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{"id":1135,"date":"2016-04-09T17:20:40","date_gmt":"2016-04-09T20:20:40","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1135"},"modified":"2016-04-09T17:20:40","modified_gmt":"2016-04-09T20:20:40","slug":"el-espiritu-actua-desde-abajo-pneumatologia-desde-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1135","title":{"rendered":"El Esp\u00edritu act\u00faa desde abajo. Pneumatolog\u00eda desde Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p>1 Introducci\u00f3n tem\u00e1tica<\/p>\n<p>2 Aproximaci\u00f3n b\u00edblica<\/p>\n<p><em>2.1.Esp\u00edritu de justicia<\/em><\/p>\n<p><em>2.2 Esp\u00edritu aliento de vida en el caos y la muerte<\/em><\/p>\n<p><em>2.3 Padre de los pobres<\/em><\/p>\n<p>3 Pneumatolog\u00eda en la tradici\u00f3n teol\u00f3gica de la Iglesia<\/p>\n<p><em>3.1 Pneumatolog\u00eda patr\u00edstica<\/em><\/p>\n<p><em>3.2 Tradici\u00f3n cristiana occidental<\/em><\/p>\n<p><em>3.3 La tradici\u00f3n oriental<\/em><\/p>\n<p>4 Teolog\u00eda latinoamericana post-conciliar<\/p>\n<p><em>4.1 Surgimiento de una teolog\u00eda latinoamericana<\/em><\/p>\n<p><em>4.2 L\u00edneas de fuerza de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p><em>4.3 Evoluci\u00f3n socio-eclesial. Movimientos pentecostales y carism\u00e1ticos<\/em><\/p>\n<p><em>4.4 Evoluci\u00f3n en la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>5 A modo de conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>6 Referencia Bibliogr\u00e1fica<\/p>\n<p><strong>1 Introducci\u00f3n tem\u00e1tica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reflexi\u00f3n sobre el Esp\u00edritu Santo (llamada Pneumatolog\u00eda, de <em>\u201cpneuma<\/em>\u201d que significa esp\u00edritu en griego) se ha desarrollado con fuerza en la Iglesia latina, sobre todo a partir del Concilio Vaticano II (1962-1965) y de la petici\u00f3n de Pablo VI para que se complementase la cristolog\u00eda y la eclesiolog\u00eda del Vaticano II con un mayor estudio y culto sobre el Esp\u00edritu Santo<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la Pneumatolog\u00eda que durante el postconcilio se desarrolla en el Primer Mundo incide m\u00e1s en las dimensiones personales y eclesiales del Esp\u00edritu que en los aspectos hist\u00f3ricos, sociales y pol\u00edticos, tal vez inspir\u00e1ndose m\u00e1s en LG 4 (el Esp\u00edritu en la Iglesia) que en GS 11 y 44 (los signos de los tiempos).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se afirma, ciertamente, en estas Pneumatolog\u00edas que el Esp\u00edritu del Se\u00f1or llena el universo (Sab 1,7), que sopla donde quiere y que como el viento no sabemos de d\u00f3nde viene ni ad\u00f3nde va (Jn 3,8). Aunque no se reflexiona suficientemente desde d\u00f3nde act\u00faa el Esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cambio, en las d\u00e9cadas 1970-1980, desde Am\u00e9rica Latina y el Caribe se ha experimentado una irrupci\u00f3n tan volc\u00e1nica del Esp\u00edritu desde los pobres, que nos ofrece una clave de lectura para discernir desde d\u00f3nde act\u00faa el Esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, en las d\u00e9cadas 70-80 en Am\u00e9rica Latina hubo una irrupci\u00f3n de los pobres en la sociedad y en la Iglesia que sacudi\u00f3 fuertemente la conciencia social y eclesial. M\u00e1s concretamente, los obispos reunidos en Medell\u00edn (1968) y en Puebla (1979) escucharon el inmenso clamor de los pobres, discernieron en ello la voz del Esp\u00edritu, se comprometieron en la lucha contra las estructuras injustas e hicieron una opci\u00f3n preferencial por los pobres, en los que ve\u00edan el rostro del Se\u00f1or crucificado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, la Iglesia latinoamericana realiz\u00f3 desde Medell\u00edn y Puebla una recepci\u00f3n creativa y novedosa del Vaticano II, gracias a que tom\u00f3 conciencia de su responsabilidad como Iglesia local al discernir los signos de los tiempos que se manifestaban a trav\u00e9s del clamor del pueblo pobre y creyente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fruto de este discernimiento y de estas opciones ha sugido un estilo nuevo y prof\u00e9tico de Iglesia en Am\u00e9rica latina, de una riqueza comparable a otros momentos estelares de la historia de la Iglesia, como la \u00e9poca de los Padres de la Iglesia, los movimientos medievales y modernos de Reforma, el per\u00edodo del siglo XX anterior al Vaticano II con el surgimiento de nuevas teolog\u00edas, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, aparece una pl\u00e9yade de obispos prof\u00e9ticos y cercanos al pueblo, verdaderos Santos Padres de la Iglesia de los pobres que defendieron los derechos de los pobres e ind\u00edgenas, incluso hasta el martirio (Romero, Angelleli, Gerardi). En este contexto nacen las Comunidades eclesiales de base que son otro modo de ser Iglesia. La vida religiosa, inspirada por la CLAR, se inserta en los sectores populares y pobres. Grupos numerosos de laicos se comprometen con la transformaci\u00f3n de la sociedad y con la evangelizaci\u00f3n, y las mujeres asumen un rol protag\u00f3nico en estos procesos de cambio socio-eclesial. En este contexto ocurre el martirio de obispos, sacerdotes, religiosas, catequistas, obreros, ind\u00edgenas, j\u00f3venes, pueblo inocente masacrado por gobiernos dictatoriales y militares que se proclaman defensores de la civilizaci\u00f3n cristiana occidental. Finalmente, nace en estos a\u00f1os la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, la primera reflexi\u00f3n teol\u00f3gica original desde Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto hist\u00f3rico se puede discernir que el Esp\u00edritu ha actuado y act\u00faa claramente desde abajo, desde los pobres de la sociedad y de la Iglesia y que, aunque llama a todos a colaborar en la tarea del Reino, siempre lo hace desde la perspectiva de los pobres y a favor de ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta clave hermen\u00e9utica de la realidad y del Esp\u00edritu, nos ayuda a releer la tradici\u00f3n b\u00edblica y teol\u00f3gica de la Iglesia y a poner los fundamentos de una Pneumatolog\u00eda latinoamericana desde abajo, que sea un aporte para toda la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Aproximaci\u00f3n b\u00edblica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 aportes encontramos en la Biblia para una Pneumatolog\u00eda desde abajo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.1.Esp\u00edritu de justicia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el Antiguo Testamento los t\u00e9rminos derecho y justicia no significan solamente juzgar, sino ejercer el derecho y la justicia para con los pobres, como hizo Yahv\u00e9 en el \u00c9xodo, como realizaron los Jueces de Israel, como anunciaron los profetas que se realizar\u00eda en los tiempos mesi\u00e1nicos. Todas esta actuaciones son fruto del Esp\u00edritu de justicia ( Is 28; Miq 3, 8-10; Is 11, 1-9; Ez 36, 27-28; Jl 3, 1s).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este Esp\u00edritu es el que desciende sobre Jes\u00fas en el bautismo (Lc 3, 21-22 y paralelos) y el que le unge para su misi\u00f3n (Lc 4, 16-30 citando Is 61). Este Esp\u00edritu es el que en Pentecost\u00e9s desciende sobre la Iglesia naciente y produce frutos de solidaridad y exclusi\u00f3n de la pobreza (Hch 2, 44-45; 4, 32-37). Es el Esp\u00edritu que Jes\u00fas promete a sus disc\u00edpulos para que puedan continuar su misi\u00f3n (Jn 16,7-11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el Esp\u00edritu contrario a las obras injustas de la carne (Gal 5, 13-25), el Esp\u00edritu que nos impulsa a amar a los hermanos (Rm 5, 1-5), el Esp\u00edritu que anticipa la justicia escatol\u00f3gica de Dios en favor de los pobres (Mt 25, 31-45).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.2 Esp\u00edritu aliento de vida en el caos y la muerte<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Esp\u00edritu Creador es aquel que en el caos, confusi\u00f3n y oscuridad del origen de la creaci\u00f3n se cierne sobre las aguas alentando vida (Gn 1,2), el que por el soplo divino da vida al primer hombre (Gn 2,7) y desde entonces vivifica la humanidad hacia la escatolog\u00eda, como una madre que engendra a sus hijos para la vida<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Pero el Esp\u00edritu no s\u00f3lo engendra la vida, sino posibilita el pasaje de la muerte a la vida como anunciaron los profetas (Ez 37,1-14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Nuevo Testamento, el Esp\u00edritu de vida engendra a Jes\u00fas en el seno de Mar\u00eda virgen (Lc 1, 35), como antes hab\u00eda dado fertilidad a mujeres est\u00e9riles, madres de grandes figuras de Israel. Para Juan, el Esp\u00edritu es vida y da vida (Jn 10,10), no una vida meramente natural (<em>bios<\/em>) sino una vida eterna, participaci\u00f3n de la misma vida divina (<em>zoe)<\/em>. Y este Esp\u00edritu brota del coraz\u00f3n muerto y traspasado de Jes\u00fas en cruz (Jn 19, 30.34), desde abajo. Este Esp\u00edritu da la vida a los bautizados, nos resucitar\u00e1, como resucit\u00f3 a Jes\u00fas (Rm 8, 11) y tambi\u00e9n liberar\u00e1 a la creaci\u00f3n de la esclavitud y de los dolores de parto (Rm 8, 22-23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2-3 Padre de los pobres<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta expresi\u00f3n del himno <em>Ven Esp\u00edritu Creador<\/em> recoge el amor paterno-materno del Esp\u00edritu hacia los pobres y peque\u00f1os, a quienes han sido revelados los misterios del Reino, como Jes\u00fas lleno de Esp\u00edritu reconoce y agradece al Padre (Lc 10,21-22; Mt 11,25-27). El Esp\u00edritu que clama por el grito de los pobres es el mismo que acoge su oraci\u00f3n y se convierte en su padre y protector, como sucedi\u00f3 en Egipto (Ex 4, 3). Es el Esp\u00edritu que mueve a los pastores a adorar al Ni\u00f1o en Bel\u00e9n (Lc 2, 8-29) y el que lleva al templo a Sime\u00f3n y Ana para revelarles el Mes\u00edas (Lc 22-28). Es el Esp\u00edritu que nos hacer clamar a Dios Padre (Rm 8,15; Gal 4,6). Es padre y madre, protector, <em>goel<\/em>, padrino de los pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00edamos resumir lo dicho afirmando que en toda la historia de salvaci\u00f3n el Esp\u00edritu act\u00faa desde los marginados, desde abajo, desde la periferia, utilizando medios pobres y desproporcionados, para que el pueblo camine animoso hacia el Reino. Es una l\u00f3gica contraria al racionalismo moderno, pero es la l\u00f3gica del <em>Magnificat<\/em> en la que Mar\u00eda canta la misericordia del Se\u00f1or que se ejerce en los peque\u00f1os, humildes y hambrientos (Lc 2,46-55).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Pneumatolog\u00eda en la tradici\u00f3n teol\u00f3gica de la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>3.1 Pneumatolog\u00eda patr\u00edstica<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ser\u00eda correcto proyectar en los Padres de la Iglesia Oriental de los siglos IV y V (Basilio, Gregorio de Nacianzo, Gregorio de Nisa, Atanasio, Juan Cris\u00f3stomo\u2026) esta problem\u00e1tica actual, aun m\u00e1s cuando muchos de ellos est\u00e1n preocupados por los problemas trinitarios y, en concreto, por defender la divinidad del Esp\u00edritu atacada por los herejes que afirmaban que el Esp\u00edritu era una criatura excelsa aunque no Dios, ni objeto de adoraci\u00f3n. El Concilio de Constantinopla (381) afirma que el Esp\u00edritu es Santo, Se\u00f1or y dador de vida, procede del Padre y juntamente con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado. En su acci\u00f3n hacia fuera, el Esp\u00edritu habl\u00f3 por los profetas, est\u00e1 presente en la Iglesia, en el bautismo para la remisi\u00f3n de los pecados, en la resurrecci\u00f3n de los muertos y en la vida del siglo futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque los Padres de la Iglesia no relacionan directamente el Esp\u00edritu con la justicia, ellos reconocen la presencia del Esp\u00edritu en la vida de los fieles. Si el Esp\u00edritu no fuera Dios, los cristianos no podr\u00edan ser divinizados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Occidente, Agust\u00edn (s. IV-V) concibe al Esp\u00edritu como el lazo amoroso de comuni\u00f3n que une al Padre con el Hijo, comuni\u00f3n de la que participan los cristianos. Ya antes Ireneo de Lyon (s. III) hab\u00eda comparado al Hijo y al Esp\u00edritu con las dos manos con las que el Padre crea y dirige la historia de la humanidad hacia la realizaci\u00f3n de su designio divino. Ambas manos son diferentes pero se complementan rec\u00edprocamente: el Esp\u00edritu prepara la venida del Hijo al mundo, el Hijo encarnado derrama su Esp\u00edritu despu\u00e9s de la Pascua a sus disc\u00edpulos, el Esp\u00edritu lleva a t\u00e9rmino la misi\u00f3n de Jes\u00fas en la Iglesia y en la humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paralelamente a estas reflexiones trinitarias, se da en los Padres de la Iglesia un vigoroso desarrollo de las dimensiones \u00e9ticas y sociales de la fe sobre dignidad de la persona humana, el destino universal de los bienes, la necesidad de la limosna y de atender a los pobres. etc. Ellos mismos, conscientes de la profunda unidad entre el sacramento del altar y el sacramento del hermano, atienden a multitud de hu\u00e9rfanos, viudas, forasteros, enfermos, prisioneros\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no aparece claramente en los Padres una conexi\u00f3n expl\u00edcita y directa entre el Esp\u00edritu y los pobres, entre Esp\u00edritu y justicia, como hab\u00edamos visto en la tradici\u00f3n b\u00edblica, aunque no ser\u00eda dif\u00edcil articular ambos temas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>3.2 Tradici\u00f3n cristiana occidental<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tradici\u00f3n teol\u00f3gica occidental ha estado muy marcada por Agust\u00edn, asimilado y profundizado por Tom\u00e1s de Aquino y se ha concentrado sobre todo en la dimensi\u00f3n intratrinitaria del Esp\u00edritu y en sus efectos personales (los siete dones del Esp\u00edritu seg\u00fan Is 11, 2-3), como aparece en los himnos medievales <em>Ven santo Esp\u00edritu<\/em> y <em>Ven Esp\u00edritu creador.<\/em> Ha habido muy poca incidencia de la Pneumatolog\u00eda en la eclesiolog\u00eda que mantiene el esquema Dios-Cristo-Iglesia, por ello en la eclesiolog\u00eda prevalece la dimensi\u00f3n jer\u00e1rquica y sacramental con poca atenci\u00f3n a lo laical y carism\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, frente a esta situaci\u00f3n teol\u00f3gico-eclesial que se fortalece en la Edad Media, sobre todo a partir del siglo XI, surge el polo prof\u00e9tico de los movimientos laicales populares (s XII y XIII) que reivindican la dimensi\u00f3n del Esp\u00edritu y desean volver a la pobreza evang\u00e9lica. Algunos quedan excluidos de las Iglesia oficial, mientras que los mendicantes (franciscanos, dominicos\u2026) fueron reconocidos por Roma. Un monje de Calabria, Joaqu\u00edn de Fiore (1132-1202) defiende la era del Esp\u00edritu como el Tercer Reino que sucede al Reino del Padre (Antiguo Testamento) y al Reino del Hijo (Nuevo Testamento). Aunque esta teor\u00eda fue condenada, obtuvo gran influencia en el mundo filos\u00f3fico y pol\u00edtico, ya que vieron en ella la posibilidad de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu no solo en la Iglesia, sino tambi\u00e9n en la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Reforma (s XVI), tanto protestante como cat\u00f3lica, es sin duda un movimiento espiritual surgido desde abajo para reformar la Iglesia y volver a la Palabra, a Cristo y a la cruz, aunque luego ambas Reformas se separasen por sus diferentes posturas eclesiales. Tambi\u00e9n en la evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica latina (s XVI-XVII) hubo figuras prof\u00e9ticas suscitadas por el Esp\u00edritu que defendieron a los ind\u00edgenas y esclavos africanos frente a los conquistadores hispano-lusos: Montesinos, Las Casas, Anchieta, Claver\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La revoluci\u00f3n francesa (s XVIII), con sus excesos, provoc\u00f3 en toda la Iglesia un movimiento restauracionista y contra-revolucionario, sin percibir -como m\u00e1s tarde afirmar\u00e1 Pablo VI- que los ideales de la libertad, fraternidad e igualdad eran profundamente evang\u00e9licos. Tampoco se entendieron desde Roma los movimientos de independencia de Am\u00e9rica Latina que, comenzando por Hait\u00ed, se extendieron por todo el continente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta tendencia conservadora se manifestar\u00e1 en el Vaticano I (1870) y, luego, en las posturas de P\u00edo X contra el modernismo (1907) y de P\u00edo XII contra la nueva teolog\u00eda europea (1950), sin comprender ni a la minor\u00eda del Vaticano I, ni los elementos cuestionantes y positivos de estas teolog\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es extra\u00f1o que los cristianos orientales acusen a la Iglesia latina de \u201ccristomonismo\u201d, es decir, de centrar la fe solamente en Cristo, olvidando al Esp\u00edritu. Esta ausencia del Esp\u00edritu se compensa en la pr\u00e1ctica con algunos suced\u00e1neos como la devoci\u00f3n a Mar\u00eda, al Papa y a la eucarist\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen, durante estos largos siglos la Iglesia latina, aunque profes\u00f3 su fe trinitaria, no desarroll\u00f3 una verdadera Pneumatolog\u00eda, reduciendo el Esp\u00edritu a la jerarqu\u00eda y a unos pocos m\u00edsticos, sustituyendo el Esp\u00edritu por otras dimensiones eclesiales. En todo este largo per\u00edodo no falt\u00f3 la acci\u00f3n caritativa de muchos grupos cristianos, aunque sin especial vinculaci\u00f3n con el Esp\u00edritu, y -sobre todo- hubo movimientos prof\u00e9ticos suscitados por el Esp\u00edritu desde la base eclesial y social que postulaban una Iglesia m\u00e1s evang\u00e9lica y una sociedad m\u00e1s libre, justa y fraterna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habr\u00e1 que esperar a los movimientos teol\u00f3gicos y sociales de mitad del siglo XX y al prof\u00e9tico Juan XXIII, venido desde la base y que deseaba una Iglesia de los pobres, para poder recuperar la Pneumatolog\u00eda en la Iglesia occidental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>3.3 La tradici\u00f3n oriental<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tradici\u00f3n oriental siempre ha acentuado fuertemente la importancia del Esp\u00edritu, tanto en la teolog\u00eda trinitaria como en la Iglesia y el mundo. De ah\u00ed nace una teolog\u00eda y una praxis eclesial que resaltan las dimensiones experienciales, trinitarias, comunitarias, lit\u00fargicas, c\u00f3smicas y escatol\u00f3gicas de la fe cristiana. Citemos algunos de estos te\u00f3logos orientales que han desarrollado la Pneumatolog\u00eda: Serge Boulgakov, Vladimir Lossky, Paul Evdokimov, Olivier Cl\u00e9ment, John D Zizioulas Jean Meyendorff, Boris Bobrinskoy\u2026<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Esp\u00edritu que precede y gu\u00eda la vida de Jes\u00fas es el que posibilita que la Iglesia viva la comuni\u00f3n trinitaria, que la misi\u00f3n sea un Pentecost\u00e9s, la liturgia sea invocaci\u00f3n al Esp\u00edritu (ep\u00edclesis) y la acci\u00f3n cristiana sea una transfiguraci\u00f3n de la historia y del cosmos. El Esp\u00edritu nos comunica la vida divina, nos diviniza. La Trinidad no es solo objeto de contemplaci\u00f3n a trav\u00e9s los \u00edconos, sino que constituye un verdadero programa social: un mundo de comuni\u00f3n y participaci\u00f3n, en libertad y respeto a las diferencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la revoluci\u00f3n comunista fue una dura prueba para la Iglesia Oriental: una cr\u00edtica al pietismo individualista de muchos cristianos poco comprometidos con la historia y un llamado apocal\u00edptico a una mayor integraci\u00f3n entre fe y justicia, entre Pneumatolog\u00eda y los pobres. Pero, a pesar de estas deficiencias, la rica teolog\u00eda del Oriente ofrece muchos elementos para una Pneumatolog\u00eda desde abajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Teolog\u00eda latinoamericana post-conciliar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>4.1 Surgimiento de una teolog\u00eda latinoamericana<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ya hemos visto, el Vaticano II fue un evento pentecostal para la Iglesia, preparado providencialmente por una serie de movimientos teol\u00f3gicos centroeuropeos (movimientos b\u00edblico, patr\u00edstico, lit\u00fargico, ecum\u00e9nico, social\u2026) y, sobre todo, por la figura carism\u00e1tica y popular de Juan XXIII que convoc\u00f3 el concilio Vaticano II (1962-1965).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Vaticano II posee una serie de afirmaciones e intuiciones pneumatol\u00f3gicas (LG 4; GS 11), pero no llega a elaborar una Pneumatolog\u00eda. Por otra parte, el Vaticano II tampoco logr\u00f3 asumir el deseo de Juan XXIII de una Iglesia de los pobres: solo hay alguna breve alusi\u00f3n a este tema (LG 8; GS 1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esto, no nos puede extra\u00f1ar que la Pneumatolog\u00eda post-conciliar\u00a0\u00a0 desarrollada en el Primer Mundo no aborde el tema de los pobres ni una Pneumatolog\u00eda desde abajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a esta situaci\u00f3n, la irrupci\u00f3n volc\u00e1nica de Esp\u00edritu en Am\u00e9rica Latina de los a\u00f1os 70-80 nos ofrece nuevas posibilidades para articular una Pneumatolog\u00eda desde abajo. En este contexto socio-eclesial surge la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, primera teolog\u00eda de Am\u00e9rica Latina que no es mero reflejo de la teolog\u00eda europea. Esta nueva teolog\u00eda supone una recepci\u00f3n creativa del Vaticano II, ligada a las conferencias de Medell\u00edn (1968) y Puebla (1979). Son conocidos los nombres de sus principales protagonistas: G.Guti\u00e9rrez, H. Assmann, J.L. Segundo, E. Dussel, L.Boff, I. Ellacur\u00eda, J. Sobrino, P. Richard, J.B.Libanio, F. Betto, J. Comblin, C.Mesters, J.C Scannone, R.Mu\u00f1oz, D. Irarr\u00e1zaval, A. Quiroz, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>4.2 L\u00edneas de fuerza de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n parte de la realidad socio-eclesial del pueblo, escucha el clamor de los pobres y descubre en ellos el rostro del Crucificado. Esto supone una verdadera experiencia espiritual. Esta realidad, iluminada por la Palabra, ayuda a ver que la pobreza es pecado, contraria al proyecto del Reino de Dios. Proyecto que se nos ha revelado a trav\u00e9s del Jes\u00fas hist\u00f3rico de Nazaret, por medio de su predicaci\u00f3n, sus opciones por los pobres, su defensa de la vida, su denuncia de estructuras socio-religiosas opresoras, lo cual lo lleva a muerte. La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es la confirmaci\u00f3n del Padre de que el camino de Jes\u00fas era el verdadero camino. La venida del Esp\u00edritu sobre los disc\u00edpulos hace nacer una Iglesia que tiene la misi\u00f3n de proseguir la obra de Jes\u00fas en la historia. De aqu\u00ed surge el compromiso con el Reino, la opci\u00f3n por los pobres, la defensa de la vida, la denuncia de las situaciones de muerte y todo ello en el seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este teolog\u00eda no tiene inspiraci\u00f3n marxista, sino evang\u00e9lica; no es simple sociolog\u00eda pol\u00edtica, sino aut\u00e9ntica teolog\u00eda que aborda todos los temas teol\u00f3gicos, desde la Trinidad a la escatolog\u00eda; no sustituye a Cristo por el pobre, sino que contempla a Cristo presente en el pobre; no es antijer\u00e1rquica sino que busca que toda la Iglesia sea un Pueblo de Dios mesi\u00e1nico; no es simple ideolog\u00eda, sino que lleva a la praxis e incluso al martirio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>4.3 Evoluci\u00f3n socio-eclesial. Movimientos pentecostales y carism\u00e1ticos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cambios pol\u00edticos de fines de los 80 con la ca\u00edda del socialismo del Este, la evoluci\u00f3n democr\u00e1tica de la mayor\u00eda de pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina y el Caribe, el invierno eclesial de los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, el ambiente cultural post-moderno, la emergencia de nuevos actores sociales y eclesiales (ind\u00edgenas, afros, mujeres, j\u00f3venes\u2026), el desaf\u00edo de la ecolog\u00eda, la proliferaci\u00f3n de movimientos carism\u00e1ticos y pentecostales, afectan a la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concretamente el llamado movimiento pentecostal evang\u00e9lico constituye, seg\u00fan J.Comblin, el mayor impacto religioso acontecido desde la Reforma del siglo XVI. Es el que m\u00e1s crece en las Iglesias, el m\u00e1s popular, el que se difunde en las diversas Iglesias hist\u00f3ricas. En Am\u00e9rica Latina, los m\u00e1s pobres entre los pobres acuden no a las comunidades de base, ni siquiera a la renovaci\u00f3n carism\u00e1tica cat\u00f3lica, sino a los movimientos pentecostales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos movimientos acogen a los m\u00e1s desesperados de la sociedad moderna &#8211; excluidos por el sistema neoliberal- y les ofrecen un supermercado de la fe, con acentos m\u00e1gicos, sincr\u00e9ticos y utilitaristas. Pero muchos de sus adeptos pasan por una profunda conversi\u00f3n que les lleva a abandonar drogas, alcoholismo, abusos sexuales y violencia familiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo m\u00e1s caracter\u00edstico del pentecostalismo, sobre todo del cl\u00e1sico, es el proceso que lleva de la conversi\u00f3n por obra del Esp\u00edritu, al bautismo del Esp\u00edritu que es una profunda experiencia emocional donde se acepta a Cristo como Salvador, se es pose\u00eddo por el Esp\u00edritu y se reciben dones extraordinarios como glosolal\u00eda, profec\u00eda y discernimiento. Sus pautas teol\u00f3gicas parten de un puritanismo de ser los elegidos, un dualismo radical entre Esp\u00edritu y mundo material, una visi\u00f3n exclusivamente individualista del pecado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay en ellos un ambiguo entusiasmo emotivo colectivo, supermercado religioso en el neopentecostalismo y, sobre todo, un alejamiento de la responsabilidad p\u00fablica y social. Su \u00e9xito se debe -sobre todo- al hecho de que en medio de la anomia social y de la exclusi\u00f3n que experimentan desde gran parte de la sociedad y desde las mismas Iglesias hist\u00f3ricas, se sienten acogidos, valorizados y ayudados por las Iglesias pentecostales, con capacidad de palabra y de expresi\u00f3n, en cultos a su alcance que les llenan de alegr\u00eda y mejoran su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La renovaci\u00f3n carism\u00e1tica cat\u00f3lica nacida en Estados Unidos en 1966, se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente por Europa, Am\u00e9rica Latina y el resto del mundo. Tanto Ratzinger como Y.M. Congar ven en este movimiento un fruto positivo del Vaticano II<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los que participan de este movimiento aseguran haber experimentado por primera vez la libertad del Esp\u00edritu, el don de la salvaci\u00f3n, un nuevo nacimiento en el Esp\u00edritu, la pertenencia a la comunidad del Se\u00f1or y se han sentido renovados, convertidos, transformados, regenerados, llenos de alegr\u00eda y gozo. Su parecido con los movimientos pentecostales es grande, aunque la renovaci\u00f3n carism\u00e1tica se centra de ordinario en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cr\u00edtica que se ha hecho a la renovaci\u00f3n carism\u00e1tica es semejante a la que se ha hecho a los movimientos pentecostales: peligro de emocionalismo psicol\u00f3gico, individualismo, falta de discernimiento, apego a dones extraordinarios como glosolal\u00eda, evasi\u00f3n de tareas y compromisos sociales (\u201chuelga social\u201d). Adem\u00e1s, desde el punto de vista cat\u00f3lico, se ve el riesgo de convertirse en comunidades de la Palabra, poca clarificaci\u00f3n entre el bautismo del Esp\u00edritu y la confirmaci\u00f3n, poca participaci\u00f3n en la pastoral de conjunto, peligro de constituir una especie de secta cat\u00f3lica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los l\u00edderes del movimiento carism\u00e1tico reaccionan ante estas cr\u00edticas dando criterios de discernimiento en la l\u00ednea de 1 Cor 12. Ciertamente, desde sus or\u00edgenes hasta nuestros d\u00edas, ha habido un proceso de maduraci\u00f3n y de purificaci\u00f3n muy positivo, una mayor formaci\u00f3n b\u00edblica y teol\u00f3gica, una mayor inserci\u00f3n eclesial en la pastoral, un mayor discernimiento, un mayor compromiso apost\u00f3lico y social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Am\u00e9rica Latina muchos pobres acuden a estos grupos, seguramente por los mismos motivos de anomia social que otros acuden a los pentecostales. Entre ambos grupos crece un sentido de acercamiento ecum\u00e9nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos movimientos pentecostales y carism\u00e1ticos interpelan a las Iglesias hist\u00f3ricas. Frente a un tipo de estructura religiosa demasiado r\u00edgida y racionalista, expresada en dogmas, escrituras y normas, hay una b\u00fasqueda de una espiritualidad m\u00e1s experiencial, carism\u00e1tica, m\u00edstica y entusiasta, m\u00e1s sensible a la corporalidad y a la dimensi\u00f3n afectiva, m\u00e1s abierta a lo comunitario, m\u00e1s popular, m\u00e1s sensible a la espiritualidad que a las estructuras religiosas. Hay una interpelaci\u00f3n pneumatol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>4.4 Evoluci\u00f3n en la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la pobreza no solo permanece sino que aumenta en Am\u00e9rica Latina, de modo que se pasa de explotados a descartados y sobrantes, el nuevo imaginario socio-eclesial afecta a la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Esta se abre ahora a la teolog\u00eda ind\u00edgena y afro, a un mayor protagonismo de las mujeres en la teolog\u00eda, a la reflexi\u00f3n ecol\u00f3gica, a una valoraci\u00f3n positiva de la religiosidad popular. Surgen tambi\u00e9n interrogantes sobre la teolog\u00eda de los comienzos: \u00bfdemasiado voluntarista, paternalista y androc\u00e9ntrica? \u00bfun tanto ingenua en sus an\u00e1lisis sociales y pol\u00edticos? \u00bfriesgo de milenarismo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, quiz\u00e1s, la mayor cr\u00edtica sea su deficiente Pneumatolog\u00eda. La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n que parte desde abajo, es un evento espiritual y suscita una verdadera espiritualidad, sin embargo, ha sido poco pneumatol\u00f3gica en su reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esto, en los \u00faltimos a\u00f1os, diversos te\u00f3logos y te\u00f3logas como J. Comblin, L. Boff, M\u00aa Clara Luccheti de Bingemer, M\u00aa J. Caram, D. Irarr\u00e1zaval\u2026 han puesto las bases para una Pneumatolog\u00eda latinoamericana. Esta reflexi\u00f3n constata la actuaci\u00f3n del Esp\u00edritu, no solo en las personas y en la Iglesia, sino en el mundo, en la creaci\u00f3n y su evoluci\u00f3n, en la historia y muy concretamente en los pobres. A trav\u00e9s del clamor de los pobres, a trav\u00e9s de su b\u00fasqueda de libertad, de dignidad y de palabra, de su lucha por la vida, act\u00faa el Esp\u00edritu. El Esp\u00edritu act\u00faa desde abajo y siempre en favor de los oprimidos, hace pasar de la muerte a la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede identificar al Esp\u00edritu meramente con los fen\u00f3menos extraordinarios (don de lenguas\u2026), sino que el Esp\u00edritu se relaciona con el servicio, el amor, la alegr\u00eda en las tribulaciones, la lucha por una vida digna, la solidaridad, el sentido de gratuidad y de fiesta, la oraci\u00f3n y la esperanza, el seguimiento de Jes\u00fas a cada d\u00eda. Tambi\u00e9n se ve al Esp\u00edritu en estrecha relaci\u00f3n con el clamor de la tierra por su liberaci\u00f3n, en conexi\u00f3n con el respeto a la mujer (ecofeminismo). La dimensi\u00f3n religiosa y cultural de las tradiciones originarias es fruto del Esp\u00edritu, lo mismo que su rica religiosidad y espiritualidad popular. Surge un macro-ecumenismo que lleva a dialogar no solo con las diferentes Iglesias cristianas, sino tambi\u00e9n con las religiones originarias y con otras confesiones religiosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naturalmente, esta Pneumatolog\u00eda que comienza a surgir desde abajo no es ingenua, y ve la necesidad de un serio discernimiento de los signos de los tiempos, siempre a la luz de la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta Pneumatolog\u00eda desde abajo deber\u00e1 profundizarse desde el misterio Trinitario, desde un Padre que -al entregarnos a Jes\u00fas por amor- se empobrece; desde el Hijo que se anonada en la encarnaci\u00f3n nazarena; desde el Esp\u00edritu que se oculta en la voz de los pobres y peque\u00f1os. La opci\u00f3n por los pobres est\u00e1 impl\u00edcita no solo en nuestra fe cristol\u00f3gica (Benedicto XVI), sino tambi\u00e9n en nuestra fe pneumatol\u00f3gica en el Esp\u00edritu Santo, Se\u00f1or y dador de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 A modo de conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La irrupci\u00f3n volc\u00e1nica del Esp\u00edritu en Am\u00e9rica Latina -en torno a los a\u00f1os 60-70- nos ayuda a comprender que el Esp\u00edritu act\u00faa desde abajo. Esta intuici\u00f3n se confirma a partir de la Escritura que nos revela al Esp\u00edritu presente, especialmente en momentos de crisis y caos, hace pasar del no ser al ser y de la muerte a la vida, suscita movimientos prof\u00e9ticos en defensa del derecho y la justicia, al servicio de los pobres y peque\u00f1os, unge a Jes\u00fas para evangelizar a los pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la Pneumatolog\u00eda tradicional ha estado m\u00e1s preocupada por cuestiones intratrinitarias y por temas meramente intraeclesiales, que por la presencia viva del Esp\u00edritu en la base de la sociedad y de la Iglesia. La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, muy sensible al clamor de los pobres, pero hasta hace poco con solo una Pneumatolog\u00eda incipiente, comienza ahora a integrar liberaci\u00f3n y Esp\u00edritu, superando el riesgo del excesivo voluntarismo \u00e9tico y completando la cristolog\u00eda y la eclesiolog\u00eda con una Pneumatolog\u00eda desde abajo que recoja la tradici\u00f3n b\u00edblica y lo mejor de las corrientes prof\u00e9ticas de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta Pneumatolog\u00eda se abre a los pobres, a las culturas, a las religiones, a los ind\u00edgenas y afros, a las mujeres y j\u00f3venes y, de un modo especial, a la problem\u00e1tica ecol\u00f3gica de la tierra y de todo el cosmos. Este Esp\u00edritu es el fundamento de la opci\u00f3n de Jes\u00fas y de la Iglesia por los pobres. Nos revela a una Trinidad que por amor se vac\u00eda hacia el mundo y quiere -desde los pobres- realizar su proyecto del Reino de filiaci\u00f3n y fraternidad universal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nuevo obispo de Roma, Francisco, venido del fin del mundo y que ha vivido las opciones de la Iglesia latinoamericana, es quien hoy nos exhorta a salir a la calle, ir a las fronteras y reformar la Iglesia para que sea una Iglesia pobre y de los pobres. Esto actualiza y confirma la importancia de una Pneumatolog\u00eda desde abajo, pues el Esp\u00edritu es tradicionalmente \u201cel padre de los pobres\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>V\u00edctor Codina<\/em>, SJ, Universidad Cat\u00f3lica de Bol\u00edvia, Cochabamba. Texto original: espa\u00f1ol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda b\u00e1sica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOFF, L, <em>O Espiritu Santo<\/em>, Vozes, Petr\u00f3polis 2013<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CODINA, V, <em>El Esp\u00edritu del Se\u00f1or act\u00faa desde abajo<\/em>, Sal Terrae, Santander (en prensa)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">COMBLIN, J, <em>El Esp\u00edritu Santo y la liberaci\u00f3n<\/em>, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">___________ <em>O Espirito Santo e a tradi\u00e7ao de Jes\u00fas<\/em>, Nhanduti, S\u00e2o Bernardo do Campo 2012<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Para saber m\u00e1s<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BINGEMER, M\u00aa C, El amor escondido, <em>Concilium,<\/em> 342, Septiembre 2011, 63-76.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CARAM, M\u00aa J, <em>El Esp\u00edritu en el Mundo Andino, Una Pneumatolog\u00eda desde los Andes,<\/em> Verbo Divino, Cochabamba 2012<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CODINA,V, <em>Creo en el Esp\u00edritu Santo<\/em>, Santander 1994<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">____________<em>No exting\u00e1is el Esp\u00edritu,<\/em> Sal Terrae, Santander 2008<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONGAR Y-M, <em>El Esp\u00edritu Santo<\/em>, Herder, Barcelona 1983<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DURRWELL, F.X, <em>El Esp\u00edritu del Padre y del Hijo,<\/em> Paulinas, Madrid 1983<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">EDWARDS, D, <em>Aliento de vida. Una teolog\u00eda del Esp\u00edritu creador<\/em>, Verbo Divino, Estella 2008<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IRARR\u00c1ZAVAL, D, Conversi\u00f3n vivencial del Esp\u00edritu en Sudam\u00e9rica, <em>Concilium<\/em> 342, septiembre 2011, 137-147<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GUIT\u00c9RREZ, G, <em>Beber en su propio pozo<\/em>, CEP, Lima 1983<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00dcHLEN, H, Esp\u00edritu, Secretariado Trinitario, Salamanca 1974<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Pablo VI, Audiencia general del 6 de junio de 1973; esta afirmaci\u00f3n es recogida por Juan Pablo II en su enc\u00edclica sobre el Esp\u00edritu Santo, <em>Dominum et vivificantem<\/em>, 1986, n 2<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Esp\u00edritu en hebreo es <em>ruah,<\/em> de g\u00e9nero femenino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> No queremos entrar aqu\u00ed en cuestiones m\u00e1s t\u00e9cnicas sobre el conflicto trinitario entre Oriente y Occidente en torno al tema del <em>Filioque<\/em>, ni en las modernas propuestas orientales sobre el <em>Spirituque.<\/em> Cfr V.Codina, <em>No exting\u00e1is el Esp\u00edritu,<\/em> Santander 2008, 229-241; V-Codina, Los caminos del Otiente cristiano, Santander 1997, 91-98<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 V.Messori, J.Ratzinger,<em>Rapporto sulla Fede<\/em>, Milano 1985; Y.M.Congar, <em>El Esp\u00edritu Santo<\/em>, l.c, 349-415, con bibliograf\u00eda.;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Introducci\u00f3n tem\u00e1tica 2 Aproximaci\u00f3n b\u00edblica 2.1.Esp\u00edritu de justicia 2.2 Esp\u00edritu aliento de vida en el caos y la muerte 2.3 Padre de los pobres 3 Pneumatolog\u00eda en la tradici\u00f3n teol\u00f3gica de la Iglesia 3.1 Pneumatolog\u00eda patr\u00edstica 3.2 Tradici\u00f3n cristiana occidental 3.3 La tradici\u00f3n oriental 4 Teolog\u00eda latinoamericana post-conciliar 4.1 Surgimiento de una teolog\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[103],"tags":[],"class_list":["post-1135","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-sistematicadogmatica-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1135","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1135"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1135\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1136,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1135\/revisions\/1136"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1135"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1135"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1135"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}