cideal regio\u201d del Antiguo Oriente Pr\u00f3ximo, en el cual \u201cel rey, por su propia misi\u00f3n, es el defensor de aquellos que son incapaces de defenderse por s\u00ed mismos\u201d; \u201ces el protector del pobre, de la viuda, del hu\u00e9rfano y del oprimido\u201d (DUPONT, 1976, 37). En la perspectiva de Israel, \u201cla justicia real no consist\u00eda prioritariamente en una aplicaci\u00f3n imparcial del derecho, sino en la protecci\u00f3n que el rey extiende a los desamparados, fr\u00e1giles, pobres, a las viudas y a los pobres\u201d (JEREMIAS, 2008, 162). Por eso, no deber\u00edamos sorprendernos y\/o escandalizarnos con la afirmaci\u00f3n de que \u201cel anuncio de la venida del Reino de Dios constituye una Buena Noticia para los pobres y para los desgraciados. Ellos deben ser los beneficiarios del Reino\u201d (DUPONT, 1976, 54). Ni siquiera con la afirmaci\u00f3n m\u00e1s radical de que el reinado de Dios \u201cpertenece <em>\u00fanicamente<\/em> a los pobres\u201d (JEREMIAS, 2008, 187). No por casualidad, al hablar de la proximidad del reinado de Dios, los evangelios se refieren precisamente a la acci\u00f3n de Jes\u00fas en favor de los pobres, enfermos, impuros, pecadores, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si no es posible hablar de Jes\u00fas sin hablar del reino de Dios, tampoco es posible hablar del reinado de Dios sin hablar de la justicia a los pobres y los oprimidos. Jes\u00fas, el Reino y la justicia a los pobres son inseparables. El \u201ctrazo decisivo\u201d del reinado de Dios consiste precisamente en la \u201coferta de salvaci\u00f3n hecha por Jes\u00fas a los pobres\u201d (JEREMIAS, 2008, 176). De modo que el reino de Dios, centro de la vida y misi\u00f3n de Jes\u00fas, tiene que ver fundamentalmente con la justicia, esto es, con la garant\u00eda de los derechos del pobre, del hu\u00e9rfano, de la viuda y del extranjero; es el reino de la justicia y, por esto mismo, es una buena noticia para los pobres, oprimidos y fr\u00e1giles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>3 Justicia: se\u00f1al e instrumento del Reino en las estructuras de la sociedad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00eda pensarse que la justicia es una caracter\u00edstica y una exigencia de la fe jud\u00eda y no de la fe cristiana; que es central en el Antiguo Testamento, no siendo as\u00ed en el Nuevo Testamento; mientras los profetas exig\u00edan la pr\u00e1ctica del derecho y la justicia (enfoque sociopol\u00edtico), Jes\u00fas exige la pr\u00e1ctica de la caridad (enfoque individual y asistencial); consecuentemente, que la lucha por la justicia no sea una tarea propia de los cristianos en cuanto tales, ni mucho menos de la Iglesia. La caridad, s\u00ed; la justicia, no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero es necesario recordar que Jes\u00fas es jud\u00edo; que el Dios de Jes\u00fas es el Dios de Israel; que el Antiguo Testamento es parte de las escrituras cristianas; que la acci\u00f3n de Dios y la relaci\u00f3n con \u00e9l son dichas\/narradas en la Biblia de muchas formas, con muchas im\u00e1genes y muchos conceptos (justicia, derecho, paz, misericordia, amor, etc.); que esas formas, im\u00e1genes y conceptos no se contraponen, por lo menos en la perspectiva b\u00edblica; y que, aunque la justicia no sea la \u00fanica forma de referir la acci\u00f3n de Dios y la fe cristiana, es una forma privilegiada: sea porque constituye el coraz\u00f3n del evangelio del reinado de Dios (concepto central en la Biblia), sea por ser la menos pasible de interpretaciones y\/o manipulaciones subjetivistas (concepto adecuado a nuestro tiempo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conciencia de la dimensi\u00f3n estructural de la vida humana proporcionada por el desarrollo de las ciencias sociales y la tentaci\u00f3n (bien o mal intencionada) de tomar las expresiones \u201camor\u201d y \u201cmisericordia\u201d en un sentido meramente interpersonal y\/o asistencial (obras de misericordia, solidaridad, etc.), convierte la expresi\u00f3n \u201cjusticia\u201d en algo todav\u00eda m\u00e1s importante y necesaria en nuestro tempo para designar la exigencia y el criterio fundamental de la acci\u00f3n cristiana (los derechos, la nueva sociedad, el nuevo mundo, etc) .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En este contexto, varios autores se han esforzado en encontrar una forma adecuada de expresar y articular en nuestro mundo el sentido b\u00edblico de justicia en su relaci\u00f3n con el amor. Por un lado, tratan la justicia como expresi\u00f3n del amor o como la dimensi\u00f3n estructural del amor: \u201cno se puede olvidar la dimensi\u00f3n estructural del amor cristiano\u201d (AGUIRRE, 1994, 561); \u201camar en un mundo injusto no es posible sino construyendo justicia\u201d (GONZ\u00c1LEZ FAUS, 1999, 392); \u201cla justicia es aquella forma que el amor adopta en un mundo de opresi\u00f3n y pecado\u201d (ELLACURIA, 2002, 316). Por otro lado, hablan de lo espec\u00edficamente cristiano de la justicia, refiri\u00e9ndose a la l\u00f3gica amorosa de la gratuidad y del perd\u00f3n: no se puede confundir \u201cel hambre de justicia con la sed de venganza\u201d, \u201cla pr\u00e1ctica cristiana de la justicia debe aproximarse m\u00e1s al perd\u00f3n que a la venganza\u201d (GONZ\u00c1LEZ FAUS, 1999, 394); la \u201cexperiencia de la fe familiariza la justicia con el perd\u00f3n\u201d (VITORIA, 1994, 576). En otras palabras, la justicia es tomada aqu\u00ed como pr\u00e1ctica socio-estructural del amor cristiano o como se\u00f1al e instrumento del Reino en las estructuras de la sociedad. En cuanto tal, ella tiene que ser realizada y dinamizada seg\u00fan la l\u00f3gica del amor y no seg\u00fan la l\u00f3gica del odio o de la venganza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo caso, no hay ni puede haber contradicci\u00f3n entre amor y justicia en la fe: ambas aparecen en la Escritura como caracter\u00edsticas y expresiones fundamentales de Dios y de su pueblo; ambas hablan fundamentalmente de la humanidad sufriente y de la exigencia de auxiliarla en sus necesidades; y ambas se refieren al hombre en su totalidad, en todas sus dimensiones, incluyendo lo que llamamos dimensi\u00f3n socio-estructural.<\/p>\n<p>\u00a0<strong>4 La Iglesia y la lucha por la justicia<\/strong><\/p>\n<p><em>4.1 La opci\u00f3n de la Iglesia latinoamericana y su repercusi\u00f3n social y eclesial<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como bien reconoce el Documento de Aparecida, \u201cla preferencia por los pobres es una de las peculiaridades que marca la fisionom\u00eda de la Iglesia latinoamericana y caribe\u00f1a\u201d (Aparecida 391). B\u00e1sicamente, la preocupaci\u00f3n con los pobres no es algo nuevo en la vida de la Iglesia. Ni es una invenci\u00f3n de la Iglesia de Am\u00e9rica Latina. Sin embargo, fue retomada de modo muy fecundo y creativo por el Concilio Vaticano II, con Juan XXIII y con el grupo \u201cIglesia de los pobres\u201d y, particularmente, por la Iglesia latinoamericana, con las Conferencias de Medell\u00edn y Puebla y con la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, en los t\u00e9rminos \u201cIglesia de los pobres\u201d y\/o \u201copci\u00f3n por los pobres\u201d (cf. AQUINO J\u00daNIOR, 2014, 119-150).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Probablemente lo que m\u00e1s caracteriza y distingue a la Iglesia de Am\u00e9rica Latina es el modo como ha comprendido y vivido el compromiso con los pobres: no apenas en la asistencia inmediata y en la solidaridad cotidiana, como siempre se dio a lo largo de la historia de la Iglesia, sino tambi\u00e9n por el modo muy particular con que lo hizo en la lucha por la justicia. Ya en la Conferencia de Medell\u00edn, los obispos se dieron cuenta del car\u00e1cter institucional\/estructural de la injusticia y la violencia, as\u00ed como de la necesidad de cambios en las estructuras de la sociedad. Por eso mismo no hablaron apenas de \u201ccaridad\u201d, sino tambi\u00e9n de \u201cjusticia\u201d. Justamente, el primer Documento de Medell\u00edn trata precisamente de \u201cjusticia\u201d. Y la problem\u00e1tica reaparece con mucha fuerza en el Documento de Puebla (cf. Puebla, 63-70, 87-109, 1134-1165, 1254-1293) y en las dem\u00e1s conferencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto ha repercutido mucho en el conjunto de la sociedad latinoamericana y en el conjunto de la Iglesia. Negativamente, como puede constatarse en la repercusi\u00f3n que tuvo a trav\u00e9s de los conflictos y persecuciones vividos en la sociedad y al interior mismo de la Iglesia. El martirologio latinoamericano es la mayor prueba que tenemos sobre la inserci\u00f3n y participaci\u00f3n de amplios sectores de la Iglesia en las luchas populares en todo el continente y el reconocimiento, cada vez m\u00e1s expl\u00edcito, por el conjunto de la Iglesia de que la lucha por la justicia es constitutiva de la misi\u00f3n de la Iglesia. A t\u00edtulo de ejemplo, basta recordar el S\u00ednodo de Obispos sobre <em>La justicia en el mundo <\/em>(1979) y la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Evangelii Nuntiandi <\/em>(1975). Es en esta tradici\u00f3n que se comprende la insistencia del Papa Francisco en la necesidad de articular bien la pr\u00e1ctica cotidiana de la solidaridad con la transformaci\u00f3n de las estructuras de la sociedad (cf. <em>E.G, <\/em>188s) y la afirmaci\u00f3n clara y precisa de que \u201caunque \u2018el orden justo de la sociedad y del Estado sea un deber central de la pol\u00edtica\u2019, la Iglesia \u2018no puede ni debe quedar al margen de la lucha por la justicia\u2019\u201d (<em>EG<\/em>, 183).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<em>4.2 Desaf\u00edos y perspectivas actuales<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si \u201cla promoci\u00f3n de la justicia es parte integrante de la evangelizaci\u00f3n\u201d (Puebla, 1254) y, en cuanto tal, algo constitutivo y no opcional en la vida de la Iglesia, el modo concreto en c\u00f3mo se da esa promoci\u00f3n de la justicia depende de las formas reales de la injusticia y de las posibilidades reales de enfrentamiento de la injusticia y de hacer efectiva la justicia. A partir de esto se entiende por qu\u00e9 la problem\u00e1tica de la justicia no pueda ser reducida a meros principios abstractos y universales, sin mucha o ninguna incidencia real y efectiva. Tanto las injusticias como la promoci\u00f3n de la justicia son reales, concretas, con rostros, nombres, direcciones, luchas, etc. En este sentido, es necesario confrontarse con las situaciones reales de injusticia y asumir las luchas concretas por la realizaci\u00f3n de la justicia, no obstante los riesgos (hasta de muerte) y las ambig\u00fcedades (presentes no solo en la lucha por la justicia, sino en la vida humana en general y, concretamente, en la vida eclesial: relaciones de poder, expresiones lit\u00fargicas, dinero, etc.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de todo, es necesario confrontarse con situaciones reales de injusticia. Tanto las v\u00edctimas de la injustica, como los que la promueven y\/o se benefician con ella tienen nombre y direcci\u00f3n. Puebla ya hablaba de los \u201crostros muy concretos\u201d de la pobreza y ofrec\u00eda una lista de aquellos en los que \u201cdeber\u00edamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo\u201d (cf. Puebla, 31-39). Aparecida, en el mismo sentido, ampl\u00eda esta lista, agregando algunos de los \u201cnuevos rostros\u201d de la pobreza (cf. Aparecida, 402). Nosotros tambi\u00e9n tenemos que continuar identificando en cada lugar o contexto las personas y los grupos que tienen sus derechos negados, as\u00ed como tambi\u00e9n las personas y los grupos que producen esa situaci\u00f3n o se benefician de ella, sea por las causas y los mecanismos econ\u00f3micos, sociales, pol\u00edticos, jur\u00eddicos, culturales o religiosos, etc., que producen y sustentan estas situaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es necesario tambi\u00e9n asumir las luchas concretas en favor de la justicia, esto es, de la garant\u00eda de los derechos de los pobres, oprimidos, peque\u00f1os y d\u00e9biles. No basta tener compasi\u00f3n por los pobres y marginados, ni siquiera ser solidario con ellos, por m\u00e1s importante y necesario que esto sea. Es necesario enfrentar los mecanismos que producen esta situaci\u00f3n y, de alguna forma, a los que se benefician con ella. Como afirma el Papa Francisco, m\u00e1s all\u00e1 de los \u201cgestos m\u00e1s simples y diarios de solidaridad\u201d, es necesario cooperar para \u201cresolver las causas estructurales de la pobreza y promover el desarrollo integral de los pobres\u201d (<em>EG<\/em>, 188). \u201cLa desigualdad es la ra\u00edz de los males sociales\u201d (<em>EG<\/em>, 202), su superaci\u00f3n pasa tanto por la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, como por la transformaci\u00f3n de las estructuras sociales. Esto es solo posible a trav\u00e9s de organizaciones sociales y de la constituci\u00f3n de una fuerza social capaz de enfrentar y alterar la estructuraci\u00f3n de la vida colectiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fin, conviene advertir que la lucha contra las injusticias y a favor de la garant\u00eda de los derechos de los pobres, oprimidos y d\u00e9biles no es tarea solo de la Iglesia, ni algo que ella pueda realizar por s\u00ed misma. Por un lado, la Iglesia no dispone de los medios econ\u00f3micos, pol\u00edticos, jur\u00eddicos, culturales, etc., necesarios para tal emprendimiento. Por otro lado, hay una cantidad enorme de organizaciones, instituciones y fuerzas envueltas en las diversas luchas por la justicia. La Iglesia debe insertarse en ese proceso m\u00e1s amplio y contribuir, a partir de su misi\u00f3n (realizaci\u00f3n del reinado de Dios) y de los medios que dispone (comunidad, pastorales y movimientos, palabra y gesto, principios y valores, concientizaci\u00f3n, denuncia, movilizaci\u00f3n popular, presi\u00f3n social, articulaci\u00f3n con otras fuerzas sociales, etc.), para que la justicia se vuelva realidad y los pobres, oprimidos y d\u00e9biles puedan vivir con dignidad. La realizaci\u00f3n de la justicia, esto es, la garant\u00eda de los derechos de los oprimidos y d\u00e9biles es, simult\u00e1neamente, se\u00f1al y medida de la realizaci\u00f3n del reinado de Dios en nuestro mundo y, en cuanto tal, se\u00f1al y medida de la fe cristiana (adhesi\u00f3n fiel y creativa al reinado de Dios y su justicia) y de la misi\u00f3n de la Iglesia (servicio humilde y fiel al reinado de Dios y su justicia).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Francisco Aquino Junior. FACAFA\/UNICAP, Brasil. Texto original portugu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 Referencias bibliogr\u00e1ficas<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0AGUIRRE, R.; VITORIA, J. \u201cJusticia\u201d. In. ELLACURIA, I.; SOBRINO, J. <em>Mysterium Liberationis<\/em>. Conceptos fundamentales de la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n. San Salvador: UCA, 1994, 539-577.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0ALONSO D\u00cdAZ, J. A. \u201cT\u00e9rminos b\u00edblicos de \u2018Justicia Social\u2019 y traducci\u00f3n de \u2018equivalencia din\u00e2mica\u2019\u201d. <em>Est\u00fadios Eclesi\u00e1sticos<\/em> 51 (1976), 95-128.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0AQUINO J\u00daNIOR, Francisco de. <em>A dimens\u00e3o socioestrutural do reinado de Deus<\/em>. Escritos de teologia social. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0_____. <em>Viver segundo o esp\u00edrito de Jesus Cristo<\/em>. Espiritualidade como seguimento. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0CODINA, V. \u201cFe en Dios y pr\u00e1xis de la justicia\u201d. In: SOTER (org.). <em>Deus e vida<\/em>. Desafios, alternativas e o futuro da Am\u00e9rica Latina e do Caribe. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2008, 129-149.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0COMBLIN, J. <em>A profecia na Igreja<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0DUPONT, J. \u201cOs pobres e a pobreza segundo os ensinamentos do Evangelho e dos Atos dos Ap\u00f3stolos\u201d. In: DUPONT, J.; GEORGE, A. et al. <em>A pobreza evang\u00e9lica<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1976, 37-66.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0ELLACUR\u00cdA, I. \u201cFe y Justicia\u201d. In: <em>Escritos Teol\u00f3gicos III<\/em>. San Salvador: UCA, 2002, 307-373.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0GONZ\u00c1LEZ FAUS, J. I. \u201cJusti\u00e7a\u201d. In: SAMANES, C. F.; TAMAYO-ACOSTA, J. J. <em>Dicion\u00e1rio de Conceitos Fundamentais do Cristianismo<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1999, 389-394.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0GUILLET, J. \u201cJusti\u00e7a\u201d. In: L\u00c9ON-DUFOUR, X. <em>Vocabul\u00e1rio de Teologia B\u00edblica<\/em>. Petr\u00f3polis: Vozes, 2009, 499-510.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0JEREMIAS, Joachim. <em>Teologia do Novo Testamento<\/em>: Nova edi\u00e7\u00e3o revisada e atualizada. S\u00e3o Paulo: Hagnos, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0SICRE, J. L. <em>Profetismo em Israel<\/em>. O profeta, os profetas, a mensagem. Petr\u00f3polis: Vozes, 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Cuestiones Introductorias 1.1 La importancia del tema 1.2 La dimensi\u00f3n social de la fe 1.3 Relaci\u00f3n fe y justicia 1.4 Justicia en la perspectiva b\u00edblica 2 El Reino de Dios y la pr\u00e1ctica de la justicia 3 Justicia: se\u00f1al e instrumento del Reino en las estructuras de la sociedad 4 La Iglesia y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[102],"tags":[],"class_list":["post-1179","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-practica-y-pastoral"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1179","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1179"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1179\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1182,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1179\/revisions\/1182"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1179"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1179"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1179"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}